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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Las dos preguntas del 2013

 (El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, plantea dos interrogantes que regirán el futuro económico de Venezuela para el año 2013. Publicado en el diario El Universal, el 9 de noviembre de 2012)
 
Las mejores preguntas en economía siempre surgen de la gente con una formación de base distinta, o más aún, ninguna formación del todo. Vienen cargadas de esa intuición básica que quienes estamos adentro ya hemos perdido hace rato. En ese sentido, algunos economistas necesitamos una escuela para desaprender (Facundo Cabral dixit). La historia de lo que ha ocurrido en 2012 ya está escrita. El gobierno se ha lanzado un aumento del gasto público que en términos reales por persona lo coloca como el mayor de nuestra historia. Nuestros ingresos, por otro lado, permanecieron estables. Peor aún, como el precio del petróleo se mantuvo y la producción también, la contribución de Pdvsa es idéntica a 2011, pero en bolívares perdió poder adquisitivo por la inflación. Esta caída de los ingresos y aceleración del gasto produjo un déficit fiscal descomunal.

¿Cómo ha sido financiado ese déficit? Un tercio se financió imprimiendo dinero. Para la semana previa a las elecciones, la cantidad de monedas y billetes había crecido 51% con respecto al año anterior. Ahora bien, una vez que estas monedas y billetes salen a la calle, dan lugar a una cantidad de depósitos en los bancos. En ese mismo lapso, la liquidez (monedas y billetes en circulación, más depósitos en ahorro y a plazos) ha crecido 59%. Y como la demanda de crédito privado está paralizada, el gobierno aprovecha y le empuja títulos de deuda a los bancos a tasas muy bajas, que terminan pagando los ahorristas (a quienes los bancos les paga tasas aún menores). Así se financiaron los dos tercios restantes del déficit.

Aquí surge la primera pregunta: ¿Es posible financiar déficit imprimiendo dinero? ¿Y eso no genera inflación? La respuesta es que sí, que esa es parte de la explicación de por qué seguimos teniendo la inflación más alta del mundo. Pero la verdad es que imprimir 51% más de dinero y tener una liquidez 59% mayor, en un país que en teoría debe crecer 5% en el año, debería provocar una inflación mucho mayor (45%-50%). No ha sido así. La respuesta se nos escapa todavía: la teoría se parece a la práctica sólo en teoría. Milton Friedman escribió un papel de trabajo en 1957 en donde establecía un período de dos años para que el crecimiento de la liquidez se transmitiera a la inflación. Aunque esos plazos aplican para EEUU, nosotros no deberíamos esperar imprimir dinero ad infinitum sin que reviente la inflación. Eso representa un problema, porque es el principal mecanismo de financiamiento.

La otra pregunta esencial, visto que ya tenemos tiempo gastando y consumiendo bastante más de los que producimos (incluyendo petróleo como "producción") es: ¿Hasta cuándo puede endeudarse un país? Venezuela en 1998 tenía una deuda externa de 25.600 millones de dólares, ahora tiene una de 95.500 millones. Incluyendo estatizaciones y proveedores de Pdvsa por pagar, nuestra deuda llegaría hasta 150.000 millones de dólares. ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es el límite de la capacidad? Son preguntas muy intuitivas, muy válidas en esencia, para las cuales no existe una respuesta precisa. Pero si le agregas arena gradualmente a una pirámide, aunque no puedas predecir en qué momento se vendrá abajo, sí puedes decir con certeza que en algún momento lo hará.

@miguelsantos12

jueves, 19 de julio de 2012

Discrecionalidad afecta evolución del negocio petrolero


(Con motivo de la visita de Ramón Espinasa al IESA, el diario El Universal realizó un reportaje sobre este encuentro, en el que el ex Economista Jefe de PDVSA analizó la evolución y la situación situación actual del mercado petrolero mundial, haciendo especial énfasis en América Latina. A continuación el trabajo publicado el miércoles 18 de julio de 2012)
Foto: EL UNIVERSAL
Varios países suramericanos que cuentan con reservas de petróleo han optado por distintos caminos para administrar y explotar el negocio petrolero. Para el economista y profesor de la Universidad de Georgetown, Ramón Espinasa, se distinguen dos grupos en los cuales unos tomaron una senda de intervención gubernamental y discrecionalidad en las decisiones, mientras que otros han labrado un camino de desarrollo con un manejo más cercano al capital privado y con principios y reglas de juego claras.

Espinasa, quien participó en una conferencia sobre mercados petroleros organizada por el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), explicó que Venezuela, Argentina y Ecuador (a los que denominó como el grupo 1) comparten un ciclo de caída sostenida de la producción petrolera aún tras el cambio al alza en el régimen de los precios del crudo a partir del año 2002.

En el lado opuesto de los resultados, Brasil, Colombia y Perú han mostrado una tendencia al crecimiento en su producción petrolera tras la escalada y boom de precios del crudo desde 2002.

Espinasa indica que en el grupo 1 de países la producción petrolera ocurre bajo control directo del Estado, o de forma indirecta, pero con presión hacia los operadores privados.

Otro aspecto resaltante es el manejo y asignación discrecional de las reservas de hidrocarburos, así como el empleo y gasto de la renta petrolera también bajo mecanismos discrecionales.

La naturaleza estatal de estas empresas también provoca que no estén sometidas al escrutinio político, que no se les obligue a publicar resultados, y que se dedique parte de sus esfuerzos a actividades no petroleras que redundan en desmejoramiento de la capacidad gerencial operativa.

En cuanto a los países clasificados por Espinasa dentro del grupo 2, que engloba a Brasil, Colombia y Perú, un rasgo resaltante es que las reservas de petróleo son administradas por agencias estatales no operativas. Ello promueve la competencia entre estatales y privadas, en un marco de reglas de operación fijadas contractualmente.

Según Espinasa, bajo este modelo "las empresas estatales se benefician de las mismas reglas (que los privados) y se protegen de la discreción del gobierno". Otra ventaja comparativa es que los subsidios a los combustibles son asumidos por los gobiernos de forma explícita, lo que mejora la salud financiera empresarial.

viernes, 15 de junio de 2012

Caída del petróleo no impide aumento del gasto


(En un reportaje del diario Tal Cual, escrito por Elinor Madero Martínez y publicado el 12 de junio, el profesor del IESA y experto petrolero, Francisco Monaldi, comenta el estado de la industria petrolera venezolana y sus consecuencias a las finanzas del país)

El precio del crudo en el mercado internacional está mostrando una tendencia declinante por quinta semana consecutiva. Los expertos consideran que la situación se está tornando alarmante, dada nuestra plena dependencia económica y financiera del carburante.

José Toro Hardy, economista y ex director de Pdvsa, asegura que en el caso de Venezuela es importante destacar que el valor del petróleo significa el 95% de los ingresos y un desmoronamiento registrado como el de la última semana, cuando llegó a 94,05 dólares, es muy preocupante. Asegura que "el país se ha enfrentado a una caída simultánea del precio del petróleo y según cifras de la OPEP tampoco está creciendo la producción. Lo que significa que los ingresos se pueden ver afectados".

Toro Hardy afirma que esto ocurre en momentos en que el aparato productivo ha sido severamente dañado, "porque nos hace más dependientes de las importaciones y hace que se necesiten aún más esos dólares. Y en un año electoral se traduce en que el Gobierno va a aumentar el gasto público para impulsar su triunfo electoral y eso se convierte en más inflación". También esto significa que se tendrán menos dólares para comprar los bienes que el Gobierno necesita importar.

El economista advirtió que los factores que influyen en el mercado mundial, como la recesión en distintas regiones, permiten prever una caída de la demanda. Las reservas estratégicas de los Estados Unidos han alcanzado un nivel inusualmente alto y la repercusión de los conflictos en Irán hacen prever una caída como la que está ocurriendo en los precios internacionales del barril de 20% aproximadamente, pues solo ayer el West Texas bajó $1,40 quedando en $82,70 y el Brent cerró cayendo $ 1,47 para terminar en $98.

El experto petrolero Francisco Monaldi, profesor del IESA, denunció que el país está importando como nunca antes lo había hecho, y advirtió que el plan "Siembra Petrolera" que planteó el Gobierno en el año 2005, falló porque actualmente se producen menos de 3 millones de barriles diarios, cuando la meta eran cinco.

Monaldi sentenció: "Somos cada vez más vulnerables a una caída del precio del petróleo, por lo que se deduce que Venezuela se está endeudando únicamente para consumir".

BUSCANDO EL IMPULSO
Venezuela promoverá en la próxima reunión de la OPEP que se llevará a cabo en Viena elevar mediante otros mecanismos los precios del petróleo hacia los 100 dólares por barril, según declaraciones del presidente Hugo Chávez, quien consideró que la crisis de la deuda europea y una desaceleración global hundieron el valor del barril en las últimas semanas, pues considera que la meta de producción que llegaba a unos 30 millones de barriles por día algunos grupos la están superando.

jueves, 31 de mayo de 2012

Exxon Mobil


(En el momento en que Exxon Mobil desplaza a Wal-Mart como la empresa más grande del mundo, Moisés Naím reseña la obra del periodista Steve Coll, quien publicó un libro sobre la historia de esta compañía, descubriendo un juego de poder, dinero y política en las más altas esferas internacionales. Publicado en el diario El nacional el martes 29 de mayo)

La semana pasada, ExxonMobil —con unos ingresos de 450.000 millones de dólares (sí, 450.000 millones)— desplazó a Wal-Mart como la empresa más grande del mundo. La mayoría de los países no cuentan con ingresos anuales de esa magnitud. También la semana pasada, Steve Coll, un acucioso periodista de investigación, publicó un libro en el que venía trabajando desde hace años: El imperio privado. El libro analiza cómo, en la década de los noventa, ExxonMobil —una empresa que ya era grande— sentó las bases para convertirse en el gigante que hoy es.

Coll se especializa en abrir al público organizaciones impenetrables. Sus dos libros anteriores escrutaron la actuación de la CIA en Afganistán y a la familia Bin Laden. “Investigar sobre Exxon no solo resultó más difícil que informar sobre los Bin Laden, sino que fue aún más difícil que indagar sobre la CIA”, afirma Coll. Exxon “tiene una cultura de intimidación… ponen a la gente nerviosa, hacen que se les tenga miedo”, añadió. En este caso, sin embargo, ExxonMobil se ha topado con un tenaz e inteligente reportero que no se deja intimidar. Coll recorrió el mundo, entrevistó a más de 400 personas, obtuvo documentos secretos y parece haber leído todo lo que existe en bibliotecas, archivos, tribunales y medios de comunicación sobre la empresa y las organizaciones con las que interactúa. Este esfuerzo ha culminado en una historia de suspense que revela un apasionante juego de poder, dinero y política en las más altas esferas internacionales, y con apuestas muy fuertes.

La esencia de esta historia es que el negocio de ExxonMobil —la búsqueda, explotación y venta de petróleo y gas— es enormemente costoso y arriesgado. Requiere de inmensas inversiones que solo dan resultados a largo plazo. “Las inversiones de Exxon en un yacimiento solo son rentables si logran explotarse cuarenta años o más”, escribe Coll. “Y en ese periodo, Estados Unidos cambia de presidente y de política exterior y energética por lo menos media docena de veces”. En el extranjero es aún peor: los golpes de Estado, las revoluciones y la violencia provocan cambios más frecuentes y drásticos. Sus enormes montos y su largo periodo de recuperación hacen que estas inversiones y las empresas que las efectúan sean muy vulnerables a la volatilidad.

En los agitados años noventa se transformó el mercado mundial. Tras la caída de la Unión Soviética, muchos países hasta entonces cerrados se abrieron a la inversión extranjera. Asia, sobre todo China e India, comenzó un vertiginoso ascenso que espoleó la economía global. Al mismo tiempo, el planeta tomó conciencia del daño medioambiental provocado por los combustibles fósiles, mientras proliferaban el terrorismo, las guerras y las convulsiones políticas y financieras de todo tipo.

¿Cómo puede una compañía poderosa eludir y manejar la volatilidad, e incluso usarla en su beneficio? ExxonMobil lo hizo, y con gran éxito, de la mano de un carismático líder, Lee Raymond —apodado Culo de Hierro—, que dirigió la compañía entre 1993 y 2005.

El libro documenta la extraordinaria capacidad que desarrolló esta empresa para minimizar los efectos de los cambios de escenario y contrarrestar aquellas iniciativas —de Gobiernos, compañías rivales u organizaciones no gubernamentales— que afectaban sus intereses.

El gigante petrolero ha sido, por ejemplo, muy eficaz en limitar el éxito de los científicos y activistas que luchan por disminuir las emisiones de carbono que contribuyen al calentamiento global. Ha lidiado con la guerrilla en Indonesia, con los jeques árabes, con Vladímir Putin, Hugo Chávez o Teodoro Obiang. Y, sobre todo, con los congresistas de Washington.

Los “lobistas de Exxon modelaron a su favor la política exterior estadounidense”, escribe Coll, “así como las regulaciones sobre la economía, el medio ambiente o la industria química”. A medida que la compañía se internacionalizaba, sus vínculos con EE UU se fueron atenuando. “Los intereses internacionales de Exxon a veces eran muy distintos a los de Washington”, señala Coll. “Raymond no gestionaba su empresa como un ente subordinado a la política exterior de Estados Unidos; el suyo era un imperio privado”. Y recoge esta perla del propio Raymond: “No soy una compañía de EE UU y no tomo decisiones basándome en lo que es bueno para EE UU”. “La búsqueda de compromisos no es el estilo de Exxon”, añade Coll con ironía.

En una de sus conclusiones más reveladoras, Coll afirma: “ExxonMobil nunca viola la ley… Estoy convencido de que hace todo lo necesario para mantenerse dentro de las normas”. Aunque no lo dice, su libro deja en claro que resulta muy fácil para una empresa operar siempre dentro de las normas cuando es ella misma quien las define.

Twitter @moisesnaim

http://moisesnaim.com/

miércoles, 23 de mayo de 2012

"El BCV financia los costos operativos de Pdvsa"

(El profesor del IESA, Francisco Monaldi, en una entrevista con Andrés Rojas Jiménez, realiza un análisis sobre la situación petrolera venezolana y la realidad financiera de PDVSA. Publicado en el diario El Nacional el miércoles 23 de mayo de 2012)

El director del Centro de Energía y Ambiente del IESA califica de escandaloso el alto costo que paga la petrolera por emitir bonos. Le preocupa la tendencia creciente que registra la deuda financiera de la empresa. "En el Gobierno hay desesperación por aumentar la producción petrolera", señala.



"El plan de Siembra Petrolera es un absoluto fracaso", afirma el economista Francisco Monaldi, director del Centro de Energía y Ambiente del Instituto de Estudios Superiores de Administración. Recuerda que hace 7 años, cuando anunció el programa, Petróleos de Venezuela aseguró que la producción aumentaría de 3,2 millones a 5,8 millones de barriles diarios entre 2005 y 2012.

"Si tomamos la cifra que dice Pdvsa sobre su producción actual, que está en 2,9 millones de barriles, entonces estamos 3 millones de barriles por debajo de la meta que se fijó el Gobierno. Digo que es un fracaso porque la producción se redujo. Esa situación se repite en los proyectos de refinación y de gas natural", agrega.

-¿Ese fracaso es por falta de inversión? --Es la principal variable. En exploración y producción la inversión no se ha incrementado de manera importante. 
-¿Eso ha ocurrido por el gasto social que le impuso el Gobierno a Pdvsa? --También hay problemas de ejecución y falta de recursos humanos especializados, pero la principal variable es la excesiva extracción de recursos que hace el Gobierno para el Fonden, los programas sociales que ejecuta directamente la empresa, los acuerdos como Petrocaribe y, sobre todo, el Fondo Chino. Todo esto hace que Pdvsa tenga un flujo de caja escaso en un momento en que se registran los precios más altos de la historia en términos reales.

-Pareciera que ese flujo es negativo y debe emitir deuda. 
-Eso es correcto, aunque las emisiones de bonos también tienen el objetivo de proveer de divisas al Sitme. Pero el hecho de que el Banco Central de Venezuela le esté prestando a Pdvsa da la sensación de que la empresa tiene un déficit en su flujo de caja. El BCV le prestó 100 millardos de bolívares en el último año. Prácticamente financia los costos operativos de Pdvsa en bolívares y la parte en dólares se hace con endeudamiento. En 6 años, la deuda financiera de la petrolera se multiplicó 13 veces al pasar de 3 millardos a más de 40 millardos de dólares con la reciente emisión. Ese saldo es inquietante.

-El ministro de Petróleo y Minería y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, afirma que hay capacidad para endeudarse por la proporción que representa con respecto a los activos. 
-La comparación con relación a los activos no me deja tranquilo, pero sí cuando se compara con el potencial flujo de caja que tendría Pdvsa si el Ejecutivo no le quitara todo el dinero. Sin embargo, lo peligroso es la tendencia y la baja inversión porque ese endeudamiento no ha sido para exploración y producción sino para financiar al Gobierno.

-Pero por primera vez se escucha al ministro Ramírez y al presidente Hugo Chávez decir que este año la producción aumentará en 500.000 barriles diarios.
-Es cierto. Desde hace poco más de un año ha habido un esfuerzo significativo para frenar el declive en la producción, fundamentalmente en la faja del Orinoco, pero hay un retraso en todos los planes y un problema gravísimo en la construcción de la infraestructura para que esos proyectos se materialicen. Sin duda, en el Gobierno hay desesperación por aumentar la producción.

-¿Por qué dice que hay desespero?
-Por dos razones. La primera, por el colapso en la producción del lago de Maracaibo, que desciende de manera acelerada desde que se expropiaron las empresas de servicio, y no se ven posibilidades de parar esta tendencia. Eso ha preocupado de tal manera que el Gobierno ha decidido ser más agresivo en la faja.

-¿No es un error abandonar la producción en el Zulia?
-Totalmente. Venezuela debería estar tratando de desarrollar sus crudos livianos y medianos, pero revertir la declinación de la producción es complicado porque deben reconstruir toda la trama de negocios que manejaba la empresa de servicios en la Costa Oriental del lago de Maracaibo.

-¿Cuál es la segunda razón del Gobierno para estar desesperado?
-Buena parte de la producción está comprometida en acuerdos que no generan flujo de caja, sobre todo el suministro a China, que cada vez crece más. Se envían 430.000 barriles diarios, volumen que es significativo frente a las exportaciones totales de Venezuela. Sabemos, por el punto de cuenta del ministro Ramírez al presidente Chávez, que Pdvsa pidió que le reembolsaran parte del exceso por encima de 50 dólares que estaba en una cuenta del Bandes. Por estas razones no se podía posponer el aumento de la producción. Pdvsa está recibiendo menos dólares y la situación es dramática cuando se agrega el consumo en el mercado interno que genera el subsidio a la gasolina.

-¿Es viable que la producción aumente como anuncia el ministro?
-Pareciera tremendamente improbable. Uno se pregunta si el ministro habla de incremento sólo en la faja, porque da la impresión de que no toma en cuenta la caída en el lago de Maracaibo. Tampoco queda claro si habla de aumento neto. Eso sería contradictorio porque afirma que Venezuela no excederá la cuota de la OPEP. En el Gobierno se maneja un discurso que por un lado dice que la producción subirá y por otro que no aumentará. Ahora, sí creo que hay un cambio y que el Gobierno se ha vuelto pragmático. Mi escenario pesimista es la continuidad de la actual política y que la producción suba 500.000 barriles diarios en los próximos 6 años.

-Esa es la meta del Gobierno para este año. 
-La credibilidad del Gobierno está en un punto tan bajo que ningún analista prevé que Venezuela vaya aumentar 500.000 barriles este año, pero sí creo que por primera vez en 14 años veamos una reversión de la tendencia a declinar la producción, pero no será mayor a 50.000 barriles diarios.

-¿Qué debería ocurrir para que haya un auge de inversiones? 
-Las condiciones están dadas por los altos precios, aunque hay nubarrones por la evolución de la economía mundial que puede causar cambios en el escenario, pero internamente faltan por resolver asuntos institucionales. Venezuela debería ser un polo que atraiga inversiones más que Brasil, cuyos proyectos petroleros tienen riesgos geológicos enormes.

-Si eso fuera así, ¿Pdvsa no pagaría elevadas tasas de interés por emitir deuda? 
-Pdvsa está emitiendo deuda como si fuera una empresa de un país en default (que incumple sus pagos de deuda). Eso es escandaloso y comparable con naciones que están en una situación muy desfavorable. Con el potencial de la faja sería posible emitir deuda en mejores condiciones, pero eso no ocurre porque la credibilidad de la empresa es bajísima.

-¿Por qué no le creen? 
-Porque incumple los planes de inversión, no atiende sus compromisos y le debe a sus socios más de 10 millardos de dólares por las empresas mixtas, por cuentas por pagar y por repatriación de dividendos.