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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Plan IESA 2015 prevé duplicar número de estudiantes de postgrado

Una de las metas de la institución es incrementar el número de estudiantes del sector públicoE n 1965 comenzaron los movimientos de tierras para la construcción del IESA, Instituto de Estudios Superiores de Administración.

45 años después, es reconocido como el más importante centro de estudios de negocios del país, afirma su presidente Francisco Sanánez."Es la única escuela de negocios en Venezuela acreditada internacionalmente. En el país hay muchas otras instituciones muy buenas, pero sólo de carácter docente. El IESA también se dedica al área investigativa", agrega.

Durante estos años el instituto se ha mantenido fiel a su promesa original: contribuir con la formación gerencial del capital humano de las empresas públicas y privadas.Sin embargo, hay ambiciones más altas. Desde ya la escuela se prepara para su 50º aniversario y lo hace con el Plan IESA 2015, cuyo objetivo principal es "hacer crecer la institución", señala."Con motivo de la celebración del 45º aniversario lanzaremos oficialmente este proyecto, con el que pretendemos servir más a Venezuela y comprometernos aún más con la formación de su recurso humano", reitera.Con el plan prevé doblar el número de estudiantes de posgrado, ampliar la oferta de educación ejecutiva y aumentar el área de investigación.

"Vemos enormes necesidades en ambos aspectos. Requerimos crecer en la producción de ideas y en las políticas públicas. Más que nunca necesitamos formar líderes responsables", indica.Concepción conjunta Francisco Sanánez recuerda que el IESA es creación del sector privado y público. Los dos contribuyeron a su constitución, lo que hizo que desde sus inicios tuviera foco en los dos tipos de administración.Ese trabajo conjunto era muy extraño para la época.

"Hasta ese momento las escuelas de negocios tenían solo vocación privada", dice.Pese a que desde su nacimiento el instituto tenía marcas de la empresa pública y privada, Sanánez reconoce que actualmente la matrícula de alumnos se inclina hacia el sector privado. Uno de los objetivos que esperan alcanzar con el Plan IESA 2015 es precisamente equilibrar la procedencia de los estudiantes, expresa."Sentimos que el IESA tiene muchísimo que aportar a la formación de funcionarios del sector público. En la medida en que el Estado invierta en la formación de sus empleados, vamos a tener mejores políticas públicas", asegura.

El IESA ha contribuido en la especialización de grandes contingentes de trabajadores de Pdvsa, de la Cantv y del Seniat, en maestrías y en posgrados, menciona Sanánez, sin embargo, agrega que la formación de empleados públicos pudiera ser mayor. "Extendemos siempre una invitación al sector público. Esto es formación técnica, no tiene que ver con políticas", aclara.A pesar de que en 1965 el IESA fue una de las primeras escuelas de negocios de Latinoamérica, hoy otros países han crecido más en lo que se refiere a la formación gerencial, y por ende en el número de estudiantes.

"Cuando uno compara la cantidad de profesionales que aplican a un posgrado de administración en Venezuela con los que lo hacen en otras naciones, las cifras de los países vecinos son superiores. Por ejemplo, las escuelas de negocios de Colombia reciben alrededor de 4 o 5 aplicaciones más que las que recoge el IESA; y los aspirantes son del sector público y del privado, no hay la asimetría que vemos aquí", cita. Sanánez admite que la situación económica del país complica la realización de posgrados y que ha contribuido a que la demanda baje.

Miércoles, 15 de diciembre de 2010

jueves, 21 de octubre de 2010

Gustavo Roosen \\ La empresa "rescate"

El rescate de los mineros en Chile será caso de estudio desde las más diversas perspectivas. Entre tantas posibles, estamos también frente a un modo de abordar una situación como una "empresa", es decir, a partir de la definición de objetivos y de la eficiente aplicación de los medios más adecuados para lograr un resultado exitoso. Se trataba de rescatar a un grupo de trabajadores de la principal actividad económica de Chile. El mundo estuvo pendiente del cumplimiento de este objetivo, y se logró. Es un caso ejemplar de una empresa con una misión clara, bien definida, bien comunicada, capaz de estimular lo mejor de la gente y de las instituciones, de promover la solidaridad y provocar entusiasmo.

Desde un comienzo, el Gobierno dispuso que las investigaciones de lo sucedido se llevaran a cabo en el foro correspondiente y que la empresa se enfocara en el futuro, es decir, en el cumplimiento del objetivo de rescate. Sobre la base de una absoluta confianza en la capacidad de su propia gente, convocó a los mejores para la tarea colectiva; dispuesto a no escatimar esfuerzos buscó, sin falsos orgullos, el más calificado apoyo internacional. Confluyeron allí las mejores prácticas empresariales: esfuerzos sistemáticos de planificación, identificación de metas y fechas realistas, desarrollo de planes alternativos; trabajo en equipo con clara definición de papeles y niveles de autoridad, despliegue de tecnología en todos los campos, desde el manejo de la salud física y mental de los mineros hasta las técnicas de perforación minera y petrolera.

Desde la perspectiva fundamental de la función de la persona en la empresa, se procuró de manera prioritaria la participación de los propios mineros y se desarrollaron programas de comunicación y motivación bien estructurados, tanto para los mineros como para sus familiares, la comunidad chilena y el mundo entero. Una mirada al mundo empresarial diría que, en el día a día, éstas son las prácticas a las que es necesario acudir para producir consistentemente bienes y servicios de calidad. Son también las prácticas mediante las cuales la empresa puede agregar valor social y ser reconocida y apoyada por la comunidad.

Las encuestas suelen reflejar que si bien el venezolano es consciente de la necesidad de defender la propiedad privada, la suya más inmediata, no lo está en la misma medida respecto de la empresarial. No está clara siempre y para todos la relación entre la propiedad privada y la empresarial, el patrimonio privado y el capital social. Una mejor percepción de la empresa como generadora de valor haría más evidente para el ciudadano esa vinculación entre su propiedad y la función, posibilidades y derechos de la empresa.

Detrás de cada empresa hay un accionista que agrega valor, no sólo por la vía del empleo y los servicios, sino también en el sostenimiento de los principios en los que se asienta: el reconocimiento al esfuerzo, a la iniciativa, al riesgo, a la innovación, a la capacidad emprendedora, a la coordinación inteligente de recursos para la generación de bienes para la sociedad. La agregación de valor social es la mejor justificación de la empresa y la más adecuada para merecer la comprensión y el apoyo de la sociedad.

En la Venezuela de hoy, cuando se desestima estos valores empresariales y sus mejores prácticas y, por el contrario, invade la improvisación, el abuso, el atropello y la ineficiencia, se hace más relevante que nunca esta lección de "empresa" y la aplicación de un modelo en el que tienen sentido los objetivos, la planificación y eficiente uso de los recursos para una vida personal y colectiva con más calidad y más esperanza.

Artículo de opinión
Miércoles, 20 de octubre de 2010