viernes, 7 de agosto de 2009

Prof. José Mayora // 34 voces apagadas con gratitud

34 emisoras con diferentes historias, pero con un solo cometido salieron del aire. La verdad es que no sé si las cerraron, si les revocaron la concesión, si las recuperaron para el pueblo, no sé, lo que sí está claro es que no regresarán. Duro golpe para la expresión de la diversidad. La revolución bolivariana dio un paso agigantado en su empeño por llegar cuanto antes al olimpo político: el socialismo del siglo XXI. Sin embargo este hecho significa bastante más que un atentado a la libertad de expresión, habla también de cuán inescrupulosa, fría, descarnada y cínica, es la revolución y sus voceros.

La comunicación remitida a las emisoras en la hora del crepúsculo, un sábado chiquito, se encabezaba con una frase por demás digna de mención: No es grato dirigirnos a… lo demás no es relevante, lo que cuenta es que Conatel siente un particular agrado por la medida tomada. Mucha gente cuestionó este encabezado por considerarlo inapropiado, por decir lo menos. Sin embargo, yo creo que quienes así se pronuncian están desconociendo uno de los meritos más resaltantes de este proceso revolucionario como es el de consagrar, una vez más, el imperio de la verdad: esta decisión les produce mucha satisfacción.

Nada más grato para el ejecutor de la medida que satisfacer los deseos del jefe, quien pide en público un aplauso para el héroe de la batalla de Guatire. Por supuesto que el agradecimiento del jefe no es por eso, el jefe está muy claro que si hay insatisfacción por la medida siempre le queda el recurso de decir que sus ministros son autónomos. También es grato tomar medidas que ratifiquen los criterios que orientan este proceso. En efecto, esta medida es una ratificación del odio que los revolucionarios sienten por los oligarcas, tal como decía el purpurado líder de los hidrocarburos. 37 familias, calificadas como oligarcas, están sintiendo en carne propia el odio revolucionario. Pero el agrado no se queda allí. Qué gratitud debe sentir cualquier revolucionario cuando sabe que en muy poco tiempo le van a dar una concesión para transmitir aquello que le gusta al jefe. Saber por ejemplo, que dentro de muy poco tiempo habrá muchos revolucionarios que serán empleados ocupando los puestos de quienes a partir de ahora serán desempleados, precio que deben pagar por trabajar con oligarcas.

Los agradecimientos de la revolución no tienen límites. Lina Ron y sus correligionarios están agradecidos por la oportunidad que le dan de confirmar, una vez más, que esta revolución es pacífica, pero armada. Y, por supuesto, Mario Silva agradece la oportunidad de cuestionar a Lina Ron en una demostración de imparcialidad revolucionaria. En fin, el cierre de estas emisoras es muy grato porque esas audiencias a quienes llegaba el acontecer nacional, ahora van tener acceso al lenguaje monocorde de los diversos voceros del régimen. Hay un agradecimiento a quienes se han equivocado abrazando posiciones contrarias a la revolución, actores que han provocado estas medidas necesarias de profilaxia mediática.

El Ministro del ramo, debe estar muy agradecido por la oportunidad que le dan de demostrar que aún tiene pulso firme. Finalmente, la revolución siente un profundo agradecimiento hacia los pobres y los infieles. Los pobres porque de ellos no será el reino de los cielos toda vez que su presencia en la tierra es necesaria para justificar el proceso revolucionario, ergo siempre existirán y cuantos más, mejor. Los infieles, porque mientras existan, el líder tendrá motivos para destruirlos, ergo también deben existir.

Artículo de opinión aparecido en El Universal
7 de agosto de 2009
Mayora.j@gmail.com
http://www.eluniversal.com/2009/08/06/opi_art_34-voces-apagadas-co_06A2591285.shtml

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