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lunes, 28 de enero de 2013

Cómo acabar con la tiranía de la riqueza petrolera

(En un artículo para The Wall Street Journal escrito por Mary Anastasia O'Grady, Francisco Monaldi, profesor del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, señala que el gasto total en 2012 fue equivalente a un 51% del Producto Interno Bruto y generó un déficit fiscal de 17% del PIB, el mayor en la historia del país. Publicado el 27 de enero de 2013)


En los 12 meses previos a la elección presidencial de octubre del año pasado, el gasto fiscal en Venezuela aumentó 40% interanual en términos reales, según Francisco Monaldi, profesor visitante en la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard, que estudia la economía venezolana.

El gasto total en 2012 fue equivalente a un asombroso 51% del Producto Interno Bruto y generó un déficit fiscal de 17% del PIB, el mayor en la historia del país, señala Monaldi. Lo más preocupante es que el incremento del gasto se realizó, en gran parte, a discreción del poder ejecutivo.


Estos datos zanjan de una vez por todas cualquier duda sobre la forma en que Hugo Chávez fue reelecto pese al deterioro de los estándares de vida en el país. De cara a la elección, el mandatario simplemente inundó la economía con clientelismo y otros favores para sus partidarios, como lo había hecho en otras elecciones  importantes en 2004 y 2006. Se levante o no de su lecho de enfermo en La Habana y vuelva al poder, este pasado podría ser un prólogo de lo que puede ocurrir durante muchos años.

El Estado venezolano obtuvo más US$60.000 millones en ingresos petroleros en 2011, haciendo del oro negro su principal fuente de financiamiento para las estratagemas clientelistas de Chávez. Los opositores del chavismo se han preparado desde hace mucho para el día en el que los precios del crudo colapsen y las elecciones ya no se puedan comprar. Mientras tanto, han tratado de presentarse —como lo hizo el candidato Henrique Capriles el año pasado— como gestores más capacitados que los propios chavistas para administrar el gran número de programas sociales del gobierno. Esto no los conduce a ninguna parte y la caída de los precios del crudo aún podría tardar en llegar.
 

Monaldi, junto a los economistas venezolanos Pedro Rodríguez y José Morales, tiene una mejor idea. En un trabajo publicado en septiembre por el Centro para el Desarrollo Global, proponen ofrecer a los venezolanos un plan para reemplazar muchos de los subsidios y programas sociales del gobierno financiados por los ingresos petroleros con "pagos universales, transparentes y regulares" a los ciudadanos.


Los autores sostienen que este "mecanismo de distribución directa" sería una forma más equitativa de distribuir la riqueza proveniente de las vastas reservas petroleras del país y mejoraría la situación de los venezolanos. Promocionar esta idea al electorado tal vez sea una de las pocas cartas que le quedan a la oposición por jugar.

Cuesta negar que Venezuela sea actualmente una dictadura. Pero las ideas aún importan, porque las dictaduras se caen cuando las masas se vuelven en contra de ellas. Conforme la economía se estanque este año, el gobierno podría tener que reconocer que Chávez no regresará. Haya o no una nueva elección, como lo exige la Constitución, el terreno será fértil para cultivar las semillas del cambio.

Los puristas prefieren acabar con el dominio de la petrolera estatal y abrir el sector a una competencia plena. No obstante, una solución de libre mercado para la decadencia de Venezuela probablemente no ganará adeptos en un país donde la dependencia del Estado se ha vuelto una forma de vida y donde la reputación del capitalismo se vio gravemente dañada durante los años de favoritismo y corrupción previos a Chávez.

Una alternativa más persuasiva es el mecanismo de distribución directa, que aseguraría que la población se beneficie de la riqueza petrolera del país al tiempo que aborda lo que los autores llaman los "efectos corrosivos" del crudo en manos del Estado.

Cuando el Estado utiliza los gravámenes petroleros de un pequeño grupo de productores para financiar el gobierno, rompe la conexión que los votantes normalmente hacen entre lo que pagan en impuestos y lo que esperan recibir en servicios, lo que los autores llaman "dividendos de gobierno positivo". Además, cuando el Estado puede distribuir a discreción los frutos de la extracción petrolera sin obligación de rendir cuentas, es probable que los use para recompensar a sus aliados políticos.

Bajo este mecanismo, el pago directo de los ingresos petroleros es posteriormente gravado. De esta forma, el costo de financiar los programas del gobierno recae en los contribuyentes. Según los autores, el costo de gestionar el Fondo de Desarrollo Nacional, o Fonden, y "varios programas sociales", incluyendo lo que Chávez llama "misiones", fue de casi US$125.000 millones entre 2003 y 2011, lo que equivale a unos US$480 anuales por persona.

¿Es probable que los venezolanos acepten la idea? Los autores dicen que sí, a pesar de que que el candidato opositor Manuel Rosales haya presentado una variante de la propuesta en 2006. Realizaron una serie de focus groups con familias de bajos ingresos y se encontraron con un considerable respaldo para un sistema que deposite los pagos en la cuenta bancaria personal de cada ciudadano, en lugar de la idea de Morales de emitir una tarjeta de débito. Hubo incluso más apoyo para un sistema que otorgue vales "que puedan ser usados en la institución preferida" para salud y educación. En ambos casos, los sondeados respaldaron con firmeza la "universalidad" de los pagos.

Los autores aluden a una reciente encuesta que halló que "67,5% de los venezolanos no creen que se hayan beneficiado de los ingresos petroleros del país durante el gobierno de Chávez". Eso representa una oportunidad para la oposición, a menos que, por supuesto, quieran preservar el sistema actual para sus propios propósitos y sólo cambiar a los actores.

---> Si desea leer completo el trabajo de investigación de José Morales y los profesores del IESA, Francisco Monaldi y Pedro Luis Rodríguez se encuentra disponible aquí

viernes, 18 de enero de 2013

Perspectivas económicas 2013

(El economista y profesor del IESA, Pedro Palma, afirma que los desequilibrios fiscal, monetario, cambiario, productivo y de abastecimiento habrá que afrontarlos, lo que exigirá una serie de ajustes en variables fundamentales. Publicado en El Nacional, el 14 de enero de 2013)

El comportamiento económico en el año 2013 se perfila como complejo y adverso. Los desequilibrios fiscal, monetario, cambiario, productivo y de abastecimiento, hoy presentes, habrá que afrontarlos, lo que exigirá una serie de ajustes en variables fundamentales que impactarán la realidad económica del país, máxime en un ambiente político incierto como el que actualmente se vive. Obviamente, la evolución de los precios del petróleo también jugará un papel fundamental en la determinación de aquel comportamiento.

El aumento desmedido del gasto público, particularmente en 2012, combinado con ciertas restricciones a los ingresos, ha generado enormes necesidades de financiamiento para el sector público en su conjunto, que se calculan en una magnitud equivalente a 17% del PIB por año. Eso ha hecho que el endeudamiento de los entes públicos, tanto externo como interno, haya crecido intensamente haciendo que a futuro haya que destinar ingentes cantidades de fondos al servicio de estos compromisos, limitándose los recursos que se puedan destinar a gasto primario. Adicionalmente, se ha puesto al Banco Central de Venezuela a financiar gasto público en grandes cantidades, haciendo que la base monetaria y la liquidez crezcan desmedidamente a través de emisión monetaria sin respaldo por parte de esa institución.

A modo ilustrativo, la deuda neta de Pdvsa con el instituto emisor cerró el año pasado en 165,5 millardos de bolívares, habiendo crecido ésta 66,3% en tan sólo 6 meses. De hecho, el BCV se ha transformado en el gran financiador de Pdvsa.

El enorme desequilibrio de las finanzas públicas ha llevado a altos voceros gubernamentales a plantear la necesidad de aumentar las tarifas de los servicios públicos, a elevar los impuestos y a restringir el gasto, acciones que, de darse este año, generarían efectos recesivos.

En el ámbito cambiario se esperan ajustes en las tasas de cambio oficiales, ya que el altísimo nivel de sobrevaluación de la moneda, el divorcio entre los tipos de cambio oficiales y libre, la escasa disponibilidad de reservas internacionales líquidas, y las restricciones en la asignación de dólares preferenciales por las limitaciones de obtención de divisas del BCV, hacen necesaria la devaluación. Los ajustes cambiarios esperados aumentarían los costos de los productos importados de los que tanto dependemos, generando presiones alcistas en los precios y, consecuentemente, limitaciones en la capacidad de compra de los ingresos de la población, restricción de la demanda y efectos recesivos. Pero, paralelamente, la devaluación ayudaría a mitigar el desequilibrio fiscal, pues el sector público recibiría más bolívares por las divisas que obtenga, y la deuda interna se diluiría en término de dólares.

Los severos controles de precios, combinados con las restricciones para acceder a las divisas, han causado problemas de desabastecimiento que podrían agravarse si no se corrigen las circunstancias que los produjeron, lo cual es necesario, pues ello ayudaría a mejorar la oferta de productos, evitándose el aumento desproporcionado de precios causado por la escasez, aun cuando se producirán importantes ajustes en los precios desfasados que han causado aquellos problemas de desabastecimiento.

Los necesarios ajustes en variables fiscales, cambiarias, de precios y de otra índole que se deberán implementar este año generarían mayores presiones inflacionarias y restringirían el nivel de actividad económica, pudiéndose producir circunstancias de estancamiento o de recesión. Todo ello se reflejaría negativamente sobre la población, produciéndose mermas en la capacidad de compra y desmejoramiento de las condiciones de trabajo. Obviamente, la intensidad de los ajustes y sus consecuencias dependerán en mucho del comportamiento de los precios petroleros, pero incluso si estos se mantienen en los altos niveles de 2012, la realidad económica del año que recién se inicia no sería favorable.

martes, 30 de octubre de 2012

Perspectivas 2013: ¿Viene el lobo?



(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, afirma que el gobierno ejecutará una devaluación heterodoxa que combine mayores tasas de cambio. Publicado en el diario El Universal, el 26 de octubre de 2012)


Tras pasar los últimos meses pensando en cómo corregir los desequilibrios de la economía sin impactar el consumo de las familias de menores ingresos, estamos en buena posición para analizar lo que se nos viene en 2013. El gobierno ha conseguido cabalgar las elecciones con el gasto público más elevado de nuestra historia. En términos del tamaño de la economía el gasto público (gobierno central, Pdvsa, Fonden, Fondo Chino e hijos de estos últimos) superó el 50%, cuando América Latina promedia 30%. El aumento fue equivalente a 33% más de gasto por persona en sólo un año.

Dado que nuestros ingresos no aumentaron de forma significativa, incurrimos en un déficit de 19% del PIB: por cada cuatro que nos ingresan gastamos cinco. ¿Qué tan grave es eso? Llevar la gasolina de un céntimo a setenta y cinco bolívares el litro recaudaría 1,6% del PIB. Cada 1% de IVA levanta 0,5% del PIB. ¡De ahí a 19%! España hoy se ahoga en un déficit de 8% del PIB y riesgo país de 4%, nosotros con un déficit de más del doble tenemos una prima de riesgo que ronda 10%. ¿Cómo fue posible financiar en 2012 ese hueco colosal?

El gobierno utilizó tres mecanismos. En primer lugar, el BCV cubrió con emisiones de dinero el déficit de Pdvsa (que paga regalías por barriles que no cobra y lleva una pesada carga del gasto social). ¿Cómo funciona esto? Pdvsa firma pagarés al Banco Central a cambio de circulante. En 2012 este mecanismo financió 6,4% del PIB (o un tercio del déficit). Ahora bien, una vez que Pdvsa paga a proveedores y empleados, el dinero sale a la calle e ingresa en el sistema financiero. Como la demanda de crédito productivo está estacionada, los bancos utilizaron esos depósitos para comprar títulos de deuda pública. Así se financiaron otros 12% del PIB (60% del déficit). Por último, una parte pequeña (1,6% del PIB) se financió emitiendo deuda externa.

¿Cuáles son los riesgos de esta estrategia? Esta secuencia de políticas provocó un crecimiento fenomenal de la liquidez, que en las semanas previas a la elección llegó a 60%- 65% (vs. misma semana del 2011). Una expansión así, cuando el crecimiento es de 5%, es consistente con una inflación mucho mayor. No ha sido así, pero es un riesgo latente. En lugar de inflación, lo que hemos observado es una caída en la velocidad de circulación del dinero: es como si los bolívares se hubiesen estacionado y hubiesen dejado de perseguir bienes. Entre 2006 y 2012 el número de vueltas que un bolívar de liquidez da al año bajó de seis a tres. Difícil que caiga más. Si seguimos imprimiendo dinero a este ritmo el riesgo de caer en una espiral inflacionaria más acelerada será cada vez mayor. Algo de esto habrá. El gobierno también recortará el gasto en 2013 y ejecutará una devaluación heterodoxa que combine mayores tasas de cambio a nivel de Cadivi, Sitme y el dólar negro. Todas estas medidas tendrán impactos negativos sobre el crecimiento, o al menos lo han tenido en nuestra historia. Dado que los pronósticos de precios del petróleo son estables, a uno le cuesta pensar de dónde saldrán los 2% o 3% de crecimiento que muchos analistas, bancos e instituciones multilaterales tienen previsto para Venezuela. ¡Todo un paquetazo!

@miguelsantos12

viernes, 26 de octubre de 2012

Con deuda interna el Gobierno financió un gasto equivalente a 11 puntos del PIB

(En un reportaje del diario El Mundo, escrito por  Carjuan Cruz, el economista y profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, explica que  con el aumento de un punto del IVA, apenas se recauda medio punto del PIB y llevando la gasolina de un céntimo el litro a 75 bolívares el litro, esa recaudación representaría solo 1,7 puntos del PIB. Publicado el 24 de octubre de 2012)

Aunque se estima que para 2013 las erogaciones del Estado se reducirán y la liquidez no crecerá a igual ritmo, es posible que el Ejecutivo siga emitiendo en bolívares

La estrategia de endeudamiento del Gobierno está orientada a buscar financiamiento interno y no externo. Esto, sobre todo, porque emitir títulos en los mercados implica pagar intereses de 8% a 12% y en dólares.
 

Esta tendencia a emitir internamente y en bolívares observada durante lo que va de 2012 le permitirá al Ejecutivo un financiamiento equivalente a 11 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, según las proyecciones del economista Miguel Ángel Santos.

"Con la deuda interna el Gobierno está pagando el mismo porcentaje de cupón, pero en bolívares y con una inflación que está en 20%", señala.

 
Ese pago por debajo de la inflación implica, según indica el experto, que al Gobierno ese endeudamiento interno le está saliendo "prácticamente gratis": "Pagan intereses que están por debajo del alza de los precios en el país", apuntó Santos.

La política monetaria aplicada por el Ejecutivo este año apuntó a esa línea. Desde el último trimestre del año pasado, el financiamiento directo hecho por el Banco Central de Venezuela a PDVSA impulsó el crecimiento de la liquidez.

En efecto, ese dinero se tradujo en pagos de la petrolera a los proveedores de servicio, que a su vez pasaron a impulsar el aumento de los bolívares depositados en los bancos del país. Y dado que estos altos montos de captaciones no podían ser colocados en su totalidad en créditos, las entidades bancarias acudieron a la compra de los títulos emitidos por el Estado para rentabilizar los fondos.

"Cuando la banca se encuentra con esta cantidad de depósitos en bolívares y no puede acelerar más la entrega de créditos, viene el Gobierno y les vende títulos de deuda interna", explica Santos. "El Ejecutivo no tenía cómo financiarse porque sabe que la deuda externa está muy cara", agregó.

Pero pese a esta estrategia de financiamiento, el fisco se enfrentará al cierre del año con un déficit que alcanzará los 19 puntos del PIB, según cálculos de Santos, tomando en cuenta ingresos, menos gastos, una diferencia que es cubierta con endeudamiento.

Para atender ese desorden en las cuentas, Santos señala que posiblemente se dé un ajuste cambiario. Aun con un aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) e incluso un alza significativa en el precio de la gasolina, no se cubriría esa cantidad.

"Con el aumento de un punto del IVA, apenas se recauda medio punto del PIB. Y llevando la gasolina de un céntimo el litro a 75 bolívares el litro, esa recaudación representaría solo 1,7 puntos del PIB", explica el economista.

Ajuste cambiario

El 2013 se vislumbra como un año postelectoral y de pago de compromisos de deuda, lo que lleva a adelantar un escenario de menos gasto.

Ante ese panorama y el déficit fiscal manejado para 2012, Santos no descarta un ajuste en el tipo de cambio. Para el experto, esta sería la alternativa que le permitiría al Ejecutivo asegurar ingresos de por lo menos seis puntos del PIB, en caso de que el precio del dólar oficial no suba más de dos bolívares por divisa.

Sin embargo, autoridades económicas del Gobierno han insistido en que Venezuela no tiene necesidad de una devaluación ni a corto ni a mediano plazo.

El financiamiento recogido a través de deuda interna posiblemente continúe en 2013, según estima Santos, pues cree que esos 11 puntos del PIB que arrojó esa estrategia seguirán necesitándose en el Gobierno.

jueves, 30 de agosto de 2012

Desbalance productivo

(El economista y profesor del IESA, Pedro Palma, analiza el resultado del producto interno bruto no petrolero del segundo trimestre del año, según el cual los sectores que muestran mayor crecimiento son Servicios y Construcción Pública de Viviendas, mientras que el sector productivo, susceptible de generar comercio internacional, se muestra visiblemente a la baja. Publicado en el diario El Nacional, el 27 de agosto de 2012)

En las cifras referentes al comportamiento del producto interno bruto no petrolero del segundo trimestre, recientemente publicadas por el BCV, se ratifica la tendencia que se ha venido observando desde hace ya un tiempo, según la cual los sectores que muestran mayor dinamismo en su actividad productiva son el de la construcción pública de viviendas y los prestadores de servicios, tales como comercio, comunicaciones, instituciones financieras, gobierno y transporte y almacenamiento.

Alternativamente, los sectores productores de bienes, tales como agricultura, minería y manufactura, muestran un pobre desempeño, y se observan algunos casos en los que la producción está cayendo de forma dramática. En otras palabras, los sectores de transables, es decir, aquellos que producen bienes que pueden ser objeto de comercio internacional, han mostrado un dinamismo productivo muy menguado, mientras que los no transables, como el de la construcción y los prestadores de servicios, han experimentado altos crecimientos.

Comportamientos como esos son muy comunes en economías en las que tienden a perpetuarse situaciones de sobrevaluación cambiaria, producto de procesos sostenidos de apreciación real de las monedas locales, que ocurren como consecuencia de una fijación o un anclaje del tipo de cambio nominal, a pesar de existir una inflación interna muy superior a la externa, como es el caso de la economía venezolana. 

Al aumentar los precios internos con mayor intensidad que en las economías de donde se importa, lo que se adquiere con la cantidad de moneda local que cuesta un dólar es cada vez menos en comparación con lo que se puede comprar con ese dólar en el exterior, lo que estimula las importaciones. A su vez, los productores locales pierden aceleradamente su capacidad de competir con los productos foráneos, ya que al no variar el tipo de cambio, sus costos, tanto en moneda local como en dólares, aumentan considerablemente debido a la alta inflación interna, y en mayor proporción que los de sus competidores en el exterior.

Esa es una de las razones por las que la producción local de esos productos no crece, mientras que las importaciones se incrementan intensamente estimulando actividades conexas de servicios, tales como comercialización, transporte y almacenamiento.

Adicionalmente, en Venezuela están presentes otros factores que coadyuvan al bajo dinamismo de las actividades productoras de bienes. Por una parte, existen controles de precios desproporcionados que en muchos casos condenan a los productores a trabajar a pérdida; se restringe cada vez más el acceso a las divisas que requieren múltiples empresas para importar materias primas, bienes intermedios, maquinarias y repuestos; y, se aplican caprichosos controles de distribución de las mercancías que se producen, que en muchos casos no responden a las realidades del mercado. 

Por otra parte, la hostilidad gubernamental creciente contra la actividad empresarial, caracterizada por expoliaciones de empresas, amenazas permanentes de intervención o de expropiación, y acusaciones públicas que buscan desacreditar y someter al escarnio público a los empresarios, desestimulan la inversión y limitan, así, la producción, la productividad de las industrias, la mayor oferta de nuevos y mejores productos y la generación de oportunidades de trabajo.

Si queremos cambiar las tendencias actuales es necesario contar con un sector productivo de transables pujante y diversificado, que elabore buena parte de los productos que consumimos y que exporte cada vez más. Para ello es necesario aplicar las políticas que busquen el abatimiento de la inflación, el estímulo de la inversión, la eliminación de la sobrevaluación cambiaria, la disponibilidad de financiamiento y de servicios públicos de calidad, y el acceso a amplios mercados externos. Creo, sin embargo, que para que se den esas condiciones se hace imperativo un cambio de rumbo en Venezuela.

@palmapedroa

viernes, 6 de julio de 2012

Crecer con empleo y sin empleo


(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, trata de entender cómo puede producirse el extraño fenómeno de recuperación económica sin la generación de empleo. Publicado en el diario El Universal el 6 de julio)


A raíz de la crisis financiera han ocurrido varios hechos difíciles de explicar, de esos que estimulan el pensamiento y ayudan a empujar las barreras del conocimiento. La crisis ha dado al traste con algunos paradigmas, propuesto nuevas preguntas y desvelado matices que hasta entonces nos eran desconocidos. Uno de estos tiene que ver con el hecho de que la mayoría de los países desarrollados han recuperado ya la mayor parte de la actividad económica perdida durante la crisis, pero este crecimiento no ha traído consigo nuevos empleos.


EEUU, por ejemplo, ha recuperado en tres años los quince puntos porcentuales del PIB que perdió con la crisis, mientras el desempleo se mantiene en algo más de 9%. La Unión Europea recuperó dos tercios del PIB perdido entre diciembre 2007 y abril 2009, pero la tasa de desempleo alcanzó al cierre 2011 su punto más alto (10%). ¿Cómo se conjuga la recuperación sin empleo?

Un equipo de trabajo encabezado por Guillermo Calvo ha propuesto una explicación novedosa y bastante sugestiva. Me aventuro a compartirla con ustedes solo por el hecho de que supera con creces el test de la abuela (término acuñado por Tyler Cowen: si tu abuela no es capaz de entenderlo, es demasiado complejo como para ser verdad). El argumento parte de la caída en el valor de los activos libres de riesgo que trajo consigo la crisis: Pasaron de 41% del PIB mundial en 2007 a 26% en 2011.

Y he aquí detalle: La caída en el valor de los colaterales no afecta a todos los proyectos por igual. "Los proyectos que tienen un mayor contenido de mano de obra son relativamente más difíciles de financiar a través del crédito". ¿Por qué? Porque los de capital intensivo utilizan como colateral la planta y los equipos ("ya vienen con su propio colateral"), mientras que no se deriva ningún colateral de proyectos de mano de obra intensiva. Por esta razón, la recuperación ha sido espoleada por sectores intensivos en capital. Mientras los activos libres de riesgo que sirven de colateral a los préstamos sigan siendo relativamente escasos, habrá tendencia a favorecer proyectos que traigan consigo su propio colateral.

Calvo también ha dado con otros hechos interesantes que no forman parte de esta investigación (aún no publicada) y cuyos mecanismos aún no han sido del todo esclarecidos. Aquellos países con inflación muy baja han recuperado su actividad económica sin nuevos empleos (y con mayores salarios), mientras que en aquellos con inflación moderada el crecimiento ha traído consigo nuevos puestos de trabajo (con menores salarios).

Nuestro caso es el peor de los escenarios, porque a pesar de que la inflación hace flexibles los salarios reales (que por ley son inflexibles hacia abajo), la legislación laboral es de las más restrictivas del mundo, lo que inhibe la contratación. Por esa razón los salarios reales exhiben una volatilidad idéntica a la del PIB (recae sobre ellos todo el peso del ajuste). Esto no tiene nada bueno (junto con otras causas, hace al consumo más volátil que la producción), nos obliga a pensar sobre las implicaciones de nuestras leyes laborales en la creación de nuevos empleos.

Aquí, y en las restricciones al crédito, se encuentran dos de los factores que nos tienen las alas amarradas. Pero sobre esto volveré más adelante.

@miguelsantos12

lunes, 25 de junio de 2012

De la esclerosis al dinamismo

(El presidente del Consejo Directivo del IESA, Gustavo Roosen, analiza las propuestas presentadas por Conindustrias para alcanzar una visión industrial en el año 2025. Publicado en el diario El Nacional el 25 de junio de 2012)

Mientras desde la Asamblea Nacional se anuncia la Ley Antimonopolio, otra forma de apretar el cerco en torno al sector privado y de entorpecer la dinámica de las cadenas productivas, los empresarios agrupados en Conindustria proponen al país una visión industrial para el año 2025.

Contrario a una constante internacional de leyes antimonopolio que castigan las conductas de abuso pero alientan la competencia productiva, la propuesta oficial venezolana castiga el éxito. Producto de una visión estatista de la economía, alienta la exclusión del sector privado y juega a su debilitamiento y dependencia. La posición de Conindustria, por el contrario, expresa una visión estratégica de un país con enormes oportunidades en el campo industrial y urgido de promover un desarrollo diversificado, más ahora cuando los mercados mundiales de la energía adelantan iniciativas alternativas y los precios del petróleo van tomando otro nivel.

El programa planteado en el reciente Congreso de Conindustria conduciría a un crecimiento del sector industrial capaz de representar el 20% del PIB, ahora reducido al 13%, y a la creación de 7.000 empresas y 700.000 empleos productivos, frente a la pérdida de 300.000 puestos de trabajo y la quiebra de más de 5.000 empresas ocurridas durante este gobierno.

Los objetivos definidos por Carlos Larrazábal, presidente de Conindustria, responden a una visión de país dispuesto a superar el rentismo y la dependencia petrolera y a convertirse en un actor competitivo en el mercado internacional. Así se entienden los propósitos de desarrollar cadenas productivas para crear una oferta competitiva, avanzar hacia una economía diversificada, aprovechar las ventajas competitivas y las oportunidades abiertas por la expansión y globalización del comercio, reducir la dependencia de las importaciones, ampliar la oferta exportadora por la vía de las microsegmentaciones, maximizar el potencial de generación de empleos dignos, impulsar la capacitación para el trabajo, promover espacios de diálogo para la renovación del pacto social entre los actores del mundo productivo, promover la innovación y la actualización tecnológica, buscar nuevas formas de financiamiento por la vía de la generación de capitales, lograr la deseable simbiosis entre un sector público eficiente y una industria privada fortalecida.

Esta definición de objetivos está en sintonía con la inspiradora visión presentada por Carlota Pérez, investigadora y consultora venezolana de renombre internacional, en su conferencia "Oportunidades para el desarrollo, la tecnología y la inclusión social en el contexto global del Siglo XXI".

En efecto, no se puede menos que coincidir con ella cuando plantea que la tecnología, la innovación y la educación son los grandes motores del desarrollo y el bienestar, o cuando señala las oportunidades que brinda la hiper-segmentación de los mercados para apuntar a nichos especializados de poco volumen y alta rentabilidad. De allí una de sus conclusiones: "El camino es la constante elevación tecnológica del capital humano y las empresas, la mejora de los productos y la densificación de las redes de apoyo" Para América Latina en general y para Venezuela en particular es vital atender la coincidencia observada por Carlota Pérez de una oportunidad tecnológica acompañada de una oportunidad de mercado, gracias a las cuales será posible financiar las inversiones requeridas.

Frente a la falta de visión del sector público y a sus veladas pretensiones monopólicas se impone el reto de sentar las bases para el relanzamiento del sector industrial venezolano. El objetivo de generar una oferta exportadora sólo puede lograrse a partir de más inversión, más educación, actualización tecnológica y apertura comercial. Pensar en una sociedad industrial capaz de sustentar el bienestar de la población pasa por desarrollar políticas públicas concertadas, inclusivas, respetuosas del ambiente, abiertas a la productividad, a la competividad, a la búsqueda de oportunidades, a la innovación y a la generación de empleo.

nesoor@cantv.net

miércoles, 20 de junio de 2012

Crudo en picada puede llevarnos a la recesión

(En un reportaje del diario Tal Cual, la periodista Elinor Madero Martínez cita al economista y  profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, quien hace un análisis de la actual situación financiera de Venezuela en función de la constante caída de los precios del petróleo. A continuación el texto completo del reportaje publicado el 19 de junio)

La caída registrada en los últimos días no se reflejará en lo inmediato en el país
Expertos consideran que la situación fiscal de Venezuela sigue deteriorándose

Aunque desde hace mes y medio los precios del petróleo vienen cayendo, los expertos consideran que todavía es prematuro adelantarse a los acontecimientos, pues probablemente tendría que pasar más de un mes en que el valor del barril siga descendiendo, de forma significativa, para que se prendan las alarmas en el país.

Maxim Ross, economista y experto en petróleo, consideró que "hay un hecho bastante coyuntural sobre el cual no se puede predecir un comportamiento futuro, aunque sí puede afectar la situación fiscal por posibles incertidumbres".

Para Ross todavía hay mucho ruido que permite la inestabilidad en el mercado, "la primera es que los Estados Unidos liberó inventarios estratégicos, para evitar que los precios suban, la siguiente sería la reunión de la OPEP donde adelantaron que van a limitar la producción de crudo, y por último la espera por los resultados de las elecciones en Grecia y de la crisis en España".

Para el economista "el factor Europa es el que más está afectando el precio del crudo, por lo que habría que esperar unas dos semanas, para saber si habrá oxígeno o no para Europa". Pero a su juicio, "lo cierto es que con la recesión la demanda ha bajado".
Es importante resaltar que aunque las luces no son de completa alarma, no se debe dejar de mencionar el análisis presentado por el economista Miguel Ángel Santos, hace pocos días, en el cual sostiene que si la caída permanece por espacio de un año, dejaríamos de percibir 11.900 millones de dólares (2,4% del PIB calculado a 4,3 bolívares por dólar).

PELIGRO FINANCIERO
Santos recordó que "desde hace años Venezuela mantiene una serie de convenios a través de los cuales envía petróleo a distintos países en condiciones muy ventajosas. Por cada 100.000 barriles por día de esos convenios dejamos de percibir unos 3.500 millones de dólares al precio actual, o 4.200 millones antes de la caída de precios. Es decir, 300.000 barriles regalados al día representan una pérdida similar, en términos de ingresos, a la que ha producido la caída de precios reciente en el mercado mundial". Por esto asegura que "el Gobierno ha venido incurriendo en un desequilibrio fiscal colosal para mantener a flote tales políticas y sólo una macrodevaluación podría corregir ese desbalance".

Además, según el Banco de América Merrill Lynch, Venezuela entrará en una "profunda recesión en el 2013" debido a la caída del precio del petróleo y los gastos que representa la campaña electoral para el Gobierno. El producto interno bruto se contraerá en 3,5%, explicó el vocero del Banco de América, Francisco Rodríguez, en un reporte, donde además agregó que el Gobierno venezolano se verá obligado a devaluar el bolívar 74%.

Según Rodríguez, "corregir ese problema fiscal requerirá significativos ajustes al inicio de 2013, lo que resultará en una profunda depresión", indicó.

RECUPERACIÓN DEL MERCADO

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El secretario general de la OPEP, Abdalá al-Badri, estima que para julio se sentirán los efectos en el mercado de la medida adoptada por la OPEP de mantener en 30 millones de barriles diarios el tope de la producción del grupo.

Por ello aseguró que los países cumplirán con la meta, haciendo referencia directa a Arabia Saudí, que es la mayor responsable de la sobreoferta.

"Todo el mundo va a respetar eso. Esto empezará en algún momento de julio", agregó.

Al-Badri declaró que un crudo en 110 dólares no es una "amenaza para la economía mundial", y que confía en la recuperación económica de la Unión Europea.

viernes, 15 de junio de 2012

La denuncia de Ramírez en la OPEP


(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, analiza la situación financiera de Venezuela a la luz de la sostenida caída de los precios del petróleo en las últimas semanas. Publicado en el diario El Universal el viernes 15 de junio)


Rafael Ramírez acudió el pasado miércoles a la OPEP para alertar sobre "la posibilidad de un desplome en la demanda petrolera", que a raíz de la "profunda crisis del sistema capitalista mundial" se ha convertido en "un peligro inminente". He ahí la esencia del sancocho mental: el socialista, reunido con un pequeño grupo de productores, alertándolos sobre la necesidad de recurrir (de nuevo) al mecanismo de mercado, para restringir la oferta y recuperar los precios. ¿Qué es lo que ha alarmado tanto a Ramírez?

En las últimas siete semanas el precio de la cesta de petróleo venezolana ha caído 22 dólares. ¿Qué representa eso? Utilizando los volúmenes de exportación efectivamente cobrados por Pdvsa, si esa caída se mantuviese por espacio de un año, dejaríamos de percibir 11.900 millones de dólares (2,4% del PIB calculado a 4,3 bolívares por dólar). Ahora bien, desde hace años Venezuela mantiene una serie de convenios a través de los cuales envía petróleo a sus aliados políticos en la región en condiciones muy ventajosas.

Por cada 100.000 barriles por día de esos convenios dejamos de percibir unos 3.500 millones de dólares al precio actual, o 4.200 millones antes de la caída de precios. Es decir, 300.000 barriles regalados al día representan una pérdida similar, en términos de ingresos, a la que ha producido la caída de precios reciente en el mercado mundial. Venezuela, cortesía de la petrodiplomacia, tiene ya varios años sufriendo pérdidas superiores a las que acudió a denunciar Ramírez a la OPEP.

En el fondo, su desesperación viene también de otra parte. El Gobierno ha venido incurriendo en un desequilibrio fiscal colosal para mantener a flote la candidatura de Chávez. El déficit fiscal de caja está por el orden de 15% del PIB. Ya se tenía decidido que, de repetir el Comandante, sólo una macrodevaluación podría corregir ese desbalance. Ahora, si eso era con el petróleo por encima de 100 dólares: ¿qué pasa si el precio se viene abajo? ¿De qué tamaño sería ese ajuste? A fin de cuentas, ir a hacer lobby en la OPEP y devaluar son las únicas dos estrategias que le quedan a la revolución.

La oposición, por fortuna, tiene muchas más. Entre ellas, sincerar la situación de estos convenios y concertar un cronograma para traerlos de vuelta a precios de mercado. Aun con el hueco que dejaría la revolución, tenemos un amplio abanico de opciones a las que ellos no pueden recurrir. Basta con constatar la evolución del riesgo soberano en la medida en que se hace más evidente la posibilidad de un cambio político.

La oposición puede provocar un cambio significativo en las expectativas, que reactive la inversión y el empleo. Puede levantar el control de cambio, y desatar las fuerzas productivas que la revolución ha ido amarrando o anulando en estos catorce años. Puede continuar la estrategia actual de asociarse con privados para acelerar la producción petrolera, pero en condiciones mucho más ventajosas. Esto es importante porque, de alguna forma, se ha ido imponiendo la idea de que nuestra economía sufriría un 2013 terrible si gana la oposición. En realidad, es al revés. Es enfrentar el mismo problema, disponiendo de una batería de soluciones muchísimo mayor.

@miguelsantos12

viernes, 8 de junio de 2012

¿Qué podemos aprender de España?


(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, comenta las causas de la crisis económica de España, en la búsqueda de alguna lección que, al respecto, pudiera aprender Venezuela. Publicado en el diario El Universal el 8 de junio)


España ha conseguido ayer evitar, al menos por ahora, el colapso financiero. El país necesitaba 2.000 millones de euros para seguir pagando sus compromisos y ayer se ha encontrado con un mercado con algún apetito por deuda española. La mala noticia es que ese mercado mantiene el temor de una posible bancarrota y le ha cobrado una prima que adelanta parte de la amortización futura de principal. Esa es la forma más práctica de verlo: quienes prestan exigen la tasa de interés base más una prima que adelanta parte del capital que se vence a futuro.

Piense Ud. en el caso de Venezuela: quien le presta a Venezuela a veinte o treinta años con una prima de riesgo de 10%, en diez años ya habrá recibido de vuelta la tasa de interés base (sin riesgo soberano) más su capital. A partir de allí, le corresponde recibir retornos adicionales por el riesgo que ha corrido. Pues algo así está sucediendo con España.

A raíz de la crisis española ha habido muchos comentarios de café y tertulias entre "expertos" en donde se habla irresponsablemente de España. Además de estar muy poco informados y aprovechar el beneficio del tiempo para predecir el pasado (la falacia narrativa), también utilizan argumentos falsos.

Como es de todos conocido, en 1997 los países de la Unión Europea (UE) se comprometieron a mantener un déficit fiscal como porcentaje del tamaño de su economía (PIB) inferior a 3%. Durante la próxima década España no sólo cumplió con este criterio, sino que generó amplios superávit fiscales.

Para hacernos una idea de este esfuerzo basta pensar que, con todo lo que España ha emitido a raíz de la crisis de 2007-2008, su nivel de deuda pública como porcentaje del PIB al cierre de 2010 (72%) era idéntico a 2000 (71%). Ese no es el caso de Italia (129% en 2010, 123% en 2000), Francia (97% en el 2010, 73% en 2000) y ni tan siquiera de Alemania (77% en el 2010, 61% en el 2000).

¿Y entonces por qué España está en problemas y Alemania no? Por dos razones fundamentales. La primera tiene que ver con el hecho de que el endeudamiento nacional tiene dos componentes: público y privado. Aunque el del sector público se mantuvo a raya, el privado pasó de tener una deuda de 187% del PIB en 2000 a 283% en 2010. Este colosal aumento llevó la deuda de la nación a 355% del PIB, la mayor en la UE, ¡a pesar del esfuerzo fiscal!

La segunda razón tiene que ver con la estructura de valor agregado. Durante todos esos años, el PIB de España fue remolcado por la burbuja del sector construcción. Aun cuando el gobierno mantuvo superávit fiscales, el crecimiento fue tanto que dio para financiar un aumento del gasto similar. Así, se expandió la red de infraestructura física y de servicios del Estado.

Una vez que la burbuja estalló, el país se ha encontrado con una estructura de gasto que ya no es capaz de sostener, y una población acostumbrada a esa red de servicios públicos (de allí los indignados digan: "yo me quiero jubilar igual que mi abuelo"). Para colmo de males, y esto acaso sea una de las pocas cosas que las tertulias de café aciertan, los trabajadores españoles son los menos productivos de la UE. ¿Cómo saldrá de aquí? Es difícil de saber. Y es que el inquilino que pagaba el condominio se mudó.

@miguelsantos12

jueves, 7 de junio de 2012

¿Sólido crecimiento económico?


(El profesor del IESA, Pedro Palma, hace un análisis de las cifras del crecimiento económico del primer trimestre del año, comparándolo con los índices de crecimiento de diversos sectores productivos del país. Publicado en el diario El Nacional el 4 de junio)

Según el BCV, durante el primer trimestre de 2012 el PIB experimentó un significativo crecimiento de 5,6%. Sin embargo, al examinar las cifras con mayor detenimiento me surgen dudas acerca de la solidez y sostenibilidad de la expansión de la actividad económica del país.

Ese elevado crecimiento se habría debido al notable incremento del gasto público, a través del cual se han venido inyectando abundantes fondos a la economía que han estimulado la demanda, particularmente el consumo privado.

Entre los proyectos públicos a los que se les ha destinado ingentes recursos está el de la construcción de viviendas, lo cual, según el BCV, hizo que el PIB real del sector de la construcción experimentara un crecimiento de 29,6%, y que la construcción de viviendas por parte del sector público creciera 56,6% en términos reales con respecto a igual período del año anterior.

A su vez, las crecientes necesidades financieras generadas por el gasto desenfrenado se han traducido en un masivo endeudamiento público, tanto interno como externo, y en la transferencia forzosa de recursos de Pdvsa y de reservas internacionales del BCV a fondos manejados por el Ejecutivo para financiar gasto, ya que los recientes ingresos adicionales del petróleo han sido insuficientes para financiar las desbocadas erogaciones.

También reporta el BCV que en el primer trimestre el volumen de importaciones creció 38,6%, lo que hizo que el valor en dólares de las compras externas de bienes aumentara casi 50%.

La masiva venta de papeles del Estado a la banca y el aumento de la actividad crediticia hizo que el PIB de las instituciones financieras creciera 27,7%.

La mayor demanda generada por la construcción de viviendas por parte del sector público estimuló la actividad de varios subsectores fabriles; y los mayores volúmenes de bienes importados contribuyeron a que algunos sectores prestadores de servicios, como comercio, transporte y almacenamiento, crecieran en torno a 8%.

Ahora bien, al examinar el comportamiento de otros importantes sectores económicos, salta a la vista una serie de realidades que contrastan con el aparentemente sólido crecimiento arriba mencionado. Así, la producción agrícola siguió cayendo, al igual que lo ha hecho durante varios trimestres, ratificándose de esta forma el rotundo fracaso de la política agrícola implantada, caracterizada por las expropiaciones arbitrarias de fundos.

Múltiples sectores manufactureros productores de bienes de consumo, tales como alimentos, bebidas, prendas de vestir y calzado, también mostraron caídas de actividad productiva, producto de los desproporcionados controles, del restringido acceso a las divisas, del acoso gubernamental permanente, de los cortes eléctricos y de la manifiesta ineficiencia en el manejo de múltiples empresas estatalizadas. Incluso, sectores directamente relacionados con la construcción, que debieron haber crecido intensamente, siguieron mostrando severos problemas y limitaciones.

Entre estos destaca el sector siderúrgico, en el que incluso siguió cayendo la producción de cabillas de Sidor, y el sector cementero, que después de una estrepitosa caída de la producción y de un deterioro de la calidad de sus productos en los años que siguieron a la estatalización, aparentemente experimentó una reciente recuperación. La menor disponibilidad de insumos hizo que la construcción privada cayera 10,6%.

De lo anterior se concluye que el sólido crecimiento reciente de la demanda y del PIB, debido al aumento de gasto público, lo que ha producido es el desbocamiento de las importaciones para satisfacer las necesidades de bienes e insumos que ahora no producimos internamente debido al fracaso rotundo de la política económica. Destruyen el aparato productivo interno y reducen las posibilidades de empleo local, para, a través de las importaciones masivas, generar empleo en otros países.

¿Es ese un crecimiento sólido, sostenible y deseable?

palma.pa1@gmail.com

viernes, 1 de junio de 2012

El cuero seco de la revolución


(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, analiza las cifras de empleo en Venezuela y las proyecciones ofrecidas por el INE, sustentando con datos económicos la dificultad de generar empleos en el país. Publicado en el diario El Universal el 1 de junio de 2012)

Elías Eljuri ha dicho esta semana que "en dos años habrá más oferta que demanda de trabajo". Es una afirmación curiosísima, que no viene acompañada de ninguna argumentación lógica, ni tan siquiera una mínima construcción intelectual. El presidente del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) ya ni siquiera siente la necesidad de sustentarla, le basta con repetir consignas, una detrás de otra, como si fuesen un mantra. La revolución sigue empeñada en convencernos (catorce años después) de que todo lo bueno está a punto de pasar.

¿Y eso será porque caerá la demanda o porque subirá la oferta? La demanda de trabajo, por ejemplo, está estrechamente ligada a la demografía. Cada año se incorporan al mercado laboral unos 400.000 venezolanos. ¿Cómo se va a reducir esta cifra? De repente nos tratan de convencer, como hace algunos años, de que el ingreso ha crecido tanto que millones de mujeres saldrán de la fuerza laboral para estudiar o quedarse en casa (pasar de desempleadas a inactivas). Y es que el Excel aguanta todo.

¿Y de dónde vendrá la oferta de empleo? El Gobierno podría seguir nacionalizando industrias, cosa que no crearía nuevos puestos de trabajo, sólo los transferiría de una cuenta a otra. El déficit fiscal de caja estimado al cierre del 2012 ronda 14% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que deja muy poco espacio para un programa masivo de empleo público. ¿Y el sector privado? Menos aún. Esta es una puerta que el Gobierno cerró hace rato. Venezuela es uno de los países de mayor inestabilidad económica.

Los empresarios, además de los numerosos riesgos de inseguridad jurídica y expropiación, no tienen ninguna posibilidad de ajustarse cuando ocurren esos vaivenes. Por un lado, nuestra legislación de bancarrota es de las más costosas del planeta. Es decir, siempre es mejor seguir funcionando con los hierros viejos que tratar de declararse en quiebra y vender activos.

Por otro lado, la legislación laboral también es una de las más restrictivas, prohibiendo despedir trabajadores por debajo de ciertos niveles de salario, haciendo muy costoso el despido cuando es posible, y extendiendo el salario mínimo a un número cada vez mayor de trabajadores. Siendo así, el sector privado no contrata en épocas de bonanza, porque sabe que en el mejor de los casos le será muy caro despedir en tiempos de escasez.

¿Y qué se ajusta entonces? El salario real. Venezuela es uno de los países de América Latina en donde el salario real se encuentra más estrechamente correlacionado con la (volátil) producción. Esta no es una buena noticia. Junto con las numerosas restricciones de liquidez (la baja bancarización en los sectores D y E), la volatilidad del salario genera una volatilidad en el consumo privado que también está entre las mayores de la región.

En concreto, Venezuela es el único país en donde la volatilidad del consumo es mayor a la del PIB (pobre Friedman). ¿Cuáles son los fundamentos del "aumento en la oferta de trabajo" que pregona Eljuri? ¿Aumentará la seguridad jurídica? ¿Respetará la propiedad privada? ¿Flexibilizará la legislación laboral? ¿Reformará la legislación de bancarrota? ¿Armará un diálogo para restablecer la confianza en el sector privado? ¿Cuál es la estrategia?

@miguelsantos12

viernes, 18 de mayo de 2012

2012: El canto del cisne


(El profesor Miguel Ángel Santos, profesor del IESA, nos explica las cifras del crecimiento de la economía venezolana durante el primer trimestre de 2012. Publicado en el diario El Universal, el viernes 18 de mayo de 2012) 

Ayer el gobierno anunció con enorme fanfarria el crecimiento de la economía en 5,6% en el primer trimestre. La composición, por decir lo menos, sigue siendo muy curiosa: crece el comercio, la luz y el agua (ambas públicas), transporte, comunicaciones y actividades en aduanas. El primer trimestre ha repetido el patrón de los últimos cinco años: la economía en su conjunto ha crecido 13,7%, mientras la manufactura privada (el tercer motor que Giordani ya está "a punto de encender", uno nunca sabe si en sentido literal) ha caído en 3%. Todo lo que sube está ligado a importaciones, el verdadero motor del crecimiento y del consumo. Durante los trece años de Chávez las importaciones por habitante han crecido 120%, bastante más que el consumo (47,8%) y que la producción (10,9%). El primer trimestre no ha sido la excepción: las importaciones de bienes han crecido 48,5%.

Muchos piensan que este boom es simplemente consecuencia de una concepción acerca del uso de la renta petrolera. Va mucho más allá. Durante los últimos cinco años, en plena apoteosis de los precios del petróleo, la deuda pública externa se cuadruplicó, pasando de 26.598 a 96.420 millones de dólares. El crecimiento del primer trimestre y los que vendrán también será cortesía de más deuda externa, que se proyecta al cierre del año en más de 120.000 millones de dólares (casi seis veces más que en 2006). Pero tampoco es suficiente con el petróleo y la deuda externa.

A sabiendas de que la economía llegará boqueando a diciembre de 2012 y que será inevitable devaluar en 2013, el gobierno ha empezado a empujar una enorme cantidad de deuda interna. Aprovecha que los depósitos están atrapados a tasas negativas y que el crédito está paralizado y abarrota a los bancos nacionales de papeles de deuda. Para hacernos una idea, la deuda interna totalizó 154.110 millones de bolívares al cierre de 2011, pero durante los primeros cuatro meses del año ya se habían emitido más de 40.000 millones. El plan consiste en sustituir las emisiones de deuda externa por interna en la medida de todo lo posible, para luego licuarla a través de una maxidevaluación.

De esta estrategia se suele jactar el gobierno en sus reuniones con banqueros de inversión, celebrando que la deuda interna se emite a tasas reales negativas, lo que quiere decir que todo el costo recae sobre los ahorristas en términos de pérdidas en el valor real de sus depósitos. El gobierno piensa, y en esto está en lo cierto, que de ganar tendrá capital político de sobra para devaluar; pero de perder ese no sería el caso de la oposición. Por fortuna la oposición también cuenta con muchas opciones de política a las que el gobierno se ha negado o ya se le han cerrado desde hace tiempo.

También la manipulación de las cuentas nacionales será llevada al límite en 2012. "La gente no sabe de eso, la gente de lo que sabe es de consumo, esas son elucubraciones de los economistas". Así suelen repetir los bufones que reinan en esa pequeña vitrina de la civilización de espectáculo en la que nos hemos convertido en estos años (Vargas Llosa dixit). Me parece un desprecio peligroso a la capacidad del venezolano. En cualquier caso, pronto lo sabrán.

@miguelsantos12

martes, 27 de septiembre de 2011

Agotamiento del modelo rentista


En lo que va de año hemos vendido nuestro petróleo a un precio promedio cercano a los 100 dólares, pero la economía no muestra signos de franca recuperación.

PEDRO A. PALMA

palma.pa1@gmail.com

Cuando en el año 2005 estábamos atravesando por la bonanza económica producida por la expansión de gasto público debido a los aumentos sostenidos de los precios petroleros, comencé a alertar que las altas tasas de crecimiento del PIB y del consumo que entonces se estaban materializando no eran sostenibles, pues cuando los precios bajaran, o incluso se estabilizaran, la economía entraría en crisis.

Entonces fui criticado por varios analistas que sostenían que si los precios dejaban de crecer, pero se mantenían en niveles elevados, ello le generaría suficientes recursos al Gobierno para mantener una política de altos gastos que seguiría estimulando la economía. Los acontecimientos de los últimos años me dieron la razón.

En 2007 el modelo aplicado mostraba signos de agotamiento, pues a pesar de que los precios continuaban en franco aumento, las tasas de crecimiento de la producción y de la demanda seguían siendo positivas, pero menores que en los años precedentes. Incluso, en el primer semestre de 2008, cuando los precios estaban disparados hasta alcanzar los máximos históricos en julio de ese año, los crecimientos del PIB y del consumo privado fueron relativamente bajos y mucho menores que en 2005 y 2006...

...De todo lo anterior podemos concluir que la dependencia de la renta petrolera, que hoy es mayor que nunca, ha puesto a esta economía en una situación compleja, porque aquella capacidad de respuesta del aparato productivo y de la demanda privada a políticas fiscales expansivas, posibilitadas por la elevación de los precios petroleros, parece agotada, o por lo menos mermada, lo que requiere un cambio de rumbo que busque reducir la dependencia de la renta petrolera a través de una diversificación efectiva de la economía, para lo cual hace falta, entre otras cosas, la materialización de cuantiosas inversiones privadas.

Por ello estoy convencido de que si seguimos por donde vamos sufriremos severas consecuencias. Es imprescindible que comencemos a transitar un nuevo camino que nos lleve hacia el verdadero desarrollo.

Para disfrutar de este artículo completo, puede ingresar a la siguiente dirección:

http://www.enoriente.com/noticias/opinion/30502-agotamiento-del-modelo-rentista--por-pedro-palma

Artículo de opinión
El Nacional, 26 de Septiembre de 2011
www.iesa.edu.ve




martes, 9 de noviembre de 2010

Carlos M. Allison \\ ¿Y cuándo te toca a ti?

Los venezolanos hacemos cola para entrar en el infierno, cada uno tiene un número y el Gobierno tiene la lista. Lo más grave es que el modo sorpresivo -por cuenta gotas- pero bien calculado, de expropiar, invadir, tomar a la fuerza, confiscar o cualquier otra fórmula, legal o no, nos tiene a todos confundidos. Todos los venezolanos juran que están siempre en el último lugar de la cola y que nunca les tocará.

Un día confisca alguna finca perdida en los llanos de Apure y al otro a una gran industria moderna, en la mañana le toca a una siderúrgica y en la tarde a un edificio de apartamentos.Una porque no se utiliza demasiado, la otra por exceso de uso o contaminar el ambiente, la tercera porque las cabillas son estratégicas y la siguiente dizque para defender a la clase media.A todosPero ya le está tocando a todo el mundo, a unos porque tenían la plata en un banco intervenido, otros por tener sus ahorros en bonos y no falta quien haya perdido su póliza de seguros o algún otro bien en manos del Gobierno, o del hampa, que a final de cuentas es más o menos lo mismo.

O te lo quita el Gobierno, o lo hace un delincuente de esos que pululan en nuestra geografía. Ya, simplemente al ver que Venezuela y Haití son los únicos que no progresan en el continente, se puede deducir que "nos tocó a todos".Todo es estratégico al final del día, el café, el cacao, la caña de azúcar, el cemento, las cabillas, los agroquímicos, los envases de vidrio. Desde luego también el aceite, la harina de maíz, las pastas y el pollo. Desde luego las industrias básicas, los tractores, la electricidad y las telecomunicaciones. Pronto se darán cuenta que también tienen carácter estratégico los zapatos, la ropa interior y los bolígrafos.

El valor estratégico incluye a las ideas y la libertad, por ello también se encuentran en la lista la educación privada, las clínicas y las universidades. Desde luego existen variaciones y el riesgo es mayor cuando se trata de empresas y empleos relacionados al petróleo, la energía en general, telefonía, radio, televisión, construcción, banca, valores y seguros.Pero a la cabeza se encuentra todo lo que tenga que ver con la comida, desde las fincas hasta las cadenas de distribución pasando por el transporte, el almacenamiento, la agroindustria y las empresas proveedoras de insumos como Agroisleña y Owens-Illinois.

Así, también al final del día, hay menos empleos y más control del Gobierno sobre los ciudadanos.Con 759 organizaciones invadidas, confiscadas, intervenidas o tomadas a la fuerza ¿en qué lugar de la cola se encuentra usted? Pienso que hay muchas colas, un número muy elevado de ellas y por consiguiente la distancia entre su posición y la boca del infierno es muy corta.Dijo el jefe máximo, lo peor vendrá cuando pierda las elecciones, porque desde el alto Gobierno creen que la fuerza y las armas están en sus manos. La pregunta clave es ¿y siempre será así? La voluntad del pueblo también cuenta.

Artículo de opinión
Martes, 09 de noviembre de 2010
www.eluniversal.com
cemacallison@gmail.com

viernes, 4 de junio de 2010

Gustavo Roosen \\ Del lado de las soluciones

De la experiencia a la esperanza" es la frase con la que Conindustria rinde homenaje a sus empresas centenarias. Es también la que inspira el Congreso que celebra hoy la organización empresarial, más concentrado que otras veces en el examen de las difíciles realidades que confronta el sector, pero sobre todo en los retos que debe asumir para ser parte de la solución que reclama Venezuela.

La experiencia habla de un sector manufacturero que, junto con el agrícola, ha sostenido el país productivo, y garantizado los bienes demandados por la comunidad; de un importante actor en la generación del PIB y en el aporte a los ingresos fiscales del país; del principal generador de empleo productivo. Pero también del sector más cercado y golpeado en los últimos años, el menos comprendido por las autoridades, el más sometido a la confrontación.

Pasar de la experiencia a la esperanza exige, desde luego, una renovación de la visión y del compromiso. El sector agrupado en Conindustria sigue representando los valores que harán posible esa tarea, que no tiene t?rmino ni permite pausa, que es la de la construcción del país. Hacia ese propósito se dirigen las intervenciones de hoy en su Congreso. Luis Pedro España se pregunta cómo relanzar el papel del sector privado para enfrentar los nuevos retos, y se responde proponiendo dos tareas fundamentales: la primera, mantenerse productivos; la segunda, generar una nueva alianza social entre empresa, comunidad y Gobierno local.

Desde su posición de académico de la economía, Héctor Silva Michelena llega a conclusiones demoledoras sobre esta utopía retrógrada con la que nos amenazan y sobre la demostrada incapacidad de los ensayos y modelos socialistas para generar felicidad y bienestar.
Luis Ugalde apela al reconocimiento del otro y a la búsqueda de consensos como condición para el encuentro y la reconstrucción. Advierte sobre la tentación de resignarse al papel de víctimas e insiste en la denuncia de esa forma de anemia productiva que aqueja al país por la aplicación de medicinas erradas para enfermedades mal diagnosticadas.

Como presidente de una organización que no ha renunciado a sus principios y a su razón de ser, Carlos Larrazábal cumple con demostrar el cerco a la actividad privada tendido desde el poder, pero presenta paralelamente diez propuestas concretas para una agenda legislativa que contribuya a crear una política industrial activa, capaz de rescatar el equilibrio entre la iniciativa privada y la acción estatal.

Conindustria ha optado, sin duda, por la alternativa de refirmar su compromiso con la transformación productiva de Venezuela en el marco de la sostenibilidad democrática y la sustentabilidad ecológica, asumiendo el reto estratégico de la diversificación económica y el histórico de aprovechar la oportunidad sin retorno del bono demográfico que se abre para Venezuela en los próximos 40 años. Sabe que hacerlo implica insistir en las viejas prácticas empresariales de trabajo y riesgo, de planificación y seguimiento, de fortalecimiento de las organizaciones sindicales, de búsqueda permanente del acuerdo obrero-patronal, instrumento insustituible para los objetivos de más empleo y más productividad.

Consciente de que, como señala Luis Pedro España, el cambio en las políticas macroeconómicas y sociales podrán ser una consecuencia de las realidades de inviabilidad presentes, pero sobre todo una decisión colectiva de transformación, Conindustria ha optado por hacerse escuchar. Tiene argumentos para hacerlo, y para lograr la comprensión y apoyo de un país que apuesta por el bienestar, la justicia y la libertad.

Artículo de opinión
Miércoles, 02 de junio de 2010
www.el-nacional.com