viernes, 9 de julio de 2010

José Mayora \\ El Evangelio según Maisanta

El socialismo del siglo XXI tiene como finalidad refundar a Venezuela es decir constituir, al menos legalmente, un nuevo tejido institucional fundado sobre las ruinas de las instituciones democráticas. Hasta ahora la destrucción ha sido evidente, mas la construcción brilla por su ausencia.Una institución que ha resistido estoicamente es la Iglesia católica, la cual ha sido atacada, infructuosamente, por diferentes flancos. Ha contado con escasos apoyos individuales entre dignatarios y prelados y, porque no decirlo también, en su feligresía. A pesar de ello, allí está la Iglesia, negada a sucumbir.

El pasado 5 de julio, el líder del proceso arremetió nuevamente contra el cardenal Urosa. Esta vez lo califico de troglodita y de intimidador al "confundir al pueblo" asustándolo por el rumbo tomado por el proceso. En realidad a Chávez no le importa el cardenal Urosa ¡no!, su problema es que aún no ha podido penetrar a la Iglesia y esta sigue siendo uno de los pocos referentes con autoridad, músculo y credibilidad para oponerse a las tropelías del régimen.Pero ¿qué significado tiene este nuevo ataque del Comandante? Al mencionar que al frente de la Iglesia debe haber un súper Cardenal, está diciendo que entre los planes de la revolución socialista está la intervención y división de la Iglesia católica. Al decir el nombre de su candidato, está diciendo que la nueva Iglesia ya tiene un líder. Al mencionar al Vaticano está diciendo que la ofensiva "diplomática" está en ciernes.

Al hablar de la vinculación del cardenal Urosa con fuerzas malignas que lo manipulan, está diciendo a sus secuaces que deben actuar para contrarrestar esa influencia.¿Se han paseado por la escalofriante idea de una Iglesia expropiada? En una reciente denuncia radial, un oyente comentaba, no recuerdo el lugar, que un consejo comunal irrumpió en una misa solicitando al sacerdote que desalojara el recinto pues el pueblo lo necesitaba. Nada de extraño tendría que los consejos comunales de todo el país orquestaran un plan para tomar los espacios supuestamente "ociosos" de las iglesias. La excusa del Gobierno sería muy sencilla, es el pueblo soberano quien los está pidiendo y Chávez fue muy claro al afirmar que él estaba en el poder para cumplir con los deseos del pueblo.

De allí a invocar un nuevo evangelista, es el paso siguiente y con él vendría la nueva interpretación de los evangelios y del mensaje salvífico que, según él, se nos habría transmitido "distorsionadamente". En las memorias de Maisanta, el más fuerte candidato para ocupar tan honroso sitial, debe existir material suficiente para interpretar las Sagradas Escrituras e integrar el selecto grupo de evangelistas conocidos hasta el presente.Creo que monseñor Moronta debiera deslindarse, con la sutileza del caso, de las afirmaciones del Comandante pues, de no hacerlo, dará la impresión que se encuentra inmerso en una componenda político-religiosa.

A mí me cuesta creerlo, pero eso es precisamente lo que Chávez quiere, que se perciba que monseñor Moronta está con la revolución.Creo que el Cardenal se equivocó en la calificación de este régimen: ni es socialista, ni comunista, ni nada que quepa dentro de las categorías de la ciencia política. Este régimen es "chavista" cuya doctrina está por escribirse y que no pasa de ser un régimen autoritario de concentración personalista del poder.¡A esconderse que llegó el "coco" Jorge Urosa Savino!

Artículo de opinión
Viernes, 9 de julio de 2010
www.eluniversal.com
mayora.j@gmail.com

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