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martes, 16 de octubre de 2012

Ajustes post electorales

(El economista y profesor del IESA, José Manuel Puente, afirma que la economía venezolana experimenta una fuerte dosis de estímulo fiscal y monetario, que se traduce en una recuperación del crecimiento. Publicado en El Universal, el 16 de octubre de 2012)



Una muy incoherente política económica caracterizada, entre otros factores, por una inflexible política cambiaria que ha generado una fuerte apreciación del tipo de cambio, una política fiscal pro cíclica, un ambiente de hiperregulación (controles de precios, cambios y tasas de interés) y sistemáticas expropiaciones y nacionalizaciones generó fuertes contracciones del aparato productivo durante los años 2009 y 2010.


Sin embargo, en el 2012, el extraordinario choque petrolero, con ingresos por exportaciones petroleras que estarán por encima de los 90.000 millones de dólares en el contexto de un año electoral, ha cambiado el signo de la política fiscal y monetaria y conducido a un año de crecimiento económico a pesar del mal manejo macroeconómico y las profundas distorsiones del aparato productivo. No obstante, ahora que la coyuntura electoral quedó atrás, se tendrán inevitablemente que atender algunos de los desequilibrios macroeconómicos y hacer ajustes en la política económica.

La economía venezolana experimenta una fuerte dosis de estímulo fiscal y monetario, el cual se traduce en una recuperación del crecimiento. De acuerdo al BCV, en el primer semestre del 2012 la economía venezolana creció 4,2%, donde resalta el crecimiento de sectores como instituciones financieras y seguros (31,8%), construcción (22,5%) y comercio (8,9%) y se puede proyectar para todo el año 2012 un crecimiento de la economía cercano al 5%.

Sin embargo, en medio de los precios petroleros más altos de la historia económica del país, se evidencian cada vez más claramente los desequilibrios macroeconómicos y en general la insostenibilidad de la política económica. Destaca en particular la insostenibilidad fiscal, con un alto déficit fiscal del gobierno central proyectado para el 2012 en 9% del PIB y un tipo de cambio fuertemente apreciado donde el precio del mercado "no oficial" triplica al tipo de cambio oficial generándose múltiples distorsiones. Esta apreciación además ha generado un auge de las importaciones. A la vez y como consecuencia del mismo fenómeno, se ha registrado una caída de las exportaciones no petroleras.

Para el primer semestre de 2012, las exportaciones no petroleras fueron de solo US$ 2.177 millones, lo que manifiesta una fuerte contracción del sector transable de la economía. Igualmente para los primeros seis meses de 2012, las importaciones fueron de 27.020 millones de dólares, con lo cual las importaciones totales del año estarán por encima de los US$ 50.000 millones, el nivel más alto de toda la historia económica venezolana. Estos desequilibrios fiscales y cambiarios obligarán al gobierno a moderar el ritmo de ejecución fiscal y hacer un ajuste del tipo de cambio con los consecuentes impactos recesivos e inflacionarios en el 2013.

Los altos precios de petróleo pueden generar estas paradojas e ilusiones de armonía en una economía y hasta retrasar el momento de los ajustes para ganar elecciones. Sin embargo, lamentablemente, tarde o temprano los gobiernos se encuentran con las consecuencias de su mal manejo macroeconómico haciendo pagar un altísimo costo a toda la población, especialmente a aquellos a los cuales se dice reivindicar: los más humildes.

jose.puente@iesa.edu.ve

viernes, 4 de mayo de 2012

La operación expoliación y el gran "si"


(El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, habla sobre las reservas económicas de Venezuela y los efectos de utilizar recursos de organismos públicos con fines distintos a la naturaleza de su negocio. Publicado en El Universal el viernes 04 de mayo de 2012)

Todo el aparato de las finanzas públicas ha sido puesto al servicio de la madre de todas las elecciones. No necesariamente porque vaya a haber elecciones, sino porque podría haber elecciones. Expoliar a los entes formales e ir purgando recursos hacia fondos sin ningún mecanismo institucional de rendición de cuentas, es una estrategia que podría rendir frutos en el escenario electoral, sí, pero también en cualquier otro.

Ya desde hace rato el gobierno viene trasvasando hacia el FONDEN (y otros) las reservas internacionales, reduciéndolas en la práctica a la mera disponibilidad de oro. El país, en el sentido más amplio de la palabra, ya se puede dar por satisfecho si al final da con los lingotes en alguna bóveda fría (previa verificación de que no estén rellenos de caucho o algún otro material, vaya usted a saber, ya hace rato que nuestra realidad dejó atrás a la ficción).

Algo similar ha ocurrido con PDVSA. La caja de la compañía presenta un déficit colosal, consecuencia de una peligrosa combinación entre no cobrar la mitad de los barriles que produce, pagar regalías sobre el total, y cargar con una fracción nada despreciable del gasto público. Así, en medio del boom petrolero se ha visto obligada a endeudarse a tasas que en ocasiones superaron 20% implícito (en dólares). Sólo así puede seguir alimentando la devoradora chavecista y la pesada estructura de su petro-diplomacia.

Mientras, el gobierno también ha ido utilizando las empresas públicas como una herramienta política, en detrimento de cualquier lógica económica y sin ninguna consideración por la producción. Esta viene a ser otra arista de la operación expoliación. En SIDOR, por ejemplo, el número de empleados pasó de 5.482 en 2007 a 9.942 al cierre de 2011. En ese mismo período la producción cayó 49%. Es decir, en términos de toneladas métricas por trabajador la productividad bajó 72%.

En FERROMINERA la nómina pasó de 5.608 a 6.673 en esos cuatro años, mientras la producción caía 21%. En ALCASA la nómina creció 19% y la producción cayó 60%, resultando en una caída en toneladas por trabajador de 66%. CARBONORCA presenta cifras similares. En su conjunto, el complejo de Guayana ha pasado de 22.264 trabajadores en 2007 a nada menos que 31.108 en 2011, con el volumen de producción cayendo entre 21% y 60% según el caso. El déficit de caja que presenta al cierre del año pasado es de 6.500 millones de bolívares (de los viejos), nada menos que 0.5% del PIB. Y esta es apenas una pequeña fracción de del aparato productivo público. ¿Cuántos policías y equipos para la seguridad pública se hubiesen podido comprar con esa cantidad? ¿Cuántos hospitales? ¿Cuántas escuelas?

Todo esto para resaltar que a la administración civil que herede esta situación (porque elecciones habrá, más tarde o más temprano, y transición civil también) deberá ponerse muy creativa, deberá ser capaz de proponer el diálogo, de buscar un punto de encuentro, de persuadir, de convencer. Eso es, en definitiva, de lo que se trata el liderazgo. Si se supera esa primera etapa, si esa administración consigue el beneficio de la duda, ya sólo nos quedará por delante la recuperación y el progreso. A Venezuela le sobra con qué. Pero ese es un gran “si”.

@miguelsantos12