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jueves, 7 de marzo de 2013

“Los auges petroleros en Venezuela son cantos de sirena que llevan al naufragio”

El coordinador académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA advierte que en el país no se discute sobre el riesgo de que Estados Unidos reduzca su importación de crudo, gracias al petróleo de esquitos. “Nuestros países hermanos de la OPEP aumentaron en 20% la producción, pero Venezuela hizo todo lo contrario”. Reportaje de Andrés Rojas Jiménez, para El Nacional, publicado el 6 de marzo de 2013

- Coordinador académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del Instituto de Estudios Superiores de Administración.
- Es economista egresado de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos en el año 2007. En 2010 obtuvo la maestría en Economía de la Universidad de Cambridge en Reino Unido.
- Es profesor de las maestrías de Administración y de Políticas Públicas del IESA y de la Escuela de Economía de la UCAB.
- La pasión como estudioso del tema de hidrocarburos pudiera decirse que lo heredó de su padre, Luis Roberto Rodríguez. El libro El petróleo como instrumento de progreso surge como una investigación más profunda de los trabajos de maestría que padre e hijo emprendieron en sus respectivos estudios de posgrado.



El economista Pedro Luis Rodríguez no figura entre quienes satanizan al petróleo. No dice que nunca se sembró –en alusión al editorial de Arturo Uslar Pietri- y tampoco forma parte de los que asumen como creencia que la abundancia en hidrocarburos es un ejemplo más de la maldición de la riqueza en recursos naturales porque genera inestabilidad económica y política en los países que la poseen.
“Hasta principio de los años setenta del siglo pasado si a cualquiera en el exterior le hubiésemos dicho que el petróleo es una maldición que nos cayó a los venezolanos, sencillamente nos hubiera respondido que estábamos locos o equivocados”, dice Rodríguez, coordinador académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA.

“Hay que ver el desarrollo y la estabilidad que tuvo Venezuela. Éramos modelo en el mundo y eso se acabó cuando el mercado petrolero se hizo volátil. A partir de entonces se han tomado medidas erradas en el manejo de la renta petrolera”, agrega.

—Se crítica que el país viva de la renta petrolera, incluso hasta por parte del ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani.

—Siempre que se produzca petróleo se va a producir una renta y eso le pasa a cualquier país con algún recurso natural. Se llama rentismo, hay que asumirlo, pero el problema no está en la generación de esa renta sino en cómo se asigna y que se reparta de manera discrecional, porque se crean los incentivos para utilizarla como herramienta política, entregarla a las personas que apoyan al mandatario de turno y castigar a quienes no.

—¿Ese rentismo se exacerbó en el gobierno del presidente Hugo Chávez?

—Se exacerbó la discrecionalidad en el manejo porque una persona es la que firma el cheque y decide quién gana o quién pierde con los recursos que van al Fondo de Desarrollo Nacional y al gasto social que realiza Pdvsa.

—¿Se creó un presupuesto paralelo?

—Exacto, y esos recursos se administran de manera discrecional y sin ningún tipo de transparencia o rendición de cuenta, pero en cambio el control de los ingresos petroleros otorga poder. Si se tuviera una economía diversificada y un sector privado que pudiera brindar cierto contrapeso, entonces el poder de esa discrecionalidad estaría más limitado como en México.

—¿No es contradictorio que el ministro Giordani critique el rentismo y al mismo tiempo propicie el gasto del excedente?

—Creo que el ministro Giordani planteó las consecuencias del rentismo, pero no entiende muy bien cuáles son las causas y cómo manejar los recursos de manera responsable desde el punto de vista macroeconómico porque hay una absoluta discrecionalidad. No es una cuestión de políticos buenos o malos o comparar entre venezolanos y noruegos, ni tampoco decir que lo administramos mal porque somos venezolanos. Con la discrecionalidad que hay en el manejo de los recursos que vienen del petróleo, difícilmente se va a tener una política macroeconómica responsable, así pongan al Dalai Lama, a la Madre Teresa o al ministro Giordani.

—Pareciera que Pdvsa ha sido la menos beneficiada de la renta petrolera.

—Pdvsa, así como el Fonden, funciona como un mecanismo para aumentar la discrecionalidad en el manejo de los recursos porque una parte de la renta que se desvió a fondos extrapresupuestarios no fue a la inversión petrolera sino que se dirigió a las misiones, y en un año electoral se le encargó la Gran Misión Vivienda. Por eso hoy vemos como el Gobierno y Pdvsa se quedaron sin reales y con una producción petrolera en declive, incluso en 2012, según cifras extraoficiales.

—Se quedaron sin reales con un precio alto del petróleo.

—A diferencia de lo que ha ocurrido en el pasado, la devaluación y el paquetazo ocurren con un precio del petróleo en 107 dólares por barril, se gastó más de lo que fueron los ingresos y tenemos un sector petrolero que no es capaz de aumentar la producción. Al fin y al cabo, el Gobierno terminó de matar a la gallina de los huevos de oro.

—En el libro El petróleo como instrumento de progreso usted propone crear un nuevo fondo de ahorro. ¿Esa propuesta no resulta extemporánea si ya se gastó el dinero que vino del excedente de años pasados y hay riesgo de que Estados Unidos reduzca su importación de crudo?

—No cabe la menor duda de que desperdiciamos una gran ventana de oportunidades en la última década. La gran mayoría de países productores de petróleo aprovecharon las condiciones favorables del mercado para aumentar significativamente la producción y beneficiarse de lo que es el desarrollo de su sector petrolero industrial. Nuestros países hermanos de la OPEP en promedio aumentaron en 20% la producción desde 1998, pero Venezuela hizo todo lo contrario. Fuimos el único que cayó en niveles de producción de manera significativa. De cara al futuro, el petróleo de esquistos y shale gas o el de las nuevas tecnologías como trakking y la perforación horizontal plantean un escenario difícil para Venezuela y el hecho de que estos temas no se estén discutiendo es sumamente preocupante porque nos vamos a enfrentar con un escenario en el que Estados Unidos, que nos paga el precio de barril en su totalidad y puntualmente, de repente se está volviendo autosuficiente.

—Ese es un asunto que no lo aborda ni el Gobierno ni la oposición.

—No. Por eso hago la pregunta: ¿Estamos preparados para una caída importante en las importaciones de petróleo de Estados Unidos? Nosotros mismos hemos estado minando nuestro mercado más preciado y además Estados Unidos está aumentando la producción. En 2011 se incrementó en 750.000 barriles diarios y el año pasado en 840.000 barriles diarios.

—¿Ese hecho no puede asumirse como el fin del petróleo?

—No lo es. Hay un piso para la caída en los precios por este aumento de producción porque se trata de una tecnología que requiere alta inversión y cada barril que se produzca con ella es sumamente costoso, mucho más de lo que es la producción venezolana. Por el lado de la demanda, las proyecciones indican que los países emergentes como China y la India seguirán incrementando su consumo. Ciertamente en el mediano plazo pareciera que las dos tendencias van a llevar a un precio más moderado, pero difícilmente vuelva a un piso de 50 o 60 dólares por barril y, por tanto, los ingresos seguirán siendo importantes para plantearnos el petróleo como instrumento de desarrollo.

—Ibsen Martínez al final de su obra de teatro Petroleros suicidas pregunta: ¿Qué tiene el petróleo que envenena? ¿Venezuela está envenenada?

—En la portada del libro pusimos una imagen de Ulises atado a un mástil con unas sirenas. Nosotros decimos que los auges petroleros en Venezuela son como cantos de sirena porque son irresistibles, pero llevan al naufragio. Quizás Ibsen quiso decir algo similar en su obra de teatro, pero el petróleo también tiene la posibilidad de convertirse en algo distinto a un veneno. Más bien deberíamos preguntarnos: ¿A qué mástil nos atamos para aprovechar esos cantos de sirena sin llevar el barco al naufragio?

El instrumento del progreso 

Un fondo de ahorro como en Alaska

Pedro Luis Rodríguez y su padre Luis Roberto Rodríguez publicaron El petróleo como instrumento de progreso, editado por el IESA, en el cual más que hablar de “sembrar el petróleo” –como dijo Arturo Uslar Pietri- exhortan a “sembrar en el petróleo”. Una de las propuestas es la de crear un fondo de ahorro del excedente de los ingresos provenientes de la exportación de hidrocarburos, pero a diferencia de instrumentos similares que han aprobado en Venezuela en los últimos 35 años, esta vez se involucra directamente al ciudadano.
Recogen la experiencia del fondo petrolero de Noruega, que actualmente tiene acumulado 700 millardos de dólares y parte de esos recursos garantizan el sistema de pensiones y la seguridad social de un ciudadano de ese país, pero también el modelo que hay en el estado de Alaska.

“Desde 1982, entre 1.100 y 1.200 dólares se le ha entregado anualmente a cada ciudadano de Alaska”, recuerda Pedro Luis Rodríguez. “Es un suicidio político si un dirigente de ese estado dice que se cambiarán las reglas del fondo para utilizar los recursos en inversión social o en proyectos del estado”.

viernes, 22 de febrero de 2013

Seis perspectivas de cómo será 2013

Roberto Rigobón, Javier Corrales, José Manuel Puente, Luis Vicente León, Carlos Jaramillo, y Pedro Luis Rodríguez serán los encargados de abordar el  panorama  económico, político y social para este año; bajo la moderación de Nelson Bocaranda. Publicado en Descifrado.com, el 21 de febrero de 2013


Un foro con seis expertos en el IESA abordará el  panorama  económico, político y social para este año

El próximo jueves 28 de febrero se realizará el Foro Perspectivas 2013 en el Auditorio Völlmer del IESA, con la participación de distintos ponentes, quienes analizarán la realidad venezolana para este año, tomando en cuenta las condiciones políticas, económicas y sociales que vive el país actualmente.

A través de las distintas ponencias, los asistentes podrán tener una amplia visión sobre la situación económica actual, los posibles escenarios electorales y la situación que envuelve la enfermedad del Presidente Hugo Chávez, señaló una nota de prensa del IESA.

El Foro Perspectivas 2013, patrocinado por el Grupo Editorial Descifrado, será moderado por el periodista Nelson Bocaranda y contará con la participación de José Manuel Puente, profesor y coordinador del Centro de Políticas Públicas del IESA, quien expondrá sobre las medidas cambiarias 2013, el déficit fiscal en el país, el comportamiento del gasto público y de la economía en medio de otro año electoral, además del desabastecimiento y la devaluación de la moneda.

Por su parte, Roberto Rigobón, profesor del Massachussets Institute of Tecnology (MIT), estará conectado vía Skype para explicar el papel de Venezuela en el complejo contexto macroeconómico internacional.

El profesor de Ciencias Políticas del Amherst Collegue Massachussets y autor del libro “Dragons in the tropic”, Javier Corrales, tratará el tema del los escenarios electorales para el 2013 y las consecuencias de la ausencia del Presidente de la República.

Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, hablará sobre las tendencias electorales en el 2013.

Por su parte, Carlos Jaramillo, profesor y Director de Cuentas Claves IESA, tocará el tema de la situación de Venezuela en el ámbito de las inversiones internacionales, bonos, deuda pública y las inversiones en el país.

Finalmente, Pedro Luis Rodríguez, profesor del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, explicará la evolución de los precios del petróleo en medio del complejo contexto internacional, los desafíos de la industria petrolera en Venezuela, propuestas para el desarrollo de nuestro potencial petrolero y claves para el manejo de la renta petrolera, además de la situación actual de Pdvsa.

¿Puede Venezuela cambiar el modo de repartir su riqueza petrolera?

"La propuesta, recogida en el libro ´El petróleo como instrumento de progreso´ (2012), cambiaría el equilibrio del poder en el país porque el ciudadano dejaría de depender de la discrecionalidad de la asignación de los recurso con la que el Gobierno reparte la renta petrolera, exponen Luis Roberto y Pedro Luis Rodríguez (padre e hijo)". Publicado en Petroguía, el 19 de febrero de 2013


Cada venezolano recibirá en una cuenta en el exterior su parte de los ingresos por impuestos y regalías por la venta del petróleo, pero solo podría utilizar una porción de ella para gastos médicos y de educación, mientras que transferiría el grueso al Estado, según la propuesta de dos investigadores del Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA).

La propuesta, recogida en el libro “El petróleo como instrumento de progreso” (2012), cambiaría el equilibrio del poder en el país porque el ciudadano dejaría de depender de la discrecionalidad de la asignación de los recurso con la que el Gobierno reparte la renta petrolera, exponen Luis Roberto y Pedro Luis Rodríguez (padre e hijo).

El cambio comenzaría con una modificación a la Constitución para crear el Fondo Patrimonial de los Venezolanos (FPV), una instancia que sería administrada por un directorio independiente y con reglas estrictas.

El FPV dispondría de recursos equivalentes al promedio de los cinco años previos de los aportes al Estado por la venta del petróleo.

El ciudadano podría consultar su fondo particular a través de internet, pero no disponer de él, pues la mayor parte de los ingresos se destinarían al pago de impuestos, mientras que podría acceder a una pequeña parte para gastos de salud y educación.

El remanente de los ingresos, los que no se pagan en impuestos, quedarían en la cuenta personal y la persona los recibiría al momento de su jubilación.

Eso daría mayor poder a los ciudadanos y les colocaría en mejor posición para exigir cuentas.

Los autores, que forman parte del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, afirmaron que la población aceptaría que se implemente el sistema, y citaron discusiones organizadas en focus group con población de las clases C y D.

Sin embargo, señalaron que puede ser más complicado convencer a los dirigentes políticos por la cesión de poder que implica.

Aún así, comentaron que quieren que se discuta la propuesta y revelaron que están promocionándola entre responsables de partidos políticos.

En el libro, además hay una discusión teórica de la relación entre el Estado y los ciudadanos, los países y el petróleo; una reseña de algunos de los retos que enfrenta la industria petrolera nacional junto con un panorama histórico y ejemplos de cambios institucionales en la política petrolera en varios países.

Libro: El petróleo como instrumento de progreso (2012). Ediciones IESA

Autores: Pedro Luis Rodríguez. Economista de la Universidad de Chicago, Magister en Economía de la Universidad de Cambridge. Profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y Coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA

Luis Roberto Rodríguez. Ingeniero Civil de la Universidad de Cambridge, Magister en Ingeniería Sísmica de la Universidad de Berkeley. Egresado del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional. Magister en Estudios Latinoamericanos y maestría en Economía Política de la Universidad de Cambridge.

lunes, 28 de enero de 2013

Cómo acabar con la tiranía de la riqueza petrolera

(En un artículo para The Wall Street Journal escrito por Mary Anastasia O'Grady, Francisco Monaldi, profesor del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, señala que el gasto total en 2012 fue equivalente a un 51% del Producto Interno Bruto y generó un déficit fiscal de 17% del PIB, el mayor en la historia del país. Publicado el 27 de enero de 2013)


En los 12 meses previos a la elección presidencial de octubre del año pasado, el gasto fiscal en Venezuela aumentó 40% interanual en términos reales, según Francisco Monaldi, profesor visitante en la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard, que estudia la economía venezolana.

El gasto total en 2012 fue equivalente a un asombroso 51% del Producto Interno Bruto y generó un déficit fiscal de 17% del PIB, el mayor en la historia del país, señala Monaldi. Lo más preocupante es que el incremento del gasto se realizó, en gran parte, a discreción del poder ejecutivo.


Estos datos zanjan de una vez por todas cualquier duda sobre la forma en que Hugo Chávez fue reelecto pese al deterioro de los estándares de vida en el país. De cara a la elección, el mandatario simplemente inundó la economía con clientelismo y otros favores para sus partidarios, como lo había hecho en otras elecciones  importantes en 2004 y 2006. Se levante o no de su lecho de enfermo en La Habana y vuelva al poder, este pasado podría ser un prólogo de lo que puede ocurrir durante muchos años.

El Estado venezolano obtuvo más US$60.000 millones en ingresos petroleros en 2011, haciendo del oro negro su principal fuente de financiamiento para las estratagemas clientelistas de Chávez. Los opositores del chavismo se han preparado desde hace mucho para el día en el que los precios del crudo colapsen y las elecciones ya no se puedan comprar. Mientras tanto, han tratado de presentarse —como lo hizo el candidato Henrique Capriles el año pasado— como gestores más capacitados que los propios chavistas para administrar el gran número de programas sociales del gobierno. Esto no los conduce a ninguna parte y la caída de los precios del crudo aún podría tardar en llegar.
 

Monaldi, junto a los economistas venezolanos Pedro Rodríguez y José Morales, tiene una mejor idea. En un trabajo publicado en septiembre por el Centro para el Desarrollo Global, proponen ofrecer a los venezolanos un plan para reemplazar muchos de los subsidios y programas sociales del gobierno financiados por los ingresos petroleros con "pagos universales, transparentes y regulares" a los ciudadanos.


Los autores sostienen que este "mecanismo de distribución directa" sería una forma más equitativa de distribuir la riqueza proveniente de las vastas reservas petroleras del país y mejoraría la situación de los venezolanos. Promocionar esta idea al electorado tal vez sea una de las pocas cartas que le quedan a la oposición por jugar.

Cuesta negar que Venezuela sea actualmente una dictadura. Pero las ideas aún importan, porque las dictaduras se caen cuando las masas se vuelven en contra de ellas. Conforme la economía se estanque este año, el gobierno podría tener que reconocer que Chávez no regresará. Haya o no una nueva elección, como lo exige la Constitución, el terreno será fértil para cultivar las semillas del cambio.

Los puristas prefieren acabar con el dominio de la petrolera estatal y abrir el sector a una competencia plena. No obstante, una solución de libre mercado para la decadencia de Venezuela probablemente no ganará adeptos en un país donde la dependencia del Estado se ha vuelto una forma de vida y donde la reputación del capitalismo se vio gravemente dañada durante los años de favoritismo y corrupción previos a Chávez.

Una alternativa más persuasiva es el mecanismo de distribución directa, que aseguraría que la población se beneficie de la riqueza petrolera del país al tiempo que aborda lo que los autores llaman los "efectos corrosivos" del crudo en manos del Estado.

Cuando el Estado utiliza los gravámenes petroleros de un pequeño grupo de productores para financiar el gobierno, rompe la conexión que los votantes normalmente hacen entre lo que pagan en impuestos y lo que esperan recibir en servicios, lo que los autores llaman "dividendos de gobierno positivo". Además, cuando el Estado puede distribuir a discreción los frutos de la extracción petrolera sin obligación de rendir cuentas, es probable que los use para recompensar a sus aliados políticos.

Bajo este mecanismo, el pago directo de los ingresos petroleros es posteriormente gravado. De esta forma, el costo de financiar los programas del gobierno recae en los contribuyentes. Según los autores, el costo de gestionar el Fondo de Desarrollo Nacional, o Fonden, y "varios programas sociales", incluyendo lo que Chávez llama "misiones", fue de casi US$125.000 millones entre 2003 y 2011, lo que equivale a unos US$480 anuales por persona.

¿Es probable que los venezolanos acepten la idea? Los autores dicen que sí, a pesar de que que el candidato opositor Manuel Rosales haya presentado una variante de la propuesta en 2006. Realizaron una serie de focus groups con familias de bajos ingresos y se encontraron con un considerable respaldo para un sistema que deposite los pagos en la cuenta bancaria personal de cada ciudadano, en lugar de la idea de Morales de emitir una tarjeta de débito. Hubo incluso más apoyo para un sistema que otorgue vales "que puedan ser usados en la institución preferida" para salud y educación. En ambos casos, los sondeados respaldaron con firmeza la "universalidad" de los pagos.

Los autores aluden a una reciente encuesta que halló que "67,5% de los venezolanos no creen que se hayan beneficiado de los ingresos petroleros del país durante el gobierno de Chávez". Eso representa una oportunidad para la oposición, a menos que, por supuesto, quieran preservar el sistema actual para sus propios propósitos y sólo cambiar a los actores.

---> Si desea leer completo el trabajo de investigación de José Morales y los profesores del IESA, Francisco Monaldi y Pedro Luis Rodríguez se encuentra disponible aquí

jueves, 24 de enero de 2013

Una hoja de ruta

(Arnoldo José Gabaldón, en un reportaje del diario Tal Cual, señala que  el libro "El petróleo como instrumento de progreso", del profesor del IESA, Pedro Luis Rodríguez Sosa y Luis Roberto Rodríguez Pardo, contiene una propuesta de reformas para la industria de los hidrocarburos que es digna de ser analizada y discutida en la forma más amplia posible, dada su trascendencia. Publicado el 22 de enero de 2013)


El manejo de la riqueza petrolera, por razones obvias, seguirá siendo en el futuro de crucial importancia para el país. Proponen la creación de un fondo donde se depositen los ingresos petroleros a nombre de cada uno de los venezolanos

En Venezuela hay que prepararse para cambios importantes. Ellos llegarán inexorablemente, pues es difícil pensar que situaciones tan anómalas y costosas para la república, como las que estamos viviendo, puedan prolongarse de manera indefinida.

En ese contexto, lo que ocurra con el manejo de la riqueza petrolera, por razones obvias, seguirá siendo en el futuro de crucial importancia y de allí que debamos ir pensando y debatiendo el alcance de los cambios que más convendrá adelantar en ese sector de la actividad productiva. La viabilidad de esas transformaciones, sin lugar a dudas, dependerá del mayor grado de consenso a que podamos llegar sobre su alcance y profundidad.

Los doctores Pedro Luis Rodríguez Sosa y Luis Roberto Rodríguez Pardo, padre e hijo, han publicado recientemente un libro: El petróleo como instrumento de progreso (Ediciones IESA), que contiene una propuesta de reformas para la industria de los hidrocarburos que es digna de ser analizada y discutida en la forma más amplia posible, dada su trascendencia.

La propuesta en referencia tiene la virtud de su integralidad. No solo comprende los campos tradicionales políticos y estructurales, propios de la industria petrolera, sino que arrastra un conjunto de aspectos tan diversos como la asignación menos discrecional de la renta petrolera por el gobierno nacional; la estabilidad económica a mediano y largo plazo, esencial para planificar las inversiones y luchar contra la inflación; una nueva relación Estado-sociedad, que fortalece al colectivo en su papel de control social, aspecto fundamental para el desarrollo de la institucionalidad democrática; contribuye a potenciar la formación de una conciencia fiscal entre los ciudadanos, tan disminuida en el país como derivación del rentismo a que nos hemos malacostumbrado; incrementa la percepción de pertenencia sobre la industria de los hidrocarburos por parte de los venezolanos; coadyuva a la creación de un sistema de seguridad social que nos asegura a todos un apoyo financiero decente a la fecha de la jubilación; y el financiamiento de la salud a través de un sistema de seguro universal. Estos dos últimos aspectos configuran el eje del sistema de seguridad social del que todavía no disponemos, a pesar de constituir un objetivo constitucional.

En la reforma propuesta desempeña un papel central la constitución de un fondo financiero: el Fondo Patrimonial de los Venezolanos, como lo denominan los autores, en el cual se deposita la totalidad de la renta petrolera a nombre de cada uno de los ciudadanos mayores de edad y de cuyo patrimonio y destino deben ser informados individual y regularmente, a través del sistema bancario nacional.

Dicho Fondo tiene varios usos: financiar el presupuesto nacional con cantidades anuales predecibles; conformar fideicomisos de ahorro individual para fortalecer la pensión de jubilación o financiar gastos en educación y salud; hacer inversiones en los mercados financieros internacionales que aseguren una rentabilidad para el conjunto de ahorristas y constituyan un respaldo económico al país, entre varios otros.

Las propuestas formuladas por los doctores Rodríguez Sosa y Rodríguez Pardo, persiguen además establecer un hilo conductor o más bien un piso estable para la formulación de toda la política económica, de manera que la misma no esté sujeta a los vaivenes de los precios del petróleo en los mercados internacionales que han causado incertidumbre financiera en el pasado.

Por ende constituye un antídoto al rentismo que tantas perversiones ha acunado en el funcionamiento de la sociedad venezolana y sus instituciones. Todo esto lo abordan los autores sin subestimar la ventaja que representa para los venezolanos disponer de una industria petrolera desarrollada y de inmensas reservas de hidrocarburos. Por el contrario, son prolijos en plantear reformas estructurales y de política petrolera, orientadas a "sembrar el petróleo", con lo cual desean significar la importancia del sector para desarrollar actividades productivas que contribuyan a una verdadera diversificación económica.

Para el país se avecinan tiempos de cambio que deben ser aprovechados para acometer verdaderas reformas de fondo. Esas reformas tienen que ser exhaustivamente estudiadas para tener seguridad de que su instrumentación significará un aumento cierto del bienestar del pueblo venezolano.

La MUD, interesada en promover una sociedad realmente democrática y moderna, está llamada a promover una amplia discusión de las importantes reformas propuestas por los doctores Rodríguez Sosa y Rodríguez Pardo, con la intención de ir precisando su oferta alternativa u hoja de ruta, en una materia que es esencial para Venezuela.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Paradoja petrolera

(El profesor del IESA y Coordinador Académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, Pedro Luis Rodríguez, afirma que siguen presentes los obstáculos que condujeron a la caída de la producción petrolera en el periodo 2005-2011. Publicado en El Universal, el 13 de noviembre de 2012)



El Plan Siembra Petrolera planteado por el Gobierno para los próximos seis años propone aumentar la producción en un 95%, de los 2.991 MBD que se produjeron en 2011 a 5.819 para 2018. En cuanto a exportaciones el plan propone un aumento del 94%, pasando de 2.469 MBD a 4.800 MBD en el mismo período. ¿Cuáles son las posibilidades de éxito de este plan?



Comencemos resaltando que el plan actual no es más que un relanzamiento del plan planteado en 2005. Según el plan 2005 para este año 2012 deberíamos estar produciendo 5.837 MBD y exportando 4.700 MBD. Bien, estas metas no sólo no fueron alcanzadas sino que retrocedimos de manera significativa. En el período que comprende 2005-2012 la producción cayó en un 8.5% mientras que la caída en las exportaciones fue más acentuada aún (-17.5%).

Dado este precedente son pocas las expectativas generadas por el plan 2012, particularmente si se toman en cuenta las condiciones iniciales del plan actual en relación al plan 2005. Por un lado, a diferencia del 2005 la incertidumbre asociada al crecimiento mundial en el futuro inmediato, aunado a un amplio margen de crecimiento por el lado de la oferta, particularmente de países No-OPEP e Irak (país OPEP pero fuera del sistema de cuotas), sugieren una desaceleración del precio, al menos en el corto plazo.

Aunado a ello, el Gobierno inicia el 2013 al borde de un precipicio fiscal, con algunos analistas proyectando para finales de este año un déficit del sector público restringido superior al 15%. Cabe resaltar, además, que en materia de política petrolera siguen presentes los mismos obstáculos que condujeron a una caída de la producción en el período 2005-2011, entiéndase centralización en Pdvsa de todo lo relacionado a procura y contratación, incapacidad de Pdvsa de cumplir con sus compromisos dado su subordinación a objetivos políticos, retrasos en los pagos de dividendos a los socios y la absoluta ausencia de credibilidad por parte del Gobierno dado los precedentes establecidos.

Ante esta realidad parece absurdo sostener que los resultados del plan 2012 serán muy distintos a los resultados del plan 2005. Paradójicamente, sin embargo, ante una situación tan precaria como la planteada, el Gobierno pudiese verse obligado a recurrir al pragmatismo. Este pragmatismo estará lejos de traducirse en un cambio de política petrolera, pero si pudiese verse reflejado en un relajamiento de algunos de los cuellos de botella ya resaltados.

Frente a mayor pragmatismo por parte del Gobierno se puede prever mayor disposición de los socios privados de proceder con sus inversiones, no obstante, la reacción será limitada. Específicamente en los proyectos nuevos de la faja se puede esperar que los socios inviertan en materializar la producción temprana pero busquen postergar cualquier inversión que requiera compromisos de largo plazo, entiéndase la fase del mejorador. Este aumento, si bien estará lejos de las metas planteadas, será superior al logrado por el plan 2005. Dicho eso, los resultados del plan 2005 no fijaron una barra muy alta.


pedro.rodriguez@iesa.edu.ve

miércoles, 25 de julio de 2012

Sembrar "en" el petróleo

(El economista y profesor del IESA, Pedro Luis Rodríguez, explica por qué la vía para alcanzar mayor bienestar y desarrollo para Venezuela está unida al petróleo, enfatizando la necesidad de entenderlo más como industria productiva y menos como un simple generador de renta. Publicado en el diario El Universal el martes 24 de julio de 2012)

Desde que nos iniciamos como país petrolero a principios del siglo XX hemos estado empeñados en independizarnos de este valioso recurso natural. Para ello el énfasis ha estado en usar los ingresos petroleros para impulsar el desarrollo de una economía diversificada y moderna según nos plantea la consigna de Uslar Pietri "sembrar el petróleo". Implícito en esta consigna, y en sus interpretaciones posteriores, está la concepción del petróleo como una actividad rentística, efímera y aislada de los demás sectores de la economía, cuya única contribución al país es a través de sus aportes fiscales. Este paradigma debe cambiar.

Por un lado, es necesario comprender que el petróleo presenta dos caras diferenciadas: como industria productiva y como generador de renta, ambas capaces de contribuir a la diversificación de la economía y al progreso de los venezolanos. Por otro lado, es necesario reconocer que históricamente la principal barrera a la diversificación no ha sido el hecho de que produzcamos petróleo, como frecuentemente se nos hace ver, sino el manejo discrecional e irresponsable del ingreso fiscal que genera esta actividad.

Una política petrolera moderna debe comprender, de una vez por todas, que la industria petrolera constituye nuestra principal ventaja comparativa para insertarnos con éxito en el proceso de globalización. Ella es capaz de atraer un auge de inversión, tanto nacional como extranjera, de magnitudes incomparables en el resto de la región, generando empleos productivos, tanto directos como indirectos, así como nuevas capacidades nacionales y tecnologías transferibles a otros sectores de la economía.

La experiencia de otros países con cuantiosas reservas de crudo, notablemente Inglaterra, Noruega y más recientemente Brasil, debe servirnos de ejemplo. Lejos de percibir a la industria petrolera como un obstáculo a la diversificación o como enclave aislado del resto de la economía, estos países la convirtieron, o en el caso de Brasil la está convirtiendo, en el principal dinamizador de sus economías.

La propia experiencia venezolana tiene ejemplos de externalidades positivas del sector como lo fue la construcción de infraestructura, el asesoramiento y apoyo a la industria metalmecánica, y convertir al Intevep en uno de los centros de investigación y desarrollo más destacados de América Latina. Estos esfuerzos, sin embargo, fueron liderados por Pdvsa al margen de la política petrolera adoptada por los sucesivos gobiernos, por lo que su impacto fue limitado.

El objetivo de una nueva política petrolera no debe limitarse a maximizar la contribución fiscal del sector, sino que debe aprovechar a la propia industria petrolera para hacer de ella el principal motor de la diversificación, fomentando su impacto multiplicador sobre otros sectores y generando nuevas capacidades nacionales. Más allá de sembrar el petróleo un próximo gobierno debe promover una política petrolera que comprenda la necesidad de sembrar en el petróleo.

Coordinador Académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA (CIEA)
pedro.rodriguez@iesa.edu.ve

martes, 26 de junio de 2012

Más FONDEN, menos presupuesto


(El profesor del IESA, Pedro Luis Rodríguez, realiza un análisis de la nueva Ley de Contribución Especial por Precios Extraordinarios y Precios Exorbitantes en los Hidrocarburos, la cual facilita el uso discrecional de los recursos de PDVSA por parte del Ejecutivo Nacional a través del FONDEN, en detrimento del presupuesto nacional. Publicado en el diario El Universal el martes 26 de junio)


La reforma a ley de Contribución Especial, publicada en gaceta oficial Nº 6.022 el 18 de abril de 2011, redefine el concepto de precios extraordinarios establecido en la ley de Contribución Especial publicada en 2008 e introduce el concepto de precios exorbitantes.

Según la nueva ley, por precios extraordinarios debemos entender aquellos por encima del establecido en la ley Anual de Presupuesto e igual o inferior a $70, mientras que los exorbitantes están por encima de $70.

Cuando los precios son superiores a $70 e inferiores a $90, la ley contempla el cobro de una alícuota de 80% sobre la diferencia entre el precio observado y esos $70. Para precios iguales o superiores a $90 e inferiores a $100, se aplica una alícuota de 90% sobre la diferencia entre el precio observado y $90 y se le añade la alícuota de 80% de la diferencia entre $70 y $90.

Para precios iguales o superiores a $100 se aplica una alícuota de 95% sobre la diferencia entre el precio observado y $100, añadiéndole la alícuota de 90% de la diferencia entre $90 y $100 y la alícuota de 80% de la diferencia entre $70 y $90.

En contraste con la ley de 2008, esta nueva variante establece una alícuota adicional de 20% sobre la diferencia entre $70 y el precio extraordinario definido en la ley anual de presupuesto. Se establece además un tope máximo de $70 para el cálculo de regalías, impuesto de extracción e impuesto de registro de exportación, siendo destinada al Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN) toda recaudación producto de esta nueva ley.

De esta manera se aumenta la recaudación por parte del Estado a precios altos, manteniendo la deseable progresividad lograda en la ley de contribuciones especiales de 2008. Sin embargo, la ley presenta graves limitaciones que ameritan atención especial.

Primero, si bien es progresiva a precios altos, la ley sigue siendo regresiva a precios bajos, manteniendo una alta participación del Estado, que hace inviable ciertos proyectos en caso de una baja  significativa en los precios.

Segundo, tomando en cuenta el aumento en el corto plazo de los costos operativos que suelen acompañar aumentos significativos en los precios, las nuevas alícuotas pueden resultar excesivas, disminuyendo el incentivo a la inversión incluso en presencia de altos precios.

Tercero,  la definición de precios extraordinarios en base al precio establecido anualmente en la ley de presupuesto genera incertidumbre en cuanto a la tasa efectiva de tributación, lo cual se traduce en un obstáculo adicional a la inversión. Por último, el tope en la regalía implica una desviación importante de recursos al FONDEN que de lo contrario hubiesen ido al presupuesto nacional.

A un precio de 115 dólares el barril, 52% de lo recaudado ingresa a FONDEN mientras que sólo 48% va al presupuesto. Aunado a los niveles de gasto social de PDVSA observados en años recientes, la nueva ley implica que más del 60% de los aportes a la nación proveniente del petróleo es manejado de manera discrecional por el ejecutivo, lo cual puede tener importantes repercusiones sobre la transparencia y rendición de cuentas que debe caracterizar el uso de los recursos petroleros.

Figura #1: Porcentaje de lo recaudado que se dirige a FONDEN según la ley de 2008 y la ley de 2011

Fuente: cálculos propios en base a  la Ley que Crea Contribución Especial por Precios Extraordinarios y Precios Exorbitantes en el Mercado Internacional de Hidrocarburos (Gaceta Oficial Nº 6.022 del 18 de abril 2011) y la Ley de Contribución Especial Sobre Precios Extraordinarios del Mercado Internacional de. Hidrocarburos (Gaceta Oficial Nº 38.910 del 15 de abril de 2008).
Nota: Se usa un costo fijo de US$ 14/barril para esta simulación. En realidad, como resaltamos en el texto, el costo tiende a variar con el precio.