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viernes, 5 de octubre de 2012

El 7-O, oportunidad para los ciudadanos

 (El profesor del IESA, José Mayora, invita a ejercer la participación ciudadana el 7 de octubre. Publicado en eluniversal.com, el viernes 05 de octubre de 2012)


El debate moderno sobre las democracias apunta hacia el desarrollo de sistemas más incluyentes y de participación múltiple, que envuelven actividades de pertenencia como una iglesia, un consejo comunal,  una junta de padres y representantes, un condominio, un club de diversión, un grupo de reflexión intelectual. Pero quizás, la participación más importante es aquella que nos permite gerenciar el funcionamiento de la democracia, decidiendo, a través del voto, a quien le corresponde conducir los destinos del país.


El actor fundamental de las actividades de  participación  es el ciudadano, no sólo como habitante de un país, sino como el eje de las decisiones dentro de  una sociedad cuya cultura es democrática.   La participación exige normas que regulen la conducta de los individuos para que sus interacciones converjan y permitan el normal desenvolvimiento institucional. Los mecanismos regulatorios no solo pautan las decisiones de los miembros de la democracia, los ciudadanos, también pautan las actuaciones de los responsables de gerenciar estas instituciones, a quienes corresponde, entre otras cosas, producir y diseminar la información  necesaria para la toma de decisiones por parte de los ciudadanos.

El ejercicio de la ciudadanía  es el resultado de un quehacer compartido entre la educación formal (sistema educativo), los mecanismos informales (familia, amigos, medios de comunicación, ambiente social) y las instituciones públicas (poderes públicos). En el esfuerzo combinado de estos actores, "radica la enseñanza de la ciudadanía", no porque la ley lo establezca, sino porque en tales instituciones deben prevalecer los principios de participación activa, de justicia, equidad e igualdad de acceso a las finalidades públicas.

En este punto es pertinente aclarar que los ciudadanos pueden tener  razones para abstenerse  de participar, circunstancia que no exime a los servidores públicos de gerenciar adecuadamente las instituciones, producir la información veraz y suficiente, así como garantizar que esta información esté a la disposición de todos los ciudadanos.

La premisa de la cual partimos es que el ciudadano debiera ser en esencia "un ciudadano bien informado" para dar mayor soporte a sus decisiones.  En todo caso, lo cierto es que la participación exige tomar decisiones y la calidad de esta  estribará en que los que participan lo hagan de manera consciente y, fundamentalmente, con la debida información.

La  idea del ciudadano bien informado focaliza  la dimensión de la participación pues en la convivencia, los ciudadanos entienden que existen fronteras en su actuación vinculadas con la relación entre derechos y deberes.

La cita del 7 de octubre es una oportunidad más para ejercer la participación ciudadana. Es una cita normal dentro de una sociedad democrática, tanto para los que sufragaran, como para los que aspiran gerenciar la democracia venezolana, de allí que el reconocimiento del resultado no debe ser motivo de preocupación o duda. Mientras mayor sea la  normalidad en la que transcurra el proceso, los venezolanos estaremos dando muestra de cuán democrático es nuestro talante.

En lo que no cabe duda alguna es que cada elección  es una nueva oportunidad para mejorar la democracia: ¡no la desperdiciemos!

mayora.j@gmail.com

lunes, 24 de septiembre de 2012

Gobernar en democracia

 (El profesor del IESA, Ricardo Villasmil, afirma que gobernar es el arte de decidir para qué y para quiénes se gobierna, y en función de ello priorizar, en qué se invierte, dónde, cómo y cuándo, de esa manera se gobierna y se avanza en democracia. Publicado en el diario El Universal, el 22 de septiembre de 2012)

Gobernar un hogar, una empresa o un país, es el arte de administrar recursos escasos. Es el arte de decidir para qué y para quiénes gobernamos, y en función de ello, en qué invertimos, dónde, cómo y cuándo.

Comencemos por el principio: ¿Para qué? La Revolución Francesa señaló la libertad, la igualdad y la fraternidad como objetivos. La norteamericana, la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Y la hispanoamericana, la mayor suma de felicidad posible. Después de dos siglos, estos objetivos siguen más vigentes que nunca.

Ahora bien, ¿para quiénes? Las nociones de justicia e igualdad nos invitan a privilegiar a los más necesitados, pero la disparidad existente entre necesidades y recursos nos obliga a la nada fácil de tarea de priorizar aun entre los más necesitados. Entre atender a los pobres crónicos (adultos y adultos mayores incapaces de sostenerse por sí mismos), por ejemplo, y prevenir que sus hijos caigan en las mismas trampas de pobreza que los condenaron a ellos a la exclusión. Obviamente vamos a invertir en ambos, pero, ¿cuál es nuestra prioridad? ¿A cuál población y a cuáles programas le damos más recursos? ¿A la educación, a la salud, a la seguridad, a la infraestructura, a la industria petrolera, a los programas sociales o a la lucha contra la inflación y el costo de la vida?

Establecer prioridades es difícil pero necesario. Carecer de prioridades claras nos ha llevado a tratar de hacerlo todo y al mismo tiempo, y ello a su vez a no hacer nada bien, a tener escuelas, carreteras y hospitales que se caen a pedazos, a dejar obras por la mitad y a atrasarnos con el pago de maestros, policías y médicos. Asimismo, nos ha llevado a gastar más de lo que tenemos, a pagar tasas de usura sobre una deuda creciente, a tener la inflación más elevada del continente, una enorme inestabilidad económica, política y social, bajos niveles de inversión y muy pocas oportunidades de empleo.

¿Cómo priorizamos entonces? En primer lugar, a través de un debate sereno, informado, abierto y democrático que nos lleve a una visión compartida de nuestras aspiraciones, de nuestra realidad, de las restricciones que enfrentamos y de las ventajas y desventajas de las diferentes opciones de política. Y a partir de allí, decidimos dónde, cómo y cuándo. Al fin y al cabo, así es que se gobierna y se avanza en democracia.

@rvillasmilbond; www.ricardovillasmil.com

miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Para qué sirve un ex presidente?

(Moisés Naím contrasta las acciones tomadas por los ex presidentes de Brasil, Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula da Silva, para responder a la interrogante para qué sirve un ex presidente. Publicado en El Nacional el 24 de julio de 2012)

Según el viejo chiste, los ex presidentes son como jarrones chinos: todo el mundo dice que son muy valiosos, pero nadie sabe qué hacer con ellos. Y muchos jefes de Estado tampoco saben qué hacer una vez dejan de serlo. Algunos, como Bill Clinton, mantienen una actividad frenética; otros, como Vladimir Putin, se las arreglan para no dejar nunca el poder y otros, como Silvio Berlusconi, dedican su pos presidencia a preparar el regreso.

En estos días, dos eventos protagonizados por dos ex presidentes ilustran formas muy distintas de asumir el papel de ex. El contraste de sus actuaciones no ha podido ser más extremo y aleccionador. Se trata de los dos ex presidentes más famosos -y exitosos- de Brasil: Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula da Silva. Cardoso ganó el premio más importante del mundo en ciencias sociales: el Kluge, otorgado por la Biblioteca del Congreso de EE. UU.

El jurado enfatizó que el premio reconocía los aportes intelectuales de Cardoso, un prestigioso sociólogo antes de entrar en la política. Este hizo contribuciones pioneras al análisis de la desigualdad y el racismo en el subdesarrollo. Y fue el padre de la famosa Teoría de la Dependencia, que sostenía que el subdesarrollo era en parte causado por los países más ricos y las relaciones de explotación que mantenían con los países pobres. Idea popular en los 70 y 80, ha perdido vigencia y él mismo reconoce que sus conclusiones ya no son válidas.

Casi al tiempo con el galardón de Cardoso, Lula intervenía por videoconferencia en la reunión del Foro de São Paulo, agrupación de la izquierda latinoamericana fundada con el auspicio del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) en 1990. A los asistentes Lula les dijo: "Solo con el liderazgo de Chávez el pueblo realmente ha tenido conquistas extraordinarias. Las clases populares nunca fueron tratadas con tanto respeto, cariño y dignidad. Esas conquistas deben ser preservadas y consolidadas. Chávez, cuente conmigo, cuente con el PT, cuente con la solidaridad y apoyo de cada militante de izquierda, de cada demócrata y de cada latinoamericano. Tu victoria será nuestra victoria".

Es legítimo que Lula exprese su afecto y admiración por Hugo Chávez. Pero no lo es que intervenga en la campaña electoral de otro país. Eso no lo hacen los demócratas. Lula lo sabe. Y ya lo había hecho antes, cuando, en vísperas de un importantísimo referéndum en Venezuela, irrumpió en el proceso afirmando que Chávez era el mejor presidente del país en los últimos cien años.

Tampoco es legítimo distorsionar, como lo hizo Lula, la realidad venezolana, en especial la de los pobres. Chávez ha tenido un efecto devastador para Venezuela y los pobres son sus principales víctimas. Son ellos quienes pagan las consecuencias de vivir en uno de los países más inflacionarios del mundo, quienes deben arreglarse con un salario real que ha caído al nivel que tenía en 1966. Quienes no consiguen trabajo a menos que sea en el sector público y a condición de demostrar constantemente su adoración y fidelidad "al comandante". Quienes ven a sus hijos e hijas asesinados a una de las tasas más altas del mundo. No es de extrañar, por tanto, que en las últimas elecciones legislativas más de la mitad de los votos fueran contra Chávez. En Venezuela es imposible alcanzar ese porcentaje sin millones de votos de los más pobres. Tampoco es legítimo que Lula aplauda en otro país políticas públicas diametralmente opuestas a las que impuso con gran éxito en Brasil.

En este sentido, no sería malo que, al igual que imitó las políticas de Cardoso cuando fue presidente, Lula lo emule ahora como ex presidente. Sería bueno que aprenda del Cardoso político; el que sabe que un verdadero demócrata no usa su prestigio e influencia como ex presidente para intervenir de manera abusiva en las elecciones de otro país.

martes, 3 de julio de 2012

"Los políticos volvieron locos a los economistas”

(El profesor del IESA y sociólogo, Ramón Piñango, en una entrevista por Jolguer Rodríguez Costa, da su opinión sobre el actual sistema democrático en Venezuela. Publicado en El Nacional 24 de junio de 2012.)

- En diciembre de 1998 usted dijo que los economistas iban a volver locos a los políticos. ¿Qué sucedió finalmente?
Que los políticos volvieron locos a los economistas. No les pararon.

- ¿Le paró algún gobierno al IESA?
No tanto como quisimos. Dejamos de intentarlo.

- ¿Qué hacía un sociólogo como usted dirigiendo un centro del saber económico?
La tentación de dirigir a un equipo de trabajadores es grande y difícil. Cada cabeza es un mundo, a Dios gracias.

- Y los sociólogos, ¿a quiénes enloquecen?
A los economistas, cuando se les recuerda que la sociedad humana también existe.

- ¿Cómo sobrevivieron a la crisis de final de siglo? 
Echando pa’ lante.

- ¿Junto con el comandante?
¡Dios nos ampare y nos libre de todo mal!.. Amén.

- ¿Un militar a la cabeza del IESA?
No cuadra.

- ¿Ante quién se cuadra?
 Ante cualquiera que propicie la diversidad. Aquí cada quien opina a título personal. No seguimos líneas de nadie ni tenemos subsidios.

- ¿Vislumbró lo que acontece?
Siempre he creído que Venezuela es un país muy conflictivo, aunque no lo parezca.

- ¿Coinciden el IESA y el socialismo del siglo XXI?
Espero que no nos siga uniendo nada, para que nada nos separe.

- ¿El lado positivo del proceso?
Nos ha hecho reflexionar.

- Como docente, califique del 1 al 20 el sistema democrático venezolano en madurez política...
10. La mitad de la población trata de practicar la democracia, pero hay pequeños grupos que tratan de imponerse a la mayoría.

- ¿Unidad interna?
Muy dividida, 10.

- ¿Libertad de expresión?
05.

- ¿Poder Judicial independiente?
00.

- ¿Grado de supremacía civil?
04.

- ¿Nivel educacional?
05.

- ¿Y las misiones educativas?
Una vergüenza.

- ¿Acción de la administración pública?
04 y empeorando.

- ¿Manejo de fondos públicos?
03 y en absoluta oscuridad.

- ¿Conoce la propuesta de la Unidad Democrática?
Y es viable.

- ¿Una nota?
15.

- ¿Los Chicago’s boys de hoy?
Giordani y su gente.

- ¿Ve usted los 500 millardos de dólares invertidos en planes sociales? 
No. Él dirá que somos un país de ciegos.

- ¿Y el tuerto es rey?
Retorcido.

- ¿Y el soberano?
La víctima.

-  ¿Tiene fe en Fedecámaras?
Espero que actúen; aunque han dado buenas señales, les falta por hacer.

- ¿Estamos mal pero vamos bien?
(Risas) Estamos mal, pero si le echamos bolas podemos salir de esto.

- ¿Qué podría hacer el IESA por el Gobierno?
Enseñar a gerenciar y a liderar. El socialismo sin buena gerencia es un desastre.

- ¿Cuántas cátedras ameritaría?
¡Cónchale! (carcajadas); pregunta difícil, aunque tendríamos alumnos aventajados.

- ¿Cuáles revolucionarios ingresarían a la nómina docente del IESA?
Algunos pasarían la prueba de admisión. No los nombro para no perjudicarlos.

- ¿Por qué fracasaron los "doctores" en el poder?
Porque se creyeron doctos.

- ¿Cuánto vale hoy la palabra del venezolano?
¿De cuál venezolano? Hay una crisis de confianza.

- ¿Lo insólito del connacional?
Su lucha por sobrevivir.

- ¿Cree, o creyó, en la enfermedad del comandante?
Me atengo a los hechos. Está haciendo un mutis progresivo.

- ¿Es un líder religioso?
Es un fanático de sí mismo: el peor de los fanatismos.

- ¿Cuál es su clase social?
"C" alta.

- ¿Sintió el llamado de Chávez a su estrato para que participen en el proyecto socialista?
Ni lo sentí ni quiero sentirlo.

- ¿Talibán?
¡Jamás! Los detesto. También son fanáticos de sí mismos.

- Así las cosas, ¿vislumbra conciliación?
El Gobierno nos dividió, pero el chavismo no es homogéneo. Debemos descubrir y aprovechar, para bien del país, la heterogeneidad del chavismo.

- ¿Daría clases en la UBV?
Si tuviera tiempo y me invitan y me dan la misma libertad de cátedra del IESA.

- ¿Instalaría el IESA en Cuba?
En la década de los noventa el Gobierno cubano mandó gente para acá. Presentaron las pruebas de admisión, fueron admitidos, concluyeron sus estudios y no regresaron a Cuba... pero tampoco están en Venezuela.

- ¿Qué rige en el país?
Una persona muy incapaz para organizar nada, que fue muy exitosa haciendo que el país girara en torno a él.

- ¿Qué le falta a una autocracia para ser dictadura?
Que los intelectuales la declaren dictadura, lo que muchos se han negado a hacer.

- ¿Una locura colectiva?
Que todos nos desnudemos cuando Chávez se vaya.

- Mientras, para drenar la situación...
Mucho humor.

- Organismos internacionales dicen que el país está feliz... Siempre que el Gobierno sea quien suministre las cifras.

- ¿Se adaptarían a los lineamientos bolivarianos?
Muy difícil. Somos muy heterogéneos y tenemos gran vocación para llevar la contraria.

- ¿Y para el comunismo?
No. Este es un país demasiado rebelde y libre pensador, como el IESA.

- ¿Qué tipo de ciudadano se configuraría luego de seis años más de revolución?
Uno muy poco dócil, exigente, respondón, como debe ser.

- ¿Qué pasaría en Venezuela si expropiaran el IESA?
Hay muchísimas instalaciones mejores que éstas. Sería un mal negocio, como el que hicieron con RCTV.

@rapinango

jueves, 7 de junio de 2012

Maquinaciones


(El profesor del IESA, Ramón Piñango, hace un análisis del escenario político-electoral del país, destacando la importancia de respetar la legitimidad de los procesos que se han desarrollado hasta la fecha de cara a las próximas elecciones presidenciales. Publicado en el diario El Nacional el 5 de junio)


Es difícil anticipar, aunque sea de manera penumbrosa, lo que ha de ocurrir de aquí hasta el final del año. Sin embargo, en las últimas semanas los eventos parecen esbozar los rumbos que puede tomar la historia del país, y es bueno escucharlos no sólo para anticiparlos, sino también para tratar de hacer más probable lo que consideramos más deseable.

Los días que vivimos se prestan para torcer el rumbo político que quienes creemos en la democracia nos hemos trazado. Antes de señalar lo que puede estarse engendrando, primero es bueno considerar lo obvio: 1) que hay un candidato unitario opositor cuya campaña progresa; 2) que el Presidente está seriamente enfermo con un cáncer.

De la candidatura de Capriles se dirá lo que se quiera, pero es difícil negar su avance, aunque a algunos les parezca insuficiente. Más aún, los ataques recientes parecen responder al temor de que triunfe. De la enfermedad del Presidente es difícil dudar, aunque parte de la población no crea en ella.

Es innegable que cada vez lo vemos y escuchamos menos. Se trata de un mutis progresivo. ¿Cómo no pensar que, con velocidad creciente, se aproxima el día del mutis definitivo? Esos hechos, por ser claramente constatables, generan maquinaciones nada santas revestidas de amor al país y compromiso con su futuro.

No es un secreto que la grave enfermedad de Hugo Chávez, razón de ser y eje del Gobierno, la revolución y el PSUV, ha destapado ambiciones, conflictos e intrigas de todo tipo. Ni la persona más candorosa puede dudar que la gente del régimen está pensando qué hacer cuando la enfermedad inutilice a su líder o cuando él desaparezca. La candidatura de Chávez es inminente, lo cual complica las cosas.

Si algo le llega a ocurrir al candidato, lo cual es probable, habrá que improvisar un candidato sustituto, y, a estas alturas, cualquier candidato será un improvisado porque los votos no se endosan fácilmente, aunque Chávez lo quiera y así lo proclame. En tal situación es fácil pensar que el PSUV pedirá postergar las elecciones. Argumentará que hay que presentar un nuevo candidato a no menos del 40% del electorado.

Pero las ambiciones, conflictos e intrigas no son rasgos exclusivos del chavismo. El antichavismo tiene también una dosis de estos fenómenos humanos. Los comentarios negativos, hechos públicamente, sobre la campaña de Capriles no pueden ser tomados como simples críticas "constructivas".

Hay una clara intención de minar desde ahora la candidatura del candidato de la oposición. Es más, hay razones para pensar que si su crecimiento es aún mayor, los esfuerzos para disminuirlo o desplazarlo arreciarán. Ya se escucha el comentario de que "no es que Capriles no pueda ganar, sino que el muchacho no va a poder con un país tan enredado... no es mala idea postergar las elecciones y pensar en otras opciones".

Y así comienza la convergencia del chavismo y cierto antichavismo. Por eso las exploraciones de conveniencias mutuas que algunos llaman negociaciones. La idea de postergar las elecciones es parte de un paquete que incluye un gobierno de transición hacia una indefinida fecha electoral. Poco a poco se urde el argumento de que "a ustedes y nosotros nos conviene". Y entre una y otra cosa se mezcla el "hay que negociar para que no nos matemos".

Pero resulta que ese "ustedes" y ese "nosotros" son muy amplios y abusivos. Nadie puede ignorar el voto de más de 3 millones de personas en las primarias. Nadie puede intentar negociar impunemente la postergación de las elecciones del 7 de octubre, por una supuesta conveniencia del interés nacional.

Y lo de la "paz" no es más que un burdo chantaje, utilizado muchas veces por gente que, desde distintos campos de acción, la ha minado.

rapinango@gmail.com

sábado, 19 de mayo de 2012

Dos venezolanos en 1 semana


(El profesor del IESA, Ricardo Villasmil, reconoce el logro de dos venezolanos que se destacaron recientemente en el exterior y lo que ello significa para el país. Publicado en el diario El Universal el sábado 19 de mayo)

Dos venezolanos alcanzaron esta semana sitiales de honor en sus respectivas disciplinas. Pastor Maldonado se alzó el domingo con el Gran Premio de España, nada más y nada menos que en la máxima categoría del automovilismo mundial. Y tres días después, el ingeniero Rafael Reif, egresado de la Universidad de Carabobo, fue elegido presidente del MIT, nada más y nada menos que una de las universidades más prestigiosas del planeta. Ambos son logros excepcionales, merecedores del respeto, de la admiración y del orgullo de todos los venezolanos.

Basta con echar un vistazo a sus trayectorias -a través de Google encontré algunas muy completas- para darnos cuenta de que sus logros son producto del talento, del compromiso y del esfuerzo metódico y constante. Nadie les regaló nada: con claridad de propósito, ambos buscaron y aprovecharon todas y cada una de las oportunidades que encontraron para avanzar. Poco a poco. Paso a paso. Así de simple.

Gracias a estos dos venezolanos, al menos por una semana toda Venezuela es grande, y unirnos todos en el aplauso es parte importante de esa grandeza. Porque con el aplauso reconocemos mucho más que el logro. Reconocemos los valores que lo hicieron posible. Reconocemos que sí se puede y nos inspiramos a seguir su ejemplo. Precisamente por eso, al aplaudir todos, lo convertimos en un triunfo de todos.

Es lamentable, pero hasta cierto punto inevitable, que en el ambiente de polarización que vivimos, algunos intenten apoderarse de estos logros y otros intenten minimizarlos por razones de filiación partidista. Unos pecan por ladrones y otros por mezquinos, y al hacerlo le hacen un flaco servicio a quienes pretenden alabar. Silenciémoslos a ambos con el aplauso generoso. El aplauso del fanático que se enaltece a sí mismo y enaltece el juego cuando suprime su frustración inicial y se pone de pie para aplaudir las grandes jugadas de sus adversarios. Porque al final, independientemente de lo que nos quieren vender los extremistas de ambos lados, no somos enemigos. Somos adversarios, adversarios en el juego de la democracia. Y al final, cuando termine el juego y salgamos todos juntos a celebrar, caeremos en cuenta de que actuando así, todos ganamos.

@rvillasmilbond; www.ricardovillasmil.com

viernes, 4 de mayo de 2012

El trilema: Euro, baja inflación y democracia


(Publicado en El Universal 27/04/2012, Miguel Ángel Santos nos habla sobre el escenario económico europeo, sus causas, consecuencias y posibilidades)

La persistencia de Alemania en su receta de austeridad, impuestos y recortes ha sumido a buena parte de Europa dentro de unos cuantos círculos viciosos de los que le será muy difícil salir. El primero de esos círculos es económico. Tómese por ejemplo el caso de España. Como consecuencia de sus dislates de otros años el país se encuentra hoy con una de las mayores tasas de desempleo a nivel mundial (22%) y también con uno de los mayores salarios relativos de Europa.

La legislación laboral, similar a la nuestra en el sentido de que hace prohibitivo el despido e inhibe así la contratación, hace que el mercado se ajuste no a través del precio (salarios), sino de las cantidades (puestos de trabajo).

En plena recesión, con la prima de riesgo de España en niveles récord, el presupuesto nacional se ha vuelto inviable. La aritmética pura exige subir los impuestos y bajar los gastos, pero esa es una reacción pro-cíclica que sólo puede acentuar el problema. Pensándolo bien, el país ha caído en el peor de los dos mundos. No está bajo los designios de una administración keynesiana, cuyos pilares teóricos son el estímulo fiscal como herramienta para recuperar la actividad económica y la reacción anti-cíclica.

Pero tampoco se trata de la derecha, que al menos en teoría también tiene sus bondades: Menor gasto y menores impuestos, con la esperanza de que estos últimos estimulen la recuperación. Tampoco. Europa (Alemania) le ha impuesto a Rajoy una combinación de mayores impuestos y menor gasto.

Siendo así, sólo cabe esperar los peores escenarios del ideario de derecha (mayores impuestos afectarán la iniciativa privada, reduciendo la inversión, la actividad, y en consecuencia la base sobre la que se calcula el impuesto) y keynesiano (recortar el gasto en medio de una recesión y de una crisis de confianza debilitará aún más demanda). Uno no puede sino preguntarse cuál es la apuesta que se hace con este paquete, a que se le está apostando, de dónde va a venir la inversión que hace falta para crear los puestos de trabajo necesarios.

Alguien podría decir que la flexibilización laboral provocará una caída en los salarios, que devolverá a la economía española algo de la competitividad perdida. Pero con tipo de cambio fijo (moneda única en éste caso) ese será un proceso lento y muy doloroso muy similar al  sufrido por Gran Bretaña cuando, tras el fin de la I Guerra Mundial, se empeñó en volver al patrón oro a la tasa pre-guerra. Y aquí es dónde entra el segundo círculo vicioso: el social.

Los mayores impuestos y los recortes en programas de atención social (educación, salud, pensiones) han provocado un descontento generalizado entre los más vulnerables, que se oponen con cada vez más fuerza al euro, la integración y la inmigración. En ese estado de cosas, pareciera una cuestión de tiempo antes de que surja un candidato que reúna a esa mayoría y le de un golpe a la mesa.

El miedo que la UE tiene a este escenario ya ha sido recogido en el veto que se le hizo en su momento a Papandreu cuando se le ocurrió registrar a todos llamando a Grecia a referéndum. Y es que por los vientos que soplan Europa pronto tendrá que escoger entre mantener el euro, baja inflación y democracia. Puede tener dos de esas tres, pero no las tres.


@miguelsantos12