martes, 2 de abril de 2013

El guión

Ramón Piñango, profesor del IESA, considera que: "Para zafarse de las limitaciones que este momento de la historia del país les impone tanto a Maduro como a Capriles, existe una preciosa oportunidad: ofrecer la reconciliación de los venezolanos que haga posible la paz". Publlicado en El Nacional, el 26 de marzo de 2013. 


Con frecuencia nos engañamos atribuyéndole a la voluntad de las personas un poder excesivo para generar los acontecimientos sociales. Sin duda, la conducta individual pesa, pero en muchas ocasiones lo que hacemos es más el resultado de circunstancias que nos llevan a actuar de cierta manera y no tanto de lo que queremos o podemos hacer. Lo que está ocurriendo en la coyuntura política actual constituye un claro ejemplo de cómo las circunstancias imponen un guión a quienes aparecen como sus protagonistas.



Nicolás Maduro es lo que la historia le ha obligado ser: el candidato del chavismo designado por el dedo de Hugo Chávez. No puede ser otra cosa. Está condenado a ser eso, porque toda su fuerza proviene de quien lo designó. Tan es así que es inevitable preguntarse si fue escogido como el sucesor en la presidencia, precisamente por eso, porque no puede alzarse con el poder.

Maduro está condenado a abrazar a Chávez, a utilizar la figura del difunto presidente, como referencia venerada por muchos, para pedir el voto de la gente. No nos extraña escucharlo mencionar, una y otra vez, el nombre de quien nos gobernó por catorce años.

Pero de donde proviene la fortaleza de Maduro también proviene su debilidad: mientras se aproxime a Hugo Chávez más se notarán las diferencias entre ambos personajes. El contraste se hará obvio, tan obvio que llegará el momento en que muchos se preguntarán por cuál razón el vicepresidente fue señalado como el sucesor.

Henrique Capriles hizo una larga campaña para la presidencia. Fue derrotado pero obtuvo 45% de los votos. Gracias a la campaña ganó algo invalorable como capital político: buena parte de la población sabe quién es él. La oposición no tenía otra opción sino designarlo como candidato porque no había tiempo para dar a conocer otro. Capriles estaba condenado a ser candidato y aceptó su destino.

La condena de Capriles implica, entre otras cosas, que es candidato frente a Maduro, en una campaña electoral de unos escasos días, con los dados cargados en su contra. No puede hacer otra cosa sino insistir hasta el final, y con toda su fuerza, en que Maduro no es Chávez, ni se le asemeja. Tiene que afirmar que el ungido carece de las virtudes de quien lo ungió. Y, lo que agrava las cosas, el candidato opositor no puede señalar los evidentes defectos de Chávez.

Las circunstancias son las circunstancias. Pesan, influyen. Muchas veces parecen ahogar, pero no es raro que contengan intersticios que ofrecen oportunidades que pocos ven. ¿Qué oportunidades difíciles de ver puede tener Maduro? ¿Cuáles Capriles? Complejas preguntas, pero vale la pena explorar una respuesta.

Para zafarse de las limitaciones que este momento de la historia del país les impone tanto a Maduro como a Capriles, existe una preciosa oportunidad: ofrecer la reconciliación de los venezolanos que haga posible la paz. Los datos indican que la paz es un anhelo compartido por gran parte de los venezolanos. ¿Quién podrá ser el campeón de tal anhelo? Difícil decirlo. Maduro tendría que ofrecer algo que Chávez no ofreció, para abrir una nueva etapa en la revolución bolivariana. Esto puede ser mucho pedir porque el presidente encargado no parece tener la fuerza política para asumir esta tarea. Capriles podría hacerlo, si logra vincular la oferta de paz con la de justicia social y capacidad para afrontar los problemas del país. Pero hacer esto en pocos días es tremendamente difícil.

El reto es increíble. Quien logre mover a la población con la bandera de la paz obtendrá el apoyo para gobernar. Pero que sepa quien gane las elecciones del 14 de abril que, si no se cuenta con la bandera de la paz, no podrá gobernar un país sumergido en una crisis masiva. Esto es parte fundamental de la trama en que nos enredó la historia.

jueves, 7 de marzo de 2013

“Los auges petroleros en Venezuela son cantos de sirena que llevan al naufragio”

El coordinador académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA advierte que en el país no se discute sobre el riesgo de que Estados Unidos reduzca su importación de crudo, gracias al petróleo de esquitos. “Nuestros países hermanos de la OPEP aumentaron en 20% la producción, pero Venezuela hizo todo lo contrario”. Reportaje de Andrés Rojas Jiménez, para El Nacional, publicado el 6 de marzo de 2013

- Coordinador académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del Instituto de Estudios Superiores de Administración.
- Es economista egresado de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos en el año 2007. En 2010 obtuvo la maestría en Economía de la Universidad de Cambridge en Reino Unido.
- Es profesor de las maestrías de Administración y de Políticas Públicas del IESA y de la Escuela de Economía de la UCAB.
- La pasión como estudioso del tema de hidrocarburos pudiera decirse que lo heredó de su padre, Luis Roberto Rodríguez. El libro El petróleo como instrumento de progreso surge como una investigación más profunda de los trabajos de maestría que padre e hijo emprendieron en sus respectivos estudios de posgrado.



El economista Pedro Luis Rodríguez no figura entre quienes satanizan al petróleo. No dice que nunca se sembró –en alusión al editorial de Arturo Uslar Pietri- y tampoco forma parte de los que asumen como creencia que la abundancia en hidrocarburos es un ejemplo más de la maldición de la riqueza en recursos naturales porque genera inestabilidad económica y política en los países que la poseen.
“Hasta principio de los años setenta del siglo pasado si a cualquiera en el exterior le hubiésemos dicho que el petróleo es una maldición que nos cayó a los venezolanos, sencillamente nos hubiera respondido que estábamos locos o equivocados”, dice Rodríguez, coordinador académico del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA.

“Hay que ver el desarrollo y la estabilidad que tuvo Venezuela. Éramos modelo en el mundo y eso se acabó cuando el mercado petrolero se hizo volátil. A partir de entonces se han tomado medidas erradas en el manejo de la renta petrolera”, agrega.

—Se crítica que el país viva de la renta petrolera, incluso hasta por parte del ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani.

—Siempre que se produzca petróleo se va a producir una renta y eso le pasa a cualquier país con algún recurso natural. Se llama rentismo, hay que asumirlo, pero el problema no está en la generación de esa renta sino en cómo se asigna y que se reparta de manera discrecional, porque se crean los incentivos para utilizarla como herramienta política, entregarla a las personas que apoyan al mandatario de turno y castigar a quienes no.

—¿Ese rentismo se exacerbó en el gobierno del presidente Hugo Chávez?

—Se exacerbó la discrecionalidad en el manejo porque una persona es la que firma el cheque y decide quién gana o quién pierde con los recursos que van al Fondo de Desarrollo Nacional y al gasto social que realiza Pdvsa.

—¿Se creó un presupuesto paralelo?

—Exacto, y esos recursos se administran de manera discrecional y sin ningún tipo de transparencia o rendición de cuenta, pero en cambio el control de los ingresos petroleros otorga poder. Si se tuviera una economía diversificada y un sector privado que pudiera brindar cierto contrapeso, entonces el poder de esa discrecionalidad estaría más limitado como en México.

—¿No es contradictorio que el ministro Giordani critique el rentismo y al mismo tiempo propicie el gasto del excedente?

—Creo que el ministro Giordani planteó las consecuencias del rentismo, pero no entiende muy bien cuáles son las causas y cómo manejar los recursos de manera responsable desde el punto de vista macroeconómico porque hay una absoluta discrecionalidad. No es una cuestión de políticos buenos o malos o comparar entre venezolanos y noruegos, ni tampoco decir que lo administramos mal porque somos venezolanos. Con la discrecionalidad que hay en el manejo de los recursos que vienen del petróleo, difícilmente se va a tener una política macroeconómica responsable, así pongan al Dalai Lama, a la Madre Teresa o al ministro Giordani.

—Pareciera que Pdvsa ha sido la menos beneficiada de la renta petrolera.

—Pdvsa, así como el Fonden, funciona como un mecanismo para aumentar la discrecionalidad en el manejo de los recursos porque una parte de la renta que se desvió a fondos extrapresupuestarios no fue a la inversión petrolera sino que se dirigió a las misiones, y en un año electoral se le encargó la Gran Misión Vivienda. Por eso hoy vemos como el Gobierno y Pdvsa se quedaron sin reales y con una producción petrolera en declive, incluso en 2012, según cifras extraoficiales.

—Se quedaron sin reales con un precio alto del petróleo.

—A diferencia de lo que ha ocurrido en el pasado, la devaluación y el paquetazo ocurren con un precio del petróleo en 107 dólares por barril, se gastó más de lo que fueron los ingresos y tenemos un sector petrolero que no es capaz de aumentar la producción. Al fin y al cabo, el Gobierno terminó de matar a la gallina de los huevos de oro.

—En el libro El petróleo como instrumento de progreso usted propone crear un nuevo fondo de ahorro. ¿Esa propuesta no resulta extemporánea si ya se gastó el dinero que vino del excedente de años pasados y hay riesgo de que Estados Unidos reduzca su importación de crudo?

—No cabe la menor duda de que desperdiciamos una gran ventana de oportunidades en la última década. La gran mayoría de países productores de petróleo aprovecharon las condiciones favorables del mercado para aumentar significativamente la producción y beneficiarse de lo que es el desarrollo de su sector petrolero industrial. Nuestros países hermanos de la OPEP en promedio aumentaron en 20% la producción desde 1998, pero Venezuela hizo todo lo contrario. Fuimos el único que cayó en niveles de producción de manera significativa. De cara al futuro, el petróleo de esquistos y shale gas o el de las nuevas tecnologías como trakking y la perforación horizontal plantean un escenario difícil para Venezuela y el hecho de que estos temas no se estén discutiendo es sumamente preocupante porque nos vamos a enfrentar con un escenario en el que Estados Unidos, que nos paga el precio de barril en su totalidad y puntualmente, de repente se está volviendo autosuficiente.

—Ese es un asunto que no lo aborda ni el Gobierno ni la oposición.

—No. Por eso hago la pregunta: ¿Estamos preparados para una caída importante en las importaciones de petróleo de Estados Unidos? Nosotros mismos hemos estado minando nuestro mercado más preciado y además Estados Unidos está aumentando la producción. En 2011 se incrementó en 750.000 barriles diarios y el año pasado en 840.000 barriles diarios.

—¿Ese hecho no puede asumirse como el fin del petróleo?

—No lo es. Hay un piso para la caída en los precios por este aumento de producción porque se trata de una tecnología que requiere alta inversión y cada barril que se produzca con ella es sumamente costoso, mucho más de lo que es la producción venezolana. Por el lado de la demanda, las proyecciones indican que los países emergentes como China y la India seguirán incrementando su consumo. Ciertamente en el mediano plazo pareciera que las dos tendencias van a llevar a un precio más moderado, pero difícilmente vuelva a un piso de 50 o 60 dólares por barril y, por tanto, los ingresos seguirán siendo importantes para plantearnos el petróleo como instrumento de desarrollo.

—Ibsen Martínez al final de su obra de teatro Petroleros suicidas pregunta: ¿Qué tiene el petróleo que envenena? ¿Venezuela está envenenada?

—En la portada del libro pusimos una imagen de Ulises atado a un mástil con unas sirenas. Nosotros decimos que los auges petroleros en Venezuela son como cantos de sirena porque son irresistibles, pero llevan al naufragio. Quizás Ibsen quiso decir algo similar en su obra de teatro, pero el petróleo también tiene la posibilidad de convertirse en algo distinto a un veneno. Más bien deberíamos preguntarnos: ¿A qué mástil nos atamos para aprovechar esos cantos de sirena sin llevar el barco al naufragio?

El instrumento del progreso 

Un fondo de ahorro como en Alaska

Pedro Luis Rodríguez y su padre Luis Roberto Rodríguez publicaron El petróleo como instrumento de progreso, editado por el IESA, en el cual más que hablar de “sembrar el petróleo” –como dijo Arturo Uslar Pietri- exhortan a “sembrar en el petróleo”. Una de las propuestas es la de crear un fondo de ahorro del excedente de los ingresos provenientes de la exportación de hidrocarburos, pero a diferencia de instrumentos similares que han aprobado en Venezuela en los últimos 35 años, esta vez se involucra directamente al ciudadano.
Recogen la experiencia del fondo petrolero de Noruega, que actualmente tiene acumulado 700 millardos de dólares y parte de esos recursos garantizan el sistema de pensiones y la seguridad social de un ciudadano de ese país, pero también el modelo que hay en el estado de Alaska.

“Desde 1982, entre 1.100 y 1.200 dólares se le ha entregado anualmente a cada ciudadano de Alaska”, recuerda Pedro Luis Rodríguez. “Es un suicidio político si un dirigente de ese estado dice que se cambiarán las reglas del fondo para utilizar los recursos en inversión social o en proyectos del estado”.

viernes, 1 de marzo de 2013

Nativos digitales: ¿qué hacer con ellos?

Patricia Monteferrante, profesora del IESA, asegura que la "generación net" no teme discutir abiertamente con su jefe cuando consideran que está equivocado. Publicado en El Universal, el 19 de febrero de 2013

Los nativos digitales también conocidos como generación Y, millennials, o generación net, son jóvenes entre 20 y 30 años aproximadamente, que están finalizando sus estudios universitarios, ingresando al mercado laboral o apenas viviendo sus primeros años de experiencia profesional. La incorporación de estos jóvenes al mercado laboral implica la convivencia de, al menos, tres generaciones en el escenario organizacional: baby boomers (48 a 66 años), generación X (34 a 47 años) y generación Y (20 a 33 años). Esta mezcla de personas con experiencias y valores diferentes es una fuente natural de desavenencias entre los integrantes de los equipos de trabajo.


El estilo de liderazgo es una de las grandes diferencias entre las generaciones que conviven en las organizaciones. Para los baby boomers, que han desempeñado su labor profesional en organizaciones jerárquicas y piramidales, el estilo de liderazgo se aproxima más al heroico, autoritario o paternalista. Los integrantes de la generación Y, acostumbrados a un mercadeo "uno-por-uno", prefieren jefes accesibles, comprometidos y justos, por ello se sienten cómodos con un estilo de liderazgo cercano, pero no paternalista. El respeto a la autoridad también constituye un elemento de conflicto entre las generaciones mayores y los más jóvenes. Para los baby boomers, y en menor medida para la generación X, la autoridad está asociada con los niveles jerárquicos de la organización. Sin embargo, para los nativos digitales, la noción de autoridad no está relacionada con la autoridad formal. La autoridad la posee una persona que es reconocida por sus habilidades y cualidades, por su aporte a la organización y a sus colaboradores. Esta generación no teme discutir abiertamente con su jefe cuando consideran que está equivocado.

La necesidad de balance entre la vida laboral y la vida personal es otro aspecto que enfrenta a las distintas generaciones. Los baby boomers trabajan duro y muchas horas; para ellos esto es un valor personal y la manera de demostrar su capacidad productiva. Mientras que los nativos digitales son extremadamente celosos de su espacio personal y, por ello, no permiten que sus labores profesionales lo invadan. Para esta generación, la flexibilidad del horario laboral y el trabajo por objetivos, son elementos clave para permanecer en una organización. El uso de algunas herramientas de Internet, como Facebook, Twitter, es también causa frecuente de conflictos generacionales en las organizaciones. Los nativos digitales, acostumbrados a estar constantemente conectados y acceder rápidamente a todo tipo de información, consideran la mensajería instantánea y las redes sociales herramientas de trabajo y espacios para compartir y enriquecerse. Para las generaciones mayores, estas herramientas son distracciones que atentan contra la productividad y la eficiencia organizacional.

La respuesta a la pregunta qué hacer con estos jóvenes, es, simplemente, integrarlos. Su llegada al mercado laboral es un hecho irreversible. La clave reside en capitalizar la interacción de los distintos grupos generacionales, y ello requiere necesariamente aceptar la diversidad.

Profesora del IESA
@pmonteferrante

jueves, 28 de febrero de 2013

La doble huella


"La doble huella que nos deja Chávez hace inmensamente difícil el trabajo de los políticos opositores", comenta Ramón Piñango, profesor del IESA. Publicado en El Nacional, el 26 de febrero

De que vienen elecciones, vienen. De que el chavismo va a hacer lo posible y lo imposible por ganarlas, lo harán, eso lo han demostrado una y otra vez. De que la oposición hará mucho de lo posible por ganarlas, lo hará; también lo demostraron aunque su esfuerzo resultó insuficiente. Las elecciones que vienen pondrán en evidencia muchas cosas, buena parte de ellas predecibles por conocidas; entre otras, la fuerza arrolladora y sin escrúpulos de quienes gobiernan. Sin embargo, quedará por verse: la disposición real a pasar de las amenazas al uso desmedido de la violencia en la calle y la fuerza socio-electoral del chavismo sin la presencia carismática de Hugo Chávez.


En la población opositora muchos parecen anticipar una fatídica debilidad electoral en el chavismo por la ausencia de su líder. Incluso, puede que tal ausencia genere dudas en unos cuantos dirigentes del chavismo. Sin embargo, hay razones para pensar que Hugo Chávez dejó huella importante en la sociedad venezolana. Hay que darle tiempo al tiempo para saber cuán profunda ha sido esa huella. Es muy temprano para saber si, como algunos creen, el chavismo se ha de convertir en una suerte de peronismo tropical. Por el momento, parece prudente y sensato pensar que, al menos a corto y mediano plazo, se sentirá la influencia de lo que Chávez hizo y cómo lo hizo en el comportamiento político de muchos venezolanos.

¿Cuál parece ser la esencia de esa huella? Que los sectores populares se sienten reconocidos como actores en la vida política, de que sus necesidades y aspiraciones fueron tomadas en cuenta por alguien poderoso, que se dedicó a ellos, que compartía sus valores y que, por fin, se hacía justicia. Chávez dejó un sentimiento de inclusión. Eso es muy significativo.

En gran parte, se creó ese sentimiento utilizando la imagen de un formidable enemigo por vencer: ese monstruo de mil cabezas formado por la burguesía, la oligarquía, la empresa privada, los partidos políticos, la Iglesia, el imperio y todo el pasado reciente. Así se polarizó el país, con demostración de mucho aprecio hacia los sectores populares y mucho desprecio hacia los sectores medios y altos. Es la realidad que tenemos.

Dura realidad, pero existe y hay que reconocerla: tenemos una nación dividida. Y esa nación no tiene porvenir si no se integra. El reconocimiento de que las cosas son de esta manera es indispensable para conformar una sociedad más vivible, con más riqueza, en paz, con más justicia. Una sociedad en la cual el futuro sea mucho mejor de lo que ha sido en las últimas décadas. No será posible construir un mejor país sin aceptar que los sectores populares incluidos, movilizados por el chavismo, existen y van a influir en nuestra historia, al menos en los próximos años.

Hay quienes –no sé cuántos– no ven las cosas de esa manera. Consideran que el chavismo comenzará a esfumarse una vez se conozca la muerte de su líder. Para quienes así piensan el problema del país es esencialmente electoral, se trata de hacer una buena venta del candidato opositor. Pero hay algo más grave: Hugo Chávez también dejó otra profunda huella: el desprecio de cierto antichavismo hacia los sectores populares percibidos como culpables de muchos de los males que padecemos.

La doble huella que nos deja Chávez hace inmensamente difícil el trabajo de los políticos opositores. No es fácil movilizar, al mismo tiempo, a los sectores populares y a los sectores medios y altos para ganar elecciones, y mucho menos para construir un país en paz, en medio de dificultades económicas. No contamos con personas, grupos o partidos políticos que solos puedan hacerlo. Cualquier esfuerzo requerirá una convocatoria amplia, sin exclusiones. Todos somos necesarios.

martes, 26 de febrero de 2013

La petropolítica de Venezuela en el Nuevo orden Internacional

"La geopolítica de la producción de energía es clave en negociaciones internacionales, generando alianzas y conflictos entre las regiones y arenas multilaterales", comenta Amanda Beaujon, investigadora del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA. Publicado el 19 de febrero de 2013, en Petroguía

 

El equilibrio geopolítico se encuentra en un punto de transición. Al finalizar la Guerra Fría el sistema caracterizado por la bipolaridad ha ido evolucionando hacia la multipolaridad. Consecuencia de nuevas realidades económicas, el surgimiento de nuevos poderes políticos y militares, globalización económica, política y cultural y el desarrollo de tecnologías de comunicación 2.0.


Estados Unidos ha enfrentado un desafío creciente para mantener su posición hegemónica. La presión Internacional resultado del crecimiento incomparable de los BRICs como nuevos poderes económicos, y las ambiciones nucleares de países no alineados, evidencia cómo la mencionada multipolaridad viene a ser reflejo de la coherción ejercida en un sistema donde los recursos clave son más fácilmente accesibles por los jugadores más débiles.

Las subidas agudas en los precios de los commodities también han sacudido el equilibrio político internacional -especialmente los precios del petróleo. La geopolítica de la producción de energía es clave en negociaciones internacionales, generando alianzas y conflictos entre las regiones y arenas multilaterales.

La política exterior de Venezuela durante el período de la Revolución Bolivariana, es un interesante caso para discutir las implicaciones de este fenómeno. Caracterizada por desafiar a los Estados Unidos y otros países desarrollados catalogados por los representantes del gobierno como "poderes imperialistas", mientras son utilizadas las reservas petroleras y los petrodólares como un instrumento para consolidar su posición ante una red de aliados internacionales más pequeños, dirigiéndolos a desafiar el orden mundial establecido.

Los altos precios del crudo durante la última década han permitido que el Gobierno venezolano sostenga políticas internas que atentan contra las libertades civiles de los ciudadanos; el presidente Hugo Chávez ha soportado los costos políticos que implican el cierre de un canal de televisión, la expropiación de propiedades privadas, encarcelar jueces y adversarios políticos, así como manejar las ganancias excedentarias de la renta petrolera con la opacidad y el secreto más alto observado en la región.

A nivel internacional, Venezuela ha podido mantener una política internacional de cooperación donde intercambia petróleo a tarifas preferenciales por especies agrícolas que podrían ser cosechadas localmente. Implícitamente, estas relaciones comerciales aseguran el voto de los países cuando es necesario en organizaciones internacionales, en donde un país representa un voto. Ejemplo de esto es la reciente elección de Venezuela para formar parte del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas con 154 votos – situación contraintuitiva, dados los acontecimientos mencionados anteriormente.

Utilizar el petróleo para obtener apoyo en instituciones internacionales como Naciones Unidas y la OEA puede evaluarse como una postura neo-imperialista para un gobierno que dirige la narrativa anti-imperialista moderna. Según la primera ley de la petropolítica, de Thomas Friedman este cambio radical en la política exterior venezolana y las políticas de derechos humanos puede ser extrapolada a otros países productores de petróleo, pareciera que existe una correlación entre estos hechos con la subida de los precios del crudo en momentos históricos diferentes. La experiencia de Irán, Rusia y varios países africanos y latinoamericanos pueden atestiguar que la radicalización interna y externa es un fenómeno predominante en las partes del mundo que poseen riquezas naturales.

Algunos países productores de petróleo, como Arabia Saudita, han reconocido que durante los momentos de altos precios del crudo, los países desarrollados alinean su política exterior en materias de energía y ambiente, traduciéndose en las significativas inversiones en el desarrollo de fuentes energéticas locales y tecnologías de energía verde. Una visión a largo plazo en gobiernos de países ricos en recursos rara vez es alcanzada, dado cómo el petróleo juega un papel determinante en las luchas internas por el poder. No obstante, alcanzar esa perspectiva quizás termine siendo fundamental para sostener la importancia del petróleo como la principal fuente de energía en el mundo, y de esa manera podrán los países que lo poseen mantener su relevancia económica y geopolítica.

viernes, 22 de febrero de 2013

Seis perspectivas de cómo será 2013

Roberto Rigobón, Javier Corrales, José Manuel Puente, Luis Vicente León, Carlos Jaramillo, y Pedro Luis Rodríguez serán los encargados de abordar el  panorama  económico, político y social para este año; bajo la moderación de Nelson Bocaranda. Publicado en Descifrado.com, el 21 de febrero de 2013


Un foro con seis expertos en el IESA abordará el  panorama  económico, político y social para este año

El próximo jueves 28 de febrero se realizará el Foro Perspectivas 2013 en el Auditorio Völlmer del IESA, con la participación de distintos ponentes, quienes analizarán la realidad venezolana para este año, tomando en cuenta las condiciones políticas, económicas y sociales que vive el país actualmente.

A través de las distintas ponencias, los asistentes podrán tener una amplia visión sobre la situación económica actual, los posibles escenarios electorales y la situación que envuelve la enfermedad del Presidente Hugo Chávez, señaló una nota de prensa del IESA.

El Foro Perspectivas 2013, patrocinado por el Grupo Editorial Descifrado, será moderado por el periodista Nelson Bocaranda y contará con la participación de José Manuel Puente, profesor y coordinador del Centro de Políticas Públicas del IESA, quien expondrá sobre las medidas cambiarias 2013, el déficit fiscal en el país, el comportamiento del gasto público y de la economía en medio de otro año electoral, además del desabastecimiento y la devaluación de la moneda.

Por su parte, Roberto Rigobón, profesor del Massachussets Institute of Tecnology (MIT), estará conectado vía Skype para explicar el papel de Venezuela en el complejo contexto macroeconómico internacional.

El profesor de Ciencias Políticas del Amherst Collegue Massachussets y autor del libro “Dragons in the tropic”, Javier Corrales, tratará el tema del los escenarios electorales para el 2013 y las consecuencias de la ausencia del Presidente de la República.

Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, hablará sobre las tendencias electorales en el 2013.

Por su parte, Carlos Jaramillo, profesor y Director de Cuentas Claves IESA, tocará el tema de la situación de Venezuela en el ámbito de las inversiones internacionales, bonos, deuda pública y las inversiones en el país.

Finalmente, Pedro Luis Rodríguez, profesor del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, explicará la evolución de los precios del petróleo en medio del complejo contexto internacional, los desafíos de la industria petrolera en Venezuela, propuestas para el desarrollo de nuestro potencial petrolero y claves para el manejo de la renta petrolera, además de la situación actual de Pdvsa.

¿Puede Venezuela cambiar el modo de repartir su riqueza petrolera?

"La propuesta, recogida en el libro ´El petróleo como instrumento de progreso´ (2012), cambiaría el equilibrio del poder en el país porque el ciudadano dejaría de depender de la discrecionalidad de la asignación de los recurso con la que el Gobierno reparte la renta petrolera, exponen Luis Roberto y Pedro Luis Rodríguez (padre e hijo)". Publicado en Petroguía, el 19 de febrero de 2013


Cada venezolano recibirá en una cuenta en el exterior su parte de los ingresos por impuestos y regalías por la venta del petróleo, pero solo podría utilizar una porción de ella para gastos médicos y de educación, mientras que transferiría el grueso al Estado, según la propuesta de dos investigadores del Instituto de Estudios Superiores en Administración (IESA).

La propuesta, recogida en el libro “El petróleo como instrumento de progreso” (2012), cambiaría el equilibrio del poder en el país porque el ciudadano dejaría de depender de la discrecionalidad de la asignación de los recurso con la que el Gobierno reparte la renta petrolera, exponen Luis Roberto y Pedro Luis Rodríguez (padre e hijo).

El cambio comenzaría con una modificación a la Constitución para crear el Fondo Patrimonial de los Venezolanos (FPV), una instancia que sería administrada por un directorio independiente y con reglas estrictas.

El FPV dispondría de recursos equivalentes al promedio de los cinco años previos de los aportes al Estado por la venta del petróleo.

El ciudadano podría consultar su fondo particular a través de internet, pero no disponer de él, pues la mayor parte de los ingresos se destinarían al pago de impuestos, mientras que podría acceder a una pequeña parte para gastos de salud y educación.

El remanente de los ingresos, los que no se pagan en impuestos, quedarían en la cuenta personal y la persona los recibiría al momento de su jubilación.

Eso daría mayor poder a los ciudadanos y les colocaría en mejor posición para exigir cuentas.

Los autores, que forman parte del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, afirmaron que la población aceptaría que se implemente el sistema, y citaron discusiones organizadas en focus group con población de las clases C y D.

Sin embargo, señalaron que puede ser más complicado convencer a los dirigentes políticos por la cesión de poder que implica.

Aún así, comentaron que quieren que se discuta la propuesta y revelaron que están promocionándola entre responsables de partidos políticos.

En el libro, además hay una discusión teórica de la relación entre el Estado y los ciudadanos, los países y el petróleo; una reseña de algunos de los retos que enfrenta la industria petrolera nacional junto con un panorama histórico y ejemplos de cambios institucionales en la política petrolera en varios países.

Libro: El petróleo como instrumento de progreso (2012). Ediciones IESA

Autores: Pedro Luis Rodríguez. Economista de la Universidad de Chicago, Magister en Economía de la Universidad de Cambridge. Profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y Coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA

Luis Roberto Rodríguez. Ingeniero Civil de la Universidad de Cambridge, Magister en Ingeniería Sísmica de la Universidad de Berkeley. Egresado del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional. Magister en Estudios Latinoamericanos y maestría en Economía Política de la Universidad de Cambridge.