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miércoles, 16 de enero de 2013

¿Qué pasará en Venezuela?

(Moisés Naím afirma que los desajustes económicos incluyen un déficit fiscal cercano al 20% del producto interior bruto. Publicado en El Nacional, el 8 de enero de 2013)

 Jorge Botti, presidente de la federación empresarial de Venezuela (Fedecámaras), explicó hace poco que si el Gobierno no suministra más dólares para pagar las importaciones, la escasez de productos de primera necesidad será grave. “Lo que le vamos a dar a Fedecámaras no son más dólares sino más dolores de cabeza”, respondió el vicepresidente Nicolás Maduro, el heredero escogido por Hugo Chávez.

Maduro tiene razón. El Gobierno provocará muchos dolores de cabeza a las empresas privadas. Pero los dolores de los empresarios serán leves comparados con los que va a sufrir la población en general, particularmente los pobres. Hugo Chávez deja Venezuela sumida en una crisis económica de enormes proporciones.

Si bien la incertidumbre política desencadenada por la enfermedad del presidente ha concentrado la atención del mundo, será la crisis económica lo que va a moldear el futuro inmediato del país, incluyendo el político.

Los desajustes económicos incluyen un déficit fiscal cercano al 20% del producto interior bruto (en EE UU es del 7%) y un mercado de divisas en el cual el dólar que se compra en la calle cuesta cuatro veces más que el dólar que vende el Gobierno a la tasa oficial. Esto quiere decir que una devaluación de la moneda es inevitable y que, por lo tanto, la inflación que se avecina será aún mayor que la actual, que es una de las más altas del mundo. Los niveles de empleo están artificialmente abultados por la gigantesca expansión del empleo público, los compromisos laborales adquiridos por el Gobierno nutren una fuerte conflictividad sindical, la deuda externa es ahora diez veces mayor que en 2003, el sistema bancario está muy frágil y la capacidad productiva del país, incluyendo la de su industria petrolera, ha caído drásticamente.

Los países exportadores de petróleo rara vez sufren crisis económicas causadas por la escasez de divisas fuertes. Pero el régimen del presidente Chávez se las ha arreglado para quedarse corto de dólares o euros, a pesar de que ha gozado de más de una década de altos precios del petróleo y de una enorme capacidad de endeudamiento gracias a los elevados intereses que está dispuesto a pagar.

Sin embargo, el dinero no alcanza. El desenfrenado gasto en consumo ha disparado las importaciones, a la vez que la mala gestión y la falta de inversión en la industria petrolera han venido reduciendo los ingresos por exportaciones. Los ingresos petroleros de Venezuela también caen por otras razones. El elevado consumo interno de gasolina absorbe una gran parte de la producción (llenar el tanque de un coche normal cuesta 25 céntimos de dólar, unos 19 céntimos de euro). Otra parte de la producción se envía a Cuba y a otros aliados de Chávez a precios altamente subsidiados y a crédito: de hecho, muchas de estas facturas nunca llegan a cobrarse.

Otra parte de la producción petrolera va a China, ya que este país pagó por adelantado, con importantes descuentos, grandes volúmenes de crudo. El Gobierno de Chávez ya recibió y gastó ese dinero y ahora debe honrar el contrato suministrando a China petróleo por el cual no recibe ingreso alguno. Así, la mayor parte del crudo que queda para ser exportado a precios de mercado (y que se cobra) se vende al país que es a la vez el mejor cliente y el principal enemigo de Chávez: Estados Unidos. Sin embargo, como resultado de su propio auge petrolero, las compras estadounidenses de crudo venezolano han caído al mínimo en 30 años. Y por si esto fuera poco, una explosión en su mayor refinería obliga a Venezuela a importar gasolina. El Financial Times calcula que por cada 10 barriles de crudo que vende a Estados Unidos tiene que importar (a un precio más alto) dos barriles de petróleo refinado en el exterior.

Esta caída en los ingresos ocurre mientras las importaciones totales del país han pasado de 13.000 millones de dólares en 2003 a más de 50.000 millones hoy. Pagar esas importaciones y los altísimos intereses de la deuda requiere más divisas de las que la economía genera. A todo esto se agrega que la Venezuela de Chávez ha caído a los últimos lugares de las listas que clasifican a los países según su competitividad, la facilidad de hacer negocios o el atractivo para los inversores extranjeros, mientras que se coloca entre los campeones mundiales en materia de homicidios y de corrupción gubernamental.

Sí. El vicepresidente Maduro ha dado en el clavo: se avecinan grandes dolores de cabeza. Y a él le tocará explicarle al pueblo por qué cuando el presidente era Chávez se vivía mejor.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Lo que Chávez hereda de Chávez

(Moisés Naím plantea cuatro grandes temas que consumirán la atención del Gobierno y el país tras la nueva victoria de Hugo Chávez. Publicado en El Nacional, el 16 de octubre de 2012)

¿Qué le espera a Venezuela después de esta nueva victoria de Hugo Chávez? Cuatro grandes temas consumirán la atención del Gobierno y el país. Primero, el tóxico legado económico que Hugo Chávez hereda de sí mismo. Segundo, el precario estado de salud del presidente. Tercero, las batallas sucesorias entre sus más cercanos colaboradores. Y cuarto, los intentos que Chávez y su Gobierno harán para cambiar la Constitución de manera que, en caso de que el mandatario se vea impedido de seguir al frente del Estado, pueda designar a su sucesor sin convocar nuevas elecciones, tal como ahora lo establece la ley.

La economía. El presidente Chávez comienza su nuevo periodo con una economía devastada por las políticas que él mismo ha implantado. Los datos son aterradores: la inflación más alta del mundo, la tasa de cambio y las reservas internacionales del país en caída libre; unas importaciones que, si bien han aumentado casi cinco veces desde 2003, no logran paliar el desabastecimiento crónico (alimentos, medicinas, etc.); la producción petrolera declinando y las refinerías estallando; la producción agrícola y manufacturera por los suelos; el endeudamiento desbocado —en 2007 no llegaba a 30.000 millones de dólares y hoy excede los 200.000 millones— y una enorme conflictividad laboral azuzada por salarios deteriorados por la inflación. Las distorsiones han alcanzado niveles que pronto obligarán al presidente a tomar las decisiones económicas más difíciles e impopulares que le han tocado desde que asumió el poder en 1999.
La salud de Hugo Chávez. El presidente no está bien. Las múltiples operaciones y los recurrentes tratamientos de radiación, quimioterapia y otros no han logrado contener el avance de su enfermedad. En los más altos círculos gubernamentales de otros países el consenso es que la salud del presidente venezolano es precaria y tiene bajas probabilidades de curación. La evolución del estado de salud de Hugo Chávez moldeará la evolución política del país en los próximos años. La biología podría ser más importante que la ideología en determinar adónde va Venezuela. Esto lo saben el presidente y sus allegados.

¿Quién viene después de Chávez? El presidente acaba de designar como vicepresidente a Nicolás Maduro, uno de sus más cercanos colaboradores y uno de los pocos en su círculo más íntimo que no proviene de las Fuerzas Armadas. En vista de la precaria salud del mandatario, este nombramiento reviste hoy más importancia que en el pasado y es difícil suponer que los cálculos sucesorios no hayan formado parte de los criterios del presidente a la hora de tomar la decisión. Maduro no es el único con las posibilidades y las ganas de suceder a Chávez. Varios otros aliados del presidente tienen las credenciales, el dinero y los vínculos con grupos militares, políticos y con otros actores internacionales influyentes en Venezuela como para ser factores de poder muy importantes. Estos otros aspirantes no acatarán sin reaccionar la decisión de ser excluidos. Saben que el patrón establecido por el presidente Chávez ha sido que una vez que se llega al poder no hay que dejarlo. Y que es posible retenerlo durante décadas. Lo que está en juego es la lotería con el premio más gordo de América Latina.

El dedo y no los votos. La Constitución venezolana establece que si el presidente no puede continuar en funciones hay que convocar elecciones. Dadas las circunstancias, esta es una norma muy inconveniente para Chávez y su equipo. En sus 13 años en el poder, cada vez que una ley no le ha sido conveniente, el presidente la ha cambiado. No hay por qué suponer que no hará lo mismo en este caso. Lo ideal para Chávez y para la continuidad de su proyecto político sería que su vicepresidente concluya el periodo presidencial en caso de ausencia del presidente.
¿Qué hacer? En vista del control del presidente Chávez sobre la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo y todos los demás órganos del poder, si él decide cambiar la Constitución es difícil que la sociedad civil y las fuerzas políticas lo puedan impedir. La única esperanza es que los líderes democráticos del mundo alcen su voz en protesta y exijan a Hugo Chávez que abandone sus pretensiones dinásticas y permita que su sucesor sea elegido por el pueblo, y no escogido a dedo. Será la oportunidad, por ejemplo, para que Dilma Rousseff o Lula da Silva rompan con el ensordecedor silencio que Brasil ha mantenido con respecto a las conductas poco democráticas del presidente Chávez. Ya es hora de dejar de felicitarlo y comenzar a exigirle públicamente que respete los principios básicos de la democracia.

@moisesnaim

martes, 27 de septiembre de 2011

Hugo Chávez: incierto destino

RAMÓN PIÑANGO
rapinango@gmail.com


Es inevitable. Los ojos de parte importante del país se centran en la salud del presidente Chávez. Los ojos de quienes lo apoyan y que con él han compartido el poder y los ojos de quienes se le han opuesto y aspiran a desplazarlo del gobierno. Es natural que así sea, porque Hugo Chávez ha sido el personaje eje del país y su cotidianidad por más de una década. Para bien o para mal ha sido y es el punto de referencia de quienes tratan de entender al país o de quienes han tenido o tienen que decidir asuntos tan importantes como invertir aquí o emigrar para vivir en otras sociedades. Toneladas de papel, incontables horas de radio o televisión han tenido como foco de atención la figura de Chávez. Él quiso ser la figura eje del país y lo logró. Figura eje para quienes lo aman y para quienes lo odian. Él ha sido la esperanza de los pobres, al mismo tiempo que culpable de todos los males, según la opinión de sectores medios y altos.

Chávez no ha compartido su rol estelar con nadie. Esa ha sido su fortaleza durante largo tiempo.

Y ahora, por la misma razón, su enfermedad lo hace dramáticamente frágil y pone en claro peligro su causa política. Nadie puede negar hoy lo incierto del destino de Chávez, pero también es incierto el destino del chavismo y el de la oposición. Si la salud del Presidente se deteriora, llegó la hora de ver si es posible eso del chavismo sin Chávez, y de la misma manera si seguirá siendo válida la estrategia opositora centrada, por razones importantes, en las elecciones del próximo año.

La desaparición de Chávez de la escena nacional o el serio debilitamiento de su presencia producen automáticamente la aparición, como actores de primera línea, de personajes que han actuado de manera muy modesta o solapada, y otros pasarán a un segundo plano. Pero no será sólo asunto de personajes. El guión político del país cambiará. De hecho, ya comenzó a cambiar. En los últimos días apareció con fuerza el tema militar y con él, el de los golpes de Estado. Hay quienes hablan de eso abiertamente, y otros que no se atreven a mencionarlo o tratan de conjurarlo con las palabras mágicas de la "vocación democrática", que, como nunca en los últimos años, deseamos que produzcan el efecto institucional deseado. No se quedará atrás el asunto de la protesta popular. Chávez ha constituido una esperanza para los pobres, a pesar de sus promesas incumplidas. Como lo muestran las encuestas, la opinión pública es dura criticando la gestión de gobierno, pero todavía Chávez se salva de esa crítica. Él es la última esperanza. Si Chávez hace mutis, ¿qué pasará con la creciente protesta popular, con esas protestas que terminan haciéndole un llamado como última y única instancia salvadora? No hay razones para pensar que esa protesta se esfumará, sino que al contrario se acentuará. El país aceleraría su marcha hacia la anarquía. Así, ese mutis podría adelantar el esfuerzo de chavistas o de antichavistas de derecha para asaltar el poder con la promesa de asegurar uno u otro tipo de orden.

No se exagera si se afirma que las células malignas del Presidente pueden hacer metástasis mucho más allá de su cuerpo. Esta posibilidad impone la exploración de distintos escenarios, no para lucir capacidad de análisis anticipatorio, sino para explorar qué podemos hacer para evitar situaciones de conflictividad, para identificar con quiénes hay que hablar y el papel que actores no políticos, como la Iglesia, podrían jugar en situaciones de alto riesgo.

La salud del Presidente ha comenzado a abrir la caja de Pandora. ¿Estará en el fondo de la caja la Esperanza?


Artículo de opinión
El Nacional, 27 de Septiembre de 2011
www.iesa.edu.ve