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viernes, 17 de agosto de 2012

El espejo roto


(Miguel Ángel Santos, profesor del IESA, se pregunta qué tiene que ver el día a día del venezolano con los mensajes promarxistas y anticapitalistas que se escuchan a diario en los medios de comunicación oficiales o afectos al Gobierno. Publicado en el diario El Universal el viernes 10 de agosto de 2012)

Hace unos días aproveché la primera hora de la mañana para tomar la autopista hacia Valencia. El amanecer y las lluvias de estos días le han devuelto los matices de verde intenso a los campos y montañas del trayecto, produciendo una rápida sucesión de imágenes que me traen cierta sensación de paz.

Lo he recorrido muchas veces desde que hace más de veinte años vine a estudiar a Caracas. En estos estrechos carriles funcionaron los molinos de mi mente, atravesé infinidad de pasillos virtuales e ideé escenas y escenarios, algunos de los cuales más tarde tomaron forma (no siempre como los había pensado, ya lo dice Javier Marías: Todos los días llegan, pero casi ninguno es como esperábamos). A esta hora, el único elemento capaz de dar al traste con esa sensación de identificación es el dial de la radio.

En una estación se oye un tono de voz almidonado que me recuerda los parlamentos de las obras de teatro que organizábamos en el colegio: "... en la medida en que una clase es capaz de representarla, sólo puede estar representada por aquella clase cuya misión histórica es derrocar al régimen de producción capitalista y abolir definitivamente las clases: El proletariado". "¿Has visto, Luis? ¿Qué importante es leer a Carlos Marx, y aprender, para no dejarse engañar por el capitalismo, para no caer en las argumentaciones con que nos bombardean los medios de comunicación privados que defienden el sistema capitalista?".

Y Luis contesta, con el mismo énfasis patético: "Claro que sí, Ángela, es muy importante que reservemos cada día un espacio para leer a Carlos Marx, para reflexionar sobre sus ideas y su contribución al ideario socialista que sustenta la revolución bolivariana". El sketch se detiene más adelante: "Así, arbitrariamente, se invaden naciones, se matan mujeres y niños, en nombre del sistema capitalista". "Así es, -contesta el interlocutor- fíjate, por ejemplo, lo ocurrido en Afganistán: Allí, desde que salió el régimen talibán, el cultivo de opio ha crecido más de 18%... Ese cultivo prácticamente había sido erradicado por los talibanes". Y así sucesivamente.

Es el dial entero día y noche repitiendo los mensajes de la propaganda oficial. Más allá de la manipulación, uno se pregunta qué tiene que ver un venezolano promedio con estos mensajes, cuál es el pedazo con el que se identifica, en qué momento dice "ajá, ahí estoy yo, eso me está pasando a mí todos los días". Es impresionante el contraste entre el discurso del candidato en 1998, que hacía correspondencia plena con los problemas más directos de la gente, y esta secuencia infinita de mensajes antiimperialistas, pro talibán, comunistas y socialistas.

¿Cómo puede reaccionar un venezolano común, ante este espejo roto, ante esa suerte de imagen opaca y desfigurada que le devuelve la campaña del Presidente? Una posible respuesta me ocurrió el otro día, cuando tras un acto de Henrique Capriles en Yaracuy, los dos muchachos que viajaban en la camioneta del CNE que persigue al candidato noche y día, se acercaron al secretario privado del candidato con una propuesta inusual. "¿Hay algún momento en el que Henrique se quede solo?". "Está difícil, ¿pero para qué?". "Bueno, es que queríamos aprovechar para tomarnos una foto con él".

@miguelsantos12

martes, 10 de mayo de 2011

Pedro Palma \\ Surgimiento del líder

La historia está plagada de episodios en los que, de forma súbita e inesperada, surge un líder que, del ostracismo o de ocupar posiciones secundarias, pasa a ejercer funciones de relevancia y alta influencia.Uno de esos casos fue el de Giacomo della Chiesa, un taciturno pero inteligente obispo que, a principios del siglo XX, se perfilaba como un influyente y prometedor miembro de la Curia romana, bajo la tutela del influyente cardenal Rampolla, secretario de Estado del papa León XIII.

A la muerte de este último, en 1903, lo sucedió Pío X, pontífice que no dudó en revertir las progresistas ideas y prácticas de su predecesor, quien había intentado construir un puente entre la Iglesia y los novedosos desarrollos científicos y políticos de la época.El papado de Pío X, por el contrario, se caracterizó por el rechazo al modernismo y por el retorno al fundamentalismo y a la intolerancia de cualquier manifestación progresista, dentro y fuera de la Iglesia.

El brazo ejecutor de esa política retrógrada fue el cardenal español Rafael Merry del Val, quien como secretario de Estado del Vaticano desde 1903 desató una verdadera persecución contra los promotores del modernismo católico, o contra quienes recayera alguna sospecha de inclinación progresista. Para ello se valió de la colaboración de monseñor Umberto Benigni, quien presidía la Soladitium Pianum o Asociación de Pío, una organización destinada a identificar y señalar a religiosos que predicaran o defendieran ideas modernistas, con el fin de neutralizarlos y apartarlos de cualquier posición de influencia dentro de la jerarquía de la Iglesia.

Una de las víctimas de esa persecución fue Della Chiesa, quien por orden de Merry del Val tuvo que abandonar el Vaticano, y fue nombrado obispo de Bologna, donde pasó largos años de práctico ostracismo. A pesar de ser esa una posición que correspondía a un cardenal, Della Chiesa tuvo que esperar largos años para llegar a purpurado, se dice que debido la reiterada oposición de Merry del Val, y no fue sino hasta mayo de 1914 cuando, en el último consistorio presidido por Pío X, Della Chiesa obtuvo el capelo.

Tres meses más tarde, tras la muerte de Pío X, el nuevo cardenal fue elegido papa y tomó el nombre de Benedicto XV.Sus conocidas cualidades diplomáticas, políticas y progresistas, por demás importantes en aquellos álgidos momentos en que se iniciaba la Primera Guerra Mundial, influyeron grandemente en su elección.No tardó Della Chiesa en corresponder el trato a Merry del Val, quien no sólo fue removido de su posición como secretario de Estado, sino que tuvo que abandonar el Vaticano al encomendársele la dirección de una abadía, y perdió así el gran poder que había ejercido.Entonces dijo el nuevo pontífice: "Nosotros perdonamos pero no olvidamos".

Otro ejemplo de surgimiento súbito de liderazgo fue el de Hugo Chávez en la campaña presidencial de 1998. Cuando se lanzó como candidato en los primeros meses de ese año, muy poca gente pensaba que tenía algún chance de ganar y abundaban incluso las expresiones de burla y desmérito por esa candidatura, que era tildada de bufa, sin contenido y sin oportunidad alguna.Las cosas cambiaron en poco tiempo, pues faltando pocos meses para la elección se había transformado en el candidato con mayor chance de ganar, entonces se tomaron muy en serio su candidatura y los planteamientos que hacía el aspirante.

Debido a estos ejemplos, y a otros tantos que nos enseña la historia, estoy convencido de que la reiterada preocupación de muchos opositores al gobierno del presidente Chávez, en el sentido de que no existe el líder que se le pueda enfrentar y ganar la elección de 2012, no tiene mayor fundamento.Siempre he dicho que los líderes aparecen en el momento en que deben aparecer, y se posicionan sólidamente para alcanzar los objetivos que persiguen. Por ello creo que eso será lo que veremos en el futuro inmediato.

Artículo de opinión
Publicado el lunes 9 de mayo de 2011
www.iesa.edu.ve
www.el-nacional.com