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lunes, 4 de febrero de 2013

Tendencias 2013

Edwin Ojeda, profesor del Centro de Emprendedores del IESA, comparte  las últimas tendencias de consumo, en materia de emprendimiento, para este año 2013


Amigo emprendedor, ¿quiere inspirarse o identificar oportunidades de negocios? De acuerdo a la firma independiente trendwatching.com estas son algunas de las tendencias de consumo que veremos “explotar”, a nivel global, durante este año.



•    Momentos móviles (Mobile Moments): el hecho es que en la agitada vida moderna queremos aprovechar cualquier cantidad de tiempo posible para intercalar más contenidos, conexión, consumo o diversión. Llaman la atención los casos de Jana y de Peapod. Jana es una aplicación que permite a los consumidores de países en desarrollo participar en investigaciones de mercado mediante el uso de SMS. El servicio “paga” a los participantes con minutos gratis. Fundada en 2009, la empresa opera en más de 100 países (en Venezuela con las tres principales operadoras de celulares) y alcanza a 3.500 millones de personas.  Peapod, tienda fundada en 1989,  anunció en octubre de 2012 que iba a lanzar más de 100 tiendas virtuales, basadas en códigos de barra, en las estaciones de trenes de Boston, Nueva York, Washington y Chicago. Con el servicio de ventas por códigos de barra los consumidores pueden adquirir desde hortalizas hasta comidas preparadas simplemente al hacer click en su dispositivo móvil.

•    Celebración de la nación (Celebration Nation): Los mercados emergentes exportarán con orgullo parte de su herencia cultural.  Studio Tsimáni  es una empresa mexicana que desarrolla mobiliario y artículos para el hogar contemporáneo inspirados en la gente y la identidad del país. Fundada por dos diseñadores industriales tiene como objetivo “aportar una nueva estética de diseño contemporánea que tenga como base los elementos característicos  y únicos de las tradiciones mexicanas”. El 90% de la producción es hecha a mano. House de Masaba es la marca que ha reinventado los tradicionales saris hindúes a través de modernos y novedosos diseños, convirtiendo un traje típico en objeto de interés para jóvenes consumidores.

•    Emergente² (Emerging²): ¿Sabía usted que BluePad es una tableta diseñada y fabricada en Bogotá? Esta tableta, de la empresa Compumax ilustra de que se trata el Emerging²:
productos y servicios procedentes de mercados emergentes para los mercados emergentes.

Independientemente del mercado o sector en el cual usted emprenda, no olvide que un factor de éxito es saber comprender y entender lo que sus clientes (en Venezuela o a nivel global)  quieren para así poder atar la necesidad con la oportunidad. Quienes comprendan y sepan atender estas necesidades podrán aprovecharse de una gran cantidad de oportunidades de negocios.

Edwin.ojeda@iesa.edu.ve
@edwinojeda



lunes, 21 de enero de 2013

Hora de dialogar

 (El profesor del IESA, Ricardo Villasmil, afirma que no se puede concebir un diálogo político sin estar dispuesto a reconocer la legitimidad de la contraparte. Publicado en El Universal, el 12 de enero de 2013)


El clima de polarización política actual hace difícil pensar en un diálogo constructivo entre las partes, uno que subordine los intereses de cada uno al cumplimiento de un objetivo superior, pero eso es precisamente lo que necesitamos edificar para poder enfrentar la amenaza que representa para la gobernabilidad la confluencia de cinco elementos en una suerte de tormenta perfecta:



1. El boom económico llegó a su fin: la popularidad y el apoyo a la gestión de Hugo Chávez han estado sustentados en niveles de consumo privado financiados por aumentos en los precios petroleros y en el endeudamiento público que son claramente insostenibles. Mas aún, la magnitud de los desequilibrios obligan a imponer un ajuste contractivo en el corto plazo con consecuencias significativas sobre los niveles de consumo privado.

2. Los venezolanos -particularmente en los sectores populares- mantienen un optimismo infundado en torno a su futuro inmediato y no anticipan una contracción económica.

3. Muchos problemas metidos bajo la alfombra amenazan con a salir a la luz: el incremento en los niveles de consumo y el liderazgo del presidente Chávez han compensado hasta ahora por el deterioro en otras áreas críticas para la calidad de vida de los venezolanos (seguridad, empleo, servicios públicos, etc.), y por violaciones en el cumplimiento de obligaciones del Estado como patrono.

4. El caos latente: El Estado no tiene el monopolio de la violencia como consecuencia de haberla cedido progresivamente a grupos irregulares (colectivos, bandas, malandros, pranes, guerrilla, milicia, etc.), y por la politización de los cuerpos policiales, de la Fuerza Armada y del Poder Judicial.

5. La fragmentación política: Hugo Chávez ha sido el factor aglutinante a lo interno del chavismo y de la oposición, producto en parte de su capacidad para contener las enormes diferencias internas existentes en cada uno. Los herederos del Chávez parecen tener capacidad para darle continuidad a esa forma de liderazgo y los acontecimientos por venir amenazan también con fragmentar la coalición opositora.

Naturalmente, no puede concebirse un diálogo político o de ningún otro tipo sin estar dispuesto en primer lugar a reconocer la legitimidad de la contraparte y luego a ceder. Al fin y al cabo, de eso se trata la política.

@rvillasmilbond; www.ricardovillasmil.com

viernes, 18 de enero de 2013

Perspectivas económicas 2013

(El economista y profesor del IESA, Pedro Palma, afirma que los desequilibrios fiscal, monetario, cambiario, productivo y de abastecimiento habrá que afrontarlos, lo que exigirá una serie de ajustes en variables fundamentales. Publicado en El Nacional, el 14 de enero de 2013)

El comportamiento económico en el año 2013 se perfila como complejo y adverso. Los desequilibrios fiscal, monetario, cambiario, productivo y de abastecimiento, hoy presentes, habrá que afrontarlos, lo que exigirá una serie de ajustes en variables fundamentales que impactarán la realidad económica del país, máxime en un ambiente político incierto como el que actualmente se vive. Obviamente, la evolución de los precios del petróleo también jugará un papel fundamental en la determinación de aquel comportamiento.

El aumento desmedido del gasto público, particularmente en 2012, combinado con ciertas restricciones a los ingresos, ha generado enormes necesidades de financiamiento para el sector público en su conjunto, que se calculan en una magnitud equivalente a 17% del PIB por año. Eso ha hecho que el endeudamiento de los entes públicos, tanto externo como interno, haya crecido intensamente haciendo que a futuro haya que destinar ingentes cantidades de fondos al servicio de estos compromisos, limitándose los recursos que se puedan destinar a gasto primario. Adicionalmente, se ha puesto al Banco Central de Venezuela a financiar gasto público en grandes cantidades, haciendo que la base monetaria y la liquidez crezcan desmedidamente a través de emisión monetaria sin respaldo por parte de esa institución.

A modo ilustrativo, la deuda neta de Pdvsa con el instituto emisor cerró el año pasado en 165,5 millardos de bolívares, habiendo crecido ésta 66,3% en tan sólo 6 meses. De hecho, el BCV se ha transformado en el gran financiador de Pdvsa.

El enorme desequilibrio de las finanzas públicas ha llevado a altos voceros gubernamentales a plantear la necesidad de aumentar las tarifas de los servicios públicos, a elevar los impuestos y a restringir el gasto, acciones que, de darse este año, generarían efectos recesivos.

En el ámbito cambiario se esperan ajustes en las tasas de cambio oficiales, ya que el altísimo nivel de sobrevaluación de la moneda, el divorcio entre los tipos de cambio oficiales y libre, la escasa disponibilidad de reservas internacionales líquidas, y las restricciones en la asignación de dólares preferenciales por las limitaciones de obtención de divisas del BCV, hacen necesaria la devaluación. Los ajustes cambiarios esperados aumentarían los costos de los productos importados de los que tanto dependemos, generando presiones alcistas en los precios y, consecuentemente, limitaciones en la capacidad de compra de los ingresos de la población, restricción de la demanda y efectos recesivos. Pero, paralelamente, la devaluación ayudaría a mitigar el desequilibrio fiscal, pues el sector público recibiría más bolívares por las divisas que obtenga, y la deuda interna se diluiría en término de dólares.

Los severos controles de precios, combinados con las restricciones para acceder a las divisas, han causado problemas de desabastecimiento que podrían agravarse si no se corrigen las circunstancias que los produjeron, lo cual es necesario, pues ello ayudaría a mejorar la oferta de productos, evitándose el aumento desproporcionado de precios causado por la escasez, aun cuando se producirán importantes ajustes en los precios desfasados que han causado aquellos problemas de desabastecimiento.

Los necesarios ajustes en variables fiscales, cambiarias, de precios y de otra índole que se deberán implementar este año generarían mayores presiones inflacionarias y restringirían el nivel de actividad económica, pudiéndose producir circunstancias de estancamiento o de recesión. Todo ello se reflejaría negativamente sobre la población, produciéndose mermas en la capacidad de compra y desmejoramiento de las condiciones de trabajo. Obviamente, la intensidad de los ajustes y sus consecuencias dependerán en mucho del comportamiento de los precios petroleros, pero incluso si estos se mantienen en los altos niveles de 2012, la realidad económica del año que recién se inicia no sería favorable.

miércoles, 16 de enero de 2013

¿Qué pasará en Venezuela?

(Moisés Naím afirma que los desajustes económicos incluyen un déficit fiscal cercano al 20% del producto interior bruto. Publicado en El Nacional, el 8 de enero de 2013)

 Jorge Botti, presidente de la federación empresarial de Venezuela (Fedecámaras), explicó hace poco que si el Gobierno no suministra más dólares para pagar las importaciones, la escasez de productos de primera necesidad será grave. “Lo que le vamos a dar a Fedecámaras no son más dólares sino más dolores de cabeza”, respondió el vicepresidente Nicolás Maduro, el heredero escogido por Hugo Chávez.

Maduro tiene razón. El Gobierno provocará muchos dolores de cabeza a las empresas privadas. Pero los dolores de los empresarios serán leves comparados con los que va a sufrir la población en general, particularmente los pobres. Hugo Chávez deja Venezuela sumida en una crisis económica de enormes proporciones.

Si bien la incertidumbre política desencadenada por la enfermedad del presidente ha concentrado la atención del mundo, será la crisis económica lo que va a moldear el futuro inmediato del país, incluyendo el político.

Los desajustes económicos incluyen un déficit fiscal cercano al 20% del producto interior bruto (en EE UU es del 7%) y un mercado de divisas en el cual el dólar que se compra en la calle cuesta cuatro veces más que el dólar que vende el Gobierno a la tasa oficial. Esto quiere decir que una devaluación de la moneda es inevitable y que, por lo tanto, la inflación que se avecina será aún mayor que la actual, que es una de las más altas del mundo. Los niveles de empleo están artificialmente abultados por la gigantesca expansión del empleo público, los compromisos laborales adquiridos por el Gobierno nutren una fuerte conflictividad sindical, la deuda externa es ahora diez veces mayor que en 2003, el sistema bancario está muy frágil y la capacidad productiva del país, incluyendo la de su industria petrolera, ha caído drásticamente.

Los países exportadores de petróleo rara vez sufren crisis económicas causadas por la escasez de divisas fuertes. Pero el régimen del presidente Chávez se las ha arreglado para quedarse corto de dólares o euros, a pesar de que ha gozado de más de una década de altos precios del petróleo y de una enorme capacidad de endeudamiento gracias a los elevados intereses que está dispuesto a pagar.

Sin embargo, el dinero no alcanza. El desenfrenado gasto en consumo ha disparado las importaciones, a la vez que la mala gestión y la falta de inversión en la industria petrolera han venido reduciendo los ingresos por exportaciones. Los ingresos petroleros de Venezuela también caen por otras razones. El elevado consumo interno de gasolina absorbe una gran parte de la producción (llenar el tanque de un coche normal cuesta 25 céntimos de dólar, unos 19 céntimos de euro). Otra parte de la producción se envía a Cuba y a otros aliados de Chávez a precios altamente subsidiados y a crédito: de hecho, muchas de estas facturas nunca llegan a cobrarse.

Otra parte de la producción petrolera va a China, ya que este país pagó por adelantado, con importantes descuentos, grandes volúmenes de crudo. El Gobierno de Chávez ya recibió y gastó ese dinero y ahora debe honrar el contrato suministrando a China petróleo por el cual no recibe ingreso alguno. Así, la mayor parte del crudo que queda para ser exportado a precios de mercado (y que se cobra) se vende al país que es a la vez el mejor cliente y el principal enemigo de Chávez: Estados Unidos. Sin embargo, como resultado de su propio auge petrolero, las compras estadounidenses de crudo venezolano han caído al mínimo en 30 años. Y por si esto fuera poco, una explosión en su mayor refinería obliga a Venezuela a importar gasolina. El Financial Times calcula que por cada 10 barriles de crudo que vende a Estados Unidos tiene que importar (a un precio más alto) dos barriles de petróleo refinado en el exterior.

Esta caída en los ingresos ocurre mientras las importaciones totales del país han pasado de 13.000 millones de dólares en 2003 a más de 50.000 millones hoy. Pagar esas importaciones y los altísimos intereses de la deuda requiere más divisas de las que la economía genera. A todo esto se agrega que la Venezuela de Chávez ha caído a los últimos lugares de las listas que clasifican a los países según su competitividad, la facilidad de hacer negocios o el atractivo para los inversores extranjeros, mientras que se coloca entre los campeones mundiales en materia de homicidios y de corrupción gubernamental.

Sí. El vicepresidente Maduro ha dado en el clavo: se avecinan grandes dolores de cabeza. Y a él le tocará explicarle al pueblo por qué cuando el presidente era Chávez se vivía mejor.

lunes, 14 de enero de 2013

Sinceridad

(El Presidente del Consejo Directivo del IESA, Gustavo Roosen, afirma que deberíamos ya haber aprendido que nada se sostiene sobre la base inestable de la insinceridad. Publicado en El Nacional, el 7 de enero de 2013)

El comienzo del año suele ser el momento para emprender buenos propósitos. Si pensamos en el país, el mejor de ellos tendría que ser el de sinceridad. Estamos tan necesitados de ella, de la prevalencia de la verdad sobre la mentira, de la honestidad, del valor para nombrar las cosas por su nombre, para plantear los problemas con claridad, sin ambigüedades. Nos han hecho daño tanto el engaño, las medias verdades, la desfiguración, el ocultamiento, el disfraz, el acomodo, el discurso de la demagogia o el de la autocomplacencia como los silencios estudiados, las posturas acomodaticias o el fingimiento.

Necesaria siempre, la urgencia de sinceridad se impone hoy para el país de modo muy especial en este 2013 cargado desde ya, mucho más que años anteriores, por el peso de una incertidumbre de muy diverso origen. Reducir esta incertidumbre y generar en su lugar un clima de seguridad y confianza pasa necesariamente por una voluntad colectiva de sinceridad, incompatible con la mentira, la hipocresía, la ambigüedad o la falsedad.

Satisfacer esta necesidad y este clamor nacional debería ser hoy un compromiso prioritario de líderes e instituciones. El ciudadano común espera, por ejemplo, que los llamados a la unidad sean honestos, inclusivos, no simples tácticas de distracción o para ganar tiempo. No pueden ser sinceros si van acompañados simultáneamente del insulto o la descalificación del otro. No puede ser entendida como sincera una apelación al respeto y a la comprensión si la actitud que sigue a la palabra encierra precisamente irrespeto, desconocimiento o negación.

La recuperación de la confianza exige sinceridad en el abordaje de los temas capitales, los que competen a la política, a la economía, a lo social. Gobierno y oposición tienen el compromiso de decir la verdad al país, de no desfigurarla ni disfrazarla en virtud de sus cálculos políticos o electorales. Son esos cálculos los que han contribuido a mantener una situación de engaño, de indecisión, de incredulidad, de posposición de los problemas, de encubrimiento o subvaloración de las dificultades.

La falta de sinceridad ha llevado a muchos sectores a vivir una situación de temporalidad, a postergar la solución de los problemas, incluso a negarlos o a ignorar su verdadera dimensión. Las medias verdades, el silencio frente a los problemas, el manejo engañoso de índices y estadísticas han permitido crear una ilusión de crecimiento que terminará por explotar con el agravante de la sorpresa.

La percepción de un Estado de Derecho insincero ha hecho poco creíbles las políticas públicas, y restado efectividad a su aplicación. Nada de admirar, en consecuencia, la duda sistemática frente a la administración de justicia o los anuncios en materia de seguridad, salud o educación. Crece, al contrario, la conciencia de que, incluso los mejor intencionados, lejos de buscar las verdaderas soluciones se ocupan apenas de encontrar las que les permitan sobrevivir en condiciones de incertidumbre.

Deberíamos ya haber aprendido que nada se sostiene sobre la base inestable de la insinceridad. Ni las relaciones personales, ni la política, ni la economía. No, desde luego, una productividad afirmada en acuerdos laborales bajo amenaza, resultado de equilibrios frágiles o en salidas patronales orientadas más a la sobrevivencia y a la ganancia inmediata que a la inversión y al largo plazo.

Un gesto de sinceridad que el país espera del liderazgo sería el reconocimiento de la necesidad de crear el capital político que hace falta para hacer frente a las dificultades que vienen, para enderezar los entuertos y adoptar las medidas adecuadas, incluso las que puedan ser consideradas impopulares Se hace imprescindible superar la ficción, amarrarse a la verdad, aunque dura, apelar a la madurez de los ciudadanos y crear confianza sobre las bases de la honestidad y la sinceridad.

Los buenos deseos no siempre vienen acompañados de buenos propósitos. Es hora de hacerlo, de formular votos por un año de sinceridad, pero de comprometernos simultáneamente con vivirla y exigirla.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Las dos preguntas del 2013

 (El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, plantea dos interrogantes que regirán el futuro económico de Venezuela para el año 2013. Publicado en el diario El Universal, el 9 de noviembre de 2012)
 
Las mejores preguntas en economía siempre surgen de la gente con una formación de base distinta, o más aún, ninguna formación del todo. Vienen cargadas de esa intuición básica que quienes estamos adentro ya hemos perdido hace rato. En ese sentido, algunos economistas necesitamos una escuela para desaprender (Facundo Cabral dixit). La historia de lo que ha ocurrido en 2012 ya está escrita. El gobierno se ha lanzado un aumento del gasto público que en términos reales por persona lo coloca como el mayor de nuestra historia. Nuestros ingresos, por otro lado, permanecieron estables. Peor aún, como el precio del petróleo se mantuvo y la producción también, la contribución de Pdvsa es idéntica a 2011, pero en bolívares perdió poder adquisitivo por la inflación. Esta caída de los ingresos y aceleración del gasto produjo un déficit fiscal descomunal.

¿Cómo ha sido financiado ese déficit? Un tercio se financió imprimiendo dinero. Para la semana previa a las elecciones, la cantidad de monedas y billetes había crecido 51% con respecto al año anterior. Ahora bien, una vez que estas monedas y billetes salen a la calle, dan lugar a una cantidad de depósitos en los bancos. En ese mismo lapso, la liquidez (monedas y billetes en circulación, más depósitos en ahorro y a plazos) ha crecido 59%. Y como la demanda de crédito privado está paralizada, el gobierno aprovecha y le empuja títulos de deuda a los bancos a tasas muy bajas, que terminan pagando los ahorristas (a quienes los bancos les paga tasas aún menores). Así se financiaron los dos tercios restantes del déficit.

Aquí surge la primera pregunta: ¿Es posible financiar déficit imprimiendo dinero? ¿Y eso no genera inflación? La respuesta es que sí, que esa es parte de la explicación de por qué seguimos teniendo la inflación más alta del mundo. Pero la verdad es que imprimir 51% más de dinero y tener una liquidez 59% mayor, en un país que en teoría debe crecer 5% en el año, debería provocar una inflación mucho mayor (45%-50%). No ha sido así. La respuesta se nos escapa todavía: la teoría se parece a la práctica sólo en teoría. Milton Friedman escribió un papel de trabajo en 1957 en donde establecía un período de dos años para que el crecimiento de la liquidez se transmitiera a la inflación. Aunque esos plazos aplican para EEUU, nosotros no deberíamos esperar imprimir dinero ad infinitum sin que reviente la inflación. Eso representa un problema, porque es el principal mecanismo de financiamiento.

La otra pregunta esencial, visto que ya tenemos tiempo gastando y consumiendo bastante más de los que producimos (incluyendo petróleo como "producción") es: ¿Hasta cuándo puede endeudarse un país? Venezuela en 1998 tenía una deuda externa de 25.600 millones de dólares, ahora tiene una de 95.500 millones. Incluyendo estatizaciones y proveedores de Pdvsa por pagar, nuestra deuda llegaría hasta 150.000 millones de dólares. ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es el límite de la capacidad? Son preguntas muy intuitivas, muy válidas en esencia, para las cuales no existe una respuesta precisa. Pero si le agregas arena gradualmente a una pirámide, aunque no puedas predecir en qué momento se vendrá abajo, sí puedes decir con certeza que en algún momento lo hará.

@miguelsantos12

martes, 30 de octubre de 2012

Perspectivas 2013: ¿Viene el lobo?



(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, afirma que el gobierno ejecutará una devaluación heterodoxa que combine mayores tasas de cambio. Publicado en el diario El Universal, el 26 de octubre de 2012)


Tras pasar los últimos meses pensando en cómo corregir los desequilibrios de la economía sin impactar el consumo de las familias de menores ingresos, estamos en buena posición para analizar lo que se nos viene en 2013. El gobierno ha conseguido cabalgar las elecciones con el gasto público más elevado de nuestra historia. En términos del tamaño de la economía el gasto público (gobierno central, Pdvsa, Fonden, Fondo Chino e hijos de estos últimos) superó el 50%, cuando América Latina promedia 30%. El aumento fue equivalente a 33% más de gasto por persona en sólo un año.

Dado que nuestros ingresos no aumentaron de forma significativa, incurrimos en un déficit de 19% del PIB: por cada cuatro que nos ingresan gastamos cinco. ¿Qué tan grave es eso? Llevar la gasolina de un céntimo a setenta y cinco bolívares el litro recaudaría 1,6% del PIB. Cada 1% de IVA levanta 0,5% del PIB. ¡De ahí a 19%! España hoy se ahoga en un déficit de 8% del PIB y riesgo país de 4%, nosotros con un déficit de más del doble tenemos una prima de riesgo que ronda 10%. ¿Cómo fue posible financiar en 2012 ese hueco colosal?

El gobierno utilizó tres mecanismos. En primer lugar, el BCV cubrió con emisiones de dinero el déficit de Pdvsa (que paga regalías por barriles que no cobra y lleva una pesada carga del gasto social). ¿Cómo funciona esto? Pdvsa firma pagarés al Banco Central a cambio de circulante. En 2012 este mecanismo financió 6,4% del PIB (o un tercio del déficit). Ahora bien, una vez que Pdvsa paga a proveedores y empleados, el dinero sale a la calle e ingresa en el sistema financiero. Como la demanda de crédito productivo está estacionada, los bancos utilizaron esos depósitos para comprar títulos de deuda pública. Así se financiaron otros 12% del PIB (60% del déficit). Por último, una parte pequeña (1,6% del PIB) se financió emitiendo deuda externa.

¿Cuáles son los riesgos de esta estrategia? Esta secuencia de políticas provocó un crecimiento fenomenal de la liquidez, que en las semanas previas a la elección llegó a 60%- 65% (vs. misma semana del 2011). Una expansión así, cuando el crecimiento es de 5%, es consistente con una inflación mucho mayor. No ha sido así, pero es un riesgo latente. En lugar de inflación, lo que hemos observado es una caída en la velocidad de circulación del dinero: es como si los bolívares se hubiesen estacionado y hubiesen dejado de perseguir bienes. Entre 2006 y 2012 el número de vueltas que un bolívar de liquidez da al año bajó de seis a tres. Difícil que caiga más. Si seguimos imprimiendo dinero a este ritmo el riesgo de caer en una espiral inflacionaria más acelerada será cada vez mayor. Algo de esto habrá. El gobierno también recortará el gasto en 2013 y ejecutará una devaluación heterodoxa que combine mayores tasas de cambio a nivel de Cadivi, Sitme y el dólar negro. Todas estas medidas tendrán impactos negativos sobre el crecimiento, o al menos lo han tenido en nuestra historia. Dado que los pronósticos de precios del petróleo son estables, a uno le cuesta pensar de dónde saldrán los 2% o 3% de crecimiento que muchos analistas, bancos e instituciones multilaterales tienen previsto para Venezuela. ¡Todo un paquetazo!

@miguelsantos12

viernes, 26 de octubre de 2012

Con deuda interna el Gobierno financió un gasto equivalente a 11 puntos del PIB

(En un reportaje del diario El Mundo, escrito por  Carjuan Cruz, el economista y profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, explica que  con el aumento de un punto del IVA, apenas se recauda medio punto del PIB y llevando la gasolina de un céntimo el litro a 75 bolívares el litro, esa recaudación representaría solo 1,7 puntos del PIB. Publicado el 24 de octubre de 2012)

Aunque se estima que para 2013 las erogaciones del Estado se reducirán y la liquidez no crecerá a igual ritmo, es posible que el Ejecutivo siga emitiendo en bolívares

La estrategia de endeudamiento del Gobierno está orientada a buscar financiamiento interno y no externo. Esto, sobre todo, porque emitir títulos en los mercados implica pagar intereses de 8% a 12% y en dólares.
 

Esta tendencia a emitir internamente y en bolívares observada durante lo que va de 2012 le permitirá al Ejecutivo un financiamiento equivalente a 11 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, según las proyecciones del economista Miguel Ángel Santos.

"Con la deuda interna el Gobierno está pagando el mismo porcentaje de cupón, pero en bolívares y con una inflación que está en 20%", señala.

 
Ese pago por debajo de la inflación implica, según indica el experto, que al Gobierno ese endeudamiento interno le está saliendo "prácticamente gratis": "Pagan intereses que están por debajo del alza de los precios en el país", apuntó Santos.

La política monetaria aplicada por el Ejecutivo este año apuntó a esa línea. Desde el último trimestre del año pasado, el financiamiento directo hecho por el Banco Central de Venezuela a PDVSA impulsó el crecimiento de la liquidez.

En efecto, ese dinero se tradujo en pagos de la petrolera a los proveedores de servicio, que a su vez pasaron a impulsar el aumento de los bolívares depositados en los bancos del país. Y dado que estos altos montos de captaciones no podían ser colocados en su totalidad en créditos, las entidades bancarias acudieron a la compra de los títulos emitidos por el Estado para rentabilizar los fondos.

"Cuando la banca se encuentra con esta cantidad de depósitos en bolívares y no puede acelerar más la entrega de créditos, viene el Gobierno y les vende títulos de deuda interna", explica Santos. "El Ejecutivo no tenía cómo financiarse porque sabe que la deuda externa está muy cara", agregó.

Pero pese a esta estrategia de financiamiento, el fisco se enfrentará al cierre del año con un déficit que alcanzará los 19 puntos del PIB, según cálculos de Santos, tomando en cuenta ingresos, menos gastos, una diferencia que es cubierta con endeudamiento.

Para atender ese desorden en las cuentas, Santos señala que posiblemente se dé un ajuste cambiario. Aun con un aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) e incluso un alza significativa en el precio de la gasolina, no se cubriría esa cantidad.

"Con el aumento de un punto del IVA, apenas se recauda medio punto del PIB. Y llevando la gasolina de un céntimo el litro a 75 bolívares el litro, esa recaudación representaría solo 1,7 puntos del PIB", explica el economista.

Ajuste cambiario

El 2013 se vislumbra como un año postelectoral y de pago de compromisos de deuda, lo que lleva a adelantar un escenario de menos gasto.

Ante ese panorama y el déficit fiscal manejado para 2012, Santos no descarta un ajuste en el tipo de cambio. Para el experto, esta sería la alternativa que le permitiría al Ejecutivo asegurar ingresos de por lo menos seis puntos del PIB, en caso de que el precio del dólar oficial no suba más de dos bolívares por divisa.

Sin embargo, autoridades económicas del Gobierno han insistido en que Venezuela no tiene necesidad de una devaluación ni a corto ni a mediano plazo.

El financiamiento recogido a través de deuda interna posiblemente continúe en 2013, según estima Santos, pues cree que esos 11 puntos del PIB que arrojó esa estrategia seguirán necesitándose en el Gobierno.