En 1970, Hirschman publicó el libro Salida, Voz y Lealtad: respuestas al declive en empresas, organizaciones y países. En este libro, el autor analiza las respuestas de los ciudadanos a la percepción de que una organización (empresa, ONG o gobierno) ha reducido la calidad de sus productos o los beneficios que ofrece a sus miembros. Hirschman encuentra que hay dos tipos de respuestas alimentadas por la insatisfacción: a) la salida, esto es, dejar de comprar un producto, romper una relación contractual o abandonar una organización; y b) la voz, es decir, el uso de la capacidad de comunicación para expresar un reclamo, una crítica o una recomendación de mejora.
Salida y voz son tipos alternativos de respuesta frente a la insatisfacción con los productos, servicios, políticas y actitudes de las organizaciones (o quienes las dirigen) hacia sus clientes, usuarios, militantes o ciudadanos en general. Veamos dos ejemplos.Caso 1: los consumidores o usuarios perciben que una empresa desmejora la calidad de sus productos. Estos pueden optar por dejar de ser clientes de esta firma y sustituir su producto por uno equivalente de otra empresa, o por reclamar directamente a la empresa o indirectamente a través del Indepabis.
La elección entre una u otra vía dependerá de la facilidad de sustitución y del efecto esperado del reclamo.Caso 2: los ciudadanos perciben que un gobierno o partido político lleva adelante políticas contraproducentes para ellos. Estos pueden optar por abandonar el partido y votar por la competencia o emigrar del país, o dar la pelea internamente en el partido o protestar en el país.En el análisis de Hirschman, hay relaciones muy interesantes entre salida y voz como muestras del malestar por ciudadanos, clientes, usuarios o militantes de un partido político.
Así, la elección entre salida y voz como reflejo de la inconformidad dependerá de las ventajas individuales y de los costos relativos de la salida y la voz. Imagínese el caso del servicio público de salud. Frente a un deterioro de la calidad, quienes tengan dinero suficiente o cuenten con un seguro sustituirán los hospitales públicos por clínicas privadas. El mensaje es enviado mediante la salida. Pero quienes tengan bajo ingreso o no estén asegurados, asistirán a hospitales y ambulatorios públicos y expresarán su inconformidad mediante la voz.
Un tercer elemento es la lealtad.En ocasiones tenemos altas barreras para abandonar el país, un partido o un gobierno. Sea por arraigo, patriotismo, vínculos emocionales o fidelidad ideológica. Hirschman argumenta que la lealtad puede tener efectos positivos siempre que haya espacio para la voz: evita o reduce la posibilidad de que los clientes o militantes más preocupados por la calidad abandonen el barco, abriendo espacio a la mejora "desde adentro".Al volver sobre las ideas de Hirschman resulta difícil no pensar en los problemas políticos del país y en la importancia de las elecciones parlamentarias y de los sectores críticos de ambos bandos.
Artículo de opinión
El Mundo, 07 de octubre de 2009
www.elmundo.com.ve
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