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miércoles, 5 de septiembre de 2012
Mequieroquedar.com
(Víctor Carrillo, estudiante del MBA del IESA, comparte con nosotros su visión sobre la disyuntiva entre quedarse en el país o emigrar en busca de mejores oportunidades de crecimiento personal y profesional. Publicado en El Universal, el 4 de septiembre de 2012)
Soy uno de los estudiantes próximos a terminar la Maestría en Administración del IESA. El término de un ciclo siempre nos da paso a la reflexión sobre lo que depara el porvenir. Muchos han sido los momentos en los cuales he conversado con amigos sobre los planes para el futuro inmediato. Es durante estas amenas charlas cuando sale el “Rey de los Temas”: “¿Chamo, tú te vas o te quedas?”
Ante semejante interrogante varios de mis compañeros responden con una admirable resolución “Claro pana, ya tengo todo cuadrado”.
Otros, aún indecisos (¿o más bien precavidos?) dicen “Hay que ver qué pasa en las elecciones”. Un tercer grupo (dentro del cual me incluyo) ha definido que sus próximos pasos profesionales serán dados en Venezuela. Esta postura es desapasionada. Jamás juzgaré a quienes han tomado o tomarán la difícil decisión de emigrar, por el contrario, a ellos les rindo honores admirando la fortaleza física y espiritual necesaria para desarrollarse en otra Nación.
Las razones de mi decisión no se sostienen sobre el clásico chauvinismo al cual apelan los fanáticos nacionalistas. Mis argumentos son más prácticos (sino más básicos) y créanme que no existe nada admirable en mi postura, a menos que se esté dispuesto a admirar el deseo de explotar las oportunidades que nos presenta el entorno. Sí, oportunidades. Existen por doquier a la espera de ser aprovechadas. Veamos:
En lo político: Independientemente de nuestra posición ideológica, es innegable que el actual proceso político venezolano presenta oportunidades para el surgimiento de nuevos liderazgos en diversas esferas de la vida social. La debilidad institucional de nuestros partidos muestra su cara positiva en la disminución de las “barreras de entradas” para quienes deseen desarrollar carrera en el ámbito público. Pase lo que pase en las próximas elecciones, el mercado político estará abierto a la aparición de nuevos actores, quienes deben innovar en sus estrategias a fin de conectarse con las complejas demandas del país.
En lo económico: Las cifras económicas son claras en expresar que la actual estructura de precios del mercado petrolero global ha producido un aumento en el consumo en las sociedades rentistas, Venezuela no escapa a esta realidad. El aumento del consumo de los estratos D y E de nuestra población ha abierto oportunidades económicas en los llamados “Negocios Inclusivos” o “Negocios en la Base de la Pirámide” que no es otra cosa que el diseño de modelos de negocios que generen rentabilidad (muy buena por cierto) prestándole bienes y servicios a sectores antes desatendidos.
En lo cultural: La compleja realidad venezolana es tierra fértil para la expresión artística, fundamentalmente la literaria, la cinematográfica y la dramaturgia. El arte es por esencia subversivo. Las tensiones que en la actualidad se forjan en la sociedad brindan el marco adecuado para el surgimiento de un movimiento cultural que defina la estética de su tiempo, mientras derriba las convenciones del orden existente.
Créanme, amigos, que esta lista puede continuar, sin embargo mi humilde objetivo es abrir una línea de reflexión que nos permita ver la porción del vaso que está medio lleno. Algo difícil en un país adicto a las soluciones rápidas.
lunes, 23 de agosto de 2010
Miguel A. Santos\\ Fuera de lugar
Viene conmigo El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras de Philip Roth, por la extraordinaria entrevista con el checoslovaco Iván Klíma. "Los cambios que la censura nos obligó a hacer eran monstruosos. Pero peor aún fue el hecho de que muchos escritores tuvieran en cuenta la censura a priori, deformando no sólo su obra sino también su propia personalidad". Leí por primera vez a Iván Klíma hace ya cuatro o cinco años. Quería saber más de las formas bajo las cuales habían sobrevivido quienes estuvieron sometidos a la censura oficial bajo regímenes totalitarios. También fue de aquí de donde saqué esta interesante reflexión: "si bien nosotros padecíamos la censura del Partido, otros padecieron la del mercado".
Pero la realidad se fue imponiendo poco a poco. Una prueba de ello es que viajan en este pequeño atajo Tierra, tierra, de Sándor Marai, y Leyendo Lolita en Teherán, de Azar Nafisi. Al primero ya no le cabe en los márgenes una anotación más. "Aquellos jóvenes rusos no podían traer la libertad, porque ellos tampoco la tenían". "Un régimen que sólo puede sobrevivir si les arrebata a los seres humanos la libertad -la del derecho a la propiedad privada, de empresa, del derecho al trabajo, de expresión, de escribir y de afirmar sus convicciones políticas- no puede renunciar a la tiranía porque ésa es la única forma de salvaguardar el poder". Y por encima de todo: "A ellos no les preocupaba que no los quisieran. Sólo les preocupaba que no los temieran".
El libro de Azar Nafisi trae consigo toda la gama de colores que puede tomar la discusión acerca del exilio, porque en circunstancias así (Irán bajo el Ayatolá Jomeini) no se puede hablar de emigración. Tampoco en la nuestra. Ahí están todos los actores: Los que se van, los que se quedan por convicción, los que se quedan porque tienen miedo a no poder vivir igual en otra parte y lo disfrazan de convicción, e inclusive los que mueren, aquellos para quienes el final llega antes de que alcancen alguna definición.
Es difícil juzgar a quienes deciden salir a probar suerte lejos del país porque nos cuesta diferenciar nuestros propios motivos de los de ellos. Como suele suceder en otras áreas de la vida, cuando hablamos de los demás es mucho más lo que decimos sobre nosotros mismos.No puede faltar Venezuela, Política y Petróleo, de Rómulo Betancourt. "Llevo a Venezuela en la sangre y en los huesos; me duelen sus dolores cotidianos, y cuando se trata de hablar de ellos sería un farsante si jugara a la comedia de la imparcialidad. De allí la pasión confesa con que analizo los problemas de mi país. Dirán algunos que con esa actitud "nada se saca".
Y podría contestarles con palabras de otro gran apasionado, Miguel de Unamuno, a quien también le dolía su España: "Pero es que no vamos a sacar, sino a meter; a meter; a enfresar nuestra alma en la de los que la tienen dormida, o acaso muerta, y que viva allí, y allí, hecha como un óleo, arda y alumbre. Que no hay luz sin fuego".Último en entrar en el morral: las memorias de Edward Said, Fuera de lugar. "El exilio es la grieta imposible de cicatrizar impuesta entre un ser humano y su lugar natal, entre el yo y su verdadero hogar: nunca se puede superar su esencial tristeza". No había lugar para más.
Artículo de opinión
Domingo, 22 de agosto de 2010
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