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jueves, 7 de junio de 2012
¿Sólido crecimiento económico?
(El profesor del IESA, Pedro Palma, hace un análisis de las cifras del crecimiento económico del primer trimestre del año, comparándolo con los índices de crecimiento de diversos sectores productivos del país. Publicado en el diario El Nacional el 4 de junio)
Según el BCV, durante el primer trimestre de 2012 el PIB experimentó un significativo crecimiento de 5,6%. Sin embargo, al examinar las cifras con mayor detenimiento me surgen dudas acerca de la solidez y sostenibilidad de la expansión de la actividad económica del país.
Ese elevado crecimiento se habría debido al notable incremento del gasto público, a través del cual se han venido inyectando abundantes fondos a la economía que han estimulado la demanda, particularmente el consumo privado.
Entre los proyectos públicos a los que se les ha destinado ingentes recursos está el de la construcción de viviendas, lo cual, según el BCV, hizo que el PIB real del sector de la construcción experimentara un crecimiento de 29,6%, y que la construcción de viviendas por parte del sector público creciera 56,6% en términos reales con respecto a igual período del año anterior.
A su vez, las crecientes necesidades financieras generadas por el gasto desenfrenado se han traducido en un masivo endeudamiento público, tanto interno como externo, y en la transferencia forzosa de recursos de Pdvsa y de reservas internacionales del BCV a fondos manejados por el Ejecutivo para financiar gasto, ya que los recientes ingresos adicionales del petróleo han sido insuficientes para financiar las desbocadas erogaciones.
También reporta el BCV que en el primer trimestre el volumen de importaciones creció 38,6%, lo que hizo que el valor en dólares de las compras externas de bienes aumentara casi 50%.
La masiva venta de papeles del Estado a la banca y el aumento de la actividad crediticia hizo que el PIB de las instituciones financieras creciera 27,7%.
La mayor demanda generada por la construcción de viviendas por parte del sector público estimuló la actividad de varios subsectores fabriles; y los mayores volúmenes de bienes importados contribuyeron a que algunos sectores prestadores de servicios, como comercio, transporte y almacenamiento, crecieran en torno a 8%.
Ahora bien, al examinar el comportamiento de otros importantes sectores económicos, salta a la vista una serie de realidades que contrastan con el aparentemente sólido crecimiento arriba mencionado. Así, la producción agrícola siguió cayendo, al igual que lo ha hecho durante varios trimestres, ratificándose de esta forma el rotundo fracaso de la política agrícola implantada, caracterizada por las expropiaciones arbitrarias de fundos.
Múltiples sectores manufactureros productores de bienes de consumo, tales como alimentos, bebidas, prendas de vestir y calzado, también mostraron caídas de actividad productiva, producto de los desproporcionados controles, del restringido acceso a las divisas, del acoso gubernamental permanente, de los cortes eléctricos y de la manifiesta ineficiencia en el manejo de múltiples empresas estatalizadas. Incluso, sectores directamente relacionados con la construcción, que debieron haber crecido intensamente, siguieron mostrando severos problemas y limitaciones.
Entre estos destaca el sector siderúrgico, en el que incluso siguió cayendo la producción de cabillas de Sidor, y el sector cementero, que después de una estrepitosa caída de la producción y de un deterioro de la calidad de sus productos en los años que siguieron a la estatalización, aparentemente experimentó una reciente recuperación. La menor disponibilidad de insumos hizo que la construcción privada cayera 10,6%.
De lo anterior se concluye que el sólido crecimiento reciente de la demanda y del PIB, debido al aumento de gasto público, lo que ha producido es el desbocamiento de las importaciones para satisfacer las necesidades de bienes e insumos que ahora no producimos internamente debido al fracaso rotundo de la política económica. Destruyen el aparato productivo interno y reducen las posibilidades de empleo local, para, a través de las importaciones masivas, generar empleo en otros países.
¿Es ese un crecimiento sólido, sostenible y deseable?
palma.pa1@gmail.com
viernes, 18 de mayo de 2012
2012: El canto del cisne
(El profesor Miguel Ángel Santos, profesor del IESA, nos explica las cifras del crecimiento de la economía venezolana durante el primer trimestre de 2012. Publicado en el diario El Universal, el viernes 18 de mayo de 2012)
Ayer el gobierno anunció con enorme fanfarria el crecimiento de la economía en 5,6% en el primer trimestre. La composición, por decir lo menos, sigue siendo muy curiosa: crece el comercio, la luz y el agua (ambas públicas), transporte, comunicaciones y actividades en aduanas. El primer trimestre ha repetido el patrón de los últimos cinco años: la economía en su conjunto ha crecido 13,7%, mientras la manufactura privada (el tercer motor que Giordani ya está "a punto de encender", uno nunca sabe si en sentido literal) ha caído en 3%. Todo lo que sube está ligado a importaciones, el verdadero motor del crecimiento y del consumo. Durante los trece años de Chávez las importaciones por habitante han crecido 120%, bastante más que el consumo (47,8%) y que la producción (10,9%). El primer trimestre no ha sido la excepción: las importaciones de bienes han crecido 48,5%.
Muchos piensan que este boom es simplemente consecuencia de una concepción acerca del uso de la renta petrolera. Va mucho más allá. Durante los últimos cinco años, en plena apoteosis de los precios del petróleo, la deuda pública externa se cuadruplicó, pasando de 26.598 a 96.420 millones de dólares. El crecimiento del primer trimestre y los que vendrán también será cortesía de más deuda externa, que se proyecta al cierre del año en más de 120.000 millones de dólares (casi seis veces más que en 2006). Pero tampoco es suficiente con el petróleo y la deuda externa.
A sabiendas de que la economía llegará boqueando a diciembre de 2012 y que será inevitable devaluar en 2013, el gobierno ha empezado a empujar una enorme cantidad de deuda interna. Aprovecha que los depósitos están atrapados a tasas negativas y que el crédito está paralizado y abarrota a los bancos nacionales de papeles de deuda. Para hacernos una idea, la deuda interna totalizó 154.110 millones de bolívares al cierre de 2011, pero durante los primeros cuatro meses del año ya se habían emitido más de 40.000 millones. El plan consiste en sustituir las emisiones de deuda externa por interna en la medida de todo lo posible, para luego licuarla a través de una maxidevaluación.
De esta estrategia se suele jactar el gobierno en sus reuniones con banqueros de inversión, celebrando que la deuda interna se emite a tasas reales negativas, lo que quiere decir que todo el costo recae sobre los ahorristas en términos de pérdidas en el valor real de sus depósitos. El gobierno piensa, y en esto está en lo cierto, que de ganar tendrá capital político de sobra para devaluar; pero de perder ese no sería el caso de la oposición. Por fortuna la oposición también cuenta con muchas opciones de política a las que el gobierno se ha negado o ya se le han cerrado desde hace tiempo.
También la manipulación de las cuentas nacionales será llevada al límite en 2012. "La gente no sabe de eso, la gente de lo que sabe es de consumo, esas son elucubraciones de los economistas". Así suelen repetir los bufones que reinan en esa pequeña vitrina de la civilización de espectáculo en la que nos hemos convertido en estos años (Vargas Llosa dixit). Me parece un desprecio peligroso a la capacidad del venezolano. En cualquier caso, pronto lo sabrán.
@miguelsantos12
martes, 8 de mayo de 2012
Éxitos y fracasos agroalimentarios
(El profesor del IESA, Carlos Machado Allison, nos habla sobre los aciertos y desaciertos en las políticas agroalimentarias en Venezuela. Publicado en el diario El Universal el martes 8 de mayo de 2012)
La defensa de su política, el ocultamiento de los resultados y el filtro ideológico del Gobierno es tan coherente como falaz. El Gobierno sí se ha apuntado algunos éxitos en materia alimentaria. Con un gasto excesivo y con frecuencia poco eficiente, elevó la disponibilidad diaria de calorías de la población más pobre. Esto es cierto, la evidencia viene de las confiables hojas de balance, cifras recientes del INN y estudios sobre salud alimentaria que muestran aumento de peso en los niños, pero sin incremento en la estatura y un porcentaje preocupante de obesidad con mala nutrición.
Lo ha hecho mediante subsidios que rondan los 8 mil millones de bolívares sólo para mantener la red Mercal. A esta erogación es necesario sumar varios miles de millones de dólares en importaciones y un costoso crecimiento burocrático. Además se han gastado, de modo ineficiente, miles de millones a través del crédito público, erogaciones de Pdvsa, pago de bienhechurías y algunas propiedades, pago a asesores cubanos, gastos de movilización de efectivos, compra de maquinaria, pérdida de alimentos, creación de empresas agrícolas públicas y quién sabe cuantas cosas más.
No se ha incrementado ni la producción nacional ni su eficiencia, tampoco la sostenibilidad de la producción, el empleo de tecnología moderna, las fuentes de trabajo bien remuneradas y el consumo de frutas, hortalizas, raíces y tubérculos. Los venezolanos están comiendo más harinas, azúcar, grasas y carne de aves debido al modo en que se aplican los subsidios, pero no han mejorado su dieta y tampoco se han logrado las metas del Gobierno: desarrollo endógeno, auto-abastecimiento, seguridad alimentaria, calidad y sanidad, así como la cacareada, pero incomprensible, soberanía alimentaria. Han obtenido votos, no han logrado progreso.
Poco probable
Hay alimentos que debemos importar, en otros el autoabastecimiento total es poco probable, pero podríamos producir más e importar menos, y están aquellos que no sólo deberían satisfacer el consumo interno, sino que es posible exportar. Es factible producir más azúcar, carne bovina, leche, maíz blanco, arroz, plátano, cambur, café, cacao, piña, guayaba, tomate, cebolla, pimentón, papa, palma aceitera y una larga lista de cultivos tropicales que la industria privada podría darle valor agregado.
¿Los fracasos del Gobierno? Erosionar los derechos de propiedad, elevar la inseguridad personal en el campo, eliminar fuentes de conocimiento ahogando a las universidades, haberse metido a productor, industrial e importador en lugar de ocuparse de la infraestructura vial, de riego, sanitaria y educativa del mundo rural. Haber creado una trama de permisos y controles, entre ellos los de precios y divisas que han paralizado al sector agroalimentario generando episodios de escasez e inflación desmedida.
Consumidores, productores, industriales y distribuidores necesitan tanto una nueva y moderna política agroalimentaria como un nuevo gobierno.
cemacallison@gmail.com
Lo ha hecho mediante subsidios que rondan los 8 mil millones de bolívares sólo para mantener la red Mercal. A esta erogación es necesario sumar varios miles de millones de dólares en importaciones y un costoso crecimiento burocrático. Además se han gastado, de modo ineficiente, miles de millones a través del crédito público, erogaciones de Pdvsa, pago de bienhechurías y algunas propiedades, pago a asesores cubanos, gastos de movilización de efectivos, compra de maquinaria, pérdida de alimentos, creación de empresas agrícolas públicas y quién sabe cuantas cosas más.
No se ha incrementado ni la producción nacional ni su eficiencia, tampoco la sostenibilidad de la producción, el empleo de tecnología moderna, las fuentes de trabajo bien remuneradas y el consumo de frutas, hortalizas, raíces y tubérculos. Los venezolanos están comiendo más harinas, azúcar, grasas y carne de aves debido al modo en que se aplican los subsidios, pero no han mejorado su dieta y tampoco se han logrado las metas del Gobierno: desarrollo endógeno, auto-abastecimiento, seguridad alimentaria, calidad y sanidad, así como la cacareada, pero incomprensible, soberanía alimentaria. Han obtenido votos, no han logrado progreso.
Poco probable
Hay alimentos que debemos importar, en otros el autoabastecimiento total es poco probable, pero podríamos producir más e importar menos, y están aquellos que no sólo deberían satisfacer el consumo interno, sino que es posible exportar. Es factible producir más azúcar, carne bovina, leche, maíz blanco, arroz, plátano, cambur, café, cacao, piña, guayaba, tomate, cebolla, pimentón, papa, palma aceitera y una larga lista de cultivos tropicales que la industria privada podría darle valor agregado.
¿Los fracasos del Gobierno? Erosionar los derechos de propiedad, elevar la inseguridad personal en el campo, eliminar fuentes de conocimiento ahogando a las universidades, haberse metido a productor, industrial e importador en lugar de ocuparse de la infraestructura vial, de riego, sanitaria y educativa del mundo rural. Haber creado una trama de permisos y controles, entre ellos los de precios y divisas que han paralizado al sector agroalimentario generando episodios de escasez e inflación desmedida.
Consumidores, productores, industriales y distribuidores necesitan tanto una nueva y moderna política agroalimentaria como un nuevo gobierno.
cemacallison@gmail.com
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