Según el Monitor Global de la Actividad Emprendedora, estudio que se realiza en más de 50 países, Venezuela es una de las naciones más emprendedoras del mundo, con 18,7% de la población adulta iniciando negocios.
No obstante, son pocos los empresarios criollos que manifiestan que sus iniciativas han logrado mantenerse en pie por más de tres años y medio. En este grupo se encuentra 5,2% de la población adulta. Algunos de estos casos tienen el mérito de haber permanecido en el turbulento mercado venezolano por varias décadas, sorteando innumerables dificultades políticas y económicas.
Son muchos los aprendizajes que estas empresas pueden transmitir a los emprendedores venezolanos de hoy, pues han generado mecanismos para monitorear el mercado en busca de oportunidades. Es decir, no solo han ofrecido productos o servicios de calidad, sino que además han dedicado tiempo y esfuerzo a explorar nuevas opciones para que el negocio no dependa solamente de una misma actividad o un mismo grupo de clientes. Por ejemplo, una empresa que estrenó el siglo XIX comercializando café y cacao, fue explorando otras actividades, hasta llegar a convertirse en el siglo XX en pionera del mercado local de imagen y fotografía.
Esta asombrosa transformación ocurrió tras décadas de exploración en diferentes mercados, mediante una disciplina de búsqueda y desarrollo de nuevos negocios.
Las empresas que perduran son capaces de reinventarse a sí mismas a lo largo del tiempo y descubrir oportunidades para crecer a pesar de las crisis. Emprender no es solo el proceso de crear un negocio sino también una cuestión de actitud: es reinventarse para perdurar.
Columna del Centro de Emprendedores
28 de septiembre de 2009
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