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jueves, 11 de octubre de 2012

La distribución de los ingresos

(El economista y profesor vitalicio del IESA, Asdrúbal Baptista, afirma que dependiendo de cómo se estructura la repartición de lo que se produce así será el volumen y calidad de lo producido. Publicado en El Mundos, el 9 de octubre de 2012)

El coeficiente de Gini, que mide la repartición de la riqueza, se mantuvo estable hasta los primeros años del siglo XXI. Luego experimentó una caída, evidenciando así mayor equidad
 
 
 La vida económica tiene una notable particularidad: su práctica es circular. Esto quiere decir que por donde se comienza, también allí finalmente se termina. Si el objetivo último de los arreglos económicos que una sociedad tiene es el bienestar sostenido de su gente o, dicho de otro modo, todo aquello que les facilita la existencia permitiéndoles realizar sus capacidades y posibilidades, cabe igualmente pensar que ese gran propósito hace de condición básica para que las cosas funcionen bien y para que puedan cumplir lo que están llamadas a hacer. Es, pues, una especie de círculo.

Tómese como ejemplo todo lo que se refiere a la llamada "distribución del ingreso". Dependiendo de cómo se estructura la repartición de lo que se produce así será el volumen y calidad de lo producido. En una sociedad cualquiera, año tras año o período tras período, sus arreglos dan lugar a la generación de una masa de bienes y servicios. ¿Cuánto de esa masa producida va a una familia particular? 

¿Mucho? ¿Poco? Si estas preguntas de generalizan y las respuestas son tales como para que cubran el universo agregado de todas las familias, se tiene un poderoso indicador de lo que esa sociedad realmente es y de lo que es capaz de alcanzar.

Debe saberse que las maneras de ver todo ello difieren de forma radical. Hay quienes creen que todas las familias deben recibir más o menos lo mismo; por el contrario, hay quienes piensan que una cierta desigualdad puede ser un gran estímulo. Pero este asunto se puede ver con otra óptica. Una radical desigualdad podría constituirse en una fuente de resentimientos que haga de la sociedad un espacio humano invivible. Y quizás una radical igualdad puede de otro modo llevar a un estado de cosas que paralice muchos sanos propósitos.

Todo lo anterior le interesa sobremanera a quienes piensan en toro a lo económico, y por fuerza a quienes están en el decisivo y delicado asunto de la conducción política. Más todavía, estas ideas, de apariencia muy abstracta, tienen una expresión viva que resulta útil tener presente. O para decirlo más concretamente, ¿cómo se ha comportado la distribución de los ingresos en Venezuela? ¿A qué debería apuntarse en los próximos años?
I

En Venezuela tenemos una invalorable información que ya tiene, a estas alturas, casi 40 años ininterrumpidos haciéndose. Ponerla junta, y verla en perspectiva, será muy reveladora.
El lector, para que le dé sentido lo que viene a continuación, debe tener muy presente que de la información por ofrecer se desprenden unas tendencias que no se alteran de la noche a la mañana. En tal sentido son firmes, en lo que cabe llamar el corto plazo. Y su brusco cambio, por lo tanto, no puede sino ser el resultado de episodios fuera de lo común.

Gráfico número 1
En el gráfico 1 se entrega el desenvolvimiento del llamado coeficiente de Gini entre 1975 y 2011. Es necesario tener presente lo siguiente: este coeficiente es una medida de cuán igual o desigual es la distribución del ingreso entre las familias. Como este coeficiente hay otros tantos, pero éste tiene la propiedad de ser sencillo de calcular, aunque, desde luego, lleva consigo inconvenientes que no son de poca relevancia. Su magnitud va desde 0 hasta 1. Un valor igual a 0 es la perfecta igualdad de la distribución, es decir, cada quien recibe el mismo ingreso. Un valor cercano a 1 da cuenta de una distribución muy desigual, donde unos pocos reciben enormes cantidades y la inmensa mayoría sólo una pequeña fracción.

Dos señalamientos son de gran importancia. Primero, la información disponible y, así, la reflejada en el gráfico, se refiere a ingresos por concepto de salarios y sueldos. Es decir, otros ingresos, por ejemplo, beneficios empresariales, intereses sobre depósitos o acciones y bonos, como lo que pagan los arrendamientos de apartamentos o casas, no entran en los cálculos. En suma, se trata de una medida acerca de como se distribuyen los ingresos entre las familias trabajadoras.Segundo, lo que importa aquí es, preferiblemente, la tendencia de los valores observados del coeficiente antes que las magnitudes como tal.

Lo que este gráfico muestra es muy elocuente. Resulta patente como la medida representada tuvo un curso inalterable y firme desde 1975 hasta la primera parte de la década pasada, dando así cuenta de una cierta distribución con unas características muy suyas.

Pero a renglón seguido viene un drástico cambio que lleva el coeficiente en cuestión a una caída muy fuerte, denotando así que la distribución se hizo mucho más igualitaria. Dicho de otra manera, la diferencia entre altos y bajos perceptores de ingresos, en estos últimos años, se hizo significativamente menor.
II

Lo anterior está vinculado de forma indisoluble con la acción del Estado mediante el gasto del ingreso rentístico petrolero. De lo que se sigue que el próximo gobierno debe tener muy presente el significado de la materia aquí bosquejada.

Quienes fueron beneficiarios de la decisión política de redirigir el gasto para que así recibieran en proporción más que el resto de la población, verán seguramente como su legítimo derecho el resultado conseguido, y lo que es más, juzgarán como necesario que las cosas se acrecienten a su favor. Allí la conducción política enfrenta un reto y una limitante que no es posible pasar por alto, o lo que sería peor, que termine por desdeñarlos con argumentos que pueden bien ser del todo falaces.

martes, 9 de octubre de 2012

Eric Hobsbawm (1917-2012)

(El economista y profesor vitalicio del IESA, Asdrúbal Baptista, en memoria de la muerte de Eric Hobsbawm afirma que la obra del historiador inglés La obra de Hobsbawm es testimonio del uso autónomo y libre de este gran postulado del conocimiento social. Publicado en El Mundo, el 3 de octubre)

Pese a autodefinirse como marxista, la obra del célebre historiador inglés es testimonio del uso autónomo y libre de esta doctrina político-social.
 
Con la muerte de Eric Hobsbawm cesa una larga y fructífera existencia. Se le dio una espléndida longevidad - había nacido en 1917 - y todavía hace un par de años dio una entrevista que daba clara cuenta de que su mente aún se hallaba en pleno y lúcido ejercicio.

Se lo llama "historiador marxista". Con esa denominación, muy probablemente no se le identifica con entera propiedad, no importa que a sí mismo se veía como tal.

Sin que en lo que de inmediato se afirma vaya un adarme de desmedro por lo que significa ser un historiador de verdad, lo cierto es que Hobsbawm, antes que historiador, fue más bien un científico social.

Pero a la buena ciencia social le pertenece por necesidad el conocimiento histórico y, sobre todo, el riguroso juicio histórico. De allí que llamarlo historiador no es que no le calce, sino que le calza inapropiadamente.
Un gran historiador no tiene otro afán que el riguroso conocimiento del pasado; pero hay más, un historiador que se sabe tal no toma la licencia de ir más allá del caso singular, que escruta y analiza, para saltar a una proposición conceptual que ha de cubrir o abarcar por analogía, o lo que fuere, otros casos que aún no han acaecido. Hobsbawm sabía de historia como pocos, investigó con juicio y circunspección el campo histórico.

Mas su afán era la contienda política, la polémica contra el orden capitalista establecido. Allí la historia en su cualidad de conocimiento es de limitada utilidad. En tal respecto era científico social y no historiador.

Pero en cuanto científico social, y por ser científico, precisó de un método, de unos postulados orientadores del trabajo de pensar sobre su tema, que fue el orden social capitalista. Para hacerlo tomó de Marx sus grandes pautas de trabajo.

De allí que se lo pueda llamar marxista. Pero aquí debemos entendernos. Ser marxista no es sólo censurar el orden existente. Si se quisiera denotar que lo fue por crítico impenitente de lo establecido, no ha de perderse nunca de vista que Marx, por fino hegeliano en última instancia, bien sabía que tener conciencia es ser de por sí crítico, puesto que la conciencia - y el ser humano, en el mundo de Hegel, es conciencia - no cumple más papel que diferenciar, distinguir, separar y, todo ello en rigor, es la crítica.

A decir verdad, Hobsbawm fue marxista, sobre todo, porque hizo uso esclarecido del gran postulado de Marx con el que se establece una jerarquía en el plano del pensamiento para la comprensión de lo social como realidad efectiva. 

Óigase a Marx: «es siempre la relación directa de los propietarios de las condiciones de producción con los productores directos… lo que revela el secreto más profundo, la base escondida de la estructura social íntegra, y con ella la forma política de la relación de soberanía y dependencia». 

La obra de Hobsbawm es testimonio del uso autónomo y libre de este gran postulado del conocimiento social.

Una vasta obra acompaña la vida larga de Eric Hobsbawm. Este lector suyo, que hoy lo recuerda con genuina admiración por la sobriedad de su juicio y por mantener una firme adhesión al principio de no buscar adentrarse en el corazón de los hombres más de lo que permitían sus acciones, tiene muy presente una obra suya de 1989 que reúne textos escritos entre 1977 y 1988, y que intituló Politics for a Rational Left.

Dos ideas allí expresadas son memorables en el juicio de quien lo leyó con especial atención. La primera es un juicio sobre el gobierno de Margaret Thatcher, que le lleva a vocear un temor muy grande ante un posible «golpe de Estado» (p.49) en la Gran Bretaña.
Se entenderá que sólo imaginar ese golpe de Estado es un ejercicio que linda con la ficción y, sin embargo, debe saberse que la misma se escribe en el medio de un poderoso análisis de lo que significó, en la vida política de Inglaterra, el desmantelamiento de la industria del carbón en los años 1980.

La segunda corre en similar vena. Así hubo de escribir: «el mejor gobierno [escribió el texto en 1983] existente hoy se halla a merced del mercado mundial» (p.75). Viniendo de quien venían no podían menos que causar, ambas, esa suerte de estupor que incita a pensar.

viernes, 11 de mayo de 2012

Réquiem para una economía socialista


(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, nos ofrece un panorama general de la relación entre el modelo socialista y el uso de la renta petrolera venezolana. Publicado en el diario El Universal, el viernes 11 de mayo de 2012)

No se trata tanto de que Giordani se haya horrorizado de repente por los intereses que le exigen a la deuda venezolana en los mercados internacionales. Después de todo, ya llevamos seis años emitiendo deuda a esas tasas, seis años de bonanza petrolera en los que la deuda externa se cuadruplicó (pasó de 26.598 en 2006 a 96.420 millones de dólares en 2011). Tiene que ver más bien con el hecho de que el Gobierno llega al año 2012 en el límite de las posibilidades de la economía que ellos siguen tratando de acuñar como socialista. En realidad, lo sabemos ya desde hace tiempo, tiene que ver más con la versión más aberrante del capitalismo rentístico de Estado descrita en los libritos de Bernard Mömmer y Asdrúbal Baptista.

Desde 1998 la producción por habitante ha crecido 11% (0,8% anual). Es el desempeño más pobre de toda América Latina, en trece años en los cuales todos los países han aprovechado el boom de precios en sus commodities para crecer aceleradamente. De 2006 para acá hubo algo de crecimiento, pero se registró en sectores asociados a importaciones (comercio, aduanas). La manufactura privada producía al cierre de 2011 3% menos que en 2006. En contraste, el consumo por persona ha crecido 48%, a razón de 3% anual. Sí, hay que denunciar el consumismo, ser rico es malo y consumir también, pero nadie gana elecciones sin consumo. Por esa razón han invertido la renta petrolera en pleno para promover un boom de importaciones que guarda pocas semejanzas con el socialismo.

Pero el modelo no daba para tanto. Venezuela tiene ya casi cuarenta años con la misma producción petrolera, la caída en el número de barriles por habitante supera ya el 70%. No da para consumir en esa magnitud, mucho menos para financiar la petrodiplomacia chavecista. La deuda externa se aproxima a 100% del PIB y por ninguna parte surge una nueva fuente de ingresos para hacerle frente. Es natural, nos endeudaron para consumir, no para invertir. El petróleo, esos mismos barriles exprimidos a la potencia ene, la vela puesta a los mercados internacionales y al capitalismo, ya no son suficientes.

Así, desde finales del año pasado se empezó a aceptar (no digo plantear, porque no tienen opción) lo único que le queda ya al Gobierno: una macro-devaluación. En preparación, se ordenó sustituir la deuda externa en la tronera fiscal de la revolución por deuda interna. Hay que agotar las posibilidades de financiamiento interno, porque en cualquier caso esa deuda quedará licuada por la devaluación y la inflación pos electoral. Ese es el plan del monje, así de simple, así de gruesas son sus costuras. No se trata tanto de ahorrarse la prima de riesgo soberano, como de trasladarle la pérdida, una suerte de default doméstico generado vía devaluación, a los tenedores de bonos. Ese es el juego: arrastrar el modelo hasta las elecciones y llevarlo a sus últimas consecuencias. Mientras tanto, se preparan para dilapidar el capital político que resultaría de una hipotética victoria en un macroajuste cambiario en 2013. Y si no hay victoria, denunciar cualquier sospecha de devaluación en una eventual administración de oposición. A diferencia del Gobierno, este parece ser un lujo que la oposición no puede darse.

@miguelsantos12

jueves, 17 de marzo de 2011

Reconociento a Profesores Titulares Permamentes

Es motivo de orgullo para nosotros compartir con todos ustedes a tráves de un video, la emotiva entrega del reconocimiento como Profesor Titular Permanente a 3 de nuestros más prolíferos profesores quienes han tenido una larga trayectoria académica y de investigación.

Hablamos de José Malavé, Asdrúbal Baptista y Ramón Piñago. Sentimos una gran satisfación porque ellos junto al resto del equipo académico reflejan el compromiso no sólo con el IESA sino el país de seguir aportando conocimientos y experiencias a jóvenes y profesionales que creen en el progreso y desarrollo.

Para verlo sólo debes ingresar a este link:
http://www.youtube.com/watch?v=U-HVl3J5TwI
Jueves, 17 de marzo de 2011
www.iesa.edu.ve
Esperamos tus comentarios!