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jueves, 15 de noviembre de 2012

Paradoja petrolera

(El profesor del IESA y Coordinador Académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, Pedro Luis Rodríguez, afirma que siguen presentes los obstáculos que condujeron a la caída de la producción petrolera en el periodo 2005-2011. Publicado en El Universal, el 13 de noviembre de 2012)



El Plan Siembra Petrolera planteado por el Gobierno para los próximos seis años propone aumentar la producción en un 95%, de los 2.991 MBD que se produjeron en 2011 a 5.819 para 2018. En cuanto a exportaciones el plan propone un aumento del 94%, pasando de 2.469 MBD a 4.800 MBD en el mismo período. ¿Cuáles son las posibilidades de éxito de este plan?



Comencemos resaltando que el plan actual no es más que un relanzamiento del plan planteado en 2005. Según el plan 2005 para este año 2012 deberíamos estar produciendo 5.837 MBD y exportando 4.700 MBD. Bien, estas metas no sólo no fueron alcanzadas sino que retrocedimos de manera significativa. En el período que comprende 2005-2012 la producción cayó en un 8.5% mientras que la caída en las exportaciones fue más acentuada aún (-17.5%).

Dado este precedente son pocas las expectativas generadas por el plan 2012, particularmente si se toman en cuenta las condiciones iniciales del plan actual en relación al plan 2005. Por un lado, a diferencia del 2005 la incertidumbre asociada al crecimiento mundial en el futuro inmediato, aunado a un amplio margen de crecimiento por el lado de la oferta, particularmente de países No-OPEP e Irak (país OPEP pero fuera del sistema de cuotas), sugieren una desaceleración del precio, al menos en el corto plazo.

Aunado a ello, el Gobierno inicia el 2013 al borde de un precipicio fiscal, con algunos analistas proyectando para finales de este año un déficit del sector público restringido superior al 15%. Cabe resaltar, además, que en materia de política petrolera siguen presentes los mismos obstáculos que condujeron a una caída de la producción en el período 2005-2011, entiéndase centralización en Pdvsa de todo lo relacionado a procura y contratación, incapacidad de Pdvsa de cumplir con sus compromisos dado su subordinación a objetivos políticos, retrasos en los pagos de dividendos a los socios y la absoluta ausencia de credibilidad por parte del Gobierno dado los precedentes establecidos.

Ante esta realidad parece absurdo sostener que los resultados del plan 2012 serán muy distintos a los resultados del plan 2005. Paradójicamente, sin embargo, ante una situación tan precaria como la planteada, el Gobierno pudiese verse obligado a recurrir al pragmatismo. Este pragmatismo estará lejos de traducirse en un cambio de política petrolera, pero si pudiese verse reflejado en un relajamiento de algunos de los cuellos de botella ya resaltados.

Frente a mayor pragmatismo por parte del Gobierno se puede prever mayor disposición de los socios privados de proceder con sus inversiones, no obstante, la reacción será limitada. Específicamente en los proyectos nuevos de la faja se puede esperar que los socios inviertan en materializar la producción temprana pero busquen postergar cualquier inversión que requiera compromisos de largo plazo, entiéndase la fase del mejorador. Este aumento, si bien estará lejos de las metas planteadas, será superior al logrado por el plan 2005. Dicho eso, los resultados del plan 2005 no fijaron una barra muy alta.


pedro.rodriguez@iesa.edu.ve

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Las dos preguntas del 2013

 (El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, plantea dos interrogantes que regirán el futuro económico de Venezuela para el año 2013. Publicado en el diario El Universal, el 9 de noviembre de 2012)
 
Las mejores preguntas en economía siempre surgen de la gente con una formación de base distinta, o más aún, ninguna formación del todo. Vienen cargadas de esa intuición básica que quienes estamos adentro ya hemos perdido hace rato. En ese sentido, algunos economistas necesitamos una escuela para desaprender (Facundo Cabral dixit). La historia de lo que ha ocurrido en 2012 ya está escrita. El gobierno se ha lanzado un aumento del gasto público que en términos reales por persona lo coloca como el mayor de nuestra historia. Nuestros ingresos, por otro lado, permanecieron estables. Peor aún, como el precio del petróleo se mantuvo y la producción también, la contribución de Pdvsa es idéntica a 2011, pero en bolívares perdió poder adquisitivo por la inflación. Esta caída de los ingresos y aceleración del gasto produjo un déficit fiscal descomunal.

¿Cómo ha sido financiado ese déficit? Un tercio se financió imprimiendo dinero. Para la semana previa a las elecciones, la cantidad de monedas y billetes había crecido 51% con respecto al año anterior. Ahora bien, una vez que estas monedas y billetes salen a la calle, dan lugar a una cantidad de depósitos en los bancos. En ese mismo lapso, la liquidez (monedas y billetes en circulación, más depósitos en ahorro y a plazos) ha crecido 59%. Y como la demanda de crédito privado está paralizada, el gobierno aprovecha y le empuja títulos de deuda a los bancos a tasas muy bajas, que terminan pagando los ahorristas (a quienes los bancos les paga tasas aún menores). Así se financiaron los dos tercios restantes del déficit.

Aquí surge la primera pregunta: ¿Es posible financiar déficit imprimiendo dinero? ¿Y eso no genera inflación? La respuesta es que sí, que esa es parte de la explicación de por qué seguimos teniendo la inflación más alta del mundo. Pero la verdad es que imprimir 51% más de dinero y tener una liquidez 59% mayor, en un país que en teoría debe crecer 5% en el año, debería provocar una inflación mucho mayor (45%-50%). No ha sido así. La respuesta se nos escapa todavía: la teoría se parece a la práctica sólo en teoría. Milton Friedman escribió un papel de trabajo en 1957 en donde establecía un período de dos años para que el crecimiento de la liquidez se transmitiera a la inflación. Aunque esos plazos aplican para EEUU, nosotros no deberíamos esperar imprimir dinero ad infinitum sin que reviente la inflación. Eso representa un problema, porque es el principal mecanismo de financiamiento.

La otra pregunta esencial, visto que ya tenemos tiempo gastando y consumiendo bastante más de los que producimos (incluyendo petróleo como "producción") es: ¿Hasta cuándo puede endeudarse un país? Venezuela en 1998 tenía una deuda externa de 25.600 millones de dólares, ahora tiene una de 95.500 millones. Incluyendo estatizaciones y proveedores de Pdvsa por pagar, nuestra deuda llegaría hasta 150.000 millones de dólares. ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es el límite de la capacidad? Son preguntas muy intuitivas, muy válidas en esencia, para las cuales no existe una respuesta precisa. Pero si le agregas arena gradualmente a una pirámide, aunque no puedas predecir en qué momento se vendrá abajo, sí puedes decir con certeza que en algún momento lo hará.

@miguelsantos12

martes, 13 de noviembre de 2012

El poder se está fugando

(Moisés Naím afirma que hay una fuga de poder del Gobierno nacional hacia los gobiernos provinciales y locales. El presidencialismo está dando paso al liderazgo local. Publicado en El Nacional, el 6 de noviembre de 2012)

Sandy, el huracán, ha dejado varias lecciones. 1) Las respuestas eficaces a las catástrofes requieren de mucho Estado, no de mucho mercado. El actor fundamental cuando ocurren desastres naturales es el Gobierno, no la empresa privada. 2) Los enfrentamientos políticos dejan de interesar. La gente exige rescate y ayudas concretas, no discursos y debates ideológicos. 3) Los protagonistas más importantes son los gobernadores y alcaldes de las localidades más afectadas, no el presidente. Si bien Barack Obama desempeñó un eficaz –y muy aplaudido– papel, fueron el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el gobernador de la devastada Nueva Jersey, Chris Christie, los dirigentes que respondieron más directamente a las necesidades de las víctimas de Sandy.

Pero esta es sólo una manifestación más de una tendencia mundial que trasciende las catástrofes. Hay una fuga de poder del Gobierno nacional hacia los gobiernos provinciales y locales. El presidencialismo está dando paso al liderazgo local. La descentralización de la autoridad, los presupuestos y las decisiones que afectan más directamente a la gente configura una pauta observable de China a Colombia, de India a Italia, de Indonesia a España. En todas partes, los jefes de regiones o provincias, los gobernadores y los alcaldes gozan de una creciente autonomía, y esto les permite llevar la voz cantante en temas cada vez más diversos.

Luis Alberto Moreno, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, me relató una experiencia muy ilustrativa de esta tendencia. En el mes de junio pasado, Moreno participó, representando a su institución, en la tercera cumbre internacional sobre medio ambiente. Esta reunión, a la que asistieron representantes de 192 países, incluidos 88 jefes de Estado, se llamó Río+20 en referencia al hecho de que hace 20 años se celebró en Río de Janeiro la primera conferencia mundial que puso en la palestra la urgente necesidad de detener la degradación del medio ambiente. Como ya es habitual en estas reuniones multilaterales, los acuerdos alcanzados en Río+20 reflejaron cierto progreso, pero también produjeron mucha frustración. Nadie quedó contento, pues para poner de acuerdo a tantos países es necesario licuar los acuerdos hasta hacerlos tragables para todos: países ricos, de medianos ingresos y los más pobres; los exportadores de hidrocarburos y los importadores; los industrializados y los agrícolas; aquellos con economías estancadas y los que gozan de un boom económico; aquellos cuyos siglos de industrialización ya han contaminado el planeta y los que comienzan a industrializarse y a contaminar. Aprobar acuerdos que recogen el mínimo común denominador es, por lo tanto, la norma en estas cumbres internacionales. Y estos acuerdos son muy insuficientes, dada la necesidad de intervenir sobre lo que ya es obviamente una emergencia planetaria.

¿Pero qué tienen que ver la descentralización y la fuga de poder con todo esto? La respuesta es: C40. Unos días antes de la gran cumbre de jefes de Estado en Río de Janeiro, se reunió en Sao Paulo un grupo llamado C40. Lo integran los alcaldes de 40 grandes ciudades que están decididos a actuar con eficacia, inmediatez y en concierto para reducir las emisiones de carbono. El comité directivo del C40, que ahora preside el alcalde Bloomberg, de Nueva York, lo forman sus colegas de Berlín, Hong Kong, Yakarta, Johannesburgo, Los Ángeles, Londres, Sao Paulo, Seúl y Tokio. Las grandes ciudades tienen un peso determinante en la contaminación que nutre el cambio climático y, por lo tanto, un papel crucial en mitigar sus consecuencias. Por primera vez en la historia, más de la mitad de población del planeta vive en ciudades, y estas consumen 75% de la energía del mundo y producen 80% de los gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global. “Me impresiona el contraste entre la manera de actuar de los alcaldes del C40, basada en iniciativas prácticas, metas concretas y ambiciosas, y las intenciones más vagas que se pueden acordar en las cumbres de jefes de Estado”, me dijo Moreno, quien sigue muy de cerca las actividades del C40.

Este ascenso de los líderes regionales y locales no sólo se observa en cuestiones medioambientales, sino que ya aparece en muchos otros ámbitos. Y si bien hay mucho qué celebrar en esta tendencia, también hay mucho qué temer cuando se desborda en ambiciones separatistas impulsadas más por el oportunismo que por la preocupación por solucionar los problemas concretos de la gente. Pero esa es otra columna.

@moisesnaim

jueves, 8 de noviembre de 2012

Lo que está en juego el 16D

 (La Directora Académica y de Investigación del IESA, Rosa Amelia González, destaca la importancia de ejercer el derecho al voto en las elecciones del 16D. Publicado en el diario Últimas Noticias el domingo 4 de noviembre de 2012)


Dentro de mes y medio los venezolanos tenemos una nueva cita electoral; esta vez para escoger a los gobernadores de los 23 estados que conforman el territorio nacional. Nuestra historia política reciente muestra que este tipo de elección genera menos interés entre los ciudadanos, lo cual se traduce en menor participación o mayor abstención.

En el caso de esta elección en particular, hay razones para pensar que, a diferencia de lo ocurrido el 7O, cuando se consiguió un nivel de participación nunca visto -de más de 80 por ciento-, el 16D se pudiera registrar otro récord, pero esta vez de abstención. 

Del lado de la oposición, muchos no han logrado sobreponerse del resultado de octubre, a lo cual se suman la desconfianza en la actuación del CNE y el cuestionamiento de la justicia de la contienda, dado el ventajismo del Gobierno. Del lado oficialista, pareciera que el fervor que genera el presidente Chávez no necesariamente es transferible a sus candidatos a gobernador, cuyo liderazgo político está totalmente ensombrecido por la figura del líder.

En todo caso, dado que el voto opositor depende en mayor medida de la disposición personal del elector -a diferencia del voto oficialista donde ya se puso en evidencia el poder de la maquinaria “partidista”-, si la oposición no logra entusiasmar a sus seguidores, se corre el riesgo de que el resultado le resulte adverso.

Sin ánimo de ser apocalípticos, un triunfo avasallador del oficialismo el 16D sería equivalente al fin de la descentralización. Aunque el presidente Chávez le salió al paso a las declaraciones de Aristóbulo Istúriz en el programa José Vicente Hoy (14 de octubre), el candidato del Psuv a la Gobernación del estado Anzoátegui afirmó que “desmontar las alcaldías y gobernaciones es un paso indispensable para el avance efectivo del proceso de cambios socialistas en Venezuela”, agregando que “los mejores gobernadores serán aquellos que primero desbaraten las gobernaciones”. Estas declaraciones están en perfecta sintonía con los ataques que le ha propinado el actual gobierno a la descentralización y con la propuesta de una “Nueva geometría del poder”, que se incluyó en la propuesta de reforma constitucional que fue rechazada por el electorado en 2007.

La recentralización del poder tendría consecuencias nefastas para el ciudadano, unas más tangibles que otras en el corto plazo. Una muy importante está relacionada con la crítica que se ha hecho -y ha sido admitida por el propio Presidente- sobre la ineficiencia del Gobierno nacional. Cuando la gestión de ciertos asuntos públicos (como la vialidad y el funcionamiento de los servicios) se aleja demasiado del ciudadano, disminuye la capacidad de respuesta del Gobierno, así como la posibilidad de que la población exija respuestas por parte de las autoridades.

Otra consecuencia menos tangible sería la pérdida de la única instancia que todavía permite contrabalancear el poder político en el país. En un escenario donde el oficialismo domina todos los poderes públicos, las gobernaciones y alcaldías son el espacio que nos queda para el ejercicio del pluralismo que es consustancial a la democracia.
Finalmente, el país perdería el semillero del liderazgo político. Frente al estilo dominante del presidente Chávez, que no permite el surgimiento de otras figuras que puedan competir por la simpatía del pueblo, la existencia de gobernaciones y alcaldías autónomas es el único medio para que emerjan las otras opciones de liderazgo que reclama el ciudadano.

martes, 27 de septiembre de 2011

Los grandes majunches

Tan majunches que hacen causa común con Gadafi, Mugabe y otros bates quebrados

CARLOS MACHADO ALLISON cemacallison@gmail.com

Por mucho tiempo busqué el término más adecuado para describir a parte del actual gobierno y ahora, gracias al señor Presidente, lo he encontrado. En efecto, como todo el mundo sabe, nuestro primer magistrado y muchos de sus seguidores tienen tanta capacidad para el insulto, como incompetencia para gobernar. Los opositores han sido calificados de mil modos, como escuálidos, derechistas, pitiyanquis, ratas, vendepatrias, excrementos (en varias versiones) y lacayos. También ha mandado a más de uno a "lavarse ese paltó", o a enrollar el periódico y "metérselo en el bolsillo". Al difunto monseñor Castillo lo llamó fariseo, hipócrita, bandido y alcahuete; apodos a los candidatos de la oposición e insultos personales a varios presidentes. En materia de insultos sólo ha tenido un competidor, el conductor de La Hojilla. Ahora llama majunches a los precandidatos de la oposición.

Defectos de calidad

Ahora bien, majunche significa de calidad inferior, deslucido o mediocre. Es un venezolanismo que se utiliza tanto para describir defectos en la calidad como pobreza en el desempeño. Yo la recuerdo del beisbol: "ese es un pitcher tan majunche" que es incapaz de ponchar a un ciego, o a la calidad o cantidad de la comida: "me sirvieron un plato majunche". Pues entonces, qué mejor término que el mencionado para describir la gestión de un gobierno que ha logrado acabar con la mitad del ganado del país, tener al 70% de los planteles públicos en condiciones deplorables y una proporción similar de las carreteras plagadas de huecos. La verdad es que deben ser bien majunches para tener más de 40.000 presos en ínfimas condiciones, haber duplicado la burocracia para ejecutar la mitad de las obras públicas y generar tanta inseguridad que más venezolanos mueren en manos del hampa que en alguna guerra reciente.

Para continuar disfrutando de este artículo de opinión puede ingresar en la siguiente dirección:

http://www.eluniversal.com/2011/09/27/los-grandes-majunches.shtml


Artículo de opinión
El Universal, 27 de Septiembre de 2011
www.iesa.edu.ve



lunes, 13 de junio de 2011

Guatavo Roosen \\ Lecciones brasileñas

Está claro que cada país diseña su propio modelo o, mejor, construye su propia realidad. La de los demás sólo puede servir de referencia, y de aprendizaje cuando se tiene la capacidad de analizarla con sentido crítico. Las copias no funcionan. Está, de todos modos, en el orden del día mirar al Brasil. ¿Por qué se impone este país como punto de comparación inevitable? Desde luego, por los resultados: con un crecimiento del PIB de 7,5%, Brasil se convirtió en 2010 en la séptima economía del mundo. El crecimiento este año será de aproximadamente 4%. Podría traerse a cuento una gran cantidad adicional de indicadores.

Más importante que ellos puede ser, sin embargo, comprobar cómo es considerado hoy Brasil en el concierto de las naciones, por qué es consultado y escuchado. Cada vez más integrado al comercio internacional, sus productos están en todos los mercados, mientras sus importaciones se concentran en tecnología, equipos, maquinaria y bienes de capital.No se exagera al hablar de la pujanza de sus empresas y de su presencia en la vanguardia mundial. Cumplida la meta de independencia energética, avanza en el propósito de liderazgo, no sólo como productor de petróleo y gas sino también de energías alternativas.Las inversiones de Petrobras, empresa pública con accionistas privados y presencia en la bolsa de Nueva York, crecen de año en año, tanto como sus adelantos tecnológicos.

En lo social, Brasil puede mostrar una importante reducción de la pobreza y una efectiva incorporación de la clase media al empleo productivo y a mejores condiciones de vida. El acceso al crédito ha convertido a millones de pobres en consumidores y a millones de desempleados en trabajadores formales. Junto con medidas transitorias, se ha puesto el acento en las estructurales: educación, salud, infraestructura.¿Cuáles son las razones del éxito? Si en algo están de acuerdo los analistas es en señalar la continuidad de las políticas aplicadas desde Henrique Cardoso, seguidas ­con su estilo y variantes­ por Lula y ahora por Dilma Rousseff.

La pujanza de Brasil nace de esas políticas públicas: búsqueda de la productividad, apoyo a los sectores productivos, apertura, acción coordinada de los sectores público y privado, promoción comercial, empleo digno, creación de confianza interna y externa, promoción de las inversiones. Nace de haber comprendido la necesidad de la interacción para crecer ­con los otros países, con las instituciones, con los trabajadores, con los empresarios, con el mundo científico, con los diversos grupos sociales y políticos­. Se habla del "milagro brasileño". Para la periodista española Gabriela Mayorga López se trata de un milagro con explicaciones muy concretas: una inversión consistente en investigación y desarrollo iniciada hace más 30 años y volcada hacia 2 áreas estratégicas: la producción agrícola y la energética.Brasil no ha resuelto, ni mucho menos, todos sus problemas.

Persisten graves situaciones de miseria, inseguridad, corrupción, desigualdad, 6,4% de desempleo, deficiencias de calidad en el sistema educativo, en la prestación de servicios de salud, en la disposición de una infraestructura capaz de sostener su impulso.Como señala Moisés Naím, su propio éxito se ha convertido en fuente de ansiedad. ¿Hasta dónde es sostenible? ¿Sabrá tomar las medidas adecuadas? Los fantasmas hoy son la inflación, la expansión del crédito y el crecimiento del gasto público, un déficit cercano a 2,2% del PIB ¿Cómo controlar la inflación sin frenar bruscamente el crecimiento? ¿Cómo mantener la inversión social y controlar adecuadamente el gasto? ¿Cómo seguir atrayendo inversión productiva y alejar la especulativa?

Mirar al Brasil y aprender sus lecciones de ninguna manera nos ahorra la obligación de encontrar nuestro propio diseño.Lo que sí está claro es que no será por la vía de la destrucción del aparato productivo y de las instituciones, por el camino del autoritarismo y la exclusión, por el recurso a las grandes declaraciones y promesas como forma de cubrir la incapacidad o la falta de visión.

Artículo publicado en El Nacional
Lunes 13 de junio de 2011
www.el-nacional.com
www.iesa.edu.ve

miércoles, 11 de mayo de 2011

Pedro Palma \\ La propuesta electoral

El Gobierno es un caso perdido. Si la situación actual se prolonga después de diciembre de 2012, la devastación del país será terrible. Estamos obligados a trabajar para que se produzca un cambio político dentro de veinte meses. Insistimos en que es imprescindible que la oposición se convierta en una opción atractiva por sí misma; su esfuerzo electoral no puede fundamentarse en el simple rechazo al régimen.


Para ello requiere de una propuesta convincente, no basta con lanzar un buen candidato. Esto lo hemos planteado unas cuantas personas cientos de veces, pero poco se ha logrado. Las reacciones del liderazgo político opositor son del siguiente tipo: "Tengan calma, estamos trabajando"; "entiendan que es muy complicado poner de acuerdo mucha gente, eso toma tiempo pero estamos trabajando"; "no es bueno criticar tanto porque eso le da armas al enemigo"; "ese es el problema de la antipolítica que critica lo que hacemos los políticos".


Pero hay que insistir porque el tema de la propuesta merece las más cuidadosa atención. ¿Qué debe caracterizar la propuesta de la oposición? La propuesta ha de ser atractiva, inspiradora, movilizadora. Tanto que el gran electorado y no sólo el antichavismo de los sectores medios y altos comprenda lo que puede obtener si gana la oposición y, por tanto, lo que perdería si el Gobierno gana. Sólo de esta manera se logrará que la gente se sienta parte de una causa común que va mucho más allá del simple desplazamiento de unos políticos por otros. Para lograr lo anterior será preciso que la propuesta electoral sea, usando palabras de Neruda, "clara como una lámpara, simple como un anillo".


Que sea una idea que alguien pueda comunicar a otro en tiempo breve, sin mayor explicación. Debe ser como un buen chiste: breves y no requieren explicación. Ya pasaron los tiempos de los programas de gobierno recogidos en uno o dos pesados volúmenes que pocos leían.


La propuesta debe sonar realista, viable. Que inspire a la gente no implica que sea etérea. Para inspirar en relación con temas concretos es imprescindible que esté referida a necesidades fundamentales como la vivienda. Pero que no se desprecien planteamientos más generales como la paz, si son vinculados con asuntos como la seguridad personal. Hay temas como la eficacia en la gestión que podrían enfatizarse si son expuestos como respuesta efectiva a las necesidades cotidianas de la gente. Capacidad para cumplir lo que se promete podría ser un gran motivador. Pero téngase cuidado con la amenaza tecnocrática.


La propuesta ha de ser presentada como compromiso de la oposición, y no nada más del candidato que emergerá en las primarias. Por lo tanto, no puede dejarse para después de las primarias; eso sería perder la oportunidad de presentarla efectivamente al gran electorado. Tres razones para hacerlo así son: permitirá probar la habilidad del precandidato para comunicarla de manera convincente; podrá experimentarse con ella, para afinar su contenido y manera de ofrecerla a los electores; y constituiría una clara demostración de unidad, lo que es clave en las actuales circunstancias.


Finalmente, hay que insistir en que es indispensable hablar con gente de las grandes mayorías antes de lanzar una propuesta. Los sectores populares tienen mucho que decir. Que no cunda la errada idea de que las mayorías se han equivocado.La historia demuestra que los errores de las élites dirigentes del país han sido numerosos y graves. El mayor de ellos, no haber escuchado a la gente.


Artículo de opinión

Publicado 10 de mayo de 2011





lunes, 2 de mayo de 2011

Gustavo Roosen\\Deuda y largo plazo

Juzgar el grado de responsabilidad de un gobierno pasa por analizar su postura frente al fenómeno de la deuda pública: las razones para adquirirla, su monto en relación con la capacidad de pago, el destino de los recursos, las condiciones, la voluntad de honrar los compromisos y la tradición de cumplimiento. Todos estos datos dan información valiosa, pero donde realmente debería medirse esa responsabilidad es en la consideración sobre las consecuencias de la deuda para las futuras generaciones, sobre la carga que significará para ellas, especialmente cuando no ha estado destinada a la construcción del futuro y se ha perdido en las aguas del derroche, la ineficiencia o el inmediatismo.

Un programa de endeudamiento con perspectiva de largo plazo no se entendería sin una valoración de las consecuencias. Las están sufriendo trágicamente países que han equivocado el cálculo de sus capacidades, se han deslumbrado por períodos de prosperidad o han sustentado su crecimiento más en una tentadora apertura financiera que en su propia capacidad de generación de riqueza. No supieron establecer la relación adecuada entre el tamaño de la deuda y la vitalidad de su economía, más allá incluso de su inmediata y circunstancial capacidad de pago. No supieron preguntarse por el monto de recursos que resultarían inmovilizados en el mediano y largo plazo en aras del financiamiento de las necesidades presentes.

En el caso de Venezuela, el análisis sería más claro si realmente conociésemos el monto de la deuda. El Gobierno se empeña en presentarlo como pequeño y manejable, pero oculta la información completa, la de una deuda interna en la que no se contemplan los enormes pasivos laborales y sociales, o la de una deuda externa que pretende desconocer préstamos disfrazados u olvidar gastos pendiente por contratos no cumplidos, pago de confiscaciones u otras obligaciones.

Más importante que el monto es, sin embargo, la tendencia y el peso derivado de la calificación financiera. Pese a los enormes ingresos petroleros, la deuda venezolana crece, en efecto, de manera acelerada, al tiempo que se reducen las reservas llamadas a respaldarlas.

La incidencia de factores como el clima político, la inseguridad jurídica, la desconfianza de los inversionistas, la reducción del crecimiento económico, las altas tasas de inflación determinan, por otra parte, el riesgo país y hacen de nuestra deuda soberana una de las más riesgosas del mundo. Lo decía Maza Zavala al señalar como insuficiente que la república hubiese demostrado siempre ser buen pagador de su deuda externa y destacar el peso de las circunstancias políticas y sociales en la calificación del riesgo país.

Son estas realidades las que hacen cada vez más costosas las condiciones de financiamiento y las que llevan a preguntarse hasta dónde puede el país cargar con el pago de una deuda creciente, qué porcentaje del presupuesto deberá destinar al cumplimiento de las obligaciones, cuál es su verdadera capacidad de endeudamiento. Es hora de pensarlo para no vernos en la situación de los países europeos actualmente en crisis o de la Cuba socialista, abrumada por una deuda de más de 20 millardos de dólares y enfrentada simultáneamente a una urgente necesidad de cambios y a su propia debilidad estructural para asumirlos.

La preocupación nacional en torno a la deuda, especialmente con vistas al futuro, debería encontrar eco, hoy más que nunca, en la Asamblea Nacional, responsable de la aprobación del presupuesto y de los niveles de endeudamiento. La esperada demostración de la efectiva división de funciones se pondría de manifiesto si los legisladores asumieran, como les corresponde, la obligación de establecer el presupuesto, fijar la política de gastos del Estado y controlar su ejecución.

Es su responsabilidad evitar un endeudamiento que comprometa la solvencia del país y su futuro. En su responsabilidad proteger a las nuevas generaciones y evitarles la carga de una hipoteca que acabe con su esperanza.

Artíulo de opinión
Publicado lunes 02 de mayo de 2011
www.el-nacional.com
www.iesa.edu.ve

martes, 26 de abril de 2011

Carlos M. Allison\\ Las Primarias y el amor

Fijada la fecha de las Primarias, quienes nos oponemos al actual gobierno, entramos en una nueva y única etapa. Un torneo donde competirán rostros, trayectorias, mensajes y modos de concebir al país. Una gran oportunidad para la democracia y también para un pueblo que pasará por un importante proceso de aprendizaje. Todos los aspirantes a las Primarias son nuestros candidatos, solo una oposición unida, un pueblo unido, puede forjar un país distinto al horror en que vivimos.

Es única porque moldeados por el caudillismo, muchos están acostumbrados a que las grandes decisiones sean tomadas en un cuarto oscuro. Ayer por los jefes militares y sus más cercanos colaboradores, más tarde por partidos políticos con escasa democracia interna. Hoy, esa tradición centralista, personalista, militarista, vertical, sólo tiene una expresión y solo un candidato, Hugo Chávez. Representa al pasado y allí reposa su poder y autoridad, pero también su gran debilidad. Porque los compatriotas sensibles a la figura paternal, a la magia, a la esperanza, al falso discurso prometedor dirigido a construir una relación más afectiva que lógica, ya muestran su desilusión.

Domina el afectoEl afecto, dicen nuestros especialistas en mercadeo, servicios y encuestas, domina sobre el sentido común en el pensar de muchos venezolanos. Afecto y magia, esperanzas de que caiga algo en la mano sin más esfuerzo que repetir, como en las letanías, el discurso presidencial o ponerse de rodillas para lograr lo que sea más sentido: salud, agua, electricidad, seguridad personal, trabajo, vivienda. Esto, a contrapelo de otras culturas, es algo real y los precandidatos tendrán que hacer y decir cosas para ganarse ese afecto, tendrán que tomar cursos de imagen, seleccionar el mejor ángulo cuando los camarógrafos los enfoquen y generar afecto entre los electores.


De allí que algunos precandidatos de la oposición, con formación y talento, no llegarán al final de la contienda por carecer del aura requerida para captar el afecto de las masas y competir con Chávez en un torneo asimétrico. Pero otras cualidades tienen y con todos habrá que contar.¿Cuál de la veintena de buenos candidatos de la oposición tendrá la doble capacidad de captar afecto y tener una oferta realizable de buen gobierno? No tengo respuesta, solo la mayoría puede responder y lo hará en las Primarias.

Los partidos y la MUD deberán interpretar lo que siente nuestro pueblo, mientras tanto le corresponde también a cada aspirante y a cada ciudadano, hablar con respeto, actuar con prudencia y opinar con cuidado, para llegar unidos al tramo final de esta contienda.Frente al odio de la letanía oficialista, y sin ofrecer otra mejilla, los opositores deben estar unidos en un mensaje de concordia, paz y ánimo constructivo para celebrar con éxito las Primarias y derrotar al Gobierno en el 2012. Luego, preservando la unidad, reinsertar a Venezuela en el mundo contemporáneo.


cemacallison@gmail.com

viernes, 25 de marzo de 2011

José Mayora\\ Milgaro Socialista: ¡Los chorros hablan!

El pasado día mundial del agua, el creativo líder del proceso, dando continuidad a su campaña electoral, encontró una nueva excusa para encadenarse. En el corazón de la populosa barriada de La Vega, le tenían preparado el escenario con todos los actores que, por riguroso orden de aparición, iban interactuando con el líder. Por supuesto que el comandante se encontraba cómodo pues todo se desarrollaba con arreglo a un guión preestablecido.

Al parecer, el objetivo era dar cuenta del trabajo de una mesa técnica de agua que había logrado un bien para la comunidad como era el de llevar agua potable mediante un sistema que el mismo comandante calificó de provisional, pues el sistema definitivo está, como muchas cosas, en construcción.

La escena transmitida por la televisión tenía un dejo de surrealismo. Un grifo abierto suministrando agua a un tanque de plástico y frente al grifo había un micrófono que nunca se supo si era para el grifo o para el tanque. Esta escena, risible y escalofriante a la vez, me produjo una inevitable sensación de preocupación pues me imaginaba que así sería el estilo de vida que la revolución aspira para nosotros, percepción no exenta de asideros. Doce años de gobierno, lapso en el cual la revolución ha tenido bajo su responsabilidad la Alcaldía de Libertador, se están descubriendo problemas que aquejan a la comunidad como son el suministro de agua y el deterioro en el cual se encuentra la avenida principal del barrio representado por 106 huecos que el acucioso alcalde Rodríguez le informó a su jefe.

Descubrimientos similares sobre deficiencias en comunidades se han hecho a lo largo y ancho de la geografía nacional sin conseguir una justificación para tan largo ausentismo operacional.Sin embargo, los dos males mencionados, constituyen una segunda lectura que habla de los fundamentos de este proceso. Detrás de las actuaciones del líder y sus seguidores, se esconde una manera de hacer las cosas, una visión del mundo y de la vida. A pesar de todo lo que ha viajado y visto, Chávez continúa promoviendo un socialismo endógeno que se quiere deslindar de los procesos globales, que define un horizonte espacial que no supera al cajón del Arauca, que concibe los sancochos a la orilla de la playa como súmmum de la actividad turística, que va aislando al país en el concierto internacional y lo va circunscribiendo a una relación de iguales con el único igual que le queda: Cuba.

El socialismo chavista no construye obra propia. Se apropia de lo construido para gerenciarlo bajo las pautas de un modelo inviable, de corte supuestamente popular, con pocas probabilidades de éxito, que inexorablemente terminará dependiendo de la única expresión de autoridad que tiene este régimen.Las sociedades que crecen y se desarrollan, van adquiriendo autonomía e independencia de centros de poder monolíticos. No parece ser el caso de un país donde se fomenta la marginalidad por defecto. La revolución conducida por Chávez tiene una concepción de la vida retrógrada y depauperante. La sociedad socialista que quiere Chávez, es un verdadero atavismo: ¡a comprar tanques de plástico llaman!

Artículo de opinión
Viernes 25 de marzo de 2011
www.eluniversal.com
www.iesa.edu.ve
mayora.j@gmail.com

viernes, 4 de marzo de 2011

Miguel A. Santos \\ 2011:¿Otra bonanza inútil?

Las expectativas más optimistas sobre los precios petroleros se han materializado. Según la evolución de Libia y las posibilidades de que la insurrección se extienda a otros productores, podría durar más o menos. El caso es que, aún con los niveles de exportación tan bajos de Pdvsa, cada dólar que sube el precio de la cesta venezolana, por encima de los 73 que promedió en 2010, representa 500 millones de dólares anuales.

El Gobierno no debería tener problema en seguir bombeando 120 millones de dólares diarios a través de Cadivi, además de los 30-40 del Sitme. Visto de otra forma: habrá disponibilidad para cubrir el servicio de deuda, los 14.000 millones de dólares en salidas de capital y los 40.000 (quizás algo más) en importaciones de este año. Seguirán escaseando cosas aquí y allá, seguirá la corrupción, y siempre nos parecerá que se hace muy poco o nada con esa enorme cantidad de divisas. Pero no cabe esperar que la situación se deteriore aún más (aunque en esto el Gobierno siempre nos sorprende, en una sola dirección). Habrá más gasto: sólo en enero los egresos base caja del Gobierno central crecieron 48% en relación con ese mes en 2010, 16% en términos reales.El problema está en cuáles serán los efectos de esa inyección de gasto adicional.

El Gobierno tiene ya años en el afán de demoler el aparato productivo. Nuestra capacidad de reacción ya no es la misma. Tomemos el ejemplo de la construcción. En el último trimestre de 2010 el volumen de construcción cayó 9%, 19% el sector privado y 6% el público (también arrasa con su propia capacidad). Dentro de este apartado la infraestructura vial cayó 43%, con los metros de Los Teques y Caracas con volumen de trabajo 80% menor, y Maracaibo y Valencia paralizados (y sin asignación presupuestaria). Por la categoría que se mire el inventario de construcciones interrumpidas continúa creciendo. Son los zombies de concreto. Es consecuencia natural de la escasez de insumos básicos. Las cementeras, sean públicas o privadas, tienen el mismo problema: la regulación del precio del saco de cemento (fijo en 8,35 desde 2003). Ahora son públicas, de manera que la crisis de flujo de caja termina por ahogar la inversión y el mantenimiento, en favor (relativo) de los salarios.

Poco a poco toda Venezuela se va convirtiendo en un gran conflicto sindical en donde los trabajadores se esfuerzan por tomar una porción cada vez mayor de una torta que se hace cada vez más pequeña. En otras áreas, cabillas, acero, el problema parece ser la depreciación absoluta de los activos utilizados en el proceso de extracción.Siendo así, esa inyección de gasto desembocará en una inflación mayor (30%-35%). No será aún más alta porque existen divisas para reciclar el gasto de vuelta al BCV (a través de importaciones).

El efecto crecimiento será positivo, pero muy bajo (menor al 1,7% que crece la población). En este escenario y según el Sitme vaya cobrando importancia, los bancos serán las nuevas alcabalas de negocios. Han recibido del Gobierno una fracción del mercado de divisas que antes llevaban las Casas de Bolsa. Hay que recordar la historia de la rana y escorpión y su naturaleza. Sobre esto volveremos más adelante.

Artículo de opinión

Viernes, 04 de marzo de 2011

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Gustavo Roosen \\ Inflación y pretextos

El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia define la palabra "pretexto" como "motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado". O para encubrir la causa verdadera, podría añadirse.Las recientes acciones del Gobierno en el ámbito de la construcción de viviendas por iniciativa privada ejemplifican bien esa buscada confusión entre causas verdaderas y pretextos, así como entre causas y efectos.

Así, criminalizando la actividad privada, el Gobierno atribuye el aumento de los precios de las viviendas exclusivamente a la supuesta codicia de los empresarios, obviando que la verdadera razón de ese aumento ­la estructural, la que está en sus manos controlar­ es la inflación.La inflación, en efecto, podría ser controlada si la administración estatal fuera capaz de coordinar un consistente sistema de políticas públicas en materia fiscal, monetaria y cambiaria. Pero no lo hace.Busca, en cambio, culpables sobre quienes hacer caer una responsabilidad que es fundamentalmente suya.

Podría hacerlo si se empeñara en favorecer la producción de bienes y servicios estimulando el aparato productivo nacional, como sucede en los países exitosos, cuyos dirigentes saben que los precios no obedecen a controles o amenazas sino fundamentalmente a la relación oferta-demanda. Pero no lo hace. Prefiere atemorizar y perseguir.La bandera de control de precios en defensa del consumidor no pasa de ser una excusa. ¿Busca de verdad el beneficio del consumidor o, simplemente, ahogar al productor? Los argumentos esgrimidos tienen poco de razón y mucho de pretexto.

En efecto, si en función del índice nacional de precios al consumidor el Gobierno ajusta anualmente el valor de la unidad tributaria, medida para el cobro de impuestos a los ciudadanos, ¿por qué no ha de ser legítimo un razonable ajuste en los precios de las viviendas, afectados por incrementos de costos en materia prima, salarios, impuestos, etc.? El Gobierno usa para la protección de sus ingresos una razón que se la niega a los particulares. No toma las medidas que debería para controlar la inflación, pero al mismo tiempo condena los necesarios ajustes de precios, persigue a los empresarios, señala como deshonestas actividades legítimas, confunde la transgresión individual de las reglas por parte de algunos particulares, que esgrimen conductas, en efecto, reprobables, con el comportamiento ajustado a la norma, de la mayoría.¿Las medidas de persecución al sector privado favorecen el aumento de bienes, factor necesario para la reducción de la inflación? Sin duda alguna, no.

Contrariamente a la lógica que sugiere aumentar la oferta de viviendas para reducir los precios, las medidas del Gobierno sólo consiguen hacerla más escasa. Así viene sucediendo en todos los campos. Estamos siendo testigos de la destrucción de las capacidades internas de producción y del desmembramiento sistemático del tejido empresarial, con las ya visibles consecuencias de escasez y de acentuación de la dependencia externa. Con razón aparecemos este año en el estudio Doing Business como el país que más perjudicó el desarrollo de la empresa privada y como el número 179, entre 183, en la categoría de protección al inversionista.

El bien común, la defensa del consumidor, el control de los abusos se han convertido en pretextos para silenciar, para apoderarse, para intervenir, para culpabilizar al sector privado. Pretextos también para ocultar la ineficiencia estatal en el desarrollo de programas habitacionales y la ausencia de políticas públicas capaces de estimular la economía y de controlar la inflación.
Artículo de opinión
Miércoles, 01 de diciembre de 2010

lunes, 22 de noviembre de 2010

Pedro Palma \\ Trabajar para el Estado

Cuando comenzaron los procesos de estatalización de empresas muchos empleados de las firmas afectadas, particularmente los obreros, hicieron demostraciones de júbilo y manifestaron su complacencia por pasar a trabajar para el Estado, ya que estaban convencidos de que el nuevo patrono mejoraría su situación laboral. El caso de Sidor fue emblemático; se recuerdan las manifestaciones de complacencia de los líderes sindicales de esa empresa por la decisión gubernamental, ya que consideraban que el Gobierno socialista, que trabaja para el pueblo y a favor de los trabajadores, iba a mejorar las condiciones de trabajo de todo el personal. Los resultados, sin embargo, fueron muy diferentes.

Hoy los mismos líderes sindicales que apoyaron, y en algunos casos instigaron, la estatalización de la empresa en la que trabajaban, ahora reniegan del Gobierno, ya que plantean que los trabajadores fueron engañados y que su situación ha empeorado de forma ostensible.Todos los días vemos en la televisión protestas laborales de trabajadores con franelas rojas que se dirigen al Presidente, diciéndole que ellos lo han apoyado, pero que le exigen que les paguen lo que les debe el nuevo patrono. ¿Será que eso es pura manipulación mediática? Definitivamente no. Esas son reclamaciones legítimas y bien fundamentadas, debido a que muchos de esos trabajadores no se han beneficiado de ajustes salariales por largo tiempo, a pesar de la altísima inflación que se padece.

En otros casos, como el de los enfermeros, les pagan sueldos miserables que no les permiten adquirir los bienes necesarios para satisfacer sus necesidades más básicas. En varias de esas empresas estatalizadas las convenciones colectivas llevan vencidas mucho tiempo, sin que el nuevo empleador dé signos de estar dispuesto a iniciar un nuevo proceso de negociación. En otros casos, a los trabajadores les han suspendido el seguro de HCM, a pesar de que ellos hacen contribuciones periódicas para pagar las primas respectivas, y los presionan para que acudan a Barrio Adentro, en vez de a clínicas privadas, cuando tengan un problema de salud.


En otros, en los que los trabajadores son accionistas de la empresa, no les pagan dividendos desde hace mucho tiempo. También es frecuente el flagrante incumplimiento de la promesa estatal de que todos los trabajadores que laboraban en las empresas antes de la toma de control por el Estado lo seguirán haciendo; son dramáticos varios casos, como el de los trabajadores de las empresas que prestaban servicios a Pdvsa en la costa oriental del lago, que perdieron su empleo sin tener mayores posibilidades de conseguir un nuevo trabajo.Adicionalmente, el Gobierno es quizá el peor empleador, ya que paga sueldos de miseria.

De acuerdo con datos del BCV, el poder de compra de las remuneraciones percibidas por los trabajadores del sector gubernamental ha caído 15,3% entre el tercer trimestre de 2009 e igual período de 2010, mientras que el de los que laboran en el sector privado se ha contraído en 1,8% en el mismo lapso. ¿Quién es entonces el mayor explotador? Con razón vemos ahora que los trabajadores son los primeros que se oponen a las expropiaciones o, mejor, a las expoliaciones de compañías por parte del Estado, quien en abierta violación del derecho de propiedad y arguyendo razones falaces, se apropia arbitrariamente de empresas. Esto, además de afectar a sus legítimos dueños, quienes en muchos casos no reciben la compensación debida, perjudica profundamente a quienes laboran en ellas.

Artículo de opinion
Lunes, 22 de noviembre de 2010

viernes, 9 de julio de 2010

Miguel A. Santos \\ ¿Cuánto Venezuela puede aguantar con el SITME?

Manejan opciones para hacer más viable la adquisición de divisas a empresas grandes y medianas

Pasadas ya las primeras semanas de "funcionamiento", el Sitme no termina de arrancar. Las instrucciones no están claras, los bancos recibieron un instructivo para operar durante los primeros días y mientras el Gobierno advertía que aún no estaba en Gaceta Oficial, cada quien escogió trabajar con una mezcla muy sui géneris de instructivo semi-oficial y condiciones propias.

Según lo que escuché de diferentes empresas entre las condiciones figuran estar registrado en Cadivi, haber realizado importaciones en los últimos seis meses, no haber recibido dólares de Cadivi en los últimos noventa días y utilizar las divisas asignadas para importaciones futuras (no para cubrir deudas pasadas). Los montos asignados por empresa no pueden superar los 350.000 dólares mensuales, equivalentes a 4.200.000 dólares al año. Así, se mantienen el acceso al sistema muy restringido, además de que la cifra en sí misma no alcanza para cubrir siquiera los requerimientos de una empresa mediana.

Pero eso no es todo. El sistema hasta ahora ha funcionado con 700 millones de dólares en bonos que aportaron los bancos, bajo la amenaza de que de no hacerlo "voluntariamente" se podría aprobar una disposición que redujera el tipo máximo de tenencias en divisas de esas instituciones de 30% a 15%. Ese es el "exhorto moral" al que hizo alusión Armando León. Aunque algunos bancos ya han recibido bonos en dólares asignados a sus clientes, muchos aún no los han liquidado porque no se sienten cómodos con el ordenamiento legal actual, que no los autoriza de forma expresa a liquidar bonos y depositarlos en cuentas privadas. Y es que, en el fondo, a los bancos hoy en día el gobierno les está pidiendo que ejecuten una operación similar a las que en otra época hicieron las casas de bolsa. Basta con mirarse en ese espejo y recordar la fábula del sapo y el escorpión.

El miércoles, por ejemplo, a través del Sitme se asignaron 26 millones de dólares. Esa cifra es la suma del valor facial de los bonos, pero cuando las empresas los liquiden para obtener divisas recibirán, salvo en el caso del Pdvsa 2011, 45% - 55% de esa cantidad (la mitad). Ese número contrasta con los 67 millones de dólares diarios que inyectó el Gobierno al mercado paralelo en 2009. Es evidente que el Sitme ha sido diseñado para un tamaño de economía infinitamente inferior a la que existe. Hasta ahora no se han presentado episodios fuertes de escasez (aunque cada vez cuesta más conseguir las cosas), por una combinación de inventarios y recesión, pues ésta última ha reducido la demanda de forma considerable. Pero no puede durar mucho más así. La pregunta no es cuánto aguanta el Sitme, que puede aguantar lo que el Gobierno quiera, sino cuánto aguanta el país bajo el Sitme tal y como está previsto. Entiendo que en el Ejecutivo se están manejando algunas opciones para hacer más viable la adquisición de divisas a empresas grandes y medianas. Si eso ocurre, el proceso habrá dado dos pasos hacia atrás antes de seguir adelante en el rumbo previsto, y por un tiempo habrá algo de respiro. Si no, se viene un escenario terrible de desabastecimiento y escasez, acaso como ningún otro que hayamos vivido antes.

Artículo de opinión
Viernes, 9 de julio de 2010
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martes, 27 de abril de 2010

Carlos Machado Allison \\ Gobierno emprendedor

Juega el Gobierno a esa enorme tolerancia que caracteriza a los venezolanos

En los últimos años nuestro gobierno en lugar de dedicarse a crear condiciones para que los ciudadanos obtengan buenos empleos, hagan negocios y generen riqueza, intenta competir con ellos transformándose en la empresa más grande y endeudada del país.

En efecto, el proyecto político, es decir, ocupar todos y cada uno de los espacios institucionales y económicos obnubila a sus dirigentes y arrastra al país hacia una crisis que parece inevitable.

El Gobierno ha crecido en magnitud, mas no en eficiencia. Más de dos millones de empleados públicos ubicados en 29 ministerios, seis o siete "misiones", una numerosa milicia y cada mes nuevas industrias, bancos, comercios y servicios que van absorbiendo los ingresos públicos.

El Gobierno se ha hecho dueño de las empresas que nos suministran electricidad, telefonía, azúcar, café, leche, jugos, textiles, transporte público, cemento, cabillas, acero, aluminio y ya ha hecho inversiones para producir, entre otras cosas, automóviles, tractores y celulares. También posee dos grandes redes de distribución de alimentos y ha adquirido varios bancos, centrales azucareros y fincas.

Para adquirir todo esto ha utilizado la recaudación de impuestos, la renta petrolera y, como esto no es suficiente, pues ha adquirido una deuda, interna y externa, que sobrepasa los 100.000 millones de dólares. Esta macroempresa ha generado una doble dependencia y una pérdida de soberanía económica. Por una parte hace que una proporción elevada de los negocios privados dependan casi exclusivamente del gasto del Gobierno, por la otra sobre cada venezolano recae la responsabilidad de pagar la deuda y sus intereses.

Deuda
¿Cómo pagaremos esa deuda? El servicio y pago de la deuda, así como las pérdidas que la mayoría de los negocios del Gobierno tiene y tendrá, hará que se invierta menos para mantener y expandir la infraestructura, los servicios de salud, la seguridad interna y la educación.

También mantendrá elevada la inflación aumentando el gasto público y abatiendo la producción. Así, mientras el mundo sale de una crisis financiera importante, Venezuela, a pesar del elevadísimo precio del petróleo, se desliza hacia un pozo oscuro. En el corto plazo más pobreza para los ciudadanos equivale a más poder para un gobierno insensible a todo lo que no sea su perpetuación. No escatimará esfuerzos y recursos para adquirir armas, hacer donaciones, organizar eventos, controlar medios de comunicación, regalar comida y ofrecer cualquier cosa que mantenga la esperanza de sus seguidores y los bolsillos de sus amigos.

Juega el Gobierno a esa enorme tolerancia que caracteriza a los venezolanos. Ignora el creciente descontento y las miles de protestas que se registraron en el último año, piensa que la mejor inversión frente al rechazo es la milicia y el rugir de las turbinas de los aviones de combate. Somos tolerantes, pero no imbéciles y confío que pronto demostraremos que más vale un voto que un fusil.

Artículo de opinión
Martes, 27 de abril de 2010
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martes, 2 de marzo de 2010

Carlos M. Allison \\ Buscando inspiración

¿Juzgar a todo dirigente cuyos seguidores sean unos bandidos? Aquí no alcanzaría la cicuta

Impotentes, mirando la ciudad oscurecida, procuramos inspiración a través de la lectura de viejos libros con ideas maduradas a través de la historia. Hammurabi (1955-1913 a.C) hace más de 4.000 años dictaba en su código que el gobierno estaba obligado a resarcir a las víctimas de robos por el monto sustraído, si en un lapso prudente no se encontraba al delincuente. Algo similar se establecía para los familiares de un asesinado. Con miles de delitos impunes y 20.000 asesinatos por año, ¿no sería justo que el Gobierno les pagara a las víctimas? Sin duda mejor destino para nuestros impuestos que los millones del tributo que pagamos al imperio cubano.

Traición
Ceder ante otro gobierno la decisión sobre educación, salud, defensa, movimiento migratorio o alimentación, era considerado como acto de traición en el antiguo Egipto y luego, en la mayoría de las naciones.
Aquí es visto como natural o inevitable que venga un médico cubano, mano de obra esclava, y le dé órdenes a los galenos y enfermeras en un hospital local. A veces la reacción patriótica más airada, no es negarse a obedecer o expulsar al invasor, sino renunciar.

No falta quien proponga ponerse de rodillas ante el régimen mientras critican a quienes, desde la oposición, hacen esfuerzos por cambiar las cosas. No es ¿Qué hace el país por mí?, sino ¿Qué haces tú por el país?

A Sócrates (469-399 a.C) le hicieron beber cicuta, entre otras cosas, porque Critias, antiguo alumno, se asoció a Esparta y liquidaron la democracia de Atenas. Fue acusado de corrupción por hacer preguntas y generar dudas. Regresó la democracia, pero con un populismo que lo llevó a juicio: resultado 280 a 220 por la condena a muerte. ¿Juzgar a todo dirigente cuyos seguidores sean unos bandidos? Aquí no alcanzaría la cicuta. Pero quizás lo que ocurrió con Sócrates y casi con Platón (427-347 a.C.), es que propagaban la idea que los gobernantes debían ser filósofos, eruditos y relevados periódicamente del poder.

El concepto de filósofo en aquel entonces era más simple que el actual: se aplicaba a quienes sabían algo más que emplear armas. Usar a la masa para librarse del talento y de la oposición, es vieja práctica, si no vayan al infierno de Dante y pregúntenle a Hitler, Mao o a Boves, o tomen un tour por el de Fidel y vean la falta de libertad, electricidad y comida y el exceso de desempleados y milicianos.

La verdad
Otra mala costumbre de Sócrates, Platón o Galileo, era buscar la verdad. Hoy sabemos que esa simple verdad no existe, que el universo es complejo e infinito y que podemos aproximarnos a la realidad, gracias a nuevos instrumentos, métodos de pensar y el concurso de muchos hombres de talento. Desespera cuando no importa cuántos instrumentos, ideas o recursos financieros existan, prive la ignorancia faraónica o el cesarismo que coloca, en un solo y equivocado hombre, todas las decisiones.

No digas Ave César, no te pongas de rodillas.

Artículo de opinión
Martes, 02 de marzo de 2010
http://noticias.eluniversal.com/2010/03/02/opi_art_buscando-inspiracion_1770745.shtml
cemacallison@gmail.com

jueves, 18 de febrero de 2010

Ramón Piñango \\Descontrol que hace historia

Hace apenas tres semanas parecía que en el país pasaba de todo. Protestas en muchas partes, alarma por la crisis de energía eléctrica, inesperada salida del vicepresidente Carrizález y su esposa, ministra del Ambiente. De repente, pareciera que ya no pasa nada, que, al parecer de muchos, el régimen conduce con mano firme el rumbo de la nación. Pero no es así, la dura historia no se detiene. La desesperación no nos deja percibir lo que está ocurriendo. Y cosas importantes están pasando que, más temprano que tarde, pueden generar grandes acontecimientos, en particular en lo que se refiere al control de la situación por parte del Gobierno.
Al respecto, es bueno considerar dos asuntos de naturaleza diferente relacionados con el mismo tema del control de la situación del país por parte del régimen. Veamos.

Aunque trate de disimularlo a toda costa, al Gobierno se la escapan o se le enredan, cada vez más, los hilos de su propia gestión. Al respecto lo más elocuente es lo que está ocurriendo con la crisis de energía eléctrica. Nombra ministros, salen ministros, se anuncian medidas de emergencia, se suspenden medidas. En menos de 24 horas. Para disimular el desastre, el Presidente recurre al espectáculo. Monta un show en la plaza Bolívar de Caracas y expropia todo lo que estaba a su vista, para terminar expropiando al mismo Estado. Para demostrar que está tranquilo y sin nervios arma un show beisbolero con jugadores profesionales. En la misma tónica, se rechaza olímpicamente la oferta de electricidad por parte de Colombia.

En el afán de demostrar poder, se cuadran las cosas para que la suspensión de las medidas cautelares en contra de un accionista importante de Globovisión sean levantadas inmediatamente después de anunciada la salida del perturbador presidente del canal.

Con la misma intención, exige la mudanza inmediata de unas instalaciones de la Polar en Barquisimeto, porque supuestamente está mal ubicada en el centro de la ciudad, aunque se trate de una zona industrial.

En relación con el control es insoslayable mencionar que, según dicen los analistas especializados, en el insondable mundo de la Fuerza Armada parece que hay un mar de fondo y las cosas no son tan serenas como creemos la mayoría de los ciudadanos. Se habla de serias resistencias, a los más altos niveles, en relación con las milicias. De igual manera, se señalan presiones que han obligado a modificar leyes que regulan lo militar por los conflictos que han generado. Y, al mismo tiempo, crecen los comentarios por el amargo desagrado que la intromisión cubana en la Fuerza Armada ha creado. Sobre este tema es inevitable preguntarse: ¿y no se supone que si algún ámbito controla el régimen es el militar? Si al Gobierno se le escapa el control de sí mismo, también se le escurre el control de la opinión pública. Las encuestas señalan que, cada vez con mayor fuerza, la opinión pública atribuye la responsabilidad de muchos de los males del país al presidente Chávez, cuya popularidad viene cayendo lenta pero sostenidamente.

Es claro que el teflón presidencial se gastó y ya las cosas no le resbalan. Ahora, con mayor probabilidad que nunca, cualquier mala noticia sobre la marcha del país hace que las miradas acusadoras se centren en él. Si las encuestas ya hablan con claridad del deterioro de la imagen del líder supremo y único de la revolución bolivariana, desde hace algún tiempo señalaban lo mismo las protestas públicas por fallas en los servicios públicos, por promesas incumplidas o por inseguridad.

¿No pasa nada? Hay quienes dirán que, a pesar de todo, no pasa nada. Otros creemos que está pasando mucho, que es asunto de serenarse y observar cómo, poco a poco, el descontrol hace historia.

Artículo de opinión
Jueves, 18 de febrero de 2010
www.el-nacional.com

viernes, 12 de febrero de 2010

José Mayora \\ Nos quieren expropiar nuestra capacidad de asombro

Hace mucho tiempo entendí que hay dos cosas que los humanos no debemos perder: el sentido del humor y la capacidad de asombro. Con relación al primero contamos con la profundidad satírica de nuestros caricaturistas. Con relación a la segunda, el régimen se encarga de alimentarla.
En efecto, algunos hechos del acontecer nacional han puesto a prueba nuestra capacidad de asombro: el papel punitivo de las cableras; una insólita solicitud de Fidel Castro; un titular de prensa; la ley antitalanquera; y el dedo expropiador.

El abrebocas de los asombros fue la decisión de las operadoras de TV por cable de excluir a RCTV por incumplimiento legal. Lo que falta es que Fedecámaras cierre a uno de sus miembros por no pagar los impuestos.
Desde Cuba también nos asombran, transcribo textualmente: "Fidel Castro hizo contacto con nosotros, envió un mensaje y solicitó autorización para enviar, a través del presidente Raúl Castro, una comisión técnica para ayudarnos a enfrentar el problema eléctrico". De esto se concluye que en Cuba debe existir una sala situacional en la cual se mantiene un monitoreo constante del proceso revolucionario y apenas se percibe algún giro que compromete el proceso, se debe actuar. En esta oportunidad, el infinitamente magnánimo camarada Fidel, preocupado por la necesidad de luces, que no de moral, decide, respetuosamente, enviar una comisión técnica para atacar este problema, encabezada por un oscuro personaje.

A la prensa nacional también le corresponde asombrarnos. El pasado domingo leímos el siguiente titular: "La mitad de los venezolanos desconfía de Hugo Chávez". No entiendo como después de 11 años de mal gobierno, de golpear inmisericordemente el bolsillo, de humillar la inteligencia, de manipular sentimientos, de regalar plata allende los mares, de estimular la violencia, de despreocuparse por la inseguridad, de desconocer el talento autóctono, de fomentar la intolerancia, todavía la mitad de los venezolanos confíe en Hugo Chávez.

No recuperados aún de lo anterior, nos enteramos de una presunta ley que tendría como finalidad impedir que los descontentos del régimen cambien de militancia.
Sin embargo, la tapa del frasco fue la confiscación de los inmuebles alrededor de la plaza Bolívar que el dedo de Chávez (al decir de Jacqueline) decidió frente al mundo entero.

En alguna medida estos asombrosos hechos son aristas diferentes de un único proceso de confiscación que se nos ha venido aplicando paulatinamente: se les confisco a los estudiantes de Economía, Ingeniería Eléctrica y Derecho el campo donde ejercer (sólo por mencionar algunos);
-se le confisco a los venezolanos la posibilidad de alternar liderazgos en los órganos de gobierno;
-se le confisco a las universidades el derecho a contribuir con el país;
-se le confisco a los venezolanos la libertad de elegir.

De seguir enumerando áreas confiscadas retaría aún más el asombro, pues no es concebible cómo hemos aceptado pasivamente a un gobierno que basa su poder no en lo que otorga sino en lo que quita: menos productos de consumo, menos luz para leer; menos agua para asearnos, menos libertad de hablar; menos espacios para el esparcimiento; menos capacidad adquisitiva y, lo más preocupante, menos soberanía nacional, entendiéndola en su más amplia acepción. Frente a esta pérdida, la pregunta que nos debemos formular es: ¿a quién corresponde recuperar esa soberanía?

¡Qué asombroso sería no encontrar respuesta a esa pregunta!

Artículo de opinión
El Universal, 14 de febrero de 2010
http://noticias.eluniversal.com/2010/02/12/opi_art_nos-quieren-expropi_12A3424091.shtml

viernes, 29 de enero de 2010

Miguel A. Santos \\ El cambio dual ¿Jugada maestra?

Es evidente que estos últimos años nos han producido algunos desórdenes mentales que llevará tiempo corregir. Uno se consigue gente por ahí para quien todo lo que hace el Gobierno es, más que una catástrofe, una señal inminente de que ya está por caer. "Este sí es el comienzo del fin". Otro grupo bastante nutrido es aquél que ha llegado a asociar la habilidad de Chávez para permanecer en el poder con una especie de genio, ven todas las actuaciones del Gobierno como el resultado de una jugada maestra, concebida dentro de un sistema complejo de redes neurálgicas de acciones estratégicas. "Chávez es un genio". Hay todavía un tercer grupo que oscila con una volatilidad impresionante de un lugar a otro, víctima de una ciclotimia incontrolable (del griego ciclos, círculos, y timos, ánimo). En fin.

Todo esto se me vino a la mente tras escuchar a alguien describir la implementación del cambio dual como una jugada maestra del Gobierno (en particular de Merentes). ¿Es en realidad así? Y si es tan "maestra", ¿por qué no la implementaron antes? Si es maestra ahora lo ha debido ser también durante el quinquenio de Lusinchi, algo que podemos discutir aprovechando el beneficio del tiempo.

La devaluación del bolívar y la creación de dos tasas oficiales traen al Gobierno dos ventajas esenciales. Por un lado, le permite obtener más bolívares por cada dólar de exportación petrolera. Nada nuevo aquí. La segunda ventaja es que le da la oportunidad de llevar una inflación menor a su base de apoyo. Esta última ventaja se dice mucho más fácil de lo que se ejecuta. Si a ver vamos, esa oportunidad ha estado ahí presente todos estos años en que se ha mantenido la enorme brecha entre el oficial y el paralelo, y de acuerdo con las estadísticas del BCV la inflación de los estratos más bajos ha sido mayor a la de los demás.

Algunas de las consecuencias de la devaluación ya han sido anticipadas, debido a la depreciación de 41% sufrida por la tasa paralela en 2009. Los impactos que el nuevo sistema de cambio traerá sobre éste último dependen de la cantidad de divisas que se liquiden a las nuevas tasas oficiales. El año pasado Cadivi redujo en 42% sus asignaciones, y para poder liquidar el 58% restante el Gobierno sacrificó 11.000 millones de dólares en reservas y contrató 12.000 millones de dólares en deuda externa. Este año pareciera que va a haber algo más de disponibilidad vía exportaciones petroleras, pero no mucho más (el ingreso petrolero no es sólo precio sino también volumen). Por otro lado, las elecciones a la Asamblea y el mecanismo de creación de dinero implícito en el nuevo arreglo cambiario van a provocar un crecimiento de la liquidez más acelerado (35%-40%) que en 2009 (22%), lo que pondrá una fuerte presión sobre los precios y el dólar paralelo.

La aceleración de la inflación va a erosionar muy rápido la tasa de cambio real, provocando unos niveles de sobre-valuación similares a los que existían antes. Al final del año, muy probablemente volvamos a registrar una caída significativa en la producción y en el consumo, inflación alrededor de 35%, tasas oficiales muy sobre-valuadas y algo más de depreciación del bolívar en el paralelo. Y yo no veo nada "maestro" en eso.

Artículo de opinión
El Universal, 290 de enero de 2010
http://noticias.eluniversal.com/2010/01/29/opi_art_el-cambio-dual:-jug_1737190.shtml

viernes, 22 de enero de 2010

Prof. Miguel Ángel Santos \\Lo extraordinario se hace cotidiano

Ese es el nuevo slogan del gobierno: "Con la revolución, lo extraordinario se hace cotidiano". La autopista regional del centro está llena de vallas recién estrenadas, con gigantografías que acompañan al slogan. Al principio resultan difíciles de comprender. En una, cerca de La Victoria, un señor en camisa roja y una sonrisa que no aguantaría la prueba de Duchenne, muestra a la cámara, sosteniéndola con los índices y pulgares de ambas manos, su cédula. En otra, una señora es atendida en un hospital por una enfermera de apariencia afable y servicial. Ahí está la clave. Eso es lo que al Gobierno le parece extraordinario: Obtener una cédula, ser atendido en un hospital, conseguir una cita para el pasaporte, prender el interruptor y ver proyectarse el fenómeno de la luz, o hacer girar las llaves y sentir correr agua. Todo ese conjunto de elementos sobre los cuales se asienta la experiencia cotidiana, se han ido convirtiendo en cosas cada vez más extraordinarias.

El Gobierno, que llegó al poder cabalgando sobre la promesa de mejorar la calidad de vida, ha venido tirando la toalla y recurriendo cada vez más al argumento ideológico. La experiencia cubana es clara en ese sentido: Una vez que el fracaso de la gestión gubernamental sea total y absoluto, el aspecto ideológico, la resistencia, la dignidad, el hacerle frente al imperio, el sacrificio, ocuparán de forma exclusiva el debate nacional. Ya estamos próximos. La revolución hace de lo cotidiano algo extraordinario.

Y he aquí que, sin embargo, uno no puede dejar de pensar cuántas cosas verdaderamente extraordinarias se han vuelto cotidianas. Tantos atropellos a la dignidad se han vuelto cosa de todos los días que ya parecen haber pulverizado nuestra capacidad de sorpresa. Se ha vuelto todo tan surreal y a la vez tan cotidiano, que ya sólo requiere de un anuncio por televisión. De todos ellos, ninguno como el bajo precio que ha alcanzado la vida (de los demás) no sólo en el baremo del Gobierno, sino en el del resto de la sociedad (esa que se encoge de hombres y cruza los dedos).

Los 89.711 homicidios registrados en Venezuela entre 2003-2009, se encuentran muy cerca de los 95.069 ocurridos en la guerra de Irak. Con una diferencia fundamental: En Irak el número de víctimas ha promediado en los últimos dos años 3.042, mientras en Venezuela alcanza 16.800. Nuestra guerra será mucho más larga, y también más sangrienta. De acuerdo con los investigadores Daniel Pipes y Gunnar Heinsohn, entre 1950-2007 el conflicto árabe-israelí cobró algo más de 51.000 muertos (dos tercios árabes y un tercio judíos).

Nuestras muertes por homicidio en los últimos siete años están muy próximas al conteo de muertos del terremoto reciente en Haití. En nuestro caso, nadie se ha movilizado, no se ha producido una respuesta de emergencia internacional y, lo que es peor aún, tampoco nuestra. No hay centros de acopio para apoyar a los familiares de las víctimas, no se han multiplicado las ONGs y los programas de ayuda, a nadie se le ha ocurrido siquiera hacer una colecta para donar una planta a la morgue en donde los cadáveres se amontonan y se pudren por falta de suministro eléctrico. Y es que irse muriendo de a poco llama muchísimo menos la atención.

Artículo de opinión
22 de enero de 2010
http://noticias.eluniversal.com/2010/01/22/opi_art_lo-extraordinario-se_1728458.shtml