Ramón Piñango
El Nacional - 08 de octubre de 2013
Treinta y tres maletas con cocaína, cinco mil millones que no prestaron, un viaje a la ONU suspendido a última hora, una gandola saqueada con el chofer moribundo en la cabina, la oculta partida de nacimiento presidencial, inflación que se agrava día tras día, escasez de productos básicos, anuncios y contra anuncios, marchas y contra marchas, magna trifulca entre motorizados y guardias nacionales, ministro que ofrece el oro y el moro a los empresarios, ministros que contradicen a ese ministro, numerosas empresas estatizadas quebradas, sigue creciendo la probabilidad de morir asesinado en la calle, atraco a punta de granadas, asaltos a iglesias, conflictos laborales cuya solución se esfuma en apenas horas, aumentos de sueldos significativos para militares, aumentos de sueldo que no son tales para maestros, revolución bonita que amenaza con profundizarse, amenaza de prisión para gran líder opositor, diplomáticos expulsados, solicitud de habilitante para para ver si por fin el gobierno puede gobernar, encuestas que señalan a quienes gobiernan como responsables de muchos males, elecciones municipales transformadas en plebiscito, parientes presidenciales designados para altos cargos, revolucionarios que piden más revolución enfrentados a pragmáticos que piden más eficacia, militares y más militares gobernando.
Y a todas estas rumores de todo tipo. Fechas que ponen. Fechas que cambian. Manos peludas., muy variadas, para diferentes gustos políticos.
Claros síntomas de anarquía y de caos. De anarquía, porque numerosos actores sociales hacen lo que les viene en gana. Desde el más alto gobierno hasta actores comunes y corrientes y no tan corrientes, como funcionarios públicos o líneas aéreas. Para muchos los motorizados se han convertido en lo más emblemático de la anarquía. De caos porque lo predecible va desapareciendo, porque cada vez sabemos menos a qué atenernos, porque crece la convicción de que cualquier cosa puede pasar.
En esta realidad desconcertante, incierta y preocupante, una palabra clave sintetiza todo: desconfianza. Desconfianza generalizada, que alcanza a actores específicos como el gobierno, la oposición, las empresas, y los militares, pero que va mucho más allá hasta abarcar lo intangible pero más significativo: nosotros mismos como colectivo y nuestro futuro. Esta pérdida de fe en nosotros es lo peor que sufrimos, el peor daño que nos hemos hecho.
La anarquía engendra el caos. La desconfianza es el eje de la anarquía. Sin confianza no hay instituciones que sirvan a todos. Sin confianza no hay economía, ni justicia ni paz social, ni democracia.
Cuando no hay confianza las sociedades humanas tratan de crearla a como dé lugar. Por eso la desconfianza tiene al final el feo rostro de la violencia. Ese rostro ya lo observamos. Tener confianza es creer en algo o en alguien, en algo de naturaleza más bien general como un sistema electoral o judicial, en partidos políticos o en empresas, o, si falla todo ello, en personas que por su carisma son convincentes y crean sosiego, al menos por un tiempo.
Reencontraremos el camino hacia un mejor país cuando recobremos la confianza, ante todo la confianza en nosotros mismos como colectivo.
¿Qué nos acerca o aleja de la confianza? Nos aleja, el fanatismo, la intolerancia, la incompetencia, la corrupción, el sentimiento de superioridad moral de unos contra otros, la incomunicación radical. Nos acerca, la creciente convicción, consciente o inconsciente, de que hemos avanzado demasiado en la profundización de la anarquía. La anarquía se detendrá a sí misma cuando gran parte del país se sienta amenazado y temeroso de nuestra inmensa fuerza auto destructora. Ese momento parece acercarse, el espanto de la violencia nos hará actuar. Ojalá no sea con más violencia.
martes, 15 de octubre de 2013
viernes, 4 de octubre de 2013
Caída de las reservas internacionales
Pedro Palma
El Nacional - 23 de septiembre de 2013
En lo que va de año las reservas internacionales han caído cerca de 7 millardos de dólares, lo cual implica una contracción superior a 23%. Eso se ha debido, en parte, a la baja del precio del oro, que ha hecho que el valor de las reservas en ese metal se haya reducido en 3,3 millardos de dólares en los 8 primeros meses de 2013, una baja de 16,7%. Sin embargo, han sido las reservas en divisas las que mayor reducción han experimentado, al punto de que desde enero hasta hoy éstas se han reducido en un monto cercano a los 4 millardos, haciendo que en el presente sólo equivalgan a las importaciones de mercancías que hacemos en menos de una quincena. Lo anterior se ha traducido en que en la actualidad las reservas totales estén en torno a los 22 millardos de dólares, monto muy bajo e inferior a lo que el BCV considera como el nivel adecuado de reservas, que se calculó en 2005 en 29 millardos de dólares de entonces, lo que equivale a 35 millardos de dólares de hoy.
La razón principal que explica la caída de las reservas en divisas del BCV es la mermada venta de dólares que le hace Pdvsa, a pesar de los altos precios al que se está vendiendo el petróleo. A esa empresa se le han impuesto una serie de obligaciones que le han reducido considerablemente su flujo de caja, lo que limita la cantidad de divisas que le puede vender al instituto emisor. En efecto, el creciente consumo interno de hidrocarburos debido al precio irrisorio de la gasolina, y la merma de los volúmenes de producción y de exportación, combinados con las cuantiosas transferencias al Fonden y a otros fondos financiadores de gasto público, la venta a crédito de muy largo plazo a múltiples países afectos a la línea política del Gobierno, el envío gratuito de casi 100.000 barriles diarios de hidrocarburos a Cuba, el pago del servicio de la deuda pública con China, y las altas y crecientes importaciones de productos que tiene que hacer debido a las limitaciones de refinación local, han reducido considerablemente el flujo de caja de Pdvsa, viéndose ésta forzada a endeudarse masivamente y a limitar la cantidad de divisas que le vende al BCV.
Por otra parte, el instituto emisor ha tenido que hacer cuantiosas transferencias de reservas internacionales al Fonden y mayores desembolsos para el pago de servicio de deuda pública, lo que contribuye a limitar los dólares que puede proveer el instituto emisor a la actividad económica privada, y genera los problemas de escasez de divisas actualmente existentes.
Unas reservas tan bajas incrementan la vulnerabilidad de la economía, pues limita su capacidad de reacción para afrontar caídas de los precios de exportación o encarecimientos de las importaciones. También le restan respaldo al dinero en circulación, y contribuyen a reducir la confianza de los agentes económicos acerca de las posibilidades del Banco Central de abastecer suficientemente el mercado de divisas, factor que contribuye a generar expectativas cambiarias desfavorables y a estimular salidas de capital como medida de protección contra una eventual devaluación. Adicionalmente, deterioran la imagen externa de la economía, pudiendo incluso generar incertidumbre acerca de la capacidad de pago del país y expectativas acerca de una posible declaración de moratoria de su deuda externa. Esto, de darse, elevaría el riesgo país y encarecería las nuevas emisiones de deuda, lo que generaría la necesidad de ofrecer elevados rendimientos de los nuevos bonos denominados en moneda extranjera que se emitan para que estos puedan ser colocados en los mercados internacionales a precios razonables, y encarecería notablemente los esfuerzos de conversión de vieja deuda por nueva a los fines de evitar onerosos pagos de capital al vencer los bonos colocados años atrás.
Por todo lo anterior, es imperativo parar la caída de las reservas y tomar las medidas necesarias para llevar éstas a niveles más razonables.
jueves, 3 de octubre de 2013
Merkel y la empresa privada
Gustavo Roosen
El Nacional - 30 de septiembre de 2013
¿Tienen algo en común dos reconocimientos tan distantes como el triunfo electoral de Angela Merkel en Alemania y la percepción del venezolano corriente respecto a la importancia de la empresa privada para el progreso de todos? Ciertamente sí. Ambos, cada uno en su terreno y en su dimensión, expresan un estado de confianza, la respuesta a una acción eficiente y una mayor conciencia colectiva de la realidad. Ambos premian una actitud de responsabilidad ante la sociedad y un modelo de trabajo eficaz.
Con 42% de los votos, 8 puntos más de lo obtenido en el año 2009, el partido de Merkel –la Unión Demócrata Cristiana– acaba de obtener el mejor resultado electoral registrado desde 1990, muy cerca de la mayoría absoluta, conseguida sólo por el legendario canciller Konrad Adenauer en 1957. La lectura de las elecciones confirma que los alemanes creen que están mejor que en 2009, a pesar de la crisis europea, y reafirma la popularidad de Merkel, más allá incluso de su propio partido.
En nuestro terreno, la reciente encuesta de Alfredo Keller demuestra la recuperación de la imagen del empresario a los ojos del venezolano. 81% de los encuestados está de acuerdo con la afirmación de que “la existencia de muchas empresas privadas es importante para el progreso de todos los venezolanos”. El porcentaje de acuerdo es todavía más alto, 92%, entre quienes se ubican políticamente como independientes, y alcanza un muy positivo 66% incluso entre quienes se definen como chavistas.
¿Qué se reconoce en Merkel? El voto alemán ha sido interpretado como una afirmación de confianza en el sentido de dirección adoptado por el país y en la persona que lo conduce. Es el reconocimiento al liderazgo y al trabajo de la canciller Merkel, a su tesón, su visión, su capacidad para inspirar y dirigir un sostenido esfuerzo de recuperación, para proponer con sinceridad el tratamiento adecuado a los desajustes económicos, para lograr la comprensión e incluso el sacrificio de los ciudadanos. Y todo con discreción, con prudencia, sin estridencias, con esfuerzo, con austeridad y disciplina.
¿Qué reconoce el venezolano al empresario privado? Su función y su aporte. Pese al enfrentamiento con un Estado poderoso que ha mantenido una política de acoso, desprestigio, intervención desmedida, buena parte del empresariado se ha mantenido fiel a su función de ofrecer servicios y productos y de hacerlo con calidad. La capacidad para superar los obstáculos, para reinventarse y crecerse en las dificultades, ha contribuido al crecimiento de su aceptación entre los venezolanos. Para un número cada vez mayor de personas el empresario se ha convertido en un factor indispensable, tanto si se piensa en él como generador de oportunidades de empleo como si calcula su contribución en la oferta de bienes y servicios o en la promoción de una política de responsabilidad social. Para quien sabe que el futuro depende de su propio esfuerzo, la oportunidad de crecer está ligada indefectiblemente al trabajo, nunca a la dependencia.
Además de su propio trabajo, a la mayor aceptación de la empresa privada por parte de los ciudadanos ha contribuido el contraste con los resultados de la pretensión del Estado de convertirse en empresario, de abarcarlo todo, de intervenir en todo. La población lo ha percibido y lo ha padecido. Se ha hecho visible la falacia de un poder con enorme compulsión para entorpecer pero muy escasa capacidad para producir.
Las dificultades han demostrado la fortaleza del empresario serio cuya conducta se caracteriza por la voluntad de seguir adelante, la perseverancia, la confianza en su equipo, la decisión de mejorar sistemáticamente para ganar en productividad, en competividad, en capacidad de servicio a la comunidad. La empresa privada ha probado con hechos su compromiso con la promoción del desarrollo y de la calidad de vida de las personas.
El triunfo de Merkel en Alemania y el reconocimiento por parte de la población del valor de la empresa privada en Venezuela deben verse como una señal de realismo y sensatez.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
El gran tema olvidado
Gustavo Roosen
El Nacional - 16 de septiembre de 2013
El Nacional - 16 de septiembre de 2013
El gran tema olvidado no es otro que el de la educación. ¿Cuáles son, de hecho, las preocupaciones de nuestra sociedad a las puertas del nuevo año escolar? La de las autoridades -en el mejor de los casos- adecuar las instalaciones, programar el calendario escolar, asegurar la dotación de materiales. La de los padres, cubrir los costos de matrículas, uniformes y útiles escolares.
La de los maestros, la resolución de los conflictos pendientes y la asignación efectiva de recursos. Y de la pertinencia y calidad de la educación, ¿quién se preocupa? ¿Quién de la formación y actualización de los maestros, del reconocimiento y dignificación de su función? Parecería que el tema de la educación no es motivo de preocupación para los venezolanos. Reducido al ámbito de ministerios, escuelas, universidades, sindicatos o asociaciones, ha dejado de interesar a la comunidad como algo trascendente y ha pasado a mostrarse sólo de tiempo en tiempo como espacio de conflicto.
Abrumados por los problemas, hemos desatendido lo que debería verse precisamente como su origen y su solución. Nadie, en efecto, pondría en duda la importancia de la educación para combatir la desigualdad. La apertura de oportunidades de una educación de calidad para todos es -se ha comprobado- el mejor camino para avanzar en los propósitos humanos de justicia e igualdad.
No ocuparse de ella es alimentar la desigualdad. No importa dónde se ponga el acento, la importancia capital de la educación se hace siempre presente. ¿No depende, en efecto, de ella la formación para el trabajo, la calidad profesional, la productividad, la generación de conocimiento, la innovación? ¿No son las deficiencias en el sistema educativo las que explican en buena parte la falta de capacitación, el desempleo y el empleo informal? Ni qué decir del ámbito humano y social, de la formación para la vida, para la responsabilidad, para los valores de dignidad y honestidad, para el ejercicio de la libertad y de la solidaridad, para el entendimiento y la cooperación.
¿Qué está fallando en nuestra educación que vemos con alarma el crecimiento de la deserción escolar, del embarazo precoz, de la presencia de los jóvenes en los índices de criminalidad? El círculo se cierra: educación de escasa calidad, empleo de escasa calidad, ciudadanía de poca calidad, democracia de poca calidad. Cualquier momento debería ser bueno -pero especialmente el inicio del año lectivo- para poner atención a los problemas que arrastra nuestro sistema educativo, pero sobre todo para pensar y trabajar en los elementos claves de una educación de calidad, en la actualización de métodos y contenidos, la capacitación docente, la recuperación de la figura del maestro y su reconocimiento social, la integración de la comunidad educativa y su participación. Se trata de rescatar el tema de la educación del conflicto inmediato y de ubicarlo en el plano de trascendencia que le corresponde.
No es una tarea sólo de los educadores, aunque ellos deberían ser sus primeros impulsores; tampoco sólo de las familias ni de los estudiantes, ni sólo de las autoridades. La educación pertenece a la sociedad. No puede estar en manos de los partidos, ni de los sindicatos, ni de las apetencias ideológicas de control. La sociedad, sin embargo, no parecer estar dispuesta a darle la importancia que merece. La educación ha perdido espacio en la atención del ciudadano e, incluso, en el discurso político. Sería indispensable que estuviera presente en la voz de los líderes.
Si es su función hacer que la sociedad se ocupe de los temas fundamentales, la educación debería tener en su agenda posición privilegiada. Los países que han prosperado son aquellos en los cuales la educación ha sido asumida de verdad como una prioridad, no como un entusiasmo momentáneo ni una declaración electoral oportunista, sino como una política nacional consensuada y permanente. Levantar la bandera de una mejor educación, universal y de calidad es una obligación de la sociedad y una señal de su lucidez.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Legalización del mercado paralelo
Pedro Palma
El Nacional - 9 de septiembre de 2013
La modificación de la Ley de Ilícitos Cambiarios, con el fin de legalizar el funcionamiento del mercado paralelo de divisas, enmendaría el grave error cometido en mayo de 2010, cuando se prohibieron las transacciones cambiarias realizadas en el mismo, transformándose éste en un mercado negro. Como siempre ocurre, esa prohibición no impidió que dicho mercado siguiera funcionando y, que a la larga, se operara en él un encarecimiento desproporcionado de la divisa.
Esto ha creado una enorme disparidad entre los tipos de cambio libre y oficial que causa severos problemas. Uno de ellos es la creciente ineficacia del control cambiario, ya que el anhelo por las divisas preferenciales artificialmente baratas genera corruptelas y asignaciones indebidas de las mismas, lo que se traduce en una escasez creciente de dólares para la realización de importaciones necesarias. Otro problema que se produce es la exacerbación de las presiones inflacionarias porque los precios tienden a establecerse por los costos esperados de reposición, los cuales, a su vez, están muy influidos por la tasa de cambio libre.
La corrección de estos problemas y distorsiones, o al menos su mitigación, exige como condición necesaria, más no suficiente, la normalización de operaciones en el mercado libre, buscando con ello la reversión de la tendencia alcista de la tasa de cambio paralela y la reducción de la brecha entre los tipos de cambio. Para ello hay que actuar sobre las dos fuerzas que intervienen en ese mercado, es decir la oferta y la demanda de divisas.
En cuanto a la oferta, se requiere modificar la normativa cambiaria vigente con el fin de permitirle al Banco Central de Venezuela y a otras organizaciones públicas y privadas vender divisas en ese mercado. A tales fines es necesario mejorar el flujo de caja de Pdvsa para que pueda disponer de una mayor cantidad de moneda extranjera que le permita, entre otras cosas, incrementar su venta de dólares al BCV y vender parte de sus divisas directamente en el mercado libre. Para ello es fundamental, entre otras cosas, suspender las transferencias de divisas que tiene que hacer al Fonden y a otros fondos que financian gasto público, reducir sus cuentas por cobrar y minimizar las ventas de petróleo subsidiado a otras naciones.
Adicionalmente, hay que suspender las transferencias de reservas internacionales del BCV al Fonden y permitirle a los exportadores no tradicionales vender sus dólares en el mercado libre, lo cual se podría traducir en un fuerte incentivo a la producción de bienes transables. También convendría legalizar la venta de divisas en ese mercado por parte de empresas foráneas que prestan sus servicios en el país y que reciben sus pagos en moneda extranjera, así como legalizar la libre actuación de otras empresas y de personas naturales.
En cuanto a la demanda, es fundamental limitar la cantidad de dinero que se puede canalizar hacia ese mercado, para lo cual hay que hacer esfuerzos permanentes con el objetivo de racionalizar las finanzas públicas a través de la limitación del gasto y del endeudamiento, así como de la sinceración de las tarifas de los servicios públicos y de los precios de los bienes producidos por el Estado, la gasolina entre ellos.
Adicionalmente se necesita implementar una política monetaria restrictiva que esterilice buena parte de la enorme liquidez excedente que tiene la banca y elimine la monetización del gasto público deficitario, minimizando el financiamiento del BCV a empresas públicas. También hay que actuar con decisión en la lucha contra la inflación y en la creación de un clima propicio para la actividad económica privada, lo cual reduciría la avidez por adquirir dólares como un mecanismo de protección y defensa del patrimonio.
Como se ve, no sólo basta con legalizar el mercado paralelo. Hay que complementar esa acción con muchas otras medidas para lograr los objetivos deseados.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Ingenuos y radicales
Ramón Piñango
El Nacional - 10 de septiembre de 2013
En los medios se aprecian dos posiciones opositoras diferentes ante la realidad política del país. Para unos, vivimos una circunstancia lamentable, preocupante, consecuencia de un mal gobierno durante catorce años, gobierno que podemos sustituir mediante unas elecciones normales, con el apoyo de las mayorías.
Para otros, el desastre es mayúsculo, producto no sólo de un mal gobierno sino muy especialmente del sostenido esfuerzo para implantar un Estado comunista, lo cual ha mermado la libertad de los ciudadanos, incluyendo la libertad de expresión; por tal razón, el régimen no saldrá tranquilamente del poder en limpias elecciones. Según los primeros, la radicalidad de los segundos constituye un obstáculo para el triunfo electoral. Para los segundos, la ingenuidad de los primeros conduce a la pérdida definitiva de la poca libertad que aún nos queda y al desastre final.
¿Les creemos a los ingenuos o a los radicales? Abundan los argumentos a favor de cada una de esas posiciones opositoras.
Quienes defienden a capa y espada la salida electoral –por lo que hay que hacer que la gente vote el 8D– esgrimen que ya ensayamos recursos como el paro, las guarimbas, la abstención en las elecciones parlamentarias; que hemos avanzado significativamente elección tras elección, que casi ganamos o ganamos en las elecciones de abril, que el deterioro de Maduro y su gobierno cada vez tiene más rechazo, que cualquier otra salida conduce al oscuro camino de la violencia.
Quienes creen que hay que explorar otros caminos distintos del electoral plantean que los gobiernos de vocación comunista a la cubana carecen, por definición, del talante democrático para aceptar resultados electorales desfavorables, que así lo demuestra la historia, que es tal la degradación del país en todos los ámbitos que no puede esperarse más o el hundimiento será total y la recuperación tomará décadas de sacrificios. En consecuencia, afirman que el enfrentamiento directo es lo que puede hacer desistir al régimen de sus avances dictatoriales.
Si algo está lleno de ejemplos y contraejemplos es la historia. Por eso no se pueden tomar las apreciaciones y prescripciones políticas como verdades absolutas o infalibles recetas claramente respaldadas por la experiencia. Cada una de las posiciones señaladas tiene aristas dignas de ser tomadas en cuenta. Por ejemplo, los avances electorales son innegables, pero ello no significa que un futuro triunfo vaya a ser reconocido o, lo que es más importante, que será defendido con contundencia por el liderazgo opositor actual. Esta desconfianza está basada en un hecho tan histórico como el inoportuno paro de 2002. Por otra parte, creer que el enfrentamiento directo, posiblemente violento, inmediatamente y sin mayores consideraciones, precipitará la caída del régimen suena tan ingenuo como creer que mansamente saldrá por elecciones.
Lo que está escrito es que cada circunstancia histórica trama sus propias condicionantes a la acción humana y ofrece salidas no siempre obvias ni visibles. Por eso hay que insistir en que si bien debe trabajarse para el triunfo en las elecciones del 8D, debe prepararse su defensa efectiva ese mismo día y los días subsiguientes. Si parte del electorado opositor –y no parecen ser pocos– desconfía de esa defensa es porque vio lo ocurrido en abril, y, además, es consciente de que estamos ante un régimen de nula vocación democrática, cuyo modelo es Cuba.
Para asegurar que la población opositora vote masivamente el 8D hay que convencerla de que el voto será defendido con algo más que palabras y que servirá para detener el avance totalitario del régimen, porque de esas elecciones se derivarán acciones efectivas que nos llevarán a un país efectivamente democrático.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Semejanzas y consejos
Pedro Palma
El Nacional - 26 de agosto de 2013
Recientemente llegó a mis manos la transcripción de un extraordinario discurso pronunciado por el doctor Guillermo J. H. Mizraji, destacado jurista argentino, quien fue invitado a pronunciar el discurso de orden durante el acto de grado la de Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, celebrado el 12 de julio pasado. Además de dar una seria de recomendaciones a los graduandos sobre lo que deberá ser el ejercicio de la profesión y los principios y valores que siempre deberán guiarla, el profesor Mizraji dedicó buena parte de su discurso a hacer un análisis crítico sobre las realidades que hoy se viven en ese país. Por considerar que sus precisas y contundentes apreciaciones bien se pueden aplicar a Venezuela y podrían contribuir a la formación de conciencia de muchos compatriotas, me permitiré reproducir algunas partes de esa excelente pieza de oratoria.
Les decía a los recién graduandos: "Una sociedad los espera ansiosa, preocupada, golpeada por la inseguridad, la educación menoscabada, la censura, el patoterismo. Lo que hasta ayer preocupaba, hoy desespera. Quizás nunca como ahora el futuro de la Patria dependa de quienes tengan por oficio o profesión el deber de remediar injusticias. Quizás nunca como ahora nuestro futuro dependa de la justa elección que sepamos hacer entre el temor y la esperanza, el acierto y el error, la ventura y el riesgo." Continuaba Mizraji: "Vivimos momentos de confusión.
La perversión del orden constitucional a la que esta mos asistiendo aspira a coronarse con la desarticulación del papel actual de la Corte Suprema.
"El populismo `cala hondo’.
Manipula al pueblo para satisfacer al caudillo de turno.
Pre tende una sociedad sin contradicciones, sin disenso, sin pluralidad. No ama la democra cia, la soporta. En el populismo siempre molesta la división de poderes, la alternancia política, la independencia de la justicia. Inyecta pereza en el pensamiento, se atrofia la lógica.
"Jóvenes colegas, nos toca vivir días implacables. Percibimos que somos parte de un país donde se auspicia la ignorancia, reaparecen los fantasmas del desabastecimiento, de la carencia de seguridad, de la inflación cínicamente negada, de la imposibilidad de brin dar a los más carenciados un servicio de salud que les permita sentir la vida con opti mismo en esta Patria pensada como tierra de promisión y futuro. A ello se suma, como el Leviatán descripto en el libro de Job, la ya endémica corrupción que desprecia la ley e instaura el culto al coraje. Representado en la llamada "viveza criolla", la trapisonda, el exhibicionismo farandulesco con declaraciones retóricas y declamaciones vacías que conllevan promesas incumplidas".
Terminaba sus palabras invitando a sus nuevos colegas a defender la justicia y la República, diciéndoles: "Defiendan la justicia por sobre todas las cosas, desde cualquier ámbito en el que ejerzan la profesión. El término `justicia’ no debe confundirse con `caridad’. La justicia entra en la jurisdicción del Estado, es ciega y trata a todos los hombres de manera igual. Si la jus ticia se sometiese al poder político, todos nosotros terminaríamos al servicio de un amo y ya no de la ley. Una nueva servidumbre se habrá perfilado. Aristóteles enseñaba que los gobiernos se disuelven principalmente por las transgresiones de la justicia.
"Defender la República implica exigir: 1) Periodicidad en los cargos públicos; 2) Publicidad de los actos de gobierno; 3) Prohibir los gastos reservados; 4) Responsabilidad de los funcionarios; 5) Soberanía de la ley; 6) Pleno ejercicio de la ciudadanía; 7) El respeto por las ideas opuestas; 8) La idoneidad en los cargos públicos; 9) Exigir la separación de poderes".
Sabias palabras las del doctor Mizraji, escritas para sus compatriotas, pero aplicables cabalmente en nuestro país debido a las similitudes de las realidades políticas y económicas que vivimos. Ojalá estos consejos sean escuchados allá y aquí.
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