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viernes, 8 de febrero de 2013

Discursos y tendencias

El Presidente del Consejo Directivo del IESA, Gustavo Roosen, afirma que Europa renovó su voluntad de impulsar las negociaciones para un tratado de libre comercio con Mercosur, siempre sobre la base del respeto a las normas internacionales de seguridad jurídica. Publicado en El Nacional, el 4 de febrero de 2013


Taparse los ojos suele ser el gracioso recurso infantil para no ver lo que está delante o, incluso, para hacerse la ilusión de no ser visto. Sucede también, frecuentemente, con la sociedad. Son muchos los recursos para negar lo que se impone como realidad. Uno de ellos es el discurso. Se recurre a la palabra para sostener una ficción o para autoafirmarse, como el que silba para engañar el miedo. La realidad, sin embargo, y las tendencias que la expresan, terminan imponiéndose.

Un ejemplo: el financiamiento del presupuesto nacional. “El Seniat te recuerda declarar y pagar el ISLR. Tu aporte contribuye con 52% del presupuesto de la nación”, dice una cuña de radio. Las estadísticas oficiales muestran que para el año pasado 57,85% de la recaudación tributaria neta no petrolera corresponde al IVA; 24,88%, al ISRL no petrolero, y el resto a la renta aduanera, otras rentas internas (licores, cigarrillos, timbre fiscal, sucesiones, juegos de envite y azar) y otros renglones. Lo que se nos quiere decir es que más de la mitad del presupuesto del Estado viene de los ciudadanos. El Seniat reconoce de esta manera la importancia del aporte de los ciudadanos para el sostenimiento del gasto público y para impulsar el desarrollo. La vitalidad de la economía, nos dice, está en función de la actividad privada. En los países en los que esto sucede la contribución ciudadana se convierte en mejores servicios, el Estado se siente más obligado a rendir cuentas y los ciudadanos a exigirlas.

Un segundo hecho: las declaraciones del encuentro recientemente sostenido en Chile entre mandatarios de la Celac y la Unión Europea. Pese al tono altisonante y reivindicativo de algunos discursos y a inocultables intentos para suavizar el texto de las declaraciones, la posición mayoritaria de los mandatarios fue de claro respaldo a las inversiones y al comercio internacional como fuente de desarrollo sostenible. Quedó reafirmada la necesidad de “marcos reguladores estables y transparentes que proporcionen certidumbre legal para los operadores económicos”. Se hizo manifiesta la voluntad de los Estados de proteger la inversión como forma de proteger la iniciativa y el trabajo creador.

El tema de las garantías jurídicas a las inversiones volvió a ser planteado en el encuentro de los cancilleres de España y Venezuela. José Manuel García-Margallo recordó a Elías Jaua la expropiación de Agroisleña por parte del Ejecutivo venezolano. Jaua ha ofrecido que intentará desatascar el proceso. Los dos países han decidido retomar las negociaciones comerciales, para lo cual se dará pronto una reunión entre los ministros de Industria y Fomento. ¿Se impone la realidad? Por de pronto, también aquí se evidencia que los países no olvidan y que, más tarde o más temprano, están dispuestos a hacer valer los derechos de sus ciudadanos.

En Chile, Europa renovó su voluntad de impulsar las negociaciones para un tratado de libre comercio con Mercosur, siempre sobre la base del respeto a las normas internacionales de seguridad jurídica. A la hora del balance, lo que queda como realmente importante son los acuerdos concretos y la voluntad de desarrollar políticas de apertura a la inversión productiva y a la iniciativa privada, como las contenidas en el grupo de propuestas entregadas a los mandatarios por los más de 800 líderes empresariales reunidos en Chile.

Cuando todo apunta a advertir que se nos está acabando el tiempo de la magia petrolera crece la conciencia de que, más temprano que tarde, tendremos que afrontar la realidad de sostener la economía no gracias a la renta sino mediante el trabajo, la inversión, la productividad. La presencia de Venezuela en la Celac y Mercosur ha sido hasta ahora oportunidad para los discursos, pero impondrá al país, cada vez más, la obligación de adoptar las mejores prácticas y las exigencias internacionales en materia de intercambio, inversión y seguridad jurídica. Esta es la tendencia que va a terminar prevaleciendo, la que explica el desarrollo de unos países y el estancamiento o retroceso de otros.

viernes, 26 de octubre de 2012

Con deuda interna el Gobierno financió un gasto equivalente a 11 puntos del PIB

(En un reportaje del diario El Mundo, escrito por  Carjuan Cruz, el economista y profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, explica que  con el aumento de un punto del IVA, apenas se recauda medio punto del PIB y llevando la gasolina de un céntimo el litro a 75 bolívares el litro, esa recaudación representaría solo 1,7 puntos del PIB. Publicado el 24 de octubre de 2012)

Aunque se estima que para 2013 las erogaciones del Estado se reducirán y la liquidez no crecerá a igual ritmo, es posible que el Ejecutivo siga emitiendo en bolívares

La estrategia de endeudamiento del Gobierno está orientada a buscar financiamiento interno y no externo. Esto, sobre todo, porque emitir títulos en los mercados implica pagar intereses de 8% a 12% y en dólares.
 

Esta tendencia a emitir internamente y en bolívares observada durante lo que va de 2012 le permitirá al Ejecutivo un financiamiento equivalente a 11 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, según las proyecciones del economista Miguel Ángel Santos.

"Con la deuda interna el Gobierno está pagando el mismo porcentaje de cupón, pero en bolívares y con una inflación que está en 20%", señala.

 
Ese pago por debajo de la inflación implica, según indica el experto, que al Gobierno ese endeudamiento interno le está saliendo "prácticamente gratis": "Pagan intereses que están por debajo del alza de los precios en el país", apuntó Santos.

La política monetaria aplicada por el Ejecutivo este año apuntó a esa línea. Desde el último trimestre del año pasado, el financiamiento directo hecho por el Banco Central de Venezuela a PDVSA impulsó el crecimiento de la liquidez.

En efecto, ese dinero se tradujo en pagos de la petrolera a los proveedores de servicio, que a su vez pasaron a impulsar el aumento de los bolívares depositados en los bancos del país. Y dado que estos altos montos de captaciones no podían ser colocados en su totalidad en créditos, las entidades bancarias acudieron a la compra de los títulos emitidos por el Estado para rentabilizar los fondos.

"Cuando la banca se encuentra con esta cantidad de depósitos en bolívares y no puede acelerar más la entrega de créditos, viene el Gobierno y les vende títulos de deuda interna", explica Santos. "El Ejecutivo no tenía cómo financiarse porque sabe que la deuda externa está muy cara", agregó.

Pero pese a esta estrategia de financiamiento, el fisco se enfrentará al cierre del año con un déficit que alcanzará los 19 puntos del PIB, según cálculos de Santos, tomando en cuenta ingresos, menos gastos, una diferencia que es cubierta con endeudamiento.

Para atender ese desorden en las cuentas, Santos señala que posiblemente se dé un ajuste cambiario. Aun con un aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) e incluso un alza significativa en el precio de la gasolina, no se cubriría esa cantidad.

"Con el aumento de un punto del IVA, apenas se recauda medio punto del PIB. Y llevando la gasolina de un céntimo el litro a 75 bolívares el litro, esa recaudación representaría solo 1,7 puntos del PIB", explica el economista.

Ajuste cambiario

El 2013 se vislumbra como un año postelectoral y de pago de compromisos de deuda, lo que lleva a adelantar un escenario de menos gasto.

Ante ese panorama y el déficit fiscal manejado para 2012, Santos no descarta un ajuste en el tipo de cambio. Para el experto, esta sería la alternativa que le permitiría al Ejecutivo asegurar ingresos de por lo menos seis puntos del PIB, en caso de que el precio del dólar oficial no suba más de dos bolívares por divisa.

Sin embargo, autoridades económicas del Gobierno han insistido en que Venezuela no tiene necesidad de una devaluación ni a corto ni a mediano plazo.

El financiamiento recogido a través de deuda interna posiblemente continúe en 2013, según estima Santos, pues cree que esos 11 puntos del PIB que arrojó esa estrategia seguirán necesitándose en el Gobierno.