El coordinador académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA
advierte que en el país no se discute sobre el riesgo de que Estados
Unidos reduzca su importación de crudo, gracias al petróleo de esquitos.
“Nuestros países hermanos de la OPEP aumentaron en 20% la producción,
pero Venezuela hizo todo lo contrario”. Reportaje de Andrés Rojas Jiménez, para El Nacional, publicado el 6 de marzo de 2013
- Coordinador académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del Instituto de Estudios Superiores de Administración.
- Es
economista egresado de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos en
el año 2007. En 2010 obtuvo la maestría en Economía de la Universidad de
Cambridge en Reino Unido.
- Es profesor de las maestrías de
Administración y de Políticas Públicas del IESA y de la Escuela de
Economía de la UCAB.
- La pasión como
estudioso del tema de hidrocarburos pudiera decirse que lo heredó de su
padre, Luis Roberto Rodríguez. El libro El petróleo como instrumento de
progreso surge como una investigación más profunda de los trabajos de
maestría que padre e hijo emprendieron en sus respectivos estudios de
posgrado.
El economista Pedro Luis Rodríguez no figura entre quienes satanizan al petróleo. No dice que nunca se sembró –en alusión al editorial de Arturo Uslar Pietri- y tampoco forma parte de los que asumen como creencia que la abundancia en hidrocarburos es un ejemplo más de la maldición de la riqueza en recursos naturales porque genera inestabilidad económica y política en los países que la poseen.
“Hasta principio de los años setenta del siglo pasado si a cualquiera en el exterior le hubiésemos dicho que el petróleo es una maldición que nos cayó a los venezolanos, sencillamente nos hubiera respondido que estábamos locos o equivocados”, dice Rodríguez, coordinador académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA.
“Hay que ver el desarrollo y la estabilidad que tuvo Venezuela. Éramos modelo en el mundo y eso se acabó cuando el mercado petrolero se hizo volátil. A partir de entonces se han tomado medidas erradas en el manejo de la renta petrolera”, agrega.
—Se crítica que el país viva de la renta petrolera, incluso hasta por parte del ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani.
—Siempre que se produzca petróleo se va a producir una renta y eso le pasa a cualquier país con algún recurso natural. Se llama rentismo, hay que asumirlo, pero el problema no está en la generación de esa renta sino en cómo se asigna y que se reparta de manera discrecional, porque se crean los incentivos para utilizarla como herramienta política, entregarla a las personas que apoyan al mandatario de turno y castigar a quienes no.
—¿Ese rentismo se exacerbó en el gobierno del presidente Hugo Chávez?
—Se exacerbó la discrecionalidad en el manejo porque una persona es la que firma el cheque y decide quién gana o quién pierde con los recursos que van al Fondo de Desarrollo Nacional y al gasto social que realiza Pdvsa.
—¿Se creó un presupuesto paralelo?
—Exacto, y esos recursos se administran de manera discrecional y sin ningún tipo de transparencia o rendición de cuenta, pero en cambio el control de los ingresos petroleros otorga poder. Si se tuviera una economía diversificada y un sector privado que pudiera brindar cierto contrapeso, entonces el poder de esa discrecionalidad estaría más limitado como en México.
—¿No es contradictorio que el ministro Giordani critique el rentismo y al mismo tiempo propicie el gasto del excedente?
—Creo que el ministro Giordani planteó las consecuencias del rentismo, pero no entiende muy bien cuáles son las causas y cómo manejar los recursos de manera responsable desde el punto de vista macroeconómico porque hay una absoluta discrecionalidad. No es una cuestión de políticos buenos o malos o comparar entre venezolanos y noruegos, ni tampoco decir que lo administramos mal porque somos venezolanos. Con la discrecionalidad que hay en el manejo de los recursos que vienen del petróleo, difícilmente se va a tener una política macroeconómica responsable, así pongan al Dalai Lama, a la Madre Teresa o al ministro Giordani.
—Pareciera que Pdvsa ha sido la menos beneficiada de la renta petrolera.
—Pdvsa, así como el Fonden, funciona como un mecanismo para aumentar la discrecionalidad en el manejo de los recursos porque una parte de la renta que se desvió a fondos extrapresupuestarios no fue a la inversión petrolera sino que se dirigió a las misiones, y en un año electoral se le encargó la Gran Misión Vivienda. Por eso hoy vemos como el Gobierno y Pdvsa se quedaron sin reales y con una producción petrolera en declive, incluso en 2012, según cifras extraoficiales.
—Se quedaron sin reales con un precio alto del petróleo.
—A diferencia de lo que ha ocurrido en el pasado, la devaluación y el paquetazo ocurren con un precio del petróleo en 107 dólares por barril, se gastó más de lo que fueron los ingresos y tenemos un sector petrolero que no es capaz de aumentar la producción. Al fin y al cabo, el Gobierno terminó de matar a la gallina de los huevos de oro.
—En el libro El petróleo como instrumento de progreso usted propone crear un nuevo fondo de ahorro. ¿Esa propuesta no resulta extemporánea si ya se gastó el dinero que vino del excedente de años pasados y hay riesgo de que Estados Unidos reduzca su importación de crudo?
—No cabe la menor duda de que desperdiciamos una gran ventana de oportunidades en la última década. La gran mayoría de países productores de petróleo aprovecharon las condiciones favorables del mercado para aumentar significativamente la producción y beneficiarse de lo que es el desarrollo de su sector petrolero industrial. Nuestros países hermanos de la OPEP en promedio aumentaron en 20% la producción desde 1998, pero Venezuela hizo todo lo contrario. Fuimos el único que cayó en niveles de producción de manera significativa. De cara al futuro, el petróleo de esquistos y shale gas o el de las nuevas tecnologías como trakking y la perforación horizontal plantean un escenario difícil para Venezuela y el hecho de que estos temas no se estén discutiendo es sumamente preocupante porque nos vamos a enfrentar con un escenario en el que Estados Unidos, que nos paga el precio de barril en su totalidad y puntualmente, de repente se está volviendo autosuficiente.
—Ese es un asunto que no lo aborda ni el Gobierno ni la oposición.
—No. Por eso hago la pregunta: ¿Estamos preparados para una caída importante en las importaciones de petróleo de Estados Unidos? Nosotros mismos hemos estado minando nuestro mercado más preciado y además Estados Unidos está aumentando la producción. En 2011 se incrementó en 750.000 barriles diarios y el año pasado en 840.000 barriles diarios.
—¿Ese hecho no puede asumirse como el fin del petróleo?
—No lo es. Hay un piso para la caída en los precios por este aumento de producción porque se trata de una tecnología que requiere alta inversión y cada barril que se produzca con ella es sumamente costoso, mucho más de lo que es la producción venezolana. Por el lado de la demanda, las proyecciones indican que los países emergentes como China y la India seguirán incrementando su consumo. Ciertamente en el mediano plazo pareciera que las dos tendencias van a llevar a un precio más moderado, pero difícilmente vuelva a un piso de 50 o 60 dólares por barril y, por tanto, los ingresos seguirán siendo importantes para plantearnos el petróleo como instrumento de desarrollo.
—Ibsen Martínez al final de su obra de teatro Petroleros suicidas pregunta: ¿Qué tiene el petróleo que envenena? ¿Venezuela está envenenada?
—En la portada del libro pusimos una imagen de Ulises atado a un mástil con unas sirenas. Nosotros decimos que los auges petroleros en Venezuela son como cantos de sirena porque son irresistibles, pero llevan al naufragio. Quizás Ibsen quiso decir algo similar en su obra de teatro, pero el petróleo también tiene la posibilidad de convertirse en algo distinto a un veneno. Más bien deberíamos preguntarnos: ¿A qué mástil nos atamos para aprovechar esos cantos de sirena sin llevar el barco al naufragio?
El instrumento del progreso
Un fondo de ahorro como en Alaska
Pedro Luis Rodríguez y su padre Luis Roberto Rodríguez publicaron El petróleo como instrumento de progreso, editado por el IESA, en el cual más que hablar de “sembrar el petróleo” –como dijo Arturo Uslar Pietri- exhortan a “sembrar en el petróleo”. Una de las propuestas es la de crear un fondo de ahorro del excedente de los ingresos provenientes de la exportación de hidrocarburos, pero a diferencia de instrumentos similares que han aprobado en Venezuela en los últimos 35 años, esta vez se involucra directamente al ciudadano.
Recogen la experiencia del fondo petrolero de Noruega, que actualmente tiene acumulado 700 millardos de dólares y parte de esos recursos garantizan el sistema de pensiones y la seguridad social de un ciudadano de ese país, pero también el modelo que hay en el estado de Alaska.
“Desde 1982, entre 1.100 y 1.200 dólares se le ha entregado anualmente a cada ciudadano de Alaska”, recuerda Pedro Luis Rodríguez. “Es un suicidio político si un dirigente de ese estado dice que se cambiarán las reglas del fondo para utilizar los recursos en inversión social o en proyectos del estado”.
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jueves, 7 de marzo de 2013
“Los auges petroleros en Venezuela son cantos de sirena que llevan al naufragio”
viernes, 22 de febrero de 2013
¿Puede Venezuela cambiar el modo de repartir su riqueza petrolera?
"La propuesta, recogida en el libro ´El petróleo como instrumento de progreso´
(2012), cambiaría el equilibrio del poder en el país porque el
ciudadano dejaría de depender de la discrecionalidad de la asignación de
los recurso con la que el Gobierno reparte la renta petrolera, exponen
Luis Roberto y Pedro Luis Rodríguez (padre e hijo)". Publicado en Petroguía, el 19 de febrero de 2013
Cada venezolano recibirá en una cuenta en el exterior su parte de los ingresos por impuestos y regalías por la venta del petróleo, pero solo podría utilizar una porción de ella para gastos médicos y de educación, mientras que transferiría el grueso al Estado, según la propuesta de dos investigadores del Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA).
La propuesta, recogida en el libro “El petróleo como instrumento de progreso” (2012), cambiaría el equilibrio del poder en el país porque el ciudadano dejaría de depender de la discrecionalidad de la asignación de los recurso con la que el Gobierno reparte la renta petrolera, exponen Luis Roberto y Pedro Luis Rodríguez (padre e hijo).
El cambio comenzaría con una modificación a la Constitución para crear el Fondo Patrimonial de los Venezolanos (FPV), una instancia que sería administrada por un directorio independiente y con reglas estrictas.
El FPV dispondría de recursos equivalentes al promedio de los cinco años previos de los aportes al Estado por la venta del petróleo.
El ciudadano podría consultar su fondo particular a través de internet, pero no disponer de él, pues la mayor parte de los ingresos se destinarían al pago de impuestos, mientras que podría acceder a una pequeña parte para gastos de salud y educación.
El remanente de los ingresos, los que no se pagan en impuestos, quedarían en la cuenta personal y la persona los recibiría al momento de su jubilación.
Eso daría mayor poder a los ciudadanos y les colocaría en mejor posición para exigir cuentas.
Los autores, que forman parte del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, afirmaron que la población aceptaría que se implemente el sistema, y citaron discusiones organizadas en focus group con población de las clases C y D.
Sin embargo, señalaron que puede ser más complicado convencer a los dirigentes políticos por la cesión de poder que implica.
Aún así, comentaron que quieren que se discuta la propuesta y revelaron que están promocionándola entre responsables de partidos políticos.
En el libro, además hay una discusión teórica de la relación entre el Estado y los ciudadanos, los países y el petróleo; una reseña de algunos de los retos que enfrenta la industria petrolera nacional junto con un panorama histórico y ejemplos de cambios institucionales en la política petrolera en varios países.
Libro: El petróleo como instrumento de progreso (2012). Ediciones IESA
Autores: Pedro Luis Rodríguez. Economista de la Universidad de Chicago, Magister en Economía de la Universidad de Cambridge. Profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y Coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA
Luis Roberto Rodríguez. Ingeniero Civil de la Universidad de Cambridge, Magister en Ingeniería Sísmica de la Universidad de Berkeley. Egresado del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional. Magister en Estudios Latinoamericanos y maestría en Economía Política de la Universidad de Cambridge.
Cada venezolano recibirá en una cuenta en el exterior su parte de los ingresos por impuestos y regalías por la venta del petróleo, pero solo podría utilizar una porción de ella para gastos médicos y de educación, mientras que transferiría el grueso al Estado, según la propuesta de dos investigadores del Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA).
La propuesta, recogida en el libro “El petróleo como instrumento de progreso” (2012), cambiaría el equilibrio del poder en el país porque el ciudadano dejaría de depender de la discrecionalidad de la asignación de los recurso con la que el Gobierno reparte la renta petrolera, exponen Luis Roberto y Pedro Luis Rodríguez (padre e hijo).
El cambio comenzaría con una modificación a la Constitución para crear el Fondo Patrimonial de los Venezolanos (FPV), una instancia que sería administrada por un directorio independiente y con reglas estrictas.
El FPV dispondría de recursos equivalentes al promedio de los cinco años previos de los aportes al Estado por la venta del petróleo.
El ciudadano podría consultar su fondo particular a través de internet, pero no disponer de él, pues la mayor parte de los ingresos se destinarían al pago de impuestos, mientras que podría acceder a una pequeña parte para gastos de salud y educación.
El remanente de los ingresos, los que no se pagan en impuestos, quedarían en la cuenta personal y la persona los recibiría al momento de su jubilación.
Eso daría mayor poder a los ciudadanos y les colocaría en mejor posición para exigir cuentas.
Los autores, que forman parte del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, afirmaron que la población aceptaría que se implemente el sistema, y citaron discusiones organizadas en focus group con población de las clases C y D.
Sin embargo, señalaron que puede ser más complicado convencer a los dirigentes políticos por la cesión de poder que implica.
Aún así, comentaron que quieren que se discuta la propuesta y revelaron que están promocionándola entre responsables de partidos políticos.
En el libro, además hay una discusión teórica de la relación entre el Estado y los ciudadanos, los países y el petróleo; una reseña de algunos de los retos que enfrenta la industria petrolera nacional junto con un panorama histórico y ejemplos de cambios institucionales en la política petrolera en varios países.
Libro: El petróleo como instrumento de progreso (2012). Ediciones IESA
Autores: Pedro Luis Rodríguez. Economista de la Universidad de Chicago, Magister en Economía de la Universidad de Cambridge. Profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y Coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA
Luis Roberto Rodríguez. Ingeniero Civil de la Universidad de Cambridge, Magister en Ingeniería Sísmica de la Universidad de Berkeley. Egresado del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional. Magister en Estudios Latinoamericanos y maestría en Economía Política de la Universidad de Cambridge.
jueves, 24 de enero de 2013
Una hoja de ruta
(Arnoldo José Gabaldón, en un reportaje del diario Tal Cual, señala que el libro "El petróleo como instrumento de progreso", del profesor del IESA, Pedro Luis Rodríguez Sosa y Luis Roberto Rodríguez Pardo, contiene una propuesta de reformas para la industria de los hidrocarburos que es digna de ser analizada y discutida en la forma más amplia posible, dada su trascendencia. Publicado el 22 de enero de 2013)
El manejo de la riqueza petrolera, por razones obvias, seguirá siendo en el futuro de crucial importancia para el país. Proponen la creación de un fondo donde se depositen los ingresos petroleros a nombre de cada uno de los venezolanos
En Venezuela hay que prepararse para cambios importantes. Ellos llegarán inexorablemente, pues es difícil pensar que situaciones tan anómalas y costosas para la república, como las que estamos viviendo, puedan prolongarse de manera indefinida.
En ese contexto, lo que ocurra con el manejo de la riqueza petrolera, por razones obvias, seguirá siendo en el futuro de crucial importancia y de allí que debamos ir pensando y debatiendo el alcance de los cambios que más convendrá adelantar en ese sector de la actividad productiva. La viabilidad de esas transformaciones, sin lugar a dudas, dependerá del mayor grado de consenso a que podamos llegar sobre su alcance y profundidad.
Los doctores Pedro Luis Rodríguez Sosa y Luis Roberto Rodríguez Pardo, padre e hijo, han publicado recientemente un libro: El petróleo como instrumento de progreso (Ediciones IESA), que contiene una propuesta de reformas para la industria de los hidrocarburos que es digna de ser analizada y discutida en la forma más amplia posible, dada su trascendencia.
La propuesta en referencia tiene la virtud de su integralidad. No solo comprende los campos tradicionales políticos y estructurales, propios de la industria petrolera, sino que arrastra un conjunto de aspectos tan diversos como la asignación menos discrecional de la renta petrolera por el gobierno nacional; la estabilidad económica a mediano y largo plazo, esencial para planificar las inversiones y luchar contra la inflación; una nueva relación Estado-sociedad, que fortalece al colectivo en su papel de control social, aspecto fundamental para el desarrollo de la institucionalidad democrática; contribuye a potenciar la formación de una conciencia fiscal entre los ciudadanos, tan disminuida en el país como derivación del rentismo a que nos hemos malacostumbrado; incrementa la percepción de pertenencia sobre la industria de los hidrocarburos por parte de los venezolanos; coadyuva a la creación de un sistema de seguridad social que nos asegura a todos un apoyo financiero decente a la fecha de la jubilación; y el financiamiento de la salud a través de un sistema de seguro universal. Estos dos últimos aspectos configuran el eje del sistema de seguridad social del que todavía no disponemos, a pesar de constituir un objetivo constitucional.
En la reforma propuesta desempeña un papel central la constitución de un fondo financiero: el Fondo Patrimonial de los Venezolanos, como lo denominan los autores, en el cual se deposita la totalidad de la renta petrolera a nombre de cada uno de los ciudadanos mayores de edad y de cuyo patrimonio y destino deben ser informados individual y regularmente, a través del sistema bancario nacional.
Dicho Fondo tiene varios usos: financiar el presupuesto nacional con cantidades anuales predecibles; conformar fideicomisos de ahorro individual para fortalecer la pensión de jubilación o financiar gastos en educación y salud; hacer inversiones en los mercados financieros internacionales que aseguren una rentabilidad para el conjunto de ahorristas y constituyan un respaldo económico al país, entre varios otros.
Las propuestas formuladas por los doctores Rodríguez Sosa y Rodríguez Pardo, persiguen además establecer un hilo conductor o más bien un piso estable para la formulación de toda la política económica, de manera que la misma no esté sujeta a los vaivenes de los precios del petróleo en los mercados internacionales que han causado incertidumbre financiera en el pasado.
Por ende constituye un antídoto al rentismo que tantas perversiones ha acunado en el funcionamiento de la sociedad venezolana y sus instituciones. Todo esto lo abordan los autores sin subestimar la ventaja que representa para los venezolanos disponer de una industria petrolera desarrollada y de inmensas reservas de hidrocarburos. Por el contrario, son prolijos en plantear reformas estructurales y de política petrolera, orientadas a "sembrar el petróleo", con lo cual desean significar la importancia del sector para desarrollar actividades productivas que contribuyan a una verdadera diversificación económica.
Para el país se avecinan tiempos de cambio que deben ser aprovechados para acometer verdaderas reformas de fondo. Esas reformas tienen que ser exhaustivamente estudiadas para tener seguridad de que su instrumentación significará un aumento cierto del bienestar del pueblo venezolano.
La MUD, interesada en promover una sociedad realmente democrática y moderna, está llamada a promover una amplia discusión de las importantes reformas propuestas por los doctores Rodríguez Sosa y Rodríguez Pardo, con la intención de ir precisando su oferta alternativa u hoja de ruta, en una materia que es esencial para Venezuela.
En Venezuela hay que prepararse para cambios importantes. Ellos llegarán inexorablemente, pues es difícil pensar que situaciones tan anómalas y costosas para la república, como las que estamos viviendo, puedan prolongarse de manera indefinida.
En ese contexto, lo que ocurra con el manejo de la riqueza petrolera, por razones obvias, seguirá siendo en el futuro de crucial importancia y de allí que debamos ir pensando y debatiendo el alcance de los cambios que más convendrá adelantar en ese sector de la actividad productiva. La viabilidad de esas transformaciones, sin lugar a dudas, dependerá del mayor grado de consenso a que podamos llegar sobre su alcance y profundidad.
Los doctores Pedro Luis Rodríguez Sosa y Luis Roberto Rodríguez Pardo, padre e hijo, han publicado recientemente un libro: El petróleo como instrumento de progreso (Ediciones IESA), que contiene una propuesta de reformas para la industria de los hidrocarburos que es digna de ser analizada y discutida en la forma más amplia posible, dada su trascendencia.
La propuesta en referencia tiene la virtud de su integralidad. No solo comprende los campos tradicionales políticos y estructurales, propios de la industria petrolera, sino que arrastra un conjunto de aspectos tan diversos como la asignación menos discrecional de la renta petrolera por el gobierno nacional; la estabilidad económica a mediano y largo plazo, esencial para planificar las inversiones y luchar contra la inflación; una nueva relación Estado-sociedad, que fortalece al colectivo en su papel de control social, aspecto fundamental para el desarrollo de la institucionalidad democrática; contribuye a potenciar la formación de una conciencia fiscal entre los ciudadanos, tan disminuida en el país como derivación del rentismo a que nos hemos malacostumbrado; incrementa la percepción de pertenencia sobre la industria de los hidrocarburos por parte de los venezolanos; coadyuva a la creación de un sistema de seguridad social que nos asegura a todos un apoyo financiero decente a la fecha de la jubilación; y el financiamiento de la salud a través de un sistema de seguro universal. Estos dos últimos aspectos configuran el eje del sistema de seguridad social del que todavía no disponemos, a pesar de constituir un objetivo constitucional.
En la reforma propuesta desempeña un papel central la constitución de un fondo financiero: el Fondo Patrimonial de los Venezolanos, como lo denominan los autores, en el cual se deposita la totalidad de la renta petrolera a nombre de cada uno de los ciudadanos mayores de edad y de cuyo patrimonio y destino deben ser informados individual y regularmente, a través del sistema bancario nacional.
Dicho Fondo tiene varios usos: financiar el presupuesto nacional con cantidades anuales predecibles; conformar fideicomisos de ahorro individual para fortalecer la pensión de jubilación o financiar gastos en educación y salud; hacer inversiones en los mercados financieros internacionales que aseguren una rentabilidad para el conjunto de ahorristas y constituyan un respaldo económico al país, entre varios otros.
Las propuestas formuladas por los doctores Rodríguez Sosa y Rodríguez Pardo, persiguen además establecer un hilo conductor o más bien un piso estable para la formulación de toda la política económica, de manera que la misma no esté sujeta a los vaivenes de los precios del petróleo en los mercados internacionales que han causado incertidumbre financiera en el pasado.
Por ende constituye un antídoto al rentismo que tantas perversiones ha acunado en el funcionamiento de la sociedad venezolana y sus instituciones. Todo esto lo abordan los autores sin subestimar la ventaja que representa para los venezolanos disponer de una industria petrolera desarrollada y de inmensas reservas de hidrocarburos. Por el contrario, son prolijos en plantear reformas estructurales y de política petrolera, orientadas a "sembrar el petróleo", con lo cual desean significar la importancia del sector para desarrollar actividades productivas que contribuyan a una verdadera diversificación económica.
Para el país se avecinan tiempos de cambio que deben ser aprovechados para acometer verdaderas reformas de fondo. Esas reformas tienen que ser exhaustivamente estudiadas para tener seguridad de que su instrumentación significará un aumento cierto del bienestar del pueblo venezolano.
La MUD, interesada en promover una sociedad realmente democrática y moderna, está llamada a promover una amplia discusión de las importantes reformas propuestas por los doctores Rodríguez Sosa y Rodríguez Pardo, con la intención de ir precisando su oferta alternativa u hoja de ruta, en una materia que es esencial para Venezuela.
jueves, 4 de octubre de 2012
Pdvsa y el ambiente
(Amanda Beaujon y Jessica Grisanti, del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, comparten las cifras de la gestión ambiental de PDVSA en Venezuela, poniendo en evidencia el impacto de las operaciones petroleras y el efecto negativo sobre la salud y la calidad de vida de los afectados. Publicado en El Universal, el 2 de octubre de 2012)
Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) tiene entre sus lineamientos estratégicos avanzar hacia una gestión ambiental articulada con las áreas y filiales, contribuir a la construcción del desarrollo sustentable y saldar la deuda ambiental, como expone en el Informe de Gestión de PDVSA 2011.
Sin embargo, los resultados en materia ambiental de la empresa parecieran no ser coherentes con estos lineamientos. Entre el año 2010 y 2011 las inversiones de PDVSA y sus filiales destinadas para el desempeño ambiental disminuyeron aproximadamente en 49%, de Bs. MM 996,37 en 2010, en el 2011 la suma fue de Bs. MM 510,95. En ese mismo periodo los derrames en agua más que se duplicaron.
Los derrames en agua tienen un impacto ambiental considerablemente superior a los derrames en suelo, ya que en un periodo de tiempo muy corto, el petróleo se esparce en una capa muy fina a lo largo de la superficie del agua teniendo un mayor alcance que otro tipo de derrame.
Durante el 2011 se reportaron un total de 4.019 derrames de hidrocarburos, de los cuales se contabilizaron 3.115 en agua y 904 en suelo, mientras en el 2010, el total de derrames fue 2.393, significando un incremento del 70% en los derrames de hidrocarburos entre el 2010 y el 2009. Durante este año 2012, en el Centro de Refinación Paraguaná, estado Falcón, se han suscitado derrames en el mar durante operaciones de carga y descarga.
Desde diciembre del año pasado en el estado Monagas han ocurrido 3 derrames petroleros con consecuencias graves. El derrame en río Guarapiche se estima en más de 100 mil barriles, afectando la planta potabilizadora que surte a la ciudad de Maturín. Como consecuencia, 80% de los habitantes de la capital del estado estuvo sin agua potable por tubería durante mes y medio. Asimismo, han ocurrido siete fugas de crudo petrolero en el sur del estado Anzoátegui en el año 2012.
Otra preocupación ambiental, consecuencia de la industria petrolera, es la acumulación de coque en el estado Anzoátegui, la cual se ha duplicado en menos de un año, pasando de 300 millones a más de 500 millones de toneladas métricas.
Sólo para el año 2010 se registró la asistencia de 238 pacientes con enfermedades respiratorias y pulmonares al Centro de Atención Hospitalaria de Puerto Píritu a causa de la producción y acumulación de coque.
La falta de agua potable, degradación del suelo, contaminación en el aire que genera problemas respiratorios, contaminación en el agua que impacta actividades como la pesca, son algunos de los problemas que enfrentan las regiones petroleras en el país.
En nuestra sociedad no se le da la relevancia pertinente a los problemas ambientales, la degradación del entorno en donde vivimos, más allá de las consecuencias relacionadas a problemas que afectan a la humanidad, como es el cambio climático, disminuye la calidad de vida de los venezolanos, en particular los que residen en zonas aledañas a las afectadas.
Fuentes:
1) Informe de Gestión de PDVSA 2011
2) Balance de la Gestión Social y Ambiental de PDVSA 2011
jueves, 6 de septiembre de 2012
"Cuentos del Fondo Chino"
(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, explica el verdadero funcionamiento del llamado Fondo Chino y por qué pudiera ser favorable para la nación conservarlo a pesar de utilizar una estructura administrativa tan compleja y poco transparente. Publicado en el diario El Universal, el 2 de septiembre de 2012)
Tras unos meses siguiendo el Fondo Común China Venezuela (FCCV o Fondo Chino), creo (en este entorno y por ahora poco se puede hacer más allá de creer) que puedo aportar algunos elementos que pueden contribuir con su comprensión.
Como la mayoría de las cosas que se hacen por cuenta y a espaldas de los verdaderos interesados, se han ido creando alrededor del Fondo Chino ciertos mitos, que a su vez han distraído la atención de algunos de sus rasgos más interesantes.
Como la mayoría de las cosas que se hacen por cuenta y a espaldas de los verdaderos interesados, se han ido creando alrededor del Fondo Chino ciertos mitos, que a su vez han distraído la atención de algunos de sus rasgos más interesantes.
¿Qué es y cómo funciona? En principio, lo que se conoce como el Fondo Chino son una serie de acuerdos paralelos. En primer lugar, Pdvsa establece un contrato de suministro con China Oil. Esta última adquiere el petróleo y deposita el valor del envío en dólares (calculado a precios de mercado) en una cuenta que Bandes y la Oficina Nacional del Tesoro (ONT) tienen en el Banco de Desarrollo de China (BDC).
Paralelamente, China le hace un préstamo a Venezuela, que junto con aportes que hace el país, conforman el FCCV. Ese préstamo se hace a tasas inferiores a las que le exigen a Venezuela los mercados. Desde allí se financian proyectos para el desarrollo de Venezuela, que no están del todo claros y cuyo listado específico, montos comprometidos y ejecutados son muy difíciles de conseguir.
Ahora bien, una proporción de la factura petrolera de los envíos a China se destina a servir la deuda de Venezuela con ese país. En principio, se estableció que por cada barril de petróleo, cuarenta dólares vayan a amortizar capital y pagar intereses, y la diferencia queda disponible para Venezuela en la cuenta de la ONT en el Banco de Desarrollo de China. De allí surgió la idea equivocada de que "esos barriles nos los compraron a cuarenta", en lugar de a precios de mercado. Los efectos sobre nuestro bienestar no van por ahí.
Paralelamente, China le hace un préstamo a Venezuela, que junto con aportes que hace el país, conforman el FCCV. Ese préstamo se hace a tasas inferiores a las que le exigen a Venezuela los mercados. Desde allí se financian proyectos para el desarrollo de Venezuela, que no están del todo claros y cuyo listado específico, montos comprometidos y ejecutados son muy difíciles de conseguir.
Ahora bien, una proporción de la factura petrolera de los envíos a China se destina a servir la deuda de Venezuela con ese país. En principio, se estableció que por cada barril de petróleo, cuarenta dólares vayan a amortizar capital y pagar intereses, y la diferencia queda disponible para Venezuela en la cuenta de la ONT en el Banco de Desarrollo de China. De allí surgió la idea equivocada de que "esos barriles nos los compraron a cuarenta", en lugar de a precios de mercado. Los efectos sobre nuestro bienestar no van por ahí.
¿Cuáles son los beneficios directos para Venezuela? Recibe un préstamo significativo a tasas inferiores a las que nos exigen los mercados. ¿Cuáles son los costos? Un aumento significativo de costos de transporte en relación con lo que eran nuestros mercados anteriores. Por otro lado, el último de los acuerdos (Gran Volumen: 20.600 millones de dólares) nos otorga 40% de la línea de crédito en yuanes, por lo que nos vemos obligados a importar de China muchas cosas que presumiblemente no importaríamos de no estar atados.
En definitiva, hay que sentarse a sacar algunos números, pero no luce tan desfavorable como pensábamos. En medio de las necesidades de financiamiento que resultan de la aceleración fenomenal e irresponsable del gasto en el período electoral, el acuerdo con China podría ser muy útil.
Además, dentro de un contexto de expansión de la producción petrolera, el acuerdo de suministro con China bien podría servir para diversificar mercados. Lo que no se puede justificar es que un conjunto de préstamos que totalizan 36.600 millones de dólares, de los cuales se han desembolsado 34.100 y restan por pagar 27.500, haya sido hecho con una estructura administrativa tan compleja, de manera tan poco transparente, y a espaldas de la nación.
Después de todo, aún no sabemos con certeza qué hemos hecho con todo ese dinero, y ese también debe ser un elemento esencial del análisis de los impactos sobre nuestro bienestar.
Además, dentro de un contexto de expansión de la producción petrolera, el acuerdo de suministro con China bien podría servir para diversificar mercados. Lo que no se puede justificar es que un conjunto de préstamos que totalizan 36.600 millones de dólares, de los cuales se han desembolsado 34.100 y restan por pagar 27.500, haya sido hecho con una estructura administrativa tan compleja, de manera tan poco transparente, y a espaldas de la nación.
Después de todo, aún no sabemos con certeza qué hemos hecho con todo ese dinero, y ese también debe ser un elemento esencial del análisis de los impactos sobre nuestro bienestar.
@miguelsantos12
martes, 26 de junio de 2012
Más FONDEN, menos presupuesto
(El profesor del IESA, Pedro Luis Rodríguez, realiza un análisis de la nueva Ley de Contribución Especial por Precios Extraordinarios y Precios Exorbitantes en los Hidrocarburos, la cual facilita el uso discrecional de los recursos de PDVSA por parte del Ejecutivo Nacional a través del FONDEN, en detrimento del presupuesto nacional. Publicado en el diario El Universal el martes 26 de junio)
La reforma a ley de Contribución Especial, publicada en gaceta oficial Nº 6.022 el 18 de abril de 2011, redefine el concepto de precios extraordinarios establecido en la ley de Contribución Especial publicada en 2008 e introduce el concepto de precios exorbitantes.
Según la nueva ley, por precios extraordinarios debemos entender aquellos por encima del establecido en la ley Anual de Presupuesto e igual o inferior a $70, mientras que los exorbitantes están por encima de $70.
Cuando los precios son superiores a $70 e inferiores a $90, la ley contempla el cobro de una alícuota de 80% sobre la diferencia entre el precio observado y esos $70. Para precios iguales o superiores a $90 e inferiores a $100, se aplica una alícuota de 90% sobre la diferencia entre el precio observado y $90 y se le añade la alícuota de 80% de la diferencia entre $70 y $90.
Para precios iguales o superiores a $100 se aplica una alícuota de 95% sobre la diferencia entre el precio observado y $100, añadiéndole la alícuota de 90% de la diferencia entre $90 y $100 y la alícuota de 80% de la diferencia entre $70 y $90.
En contraste con la ley de 2008, esta nueva variante establece una alícuota adicional de 20% sobre la diferencia entre $70 y el precio extraordinario definido en la ley anual de presupuesto. Se establece además un tope máximo de $70 para el cálculo de regalías, impuesto de extracción e impuesto de registro de exportación, siendo destinada al Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN) toda recaudación producto de esta nueva ley.
De esta manera se aumenta la recaudación por parte del Estado a precios altos, manteniendo la deseable progresividad lograda en la ley de contribuciones especiales de 2008. Sin embargo, la ley presenta graves limitaciones que ameritan atención especial.
Primero, si bien es progresiva a precios altos, la ley sigue siendo regresiva a precios bajos, manteniendo una alta participación del Estado, que hace inviable ciertos proyectos en caso de una baja significativa en los precios.
Segundo, tomando en cuenta el aumento en el corto plazo de los costos operativos que suelen acompañar aumentos significativos en los precios, las nuevas alícuotas pueden resultar excesivas, disminuyendo el incentivo a la inversión incluso en presencia de altos precios.
Tercero, la definición de precios extraordinarios en base al precio establecido anualmente en la ley de presupuesto genera incertidumbre en cuanto a la tasa efectiva de tributación, lo cual se traduce en un obstáculo adicional a la inversión. Por último, el tope en la regalía implica una desviación importante de recursos al FONDEN que de lo contrario hubiesen ido al presupuesto nacional.
A un precio de 115 dólares el barril, 52% de lo recaudado ingresa a FONDEN mientras que sólo 48% va al presupuesto. Aunado a los niveles de gasto social de PDVSA observados en años recientes, la nueva ley implica que más del 60% de los aportes a la nación proveniente del petróleo es manejado de manera discrecional por el ejecutivo, lo cual puede tener importantes repercusiones sobre la transparencia y rendición de cuentas que debe caracterizar el uso de los recursos petroleros.
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| Figura #1: Porcentaje de lo recaudado que se dirige a FONDEN según la ley de 2008 y la ley de 2011 |
Fuente: cálculos propios en base a la Ley que Crea Contribución Especial por Precios Extraordinarios y Precios Exorbitantes en el Mercado Internacional de Hidrocarburos (Gaceta Oficial Nº 6.022 del 18 de abril 2011) y la Ley de Contribución Especial Sobre Precios Extraordinarios del Mercado Internacional de. Hidrocarburos (Gaceta Oficial Nº 38.910 del 15 de abril de 2008).
Nota: Se usa un costo fijo de US$ 14/barril para esta simulación. En realidad, como resaltamos en el texto, el costo tiende a variar con el precio.
viernes, 15 de junio de 2012
Caída del petróleo no impide aumento del gasto
(En un reportaje del diario Tal Cual, escrito por Elinor Madero Martínez y publicado el 12 de junio, el profesor del IESA y experto petrolero, Francisco Monaldi, comenta el estado de la industria petrolera venezolana y sus consecuencias a las finanzas del país)
El precio del crudo en el mercado internacional está mostrando una tendencia declinante por quinta semana consecutiva. Los expertos consideran que la situación se está tornando alarmante, dada nuestra plena dependencia económica y financiera del carburante.
José Toro Hardy, economista y ex director de Pdvsa, asegura que en el caso de Venezuela es importante destacar que el valor del petróleo significa el 95% de los ingresos y un desmoronamiento registrado como el de la última semana, cuando llegó a 94,05 dólares, es muy preocupante. Asegura que "el país se ha enfrentado a una caída simultánea del precio del petróleo y según cifras de la OPEP tampoco está creciendo la producción. Lo que significa que los ingresos se pueden ver afectados".
Toro Hardy afirma que esto ocurre en momentos en que el aparato productivo ha sido severamente dañado, "porque nos hace más dependientes de las importaciones y hace que se necesiten aún más esos dólares. Y en un año electoral se traduce en que el Gobierno va a aumentar el gasto público para impulsar su triunfo electoral y eso se convierte en más inflación". También esto significa que se tendrán menos dólares para comprar los bienes que el Gobierno necesita importar.
El economista advirtió que los factores que influyen en el mercado mundial, como la recesión en distintas regiones, permiten prever una caída de la demanda. Las reservas estratégicas de los Estados Unidos han alcanzado un nivel inusualmente alto y la repercusión de los conflictos en Irán hacen prever una caída como la que está ocurriendo en los precios internacionales del barril de 20% aproximadamente, pues solo ayer el West Texas bajó $1,40 quedando en $82,70 y el Brent cerró cayendo $ 1,47 para terminar en $98.
El experto petrolero Francisco Monaldi, profesor del IESA, denunció que el país está importando como nunca antes lo había hecho, y advirtió que el plan "Siembra Petrolera" que planteó el Gobierno en el año 2005, falló porque actualmente se producen menos de 3 millones de barriles diarios, cuando la meta eran cinco.
Monaldi sentenció: "Somos cada vez más vulnerables a una caída del precio del petróleo, por lo que se deduce que Venezuela se está endeudando únicamente para consumir".
BUSCANDO EL IMPULSO
Venezuela promoverá en la próxima reunión de la OPEP que se llevará a cabo en Viena elevar mediante otros mecanismos los precios del petróleo hacia los 100 dólares por barril, según declaraciones del presidente Hugo Chávez, quien consideró que la crisis de la deuda europea y una desaceleración global hundieron el valor del barril en las últimas semanas, pues considera que la meta de producción que llegaba a unos 30 millones de barriles por día algunos grupos la están superando.
jueves, 7 de junio de 2012
Relevancia del capital intangible
(Para Maritza Izaguirre, miembro del Junta Ejecutiva del IESA, el capital intangible se fortalece únicamente con instituciones públicas sólidas, para garantizar la adecuada eficiencia en el uso de los recursos. Publicado en el diario El Nacional el 5 de junio)
En publicaciones recientes del Banco Mundial (Canuto y Cavallari, 2012), los autores identifican, entre otros, el capital social, el desarrollo del talento humano y la innovación como factores que, combinados con una inteligente intervención del Estado, logran la modernización y el progreso de la sociedad.
Se refieren a ello como el capital intangible, para diferenciarlo del capital productivo y del capital natural, este último asociado con la abundancia de recursos naturales, cuya utilización favorece al Estado con importantes recursos financieros.
En sus investigaciones llegan a la conclusión de que la calidad de las instituciones públicas y la gobernabilidad juegan un papel relevante. Ello explica por qué algunos países desafían la maldición de los recursos naturales, mediante la formulación de políticas adecuadas, adopción de estrategias destinadas a fortalecer el capital físico, la capacidad productiva y el capital humano, lo que contribuye a disminuir su elevada dependencia del ingreso fiscal originado en la explotación de dichos recursos.
Es así como la riqueza súbita, en un entorno de debilidad institucional y gobernabilidad limitada, conduce con frecuencia a la ineficiencia e ineficacia en el uso de los recursos. Cuando el Estado actúa sin los balances y controles, propios del Estado de Derecho, ocurre con frecuencia la apropiación de lo producido por grupos vinculados al entorno gobernante, se enriquecen unos pocos en detrimento de las mayorías; la utilización sin control de enormes recursos que alimentan a un Estado poderoso, el cual, con frecuencia, incurre en el financiamiento de programas y proyectos de dudosa rentabilidad que al reducirse el ingreso fiscal incurren, para mantener el nivel de gasto, en el endeudamiento y comprometen, así, a las futuras generaciones.
De allí la importancia de disponer de un sector público capaz y eficiente, que actué con transparencia y respete el Estado de Derecho, que promueva la transparencia en las decisiones y fortalezca el capital humano y social, y así genere confianza y estimule la creación de empleo, ahorro, inversión y solidaridad.
Dado que somos un país que vive de la renta petrolera, y que nuestras oportunidades para lograr la verdadera independencia se alejan por el entorno que nos rodea, se hace urgente un cambio de rumbo.
Por lo tanto, a participar, para que mediante el voto libre y secreto optemos por la opción que asegure el incremento en nuestra sociedad del capital intangible, clave del crecimiento sostenido.
izaguirre.maritza3@cantv.net
miércoles, 23 de mayo de 2012
"El BCV financia los costos operativos de Pdvsa"
(El profesor del IESA, Francisco Monaldi, en una entrevista con Andrés Rojas Jiménez, realiza un análisis sobre la situación petrolera venezolana y la realidad financiera de PDVSA. Publicado en el diario El Nacional el miércoles 23 de mayo de 2012)
El director del Centro de Energía y Ambiente del IESA califica de escandaloso el alto costo que paga la petrolera por emitir bonos. Le preocupa la tendencia creciente que registra la deuda financiera de la empresa. "En el Gobierno hay desesperación por aumentar la producción petrolera", señala.
"El plan de Siembra Petrolera es un absoluto fracaso", afirma el economista Francisco Monaldi, director del Centro de Energía y Ambiente del Instituto de Estudios Superiores de Administración. Recuerda que hace 7 años, cuando anunció el programa, Petróleos de Venezuela aseguró que la producción aumentaría de 3,2 millones a 5,8 millones de barriles diarios entre 2005 y 2012.
"Si tomamos la cifra que dice Pdvsa sobre su producción actual, que está en 2,9 millones de barriles, entonces estamos 3 millones de barriles por debajo de la meta que se fijó el Gobierno. Digo que es un fracaso porque la producción se redujo. Esa situación se repite en los proyectos de refinación y de gas natural", agrega.
El director del Centro de Energía y Ambiente del IESA califica de escandaloso el alto costo que paga la petrolera por emitir bonos. Le preocupa la tendencia creciente que registra la deuda financiera de la empresa. "En el Gobierno hay desesperación por aumentar la producción petrolera", señala.
"El plan de Siembra Petrolera es un absoluto fracaso", afirma el economista Francisco Monaldi, director del Centro de Energía y Ambiente del Instituto de Estudios Superiores de Administración. Recuerda que hace 7 años, cuando anunció el programa, Petróleos de Venezuela aseguró que la producción aumentaría de 3,2 millones a 5,8 millones de barriles diarios entre 2005 y 2012.
"Si tomamos la cifra que dice Pdvsa sobre su producción actual, que está en 2,9 millones de barriles, entonces estamos 3 millones de barriles por debajo de la meta que se fijó el Gobierno. Digo que es un fracaso porque la producción se redujo. Esa situación se repite en los proyectos de refinación y de gas natural", agrega.
-¿Ese fracaso es por falta de inversión? --Es la principal variable. En exploración y producción la inversión no se ha incrementado de manera importante.
-¿Eso ha ocurrido por el gasto social que le impuso el Gobierno a Pdvsa? --También hay problemas de ejecución y falta de recursos humanos especializados, pero la principal variable es la excesiva extracción de recursos que hace el Gobierno para el Fonden, los programas sociales que ejecuta directamente la empresa, los acuerdos como Petrocaribe y, sobre todo, el Fondo Chino. Todo esto hace que Pdvsa tenga un flujo de caja escaso en un momento en que se registran los precios más altos de la historia en términos reales.
-Pareciera que ese flujo es negativo y debe emitir deuda.
-Eso es correcto, aunque las emisiones de bonos también tienen el objetivo de proveer de divisas al Sitme. Pero el hecho de que el Banco Central de Venezuela le esté prestando a Pdvsa da la sensación de que la empresa tiene un déficit en su flujo de caja. El BCV le prestó 100 millardos de bolívares en el último año. Prácticamente financia los costos operativos de Pdvsa en bolívares y la parte en dólares se hace con endeudamiento. En 6 años, la deuda financiera de la petrolera se multiplicó 13 veces al pasar de 3 millardos a más de 40 millardos de dólares con la reciente emisión. Ese saldo es inquietante.
-El ministro de Petróleo y Minería y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, afirma que hay capacidad para endeudarse por la proporción que representa con respecto a los activos.
-La comparación con relación a los activos no me deja tranquilo, pero sí cuando se compara con el potencial flujo de caja que tendría Pdvsa si el Ejecutivo no le quitara todo el dinero. Sin embargo, lo peligroso es la tendencia y la baja inversión porque ese endeudamiento no ha sido para exploración y producción sino para financiar al Gobierno.
-Pero por primera vez se escucha al ministro Ramírez y al presidente Hugo Chávez decir que este año la producción aumentará en 500.000 barriles diarios.
-Es cierto. Desde hace poco más de un año ha habido un esfuerzo significativo para frenar el declive en la producción, fundamentalmente en la faja del Orinoco, pero hay un retraso en todos los planes y un problema gravísimo en la construcción de la infraestructura para que esos proyectos se materialicen. Sin duda, en el Gobierno hay desesperación por aumentar la producción.
-¿Por qué dice que hay desespero?
-Por dos razones. La primera, por el colapso en la producción del lago de Maracaibo, que desciende de manera acelerada desde que se expropiaron las empresas de servicio, y no se ven posibilidades de parar esta tendencia. Eso ha preocupado de tal manera que el Gobierno ha decidido ser más agresivo en la faja.
-¿No es un error abandonar la producción en el Zulia?
-Totalmente. Venezuela debería estar tratando de desarrollar sus crudos livianos y medianos, pero revertir la declinación de la producción es complicado porque deben reconstruir toda la trama de negocios que manejaba la empresa de servicios en la Costa Oriental del lago de Maracaibo.
-¿Cuál es la segunda razón del Gobierno para estar desesperado?
-Buena parte de la producción está comprometida en acuerdos que no generan flujo de caja, sobre todo el suministro a China, que cada vez crece más. Se envían 430.000 barriles diarios, volumen que es significativo frente a las exportaciones totales de Venezuela. Sabemos, por el punto de cuenta del ministro Ramírez al presidente Chávez, que Pdvsa pidió que le reembolsaran parte del exceso por encima de 50 dólares que estaba en una cuenta del Bandes. Por estas razones no se podía posponer el aumento de la producción. Pdvsa está recibiendo menos dólares y la situación es dramática cuando se agrega el consumo en el mercado interno que genera el subsidio a la gasolina.
-¿Es viable que la producción aumente como anuncia el ministro?
-Pareciera tremendamente improbable. Uno se pregunta si el ministro habla de incremento sólo en la faja, porque da la impresión de que no toma en cuenta la caída en el lago de Maracaibo. Tampoco queda claro si habla de aumento neto. Eso sería contradictorio porque afirma que Venezuela no excederá la cuota de la OPEP. En el Gobierno se maneja un discurso que por un lado dice que la producción subirá y por otro que no aumentará. Ahora, sí creo que hay un cambio y que el Gobierno se ha vuelto pragmático. Mi escenario pesimista es la continuidad de la actual política y que la producción suba 500.000 barriles diarios en los próximos 6 años.
-Esa es la meta del Gobierno para este año.
-La credibilidad del Gobierno está en un punto tan bajo que ningún analista prevé que Venezuela vaya aumentar 500.000 barriles este año, pero sí creo que por primera vez en 14 años veamos una reversión de la tendencia a declinar la producción, pero no será mayor a 50.000 barriles diarios.
-¿Qué debería ocurrir para que haya un auge de inversiones?
-Las condiciones están dadas por los altos precios, aunque hay nubarrones por la evolución de la economía mundial que puede causar cambios en el escenario, pero internamente faltan por resolver asuntos institucionales. Venezuela debería ser un polo que atraiga inversiones más que Brasil, cuyos proyectos petroleros tienen riesgos geológicos enormes.
-Si eso fuera así, ¿Pdvsa no pagaría elevadas tasas de interés por emitir deuda?
-Pdvsa está emitiendo deuda como si fuera una empresa de un país en default (que incumple sus pagos de deuda). Eso es escandaloso y comparable con naciones que están en una situación muy desfavorable. Con el potencial de la faja sería posible emitir deuda en mejores condiciones, pero eso no ocurre porque la credibilidad de la empresa es bajísima.
-¿Por qué no le creen?
-Porque incumple los planes de inversión, no atiende sus compromisos y le debe a sus socios más de 10 millardos de dólares por las empresas mixtas, por cuentas por pagar y por repatriación de dividendos.
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jueves, 17 de mayo de 2012
La estatización de YPF: ¿Soberanía energética o voracidad fiscal?
Por: Jean-Paul Leidenz Font
Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA
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| Gráfica realizada por Domingo Cavallo (10) |
Además, el gobierno argentino reprochó la presunta desinversión de la petrolera siendo, no obstante, capaz de repartir cuantiosos dividendos a sus accionistas. El objetivo último de la medida, cristalizado en la Ley de Soberanía Hidrocarburífera de la República Argentina (1), establece:
“Artículo 1º: Declárese de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos”
Conviene analizar esta decisión en la coyuntura específica de la industria argentina, en particular, dado el descubrimiento de un importante yacimiento de oil shale en Neuquén.
El anuncio del yacimiento en Vaca Muerta fue realizado el 7 de noviembre de 2011 (2), teniendo éste un volumen de reservas de 22.807 millones de barriles equivalentes de petróleo (Mbep) (3). Esto lo haría uno de los principales yacimientos de oil shale en el mundo, dando a Argentina un volumen de reservas de este tipo de crudo superiores a las de Canadá (4).
Además, alrededor de 12 mil kilómetros cuadrados de Vaca Muerta están otorgados en concesión a YPF. Las inversiones requeridas para su explotación podrían ascender a $25.000 MM anuales, logrando con ellas duplicar la producción de crudo presente en una década (5).
Ante este panorama, es interesante considerar que el hostigamiento gubernamental contra la petrolera comenzó a partir del anuncio. Incluso, se le revocaron concesiones a principios del mes de marzo, tal fue el caso de los campos Escalante-El Trébol y Central-Cañadón Perdido (6).
Es pertinente considerar una serie de incentivos fiscales que han podido dar pie a la abrupta nacionalización de YPF.
A partir de 2008 el balance fiscal de la República Argentina ha tenido una tendencia deficitaria clara, ocasionada por un fuerte crecimiento del gasto público y un aumento no proporcional de los ingresos fiscales. En 2011 el déficit público como porcentaje del PIB fue de 2.8%, deduciendo las rentas a la propiedad que actúan como financiamiento monetario, mediante transferencias de utilidades del Banco Central al Tesoro Nacional.
Según proyecciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) (7) en el peor escenario, el saldo negativo podría ubicarse en 3.5% del PIB para 2012. Las presiones que esta situación genera sobre los pagos del servicio de la deuda externa, podrían explicar el interés del gobierno argentino por adueñarse de rentas derivadas de la explotación de crudo.
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| Tomado de IARAF, Informe Económico Nº 147 |
Es de esperar que el gobierno argentino vea con preocupación su restricción creciente de ingresos, sobre todo al sostener un discurso francamente opuesto a recortes de gasto. Así mismo, las limitaciones del financiamiento monetario del déficit comienzan a sentirse a través de inflación y fenómenos como la fuga de capitales experimentada en 2011 (9). Socavar la seguridad jurídica de Argentina, sin embargo, no parece ser una adecuada solución, particularmente si consideramos las cuantiosas inversiones que serán necesarias para explotar Vaca Muerta.
(1) http://www.lanacion.com.ar/1465503-ley-de-soberania-hidrocarburifera
(2) ttp://www.expansion.com/2012/04/17/empresas/energia/1334662437.html
(3) http://www.repsol.com/es_es/corporacion/prensa/notas-de-prensa/ultimas-notas/08012012-repsol-eleva-prevision-recursos-vaca-muerta.aspx
(4) http://www.worldenergy.org/documents/ser_2010_report_1.pdf
(5) http://ve.noticias.yahoo.com/argentina-ypf-eleva-estimaci%C3%B3n-recursos-en-vaca-muerta-043800686.html
(6) http://www.elcomercio.com/mundo/provincias-argentinas-quitan-concesiones-YPF_0_663533771.html
(7) Instituto Argentino de Análisis Fiscal. Balance fiscal definitivo 2011 Escenarios fiscales alternativos para el 2012. Informe Económico Nº 147. 31 de Enero de 2012. www.iaraf.org/descargar.asp?id=334
(8) http://www.elmundo.es/america/2012/03/29/argentina/1333034639.html
(9) http://www.americaeconomica.com/index.php?noticia=10510&name=MERCADOS%20Y%20FINANZAS
(10) http://www.cavallo.com.ar/?p=1347
Artículo publicado en el Boletín del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA Marzo-abril 2012 Volumen 2 - N°1
viernes, 11 de mayo de 2012
Réquiem para una economía socialista
(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, nos ofrece un panorama general de la relación entre el modelo socialista y el uso de la renta petrolera venezolana. Publicado en el diario El Universal, el viernes 11 de mayo de 2012)
No se trata tanto de que Giordani se haya horrorizado de repente por los intereses que le exigen a la deuda venezolana en los mercados internacionales. Después de todo, ya llevamos seis años emitiendo deuda a esas tasas, seis años de bonanza petrolera en los que la deuda externa se cuadruplicó (pasó de 26.598 en 2006 a 96.420 millones de dólares en 2011). Tiene que ver más bien con el hecho de que el Gobierno llega al año 2012 en el límite de las posibilidades de la economía que ellos siguen tratando de acuñar como socialista. En realidad, lo sabemos ya desde hace tiempo, tiene que ver más con la versión más aberrante del capitalismo rentístico de Estado descrita en los libritos de Bernard Mömmer y Asdrúbal Baptista.
Desde 1998 la producción por habitante ha crecido 11% (0,8% anual). Es el desempeño más pobre de toda América Latina, en trece años en los cuales todos los países han aprovechado el boom de precios en sus commodities para crecer aceleradamente. De 2006 para acá hubo algo de crecimiento, pero se registró en sectores asociados a importaciones (comercio, aduanas). La manufactura privada producía al cierre de 2011 3% menos que en 2006. En contraste, el consumo por persona ha crecido 48%, a razón de 3% anual. Sí, hay que denunciar el consumismo, ser rico es malo y consumir también, pero nadie gana elecciones sin consumo. Por esa razón han invertido la renta petrolera en pleno para promover un boom de importaciones que guarda pocas semejanzas con el socialismo.
Pero el modelo no daba para tanto. Venezuela tiene ya casi cuarenta años con la misma producción petrolera, la caída en el número de barriles por habitante supera ya el 70%. No da para consumir en esa magnitud, mucho menos para financiar la petrodiplomacia chavecista. La deuda externa se aproxima a 100% del PIB y por ninguna parte surge una nueva fuente de ingresos para hacerle frente. Es natural, nos endeudaron para consumir, no para invertir. El petróleo, esos mismos barriles exprimidos a la potencia ene, la vela puesta a los mercados internacionales y al capitalismo, ya no son suficientes.
Así, desde finales del año pasado se empezó a aceptar (no digo plantear, porque no tienen opción) lo único que le queda ya al Gobierno: una macro-devaluación. En preparación, se ordenó sustituir la deuda externa en la tronera fiscal de la revolución por deuda interna. Hay que agotar las posibilidades de financiamiento interno, porque en cualquier caso esa deuda quedará licuada por la devaluación y la inflación pos electoral. Ese es el plan del monje, así de simple, así de gruesas son sus costuras. No se trata tanto de ahorrarse la prima de riesgo soberano, como de trasladarle la pérdida, una suerte de default doméstico generado vía devaluación, a los tenedores de bonos. Ese es el juego: arrastrar el modelo hasta las elecciones y llevarlo a sus últimas consecuencias. Mientras tanto, se preparan para dilapidar el capital político que resultaría de una hipotética victoria en un macroajuste cambiario en 2013. Y si no hay victoria, denunciar cualquier sospecha de devaluación en una eventual administración de oposición. A diferencia del Gobierno, este parece ser un lujo que la oposición no puede darse.
@miguelsantos12
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